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domingo, 18 de octubre de 2020

YUK HUI: "LA COSMOTÉCNICA NO ES NACIONALISMO, NO ES FASCISMO, NO ES UNA IDENTIDAD POLÍTICA"

En su libro Fragmentar el futuro: ensayo sobre la tecnodiversidad, este ingeniero y filósofo chino educado en Hong Kong, Inglaterra, Alemania y Francia, explica cómo diferentes epistemologías crean diferentes tecnologías.

 “Si la modernización sigue así, tendremos una sucesión de catástrofes. Hay que preguntarse adónde nos lleva la competencia entre las tecnologías del mundo”.

—Usted se opone a la idea tradicional de que la tecnología es un universal antropológico, una exteriorización de la memoria y una liberación de los órganos. ¿Por qué está constreñida y posibilitada por cosmologías particulares que trascienden la funcionalidad y la utilidad?

—Desde hace mucho tiempo tenemos la impresión de que la tecnología es universal. Critiqué este concepto. No me resulta adecuada la idea de que la tecnología es universal y que hay una sola historia, que es la del progreso. Presenta muchas dificultades. La de la universalidad de la tecnología es una idea que parece existir en diferentes disciplinas, por ejemplo, en la filosofía de la tecnología, en la antropología de la tecnología, en la historia de la tecnología. Especialmente aparece en la historia de la tecnología. Muchos investigadores comparan la tecnología china con la de Europa, buscando cuál es la más avanzada. No lo hacen todos, pero sí muchos. Parten del supuesto de que son la misma tecnología. Y parten de las mismas premisas epistemológicas y ontológicas. Pero resulta esencialmente injusto compararlas: además de difícil, casi imposible. Son conceptos que también trabajó el sinólogo e historiador Joseph Needham. Mi idea fue desafiar aquello de que los conceptos sean universales. Un producto, como un periódico, puede tener un mismo tipo de material. Pero esto no significa que sea el mismo material, aunque tenga los mismos componentes. Intenté reabrir la reflexión sobre la cuestión de la tecnología como algo universal. No se trata de una postura particular, como se habla de universalismo o relativismo. Para mí, la universal es solo una dimensión de la existencia. Y allí, en ese universo de dimensiones, la tecnología sería la externalización de la memoria y la liberación de todas las cosas en algún lugar de las piezas que usted acaba de leer como tratando de demostrar que podría haber un universo de dimensiones, por ejemplo, en la forma en que entendemos la tecnología como la externalización de la memoria y la liberación de todas las cosas. 

—¿Qué ventajas genera redescubrir una multiplicidad de cosmotécnicas con sus respectivas historias en lugar de entender a la tecnología como aquel universal?

—Trascender no solo lo antropológicamente universal, sino también entender un universo o una sola historia de tecnología o historia o tecnología como algo universal y percibir que lo que estamos viendo es que estamos compitiendo en una sola tecnología. En realidad, lo que sucede es que estamos viendo la competencia de ciertas inteligencias para ver cuál es más eficiente, o cuál es más rápida. Estamos en un tipo de competencia global de tecnología. Viendo las formas de esta competencia cabría preguntarse adónde nos lleva.

—Citando la conferencia de 1949 de Heidegger “La pregunta por la técnica”, se refirió a tecnologías milenarias como las de India y China, pero también las de los mayas, incas y mapuches, estos últimos dos pueblos precolombinos de Argentina. ¿Del estudio de la antropología de la tecnología surge algo aplicable de las cosmotécnicas precolombinas que pueda ser restablecido?

—Esto se conecta con la pregunta que hice sobre el destino de la tecnología. La pregunta por la competencia geopolítica general de la tecnología y en particular de la tecnología digital. Es una competencia sobre la singularidad tecnológica. Mi propuesta es que en lugar de aceptar la universalidad de la tecnología y darle este progreso histórico, es necesario reabrir la pregunta de la tecnología, pensar sobre lo que llamo “múltiples cosmotécnicas”. La idea de fin de la historia es un poco teológica. ¿De dónde viene la multiplicidad? ¿Hay diversidad de tecnologías? Es un tema que no viene de la nada, ni de nuestra propia imaginación. Si se observa en la historia hay una tecnología amazónica, hay una tecnología maya. Hay tecnologías hindúes, chinas. Pero ¿qué son? ¿Son lo mismo que las técnicas, hijas de la tekné griegas? Hay tecnología griega. Los historiadores son más rigurosos, pero podemos decir que hay una tecnología antigua y luego una moderna. De hecho, hay una multiplicidad de tecnologías. ¿Y qué quiere decir esta multiplicidad? ¿Cuál es la relevancia de esta tecnología en nuestra situación de hoy? Para la mayoría de la gente no hay relevancia: son tecnologías obsoletas. Como tarea filosófica, la cuestión es encontrar la relevancia y explorarla, ver qué respuesta dar a esta multiplicidad y preguntarnos si nos permite pensar hoy en un marco para nuestras tecnologías.

—Latinoamérica es una cultura híbrida que mezcla europeos, precolombinos y africanos en un mismo territorio. Un territorio que dio origen a una cosmopolítica populista sui géneris. ¿Tal singularidad podría desarrollar una cosmotécnica singular?

—Cosmotécnica no es sinónimo de nacionalismo. No es fascismo, no es una identidad política. En el momento de articular conceptos, cuando hablamos de tecnología nos referimos a dos cosas. La primera es la cuestión epistemología sobre el conocimiento. En segundo lugar, también de cuestiones vinculadas a la vida. No implica la construcción de una identidad política única y que subsuma a todos. Es exactamente lo contrario. Las múltiples cosmotécnicas permiten pensar en qué sentido se pueden comprender las transformaciones de la tecnología en la actualidad. Una nueva comprensión de la tecnología podría tener un efecto transformador. Y que podría enriquecer su poder a partir de la comprensión que trascienda a la cultura europea. Latinoamérica tiene muchas cosmotécnicas: la amazónica, la cosmotécnica maya. Es la base de lo que podríamos llamar diplomacia epistemológica. No se trata de construir un tipo único tecnológico; no es una forma de comercio. Se trata de volver a abrir la cuestión de la tecnología, de reproblematizarla.

—¿Por qué la ciencia y la tecnología modernas no se desplegaron en India y China, a pesar del avanzado grado de desarrollo científico y tecnológico alcanzado con anterioridad al siglo XVI? —Es la famosa pregunta de Joseph Needham. Fue un sinólogo, historiador sinólogo y bioquímico que se planteó esta pregunta. ¿Por qué la ciencia y la tecnología modernas no aparecieron en China y en la India, sino solo en Europa? Y la pregunta de Needham embrujó a muchas generaciones de chinos y también de indios y japoneses, fuera de Europa también. Needham plantea diversas hipótesis. Analizó las condiciones sociales, políticas y económicas por las que la ciencia no fue alentada en China, debido al sistema de examen público. Lo que Needham dijo, y creo que es lo más importante, es que no es posible comparar, por ejemplo, dos tecnologías, la de Europa y la de China, suponiendo que son lo mismo. No es necesario. La nueva pregunta implica precisamente eso. La razón por la cual China no desarrolló la tecnología científica moderna es porque tiene sistemas de conocimiento completamente diferentes. Estos sistemas de conocimiento tienen muchas diferencias, distintas formas de ser, de no ser; maneras diferentes de concebir el mundo, de entender la materia. De acuerdo con el propio Needham, la pregunta por la modalidad de la ciencia y la tecnología modernas en Europa podemos asociarla a Descartes y, más recientemente, a Newton y así sucesivamente. Formas del mecanicismo que no se podían encontrar en China ni en la India. Needham demuestra que no es cierto que China era más débil o no podía desarrollar avances científicos. La pregunta de Needham implica que antes del siglo XVI en China y en Europa hay dos sistemas tecnológicos y científicos en cuanto a su marco epistemológico. Estos dos sistemas son muy diferentes entre sí. Demuestra la tecnodiversidad, la diversidad de tecnología.

—Pero usted escribió “La cosmotécnica como cosmopolítica”. 

—Me cuesta sintetizar la idea de ese ensayo. Lo que se sugiere en el artículo es que hoy, si queremos pensar en cosmopolíticas, primero tenemos que pensar en la tecnología. Es decir que, en lugar de limitarnos a un tipo de mundo ideal y armonioso, es importante buscar el rol de la tecnología en las tradiciones cosmopolíticas, desde Immanuel Kant hasta hoy. Para establecer una nueva forma de cosmopolítica posible, propongo que, en primer lugar, pongamos a la tecnología en el centro. En segundo lugar, lo que percibimos ahora es una competición por la singularidad tecnológica, y esta competencia no alude al carácter cosmopolita de lo natural planteado por Kant. Por eso, la base para esta nueva cosmopolítica tiene que estar en múltiples cosmotécnicas.

—Dedicó bastante espacio a las ideas del inversor informático Peter Thiel (N. de la R.: el fundador de PayPal) sobre la obsolescencia de la Ilustración. ¿Qué papel juegan estos millonarios digitales en el pensamiento neorreaccionario?

—Peter Thiel es una persona bastante especial. Estudió neurociencias y trabajó con el antropólogo francés René Girard. En una conferencia que dio, que fue muy importante, empezó con un análisis del 11 de septiembre. Para Peter Thiel, el ataque terrorista del 11 de septiembre marca el fin de ciertos movimientos que comenzaron con la Ilustración europea. Y este movimiento es interrumpido por el enemigo a partir del evento al final. La pregunta que Peter Thiel planteó es cómo puede seguir todo igual a lo que sucedió desde la Ilustración en vista del 11-S. Se plantea cómo salvar a Occidente de su declive.

—En “La educación de un libertario”, Thiel escribió que la competencia es para los perdedores. En cambio, es el monopolio el que produce la maximización de la ganancia. ¿Esta perspectiva es la que guía a gigantes tecnológicos como Google y Facebook?

—La competencia es una idea omnipresente en determinado pensamiento. Es lo que guía a los Estados Unidos. Lo dicho no refleja realmente el punto de que su propia política es la competencia. Por eso no deben acotarse los límites del problema al discurso, porque estaba refiriéndose a empresas emergentes.

—¿Donald Trump y los emprendedores tech serán chivos expiatorios de la globalización?

—Aunque Trump sea escéptico de la globalización, no creo que sea su chivo expiatorio. La pregunta es, entonces, qué significa realmente globalización hoy. ¿Será al revés? ¿La globalización es el chivo expiatorio de Donald Trump y de una especie de política neorreaccionaria? Es una pregunta muy complicada. Por un lado, la globalización es un movimiento intelectual que hemos visto desde hace mucho tiempo y que tiene sus raíces en la Ilustración. También es lo que enuncia desde la ideología neorreaccionaria Peter Thiel. Frente a la mirada de neorreaccionarios como Peter Thiel e incluso Trump, a los reaccionarios les gusta la idea de cómo mantener este movimiento intelectual. Desde allí es que cuestionan la globalización. La pandemia les funciona como una excusa perfecta a los antiglobalización.

—¿Los chivos expiatorios son los receptáculos perfectos para esconder la verdad a favor de los movimientos populistas?

—Habría que pensar en la idea de chivo expiatorio. Surge en el mundo griego y podría pensarse ahora. Un chivo expiatorio es alguien que es expulsado de la ciudad. Alguien que es echado de su entorno. El chivo expiatorio es un símbolo de la impureza, es alguien que no es puro. Por eso, la condena y la expulsión de la ciudad-Estado. Excluyendo lo que es impuro se mantiene lo que es puro en el interior de una sociedad. El problema no es el chivo expiatorio. Es culpar, generando la división entre un adentro y un afuera, una realidad exterior y una interna. 

—¿Sería ventajoso un nuevo protocolo de comunicaciones diferente de la estructura centralizada del modelo cliente-servidor actual que permita una descentralización basada en la computación personal en la nube, el llamado sistema operativo “postsingular”?

No tenemos experiencia en lo que es una red postsingular o un sistema operativo postsingular. No sabemos sus resultados. Entonces usted se pregunta cómo funciona Silicon Valley y cómo el discurso político trabaja en relación con el discurso político. Incluso cabría pensar qué significa la postsingularidad. Una singuralidad que significa que una computadora es capaz de reflexionar sobre sí misma, que la computadora o la inteligencia artificial pueden tener una suerte de conciencia. Las máquinas son capaces de producir una gran cantidad de inteligencia, lo que supera a la inteligencia humana, esto es lo que se llama postsingularidad. Esta idea de singularidad tecnológica deviene de lo que llaman explosión de inteligencia. Las máquinas podrán hacerse cargo de casi todas las tareas realizadas por seres humanos, incluyendo la planificación social, la planificación económica, la planificación política. Es una idea de gran gravedad. Cuando lleguemos a esa realidad deberíamos preguntarnos si es necesario un sistema posoperativo postsingular.

—¿Vive Occidente el momento trágico en que la conciencia reconoce la contradicción en el corazón de su naturaleza, lo que había pensado que era completo y entero se revela como frustrado e incompleto, lo que Hegel llamaba “la conciencia desventurada”?

—No diría que es un momento trágico. No lo es todavía, porque para que sea trágico tiene que haber reconciliación en algún momento dialéctica. En este momento es diferente, no hay reconciliación. Con la conciencia desventurada uno se da cuenta de la contradicción sin poder reconciliarla. Cuando escribí el artículo en 2017 lo que observé en el discurso de los populismos de derecha o neorreaccionarios fue la conciencia desventurada que describió Hegel, pero todavía no es trágica.

—¿Son la Ilustración y la democracia como el “pharmakon” griego, remedio y veneno a la vez? —La palabra griega pharmakon es usada por Platón y mencionada por Jacques Derrida a partir de la lectura del filósofo. Se basa en el Fedro. Se narra una historia del rey de Egipto que dice que el dios de la escritura les dará un regalo, la escritura, para que la gente pueda recordar. Pero el rey de Egipto les dice que no, que cuando su gente aprenda a leer, también quiere decir van a olvidar, porque van a confiar más en la escritura, en la exteriorización, que en sus mentes. Así, escribir o la tecnología en general permite tolerar a su némesis, que es escribir y también olvidar. El pharmakon es como la tecnología, en el mismo sentido en que nos permite recordar y nos hace olvidar, es remedio y veneno, de acuerdo con esa lectura de Platón.  

—¿Es la inteligencia artificial una forma de billete de lotería cósmico?

—¿Cómo lo definiría usted? 

—Algo que es impredecible. 

 —Es otra pregunta compleja. Respecto de la tecnología estamos siempre frente a eventos binarios. Y nos encontramos siempre frente a consecuencias. Siempre nos encontramos con consecuencias. Sin embargo, hay accidentes y contingencias. Cuando diseñamos un producto, intentamos anticiparnos, de acuerdo con su función y sus objetivos. La invención de la tecnología improvisa en el tiempo establecido e intenta anticipar las contingencias. Se propone una realidad que incluye esas contingencias, pero no se las evita, es una especie de lotería en algún sentido. Puede funcionar muy bien o devenir en una catástrofe. Se supone que detrás de la inteligencia artificial hay un cierto deseo y una especie de fantasía. Y esta fantasía tiene muchas capas y motivaciones. Desde algún lugar se tiene la fantasía comercial de que es posible reemplazar, por ejemplo, partes del cuerpo humano, hay objetivos económicos detrás de la idea de que todo puede automatizarse. Hay muchos pronósticos de hasta dónde llegará la inteligencia artificial y la implicancia de todo esto, sus consecuencias para toda la inteligencia de los seres humanos. La pregunta es si atrás de lo que se hace, hay conciencia. No lo sé. Creo que no. Creo que todo puede pensarse desde dos lugares, ambos muy significativos. El primero es el lugar de la competencia económica. El otro es el gasto militar.   “No me resulta adecuada la idea de que la tecnología es universal y que hay una sola historia.”

—¿La tecnología bitcoin, que trasciende a las monedas nacionales, es empática con los ideales de desterritorialización de los libertarios?

—Yo no lo diría así. Es difícil vincular las criptomonedas con la desterritorialización. Hay que pensar la cuestión desde el vínculo entre las cosmotécnicas y el nacionalismo. La creación de criptomonedas podría ser un proyecto nacionalista. La creación de monedas virtuales y sus restricciones es una profunda desterritorialización en otro sentido: que obtiene su garantía del flujo de dinero, que fluye más rápidamente. Aun así, cabe la pregunta: ¿se crea una desterritorialización en términos espaciales? No estoy seguro, pero no es lo que se observa ahora.

—¿La fantasía transhumanista de una superinteligencia artificial despolitiza y proletariza al ser humano?

—Hay ciertos aspectos relacionados con la política de consumo. Debemos hablar de la idea de lo que se llama “singularidad postecnológica”. Supone que, como la inteligencia de las máquinas excede la humana, estas podrían reemplazar la función del Estado sin que se involucre la política, que podría ser considerada como una fuente de fallas y de errores, una epistemología humana. Es un error simple. Parte de una hipótesis falsa, que no habría una imposición en todo esto de origen humano. Y no es así. El transhumanismo supone que las personas son solo fuentes de error.

—La filosofía es esencial para las revoluciones, ya que cambia de un plumazo los principios: la ilustración buscó fragmentar el mundo por sus diferencias en vez de universalizar por medio de lo igual. ¿Una nueva filosofía debería inducir a lo igual a partir de la diferencia en vez de deducir a la diferencia a partir de lo igual?

—Las políticas de la Ilustración tienden a universalizar ciertas variables para generalizar ciertos efectos. Pero ignoran las diferencias. Las nuevas cosmopolíticas reconocen las diferencias. Reconocer diferencias es también una forma de pensar sobre la cuestión de la igualdad. La igualdad no significa que todos sean iguales. Significa que cada uno, sin importar lo diferente que sea, tiene que tener igual acceso a los recursos y oportunidades. Cuando hablamos de diferencia, es una forma de reconstruir una nueva historia del mundo. Hay una forma de igualdad que permite la consideración de diferentes civilizaciones y culturas.

—¿Coincide con la frase de Vladimir Putin “quien domine la inteligencia artificial dominará al mundo”?

—Putin lo dijo el 1° septiembre de 2017. Capta perfectamente la contienda geopolítica de hoy o hacia dónde marcha la competencia de la geopolítica hoy en día. Para él, de lo que se trata es de la competencia nacional por la singularidad tecnológica. El último objetivo de la inteligencia artificial es la singularidad. Y esto es un problema. “Crear chivos expiatorios supone una pureza de una sociedad; generar una diferencia entre adentro y afuera.”

—¿Sigue siendo tan actual lo que escribió Alexandre Koyré sobre que la pérdida del cosmos representa el fin la metafísica en el sentido de que ya no percibimos que haya nada detrás o más allá de la perfección de la ciencia y la tecnología?

—Creo que lo que Alexandre Koyré dijo sobre el final de la metafísica y demás debe atribuirse al fin de una concepción histórica. Las metafísicas se identificaban a sí mismas como la ciencia primera. Cuando yo escribí al respecto me refería más bien al fin de la cosmología y no de la metafísica. Ese fin de la cosmología es también una transición a lo que ahora llamamos astrofísica. Así que el fin de la cosmología y el surgimiento de la astrofísica constituyen un momento decisivo. Lo que implicó poner en juego ciertas ideas metafísicas. Un proceso que continúa hasta hoy. Una idea que retomó Martin Heidegger, por ejemplo, en la década del 60 del siglo pasado cuando habló del ocultamiento de la metafísica en la era de la tecnología.

—En su comentario sobre el “giro ontológico” se refiere a las cuatro grandes ontologías: el naturalismo, el animismo, el totemismo y el analogismo. ¿Hay alguna clase de totemismo en la fantasía de una superinteligencia transhumana?

—Lo que extraigo de las cuatro ontologías enunciadas por el antropólogo francés Philippe Descola alude a un tipo de mirada distinta. Se refería a ontologías y epistemologías diferentes de la idea europea moderna del naturalismo. Su idea era pensar la oposición entre la verdadera naturaleza y la cultura. Hay animismo, hay totemismo, hay analogismo. Son diferentes posiciones para vincularse con el medio ambiente y el mundo exterior. No veo que esto constituya un totemismo. Es distinto de lo que estaba tratando de decir sobre el seminario de Philippe Descola.

—Usted escribió que el pensamiento cosmotecnológico chino consiste en una larga historia de discurso intelectual sobre la unidad y la relación entre el qi y el tao, siendo la unificación del qi y el tao la unificación de lo moral y lo cósmico. ¿Cómo se diferencia de la cosmotecnología occidental el dispositivo epistemológico qi-tao?

—Es un tema al que dediqué un libro entero. Es difícil de resumirlo. Pero se puede decir que en Europa hay una filosofía de la tecnología. Lo que el pueblo chino pensó al respecto no es precisamente una teoría de lo tecnológico, sino otro marco conceptual. Es difícil de pensar y mucho más de expresar qué es la filosofía de la tecnología en China. Por lo tanto, en el siglo XX lo que observamos es que el desarrollo de la filosofía de la tecnología en China se basa en gran medida en la filosofía europea occidental. Mi hipótesis es que no se puede medir la evolución técnica china bajo cánones occidentales. Y es mucho más dificultoso analizarlo en comparación con América Latina. Se trata de dos contextos diferentes. De hecho, me parece que es imposible unificarlos, no hay equivalencias. La pregunta que me hice es si se puede reconstruir una filosofía de la tecnología en China. Por eso indagué en el vocabulario chino a la búsqueda de conceptos que iluminen la cuestión. Así es como me encontré con qi y tao. De lo que se trata es de encontrar una guía en el camino. Es lo que permitió elaborar un discurso sistemático por largos años a partir de la relación entre ambas categorías. La idea era responder si es posible encontrar una filosofía de la tecnología en China. Y si es así, cómo se elabora. 

—¿La tecnología ha sobrepasado al capitalismo?

—Es lo que afirman muchos teóricos. Pero para eso primero tenemos que definir qué es el capitalismo y luego qué es la tecnología. Quienes formulan tales hipótesis no establecen una explicación profunda acerca de qué es la tecnología o qué es el capitalismo. En más de un caso asumimos que el capitalismo es como un viejo que se volverá obsoleto. Por ejemplo, si eres viejo, cuando obtienes una computadora nueva no sabes cómo usarla. Percibo que hay una especie de posible personificación del capitalismo que encuentro un poco graciosa. De todos modos, es una cuestión más profunda.

—¿Oriente ha sobrepasado a Occidente por medio de la innovación digital y la automatización? ¿El Occidente maestro ha sido sobrepasado por su estudiante del Este?

—No creo que esté sobrepasando al Oeste. Lo que puede percibirse es solo el proceso que llamamos modernización. Que se vincula directamente a la globalización. Lo que llamamos globalización unilateral ya no se sostiene. Yo no diría que el Este ha sobrepasado al Oeste en términos de tecnología. Por eso, lo que observamos hoy es una especie de reverso. Intenté enfocarme especialmente en describir este proceso de modernización, que se ve como una globalización unilateral. Llegó a un punto en el que no puede continuar tal como estaba.

—¿Cómo imagina un mundo con tecnodiversidad?

—Un mundo con tecnodiversidad es aquel donde en lugar de convertir cada período histórico a una singularidad promedio, es posible pensar diversamente. Lo que implica que podemos pensar en diferentes formas de vida, y comprender la diferencia en las relaciones entre el ser humano y la tecnología. También los matices en la relación entre los humanos y los no humanos. Y estas relaciones se pueden analizar respecto de las nuevas tecnologías.

—Usted escribió: “El algoritmo es la exteriorización del pensamiento racional, que se complica en su proceso de desarrollo desde una lógica lineal hacia una lógica recursiva”. ¿Cómo funciona el algoritmo para establecer tal recursividad?

—La lógica recursiva no es lineal. Para eso debo dar un ejemplo de las ciencias de la computación. Si algo llega mejorándose a sí mismo, la función se causa a sí misma. El mecanismo es lineal en el sentido de que hay causa y efecto. Una causa genera un efecto, que genera otro efecto y así sucesivamente. La recursión es un pensamiento no lineal. Eso significa que se autodetermina para mejorar.

—Usted también escribió citando a Heidegger: “Cualquier salvación que no provenga del peligro se encuentra aún dentro del desastre”, y concluye que “estamos siendo llevados por la gigantesca fuerza de la tecnología hacia ninguna parte, y si no tratamos de entenderla y transformarla ahora, tendremos que estar preparados para la constante llegada de catástrofes”. ¿Qué tipo de catástrofes?, ¿el coronavirus es una deriva de alguna de ellas?

—Correcto. Muchas gracias por esta pregunta porque era el sentido de mi comentario sobre Heidegger. La tecnología se manifiesta en sí misma como un peligro. La tecnología moderna está en peligro. Pero, ¿cómo vamos a enfrentar este peligro? ¿Vamos a escapar de él? Si lo comprendemos, puede adoptar su forma real. De otra manera, es imposible evitar las catástrofes. Vivimos en un contexto en el que las catástrofes se suceden. Si continuamos esta forma de modernización, continuamos esta forma de industrialización, solo veremos más y más catástrofes. Heidegger, según mi interpretación, nos invita a comprometernos con el peligro. Pensar la tecnología para no continuar esta forma de industrialización y modernización que ha durado siglos y que nos lleva a tal incertidumbre. Y que lleva incluso a manifestaciones como el coronavirus actual. Crear nuevos programas de industrialización para pensar en nuevas industrias. Debemos pensar algo nuevo, una nueva forma de tecnologías, un nuevo concepto. De lo contrario, podemos tener catástrofes, especialmente en lo que sucede en relación con el coronavirus y el calentamiento global. Puede haber más y más virus y podría ocurrir también la extinción masiva de los seres humanos. Con catástrofes que podemos anticipar. Hay necesidad de exponerse al peligro, si no, nos expondremos a las catástrofes.

—A fines de los 80 el comunismo colapsó económicamente. ¿Podrá en el siglo XXI, ya con capitalismo un Partido Comunista, en este caso el de China, ganarle la guerra a Estados Unidos?

—La reflexión parte de Francis Fukuyama en El fin de la historia. Allí se enunció el final del comunismo. Y un capitalismo universal constituiría ese final. Es una discusión del fin de los 90, que viene desde los tiempos de Nikita Jrushchov y el fin del comunismo. Sin embargo, más allá de los argumentos, la historia continuó de los 90 a hoy. Hay nuevas dinámicas, marcadas por los avances tecnológicos. Hoy no sé si podemos decir que la competencia del capitalismo sea exactamente el comunismo. Los protagonistas del proceso son otros. Y seguramente implique correrse del debate central. Hablar de Estados Unidos como capitalista y de China como comunista es encasillarlos. Es una discusión que incluso puede ser anterior a la de los años 90. La realidad política es otra cosa.

—¿Cuál es su opinión sobre el futuro de la democracia en China? 

—Nuevamente cabe preguntarse por la definición de democracia. ¿Nos referimos, por ejemplo, a la democracia liberal? ¿Hablamos de votar o no? Pensar que la solución es que China se transforme, como sugiere el filósofo Jiewi Ci, es pensar la cuestión desde un punto de vista liberal. No estoy muy seguro de que el país se transforme en una democracia liberal.

—Usted dijo: “El marxismo es un producto del idealismo alemán en el cristianismo tardío”.

—Fue una conversación que tuve con François Lyotard, cuando aquel filósofo escribía en la década de 1990 sobre su experiencia en Berlín oriental antes de la caída del Muro. Luego, él regreso a Alemania. La frase estaba vinculada a sus vivencias. Si uno observa la formación intelectual de Karl Marx nota que sus ideas nacieron en general del idealismo en la cristiandad tardía.

(Fuente www.perfil.com). Por cualquier duda por favor escribir a perfilcom@perfil.com

martes, 29 de septiembre de 2020

LAS DOS ÚNICAS DESTREZAS QUE NECESITARÁS PARA EL RESTO DE TU VIDA, SEGÚN YUVAL NOAH HARARI

El historiador y filósofo autor de “Sapiens: De animales a dioses” advirtió que la revolución tecnológica no será un evento sino una serie constante, y dos habilidades principales marcarán la diferencia entre sobrevivir y sucumbir a las perturbaciones sucesivas en el trabajo, las relaciones y la política.

27 de Septiembre de 2020

“La gente imagina la revolución de la inteligencia artificial y la automatización como un evento único, pero vamos a enfrentar una cadena de revoluciones”, advirtió Yuval Noah Harari La revolución tecnológica es el tema indiscutible del siglo XXI: aun en un mundo polarizado como el contemporáneo, al menos sobre eso existe un acuerdo. Sin embargo, y paradójicamente, es quizá el tema que peor se comprende, observó Yuval Noah Harari.

Tanto para los optimistas como para los pesimistas la revolución tecnológica parecería ser un acontecimiento que ponga al mundo de cabeza, tan concreto como la Revolución Francesa. Hasta podría tener una fecha. “Pero ese escenario es altamente improbable”, objetó el historiador y filósofo israelí. "La revolución de la inteligencia artificial y la automatización no será un evento único sino una cadena de revoluciones cada vez mayores. Así que la verdadera gran pregunta —argumentó— es psicológica: como seres humanos, ¿tenemos la estabilidad mental y la inteligencia emocional para reinventarnos repetidamente?”

 Yuval Noah Harari planteó cinco cuestiones centrales del futuro inmediato en diálogo con Tom Bilyeu para Impact Theory.

Si se piensa en la rigurosa educación formal del siglo XX, con sus distintos niveles académicos de gran costo y exigencia, estas dos destrezas, que ni siquiera se enseñan, parecen poca cosa. Sin embargo, insistió Harari, en diálogo con Tom Bilyeu, marcarán la diferencia entre los que se adaptan y los que sucumben al escenario de variabilidad constante que presenta el siglo XXI.

Tanto para los que juegan en el equipo de Los Supersónicos —quienes siempre soñaron con un porvenir radiante de máquinas— como para los que advirtieron sobre un destino más similar a 1984 y otras distopías futuristas, la fantasía de la Gran Revolución presenta una crisis, un período de reajuste y una nueva armonía. “Todos los conductores de camiones, los taxistas, los médicos, lo que sea, se quedan sin trabajo en 2025”, puso como ejemplo Harari; pasamos unos años difíciles, hasta que nos acostumbramos y finalmente llegamos a un mundo feliz de inteligencia artificial, con un nuevo equilibrio”.

 Final. Dichoso o amargo, pero final.

Difícilmente suceda de ese modo, argumentó el autor de Sapiens: De animales a dioses, Homo Deus: Breve historia del mañana y 21 lecciones para el siglo XXI, tres volúmenes sobre la evolución de la humanidad “que se leen como una trilogía”, elogió Bilyeu, orador motivacional y cofundador y CEO de Impact Theory University. Porque “no estamos siquiera cerca del potencial máximo de la inteligencia artificial”.

“La velocidad a la que se desarrolla sólo se va a acelerar, probablemente. Así que lo que realmente vamos a enfrentar es una sucesión de revoluciones en el mercado laboral, en las relaciones, en la política y en otros ámbitos de la vida”. Una serie: “Tendremos una gran perturbación en 2025, sí. Y tendremos una mayor en 2035, y tendremos una aun mayor en 2045. Y así”.

Harari —uno de los pensadores más originales, a la vez que accesibles, del presente: sus libros superaron los 27,5 millones de ejemplares en 60 idiomas— cree que los individuos y los gobiernos ignoran cuestiones cruciales como esta y ha asumido como su misión “traer más claridad a la conversación pública sobre lo que sucede en el mundo”, explicó a Bilyeu para un episodio de Impact Theory que ya vieron 1,5 millones de personas.

“Creo que demasiado de nuestra conversación pública se aboca a los temas equivocados o es en extremo confusa y opaca", siguió. "Nos inunda una cantidad enorme de información y no sabemos cómo entenderla. Para mí es importante orientar la atención de la gente hacia las preguntas principales. Trato de brindar algunas respuestas, también, pero no me importa mucho si no concuerdan conmigo en lo que respecta a las soluciones. Lo que importa es que estemos de acuerdo en las preguntas”.

 El historiador y filósofo israelí tiene la singularidad de ser uno de los pensadores más originales y respetados del presente y a la vez uno de los más accesibles y populares

Entre ellas se destacan las macrohistóricas, porque este profesor de la Universidad de Jerusalén es, por su formación original, un historiador: la relación que hay entre el desarrollo de la humanidad y la biología del hombre; la diferencia entre el Homo sapiens y otros animales; el vínculo entre la tecnología, la cultura y la naturaleza; la deriva de la historia y la realización del individuo; los desafíos de la sociedad contemporánea, sobre todo la guerra nuclear, el cambio climático y las perturbaciones sociales que causan los saltos tecnológicos.

 En esta conversación de 40 minutos destacó cinco asuntos que son, en su opinión, las claves del porvenir inmediato de la humanidad.

1) Nadie sabe cómo será el trabajo en 2040

Cuando Bilyeu le preguntó por el futuro del mercado laboral en esas circunstancias, Harari ironizó que, si alguien se las da de gurú y asegura que será de tal manera y hay que prepararse haciendo determinada cosa, conviene aplicar un poco de sano escepticismo. “Lo primero que tenemos que comprender es que nadie sabe realmente cómo va a ser el mercado laboral en 2040”, dijo.

“Tú eras un conductor de camiones y ya no eres necesario —siguió—, pero se creó una nueva demanda de instructores de yoga”. Y así el camionero de 40 años se reinventa, aplica los saberes que le puedan servir de su experiencia antigua y adquiere nuevos conocimientos. “Es muy difícil, pero de algún modo lo logras”, agregó. “Entonces, 10 años más tarde, ya no hacen falta instructores de yoga”.

En efecto, en la “cadena de revoluciones cada vez mayores” que se avecinan, es muy difícil no pensar que surgirá una aplicación perfecta, conectada al cuerpo mediante sensores biométricos, que controlan la actividad completa del organismo en la secuencia de poses de una práctica de yoga. “Ningún instructor humano de yoga puede competir con eso. Te quedas sin trabajo”, imaginó el escenario más probable.

“Te tienes que reinventar otra vez, como diseñador de juegos virtuales. Y de algún modo lo logras. Pero 10 años más tarde… también esto se ha automatizado. Te tienes que volver a reinventar".

2) La casa de bloques de piedra vs. la carpa

Bilyeu quiso saber, dado que es imposible estimar qué demandará el mercado de trabajo en apenas 20 años, qué puede hacer una persona para prepararse. Pero Harari reorientó su inquietud: ya no existe, como a comienzos del siglo XX, una opción segura de profesión. Se sabrá sobre la marcha, aventuró; mientras tanto, la mejor inversión no es en —por ejemplo— una carrera determinada sino “en inteligencia emocional y en equilibrio mental, y en esta clase de habilidades sobre cómo continuar cambiando, como seguir aprendiendo".

“No estamos siquiera cerca del potencial máximo de la inteligencia artificial”, dijo Harari. “Lo que realmente vamos a enfrentar es una sucesión de revoluciones en el mercado laboral, en las relaciones, en la política” (Nicolás Stulberg)

¿Y eso cómo se adquiere? En principio, no se estudia: “No tenemos una universidad de flexibilidad mental”. Son herramientas para cultivar curse uno derecho o ballet: “Hay que tener presente que mucho de lo que hoy aprendemos podría dejar de ser relevante en 20 o 30 años así que, sea lo que sea aquello que uno haga, también tendría que invertir en el desarrollo de la inteligencia emocional, el equilibrio mental y la capacidad de mantenerse cambiando y aprendiendo y reinventándose a lo largo de la vida”.

Ofreció una imagen como comparación: “Si en el pasado la educación se parecía a construir una casa de materiales sólidos, como la piedra, y con cimientos profundos, ahora se parece más a construir una carpa que se pueda doblar y llevar a otro lugar con rapidez y sencillez”.

3) El ser humano ya es un sistema hackeable

Harari destacó que otra gran consecuencia de la aceleración tecnológica es que el ser humano se ha convertido en “un animal hackeable”. Es algo que ningún sistema totalitario del siglo XX logró: “Aun si el KGB o la Gestapo te seguían 24 horas por día, escuchando cada conversación que tenías, observando a cada persona con la que te encontrabas, no tenían el conocimiento biológico suficiente para comprender qué sucedía dentro de ti. Y por cierto no tenían el poder de computación necesario para entender siquiera los datos que sí lograban obtener”.

Hoy, en cambio, existe la tecnología que permite descifrar a los humanos como sistema, “saber qué pensamos para anticipar nuestras elecciones, para manipular nuestro deseos humanos de maneras que nunca antes fueron posibles”, sintetizó.

¿Qué hace falta para hackear a un ser humano? Solamente dos cosas, aunque son dos cosas complejas: “Un montón de datos, en particular datos biométricos, no solo sobre dónde vamos y qué compramos, sino qué sucede dentro de nuestros cuerpos y dentro de nuestras mentes, y mucho poder de computación para comprender todos esos datos”, enumeró.

“Esto nunca antes fue posible en la historia”, subrayó. Pero aquello que el KGB o la Gestapo no lograron, que fue entender de verdad a una persona, al punto de predecir sus elecciones y manipular sus deseos, hoy es posible. “Lo que el KGB no pudo hacer, hoy las corporaciones y los gobiernos comienzan a poder hacerlo”, argumentó.

“Lo primero que tenemos que comprender es que nadie sabe realmente cómo va a ser el mercado laboral en 2040”, dijo Harari, por lo cual la flexibilidad es una característica clave a cultivar

“Esto se debe a la fusión entre la revolución en biotecnología (por la que cada vez somos mejores a la hora de entender lo que sucede dentro de nosotros, en el cuerpo y en el cerebro) y la revolución simultánea en tecnología informática (que nos da el poder de computación necesario). Cuando sumamos las dos cosas, logramos la capacidad de crear algoritmos que me entienden mejor de lo que yo me comprendo a mí mismo. Estos algoritmos no sólo pueden predecir mis elecciones: también pueden manipular mis deseos y, básicamente, venderme cualquier cosa, ya sea un producto o un político".

4) Conócete a ti mismo (porque el algoritmo ya te conoce bien)

A diferencia de la mente humana, que “es una máquina que produce relatos constantemente” —y sobre todo un relato muy importante, que es la identidad—, la tecnología recoge datos del sistema humano. Eso hace que, más temprano que tarde, los algoritmos puedan conocer a una persona mucho más de lo que ella se conoce a sí misma, algo que tampoco había sucedido nunca antes en la historia, subrayó.

“El yo es un relato, no es algo real”, resumió. “Si tomamos el perfil que la gente crea sobre sí misma en Facebook o Instagram, debería ser obvio: no refleja su existencia real. Por ejemplo, el porcentaje de tiempo que uno aparece sonriendo en la cuenta de Instagram es mucho mayor al porcentaje de tiempo que uno sonríe en la vida real”.

En esa forma de “tercerización del cerebro”, como describió a la mejora en la capacidad de construir relatos que ofrecen las plataformas sociales, se produce una separación significativa: allí donde los algoritmos sólo ven datos, el ser humano “tiende a cometer un error fundamental”, calificó, que es pensar que él realmente es ese relato que ha construido.

Aquello que el KGB o la Gestapo no lograron, que es hackear a una persona, hoy es posible. “Hoy las corporaciones y los Gobiernos comienzan a poder hacerlo”, argumentó Harari

“Una de las cosas más importantes de mi vida, y creo que más importantes de mi carrera científica, fue comprender de lo poco que sé sobre mí mismo”, puso como ejemplo. “Yo tenía 21 años cuando finalmente comprendí que era gay, y cuando lo pienso me resulta completamente asombroso, porque tendría que haber sido algo obvio a los 16 años, los 15 años, y un algoritmo lo habría advertido rápidamente”. Y hoy se podría crear un algoritmo como ese, que —por ejemplo— siga el movimiento ocular cuando una persona ve a otras, y sistematice dónde va su mirada, en quién se concentra. “Debería ser muy sencillo. Un algoritmo así podría haber dicho, cuando yo tenía 15 años, que yo era gay”, agregó.

Las implicaciones de eso son extraordinarias. Y no son solamente positivas, ni remotamente de dirección única. “Realmente depende de dónde vive uno y qué se hace con esa información. En algunos países, uno puede meterse en problemas con la policía y con el Gobierno”, señaló por caso. Y en otros, quizá una persona no sabe que es gay pero las corporaciones sí, “y lo quieren entender porque necesitan saber qué clase de publicidades mostrarle”.

Ante esos costados negativos, ante las consecuencias múltiples de la pérdida de privacidad —y hasta de intimidad de pensamientos y emociones de profundidad extrema—, ¿por qué querría la gente continuar con este progreso tecnológico?

5) Nuevos enemigos: la salud y la privacidad

La respuesta es simple, arrojó Harari como un golpe de realidad: “Porque tiene un lado bueno, mejorar el cuidado de la salud”. Que es lo más parecido que puede haber a la inmortalidad: comprar años de vida y de calidad de vida.

"Hoy es posible crear algoritmos que me entienden mejor de lo que yo me comprendo a mí mismo", alertó Harari. "Pueden predecir mis elecciones y manipular mis deseos" (Nicolás Stulberg)

“Es tremendamente tentador —desarrolló— porque la tecnología nos puede brindar el mejor cuidado de la salud de la historia, algo que va realmente mucho más allá de cualquier cosa que hayamos visto hasta ahora. Esto puede significar que quizá en 30 años la persona más pobre del planeta puede obtener mejor atención médica en su teléfono celular que la persona más rica de hoy obtiene en los mejores hospitales y con los mejores médicos”.

Dio el ejemplo de la detección temprana del cáncer.

“El proceso usual sucede por medio de la mente, no se lo pueda tercerizar. En la mayoría de los casos hay un momento crucial, cuando uno siente que algo en su cuerpo está mal, y va a un médico y a otro, y hace un estudio y otro hasta que finalmente se descubre que tiene cáncer. Como se basa en nuestros propios sentimientos —en este caso, de dolor— con mucha frecuencia cuando comenzamos a percibirlo es tarde, el cáncer se ha expandido. Y acaso no es demasiado tarde, pero tratarlo va a ser costoso y doloroso y complejo”.

¿Qué pasaría si se pudiera tercerizar esa percepción, emplear un algoritmo que controle la salud mediante sensores biométricos? “Podría descubrir este cáncer cuando es apenas un puñado de células que comienzan a dividirse y proliferar”, postuló Harari. “Y es mucho más fácil, y barato e indoloro, ocuparse en esa instancia que de dos años más tarde, cuando ya es un gran problema. Creo que todo el mundo aceptaría esto”.

Y en eso, cree, radica la gran tentación, aunque tenga un reverso oscuro. “Una de las grandes batallas del siglo XXI se va a librar entre la privacidad y la salud”, aseguró. “Y creo que la salud va a ganar. La mayoría de la gente va a estar dispuesta a renunciar a una importante cantidad de privacidad a cambio de un mejor cuidado de la salud”.

Y allí, arriesgó, es donde el sapiens vuelve a intervenir con las herramientas de la historia, que lo distinguen: “Necesitamos tratar de disfrutar de ambas cosas, de crear un sistema que nos dé gran cuidado de la salud pero sin poner en peligro nuestra privacidad”. Y Harari concluye, como es característico de su pensamiento, con un interrogante: “Que podamos, o no, lograr ese equilibrio, es una pregunta política enorme”.

domingo, 16 de febrero de 2020

VIVIR CON MENOS AGUA. OTRO DESAFÍO PARA EL MUNDO


Martín De Ambrosio. 15 de febrero de 2020 

Es un tópico de la ciencia ficción: los extraterrestres llegan a la Tierra en busca del más preciado de los recursos que hay aquí y que, por cierto, es escaso en el universo. Como sucede en ocasiones con ese género literario, el mensaje es moralista: cuiden el agua (como el resto de sus recursos naturales) porque es una rareza universal, tanto que hasta vale la pena tomarse la molestia interestelar de llegar al tercer planeta del sistema solar desde quién sabe dónde.

Más allá de la bajada de línea ecologista, razones no les faltan a estos autores. Las diferencias entre el Marte árido y la Tierra vergel de hoy son básicamente dos: la atmósfera y el agua. Aquí, por ahora, hay mucha agua. Pero la mayor parte de ella es salada y de momento inutilizable (la desalinización es cara, aunque sus costos han bajado mucho y sus detritos también perjudican al ambiente). Entonces, menos del 3% es potable; como el 2% está atrapada en los glaciares, queda menos del 1%.

Sin embargo, ese porcentaje mínimo de agua dulce que -como dicen los expertos- debería alcanzar incluso para un mundo superpoblado y pronto con 9000 millones de seres humanos, es maltratado y a la vez atacado por los desbalances que provoca el cambio climático y otros problemas adyacentes.

Basta un mínimo repaso global para confirmar la gravedad del asunto: reportes de complicaciones en el funcionamiento del canal de Panamá por la baja del 20% en las lluvias de 2019 y el aumento de la evaporación de las reservas de las que se nutre; el Nilo, el río más largo del mundo, que abastece a unas 250 millones de personas, sufre por la escasez de agua (y su desigual distribución), que puede empeorar por el cambio climático hacia 2040 y complicar al 35% de quienes lo utilizan (según un trabajo del Darmouth College de Estados Unidos); en Tailandia, la baja de los ríos es tan grande tras la peor sequía en cuarenta años que el agua de las canillas de Bangkok viene salada y hace peligrar el trabajo de once millones de granjeros.

La lista no es exhaustiva. De hecho, el sitio de consultoría ISciences ( www.isciences.com) muestra un mapa con las anomalías respecto del agua (también los excesos), con datos de los últimos tres meses y prospectivas de los siguientes nueve. Marca por ejemplo los déficits para Brasil y Chile, el sudoeste de Estados Unidos, Quebec y Alberta (Canadá), Veracruz (México), Finlandia y los países bálticos, balcánicos e Italia, además de zonas de África, Medio Oriente y resto de Asia.

Sistemas bajo estrés
Más allá de las proyecciones sobre lo que pasará hacia mitad y finales de siglo si la actividad humana continúa como si nada, la emergencia climática y sus efectos sobre el aprovisionamiento de agua es cosa del presente. La organización ecologista World Wildlife Fund (WWF), con sede en Suiza, afirma que más de mil millones de personas carecen de acceso al agua y 2700 millones tienen problemas para hallarla al menos durante un mes al año (por una mezcla de problemas de aguas y saneamientos que llevan a diarreas que matan a dos millones de personas por año: lo climático también es social).

"Muchos de los sistemas de agua que hacen que los ecosistemas florezcan y alimenten a una creciente población humana están bajo estrés. Ríos, lagos y acuíferos se secan o están demasiado contaminados para ser usados. Más de la mitad de los humedales del mundo han desaparecido. La agricultura consume más agua que cualquier otra causa y desperdicia mucho por ineficiencias. El cambio climático altera los patrones del clima y el agua en todo el mundo, lo que causa desabastecimiento y sequía en algunas áreas e inundaciones en otras. A las actuales tasas de consumo, la situación solo podrá empeorar. Hacia 2025, dos tercios de la población del mundo puede sufrir falta de agua. Los ecosistemas sufrirán aún más", dice la WWF.

El Banco Mundial tiene un informe similar, de 2016, titulado "High and Dry" ( https://www.worldbank.org/en/topic/water/publication/high-and-dry-climate-change-water-and-the-economy). "La industria y la agricultura necesitan agua, las ciudades y la energía también; cuando el agua escasea, los negocios se acaban y los trabajos desaparecen. La historia muestra que eso lleva a conflictos y a migraciones", se indica en un video de presentación, que de todos modos deja espacio para la esperanza "si se cambia la manera de actuar".

Escasez y exceso
"La escasez del agua (sequía), como el exceso de agua (inundaciones), son los componentes de los desastres hídricos; cuando es duradera, la crisis provoca pérdidas humanas y económicas perjudiciales para el balance político y social de los países víctimas. La escasez del agua es un freno para el desarrollo humano así como para el mantenimiento de la biodiversidad", explicó a este diario Loïc Fauchon, presidente del Consejo Mundial del Agua (WWC, por sus siglas en inglés). Fauchon también calcula en mil millones los habitantes del planeta que no tienen suficiente agua (menos de 100 litros por día de promedio para todo tipo de usos) y más del doble los que sufren los efectos de la diversas poluciones que afectan recursos y ríos.

El desafío -dice- es garantizar el acceso al agua y también asegurar el saneamiento para todos, en todo lugar y en cada momento, lo que significa producir más agua y al mismo tiempo consumir menos. "Por un lado se trata de apoyarse en la tecnología y utilizar la digitalización para desarrollar bombeos, transferencias, almacenamiento, desalinización o reutilización de aguas usadas. Por otro lado, se trata de saber reducir los desperdicios colectivos e individuales, y cambiar nuestros comportamientos para disminuir los consumos en nuestras cocinas, nuestros baños, nuestros jardines, así como en la agricultura y la industria". Por último, Fauchon considera que el problema del agua, tanto por exceso (inundaciones) como por carencia, puede generar tensiones. "Solo una hidrodiplomacia activa y una actuación solidaria para elevar el agua al rango de prioridad política y planetaria permitiría mirar hacia el porvenir con optimismo", dice.

No es el único que mezcla crisis ambiental con crisis social; de hecho, ya hay un sistema de alertas tempranas que relaciona la falta de agua y problemas con las siembras con potenciales levantamientos populares. "Es la primera herramienta de su tipo que considera información ambiental, como precipitaciones y sequías, junto con variables socioeconómicas, para predecir conflictos sociales por el agua", informó recientemente el diario inglés The Guardian; la misma herramienta hoy señala la posibilidad de conflictos de este tipo en Irán, Irak, Mali, Nigeria, India y Pakistán durante este año.

En la Argentina
Sobre el final de 2019, un tema ambiental se convirtió en uno de los principales de la agenda nacional: la intención del flamante gobierno de Mendoza de modificar una ley de 2007, que protegía las aguas, para fomentar la minería. La intensa movilización social en defensa del agua hizo que la nueva norma (que permitía el uso, entre otras sustancias, de cianuro, mercurio y ácido sulfúrico) durara apenas una semana.

"Existe una gran cultura del agua en la provincia", explicó a la prensa uno de los protagonistas de estas protestas. Pero no es solo eso: Mendoza vive desde hace diez años la peor sequía de su historia y las expectativas no son buenas. "Las previsiones del cambio climático para la zona central del país es más lluvias y humedad, y para el lado de la cordillera, donde estamos, todavía menos agua que ahora", dijo a la nacion Mariano Masiokas, investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla/Conicet), que emitió un comunicado en medio de la crisis por la derogación de la ley de aguas en el que llamaba a ser muy cuidadosos con el recurso.

"Los mendocinos no estamos exentos de los desafíos que impone la crisis ambiental planetaria -dice el escrito-. Por la falta de nieve en la cordillera, Mendoza vive la sequía más extendida de los últimos ciento diez años. Desde el invierno del año 2010, nuestra provincia se encuentra en emergencia hídrica [?]. El espejo de agua del Embalse Potrerillos atraviesa su momento más crítico desde que comenzó a operar hace casi dos décadas. Entre el nivel del agua y el límite de cota máximo, cabe un edificio de cinco pisos. Los glaciares provinciales han perdido, en promedio, más de 8 metros de espesor de hielo (es decir, casi la altura de un edificio de tres pisos) durante el período 2009-2017, lo que impacta seriamente en las reservas hídricas estratégicas de nuestra cordillera".

Del otro lado de los Andes también el tema agua es crucial. Chile vive una megasequía en la zona central del país. Que se hayan privatizado los derechos del agua tampoco ayuda y fue uno de los reclamos más fuertes de las manifestaciones populares que jaquearon al gobierno de Sebastián Piñera (cuarta en orden de importancia entre 109 demandas y antes que la reforma de la salud, como señala el geólogo Scott Reynhout en su blog www.scottareynhout.com).

Pilar Moraga, subdirectora del Centro de Derecho Ambiental e investigadora de la Universidad de Chile, contó que un estudio atribuyó el 25% de esa sequía al cambio climático. "A la situación de sequía, que es el contexto biofísico, se suma un sistema de gestión en manos privadas, que reconoce derechos de aguas a privados -sostiene-. Hay escasez hídrica definida por la falta de precipitaciones, pero también escasez que resulta de una perspectiva social vinculada al sistema de gestión. Hay población que está limitada en su acceso al agua potable porque se ha agotado en los acuíferos cercanos. Y luego otros la venden al Estado, que la reparte a las poblaciones que no la tienen a través de camiones aljibe. Es escandaloso que haya un comercio del agua. Resulta un incentivo perverso para agricultores, porque es más rentable venderla al Estado que producir".

No es simplemente que por efecto físico del clima se calentará el agua y se evaporarán cursos de agua (como ya ocurrió con ciertos lagos y ríos): también la biología juega su partido. Lo señala David Wallace-Wells en el libro El planeta inhóspito. Allí ofrece un ejemplo: "En el lago Tai, en China, el florecimiento de bacterias adaptadas al agua más caliente puso en riesgo el agua potable de dos millones de personas". Este es el tipo de retroalimentación, muchas veces inesperada, que pone en juego como cascada la crisis climática: primero cambios físicos, luego cambios biológicos.

Cambio de hábitos
La contaminación también es un factor clave. Basta mirar lo que pasa -lo que sigue pasando- con el Riachuelo, producto sobre todo de las industrias de cuero situadas en el Gran Buenos Aires; o las consecuencias sobre los flujos de agua -acuíferos incluidos- de la agroganadería extensiva en términos de desechos de pesticidas y fertilizantes. El tema es que no será homogénea la falta de agua, como no lo son el cambio climático y sus consecuencias, desigualmente repartidas.

Hacia mediados de la década pasada, Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, tuvo una sequía extraordinaria de tres años. Ante la alarma, el municipio generó un comité de crisis en vista de que llegaría literalmente un día en que ya no saldría nada de las canillas. En tiempo récord, la comunidad redujo a la mitad su consumo promedio de agua. Las lluvias volvieron y de momento pasó lo peor, pero el comité quedó constituido para el futuro. Más cercana, la brasileña San Pablo sufrió una sequía similar y restringió el uso de agua en 2015.

Una iniciativa de este tipo parece algo lejano para los habitantes de la inconcebible ciudad de Buenos Aires, que gastan la cantidad de 550 litros por día por persona, cuando la ONU dice que con 100 debería alcanzar. El Río de la Plata parece un proveedor eterno, pero eso podría cambiar. Como sea, la crisis climática ambiental ha llegado a este punto: no se puede dar por garantizada ni siquiera el agua de la canilla.

miércoles, 30 de enero de 2019

RAY KURZWEIL. EL "TECNOSTRADAMUS" DEL SIGLO XXI

En 1999 Ray Kurzweil vaticinó que para la década siguiente existirían coches de conducción autónoma y que los teléfonos móviles servirían para responder a todas nuestras preguntas.
El perfil. Primeros inventos

Nació en Nueva York, en 1948. Estudió en el MIT y, en los 70, creó el primer sistema de reconocimiento óptico de fuentes escritas, el primer sistema informático de reconocimiento de voz y la KRM, una máquina de ayuda para ciegos que traslada textos a voz.
Libros y premios. Entre sus libros figuran La era de las máquinas inteligentes y La era de las máquinas espirituales . Recibió infinidad de premios, entre ellos el National Medal of Technology. En 2002 entró en el National Inventors Hall of Fame y en la actualidad dirige la firma Kurzweil Technologies.

Ray Kurzweil 01
(Nueva York, 1948) es considerado “la máquina de pensar suprema” por Forbes y el “legítimo heredero de Thomas Edison” por la revista Inc. Cuenta con 19 doctorados, toma 150 pastillas diaria y se inyecta un surtido de vitaminas y suplementos alimenticios cada semana por vía intravenosa. Pero además de esto, es considerado uno de los grandes futuristas de nuestro tiempo, capaz de predecir cómo la tecnología afectará a nuestras vidas en los próximos años.
Kurzweil, que inventó el primer escáner para ordenador y el primer sintetizador de texto a voz, ha realizado 147 predicciones con un índice de acierto del 86% desde 1990. Ejemplo de ello es que en 1999 vaticinó que en la década siguiente existirían coches de conducción autónoma y que los teléfonos móviles servirían para responder a todas nuestras preguntas.
Para 2029 los ordenadores serán capaces de trabajar de manera autónoma y generar conocimiento nuevo
Pero sus predicciones no se basan en el puro azar, sino en el estudio y cálculo de los factores tecnológicos actuales para realizar aproximaciones a sus evoluciones en el futuro. Ahora Kurzweil es el director de ingeniería de Google, donde se encarga de llevar a cabo investigaciones sobre las aplicaciones de la inteligencia artificial, que, según señala, en 15 años habrá superado a la inteligencia humana.
Antes de eso, para 2020, ya espera que la ingeniería permita curar enfermedades neurológicas como el Parkinson, el Alzheimer y los infartos cerebrales, o que todo se pueda imprimir a través de impresoras de 3D. Nueve años más tarde, apunta que los ordenadores serán capaces de trabajar de manera autónoma y generar conocimiento nuevo.
Kurzweil estima que para 2030 podremos subir toda la información de nuestro cerebro a la nube de internet
No obstante, las principales investigaciones de Kurzweil, del que Bill Gates ha dicho que es “el mejor prediciendo el futuro de la inteligencia artificial”, giran en torno a la singularidad. Este prevé que sea en 2045 cuando la inteligencia artificial consiga una potencia de cálculo 1.000 millones de veces superior a la humana y que repercutirá en la mejora de la biología. Esto tendrá un impacto en la evolución artificial de las personas.
En otra de sus previsiones, asegura que a partir de 2030 los seres humanos podremos subir toda la información de nuestro cerebro a la nube de internet. Pero será en 2099 cuando el avance tecnológico arrastre a integrar complemente a las máquinas a nuestra vida, hasta el punto de que estas contarán con un estatus legal similar al de las personas.

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El 'futurista' que predice qué negocios triunfarán mañana
Ray Kurzweil pertenece a la tribu sorprendente de los 'futuristas', que son visionarios que adelantan cómo será el mundo y cuáles serán los negocios de mañana y las profesiones más necesarias y cotizadas.
En 1999, Ray Kurzweil (Nueva York, 1948) hizo una de sus famosas predicciones: "En una década veremos tecnologías como las que harán posible la existencia de un coche que se conduzca solo y teléfonos y dispositivos móviles que podrán resolver y contestar todas nuestras dudas". No es casualidad que desde 2012 Kurzweil sea el director de ingeniería de Google (donde dirige el equipo que desarrolla la inteligencia artificial), una compañía que ha construido la hegemonía en las búsquedas sobre la base de la tecnología y los formatos móviles, y que también experimenta con las posibilidades del coche autónomo.
Kurzweil, que ha recibido títulos honoríficos curiosos -Forbes le ha definido como "la máquina de pensar suprema", y la revista Inc. le ha catalogado como "legítimo heredero de Thomas Edison"- es realmente un inventor especializado en el reconocimiento de voz y en el reconocimiento óptico, creador, entre otros, del primer OCR, del primer escáner para computadoras y del primer sintetizador de texto a voz, o del que es capaz de recrear el sonido de un piano y de varios instrumentos de una orquesta.
Tampoco es una casualidad que Google haya invertido cantidades ingentes de dinero y de recursos en la automatización del aprendizaje y en los procesos de los idiomas. La revolución móvil ha convertido además los sistemas de reconocimiento en un componente básico de muchas aplicaciones que generan beneficios.
Pero además de esta visión que ha sabido aprovechar Google, a Ray Kurzweil se le conoce sobre todo por su labor como futurista y por sus predicciones acerca de cómo será el mundo (y los negocios) en los próximos años. El visionario presume de un índice de acierto del 86% en sus 147 vaticinios desde la década de 1990.
El gran momento
La fecha más importante para Kurzweil es el año 2045. Entonces se dará lo que los futuristas llaman la Singularidad, que es el momento en el que la potencia de cálculo de la inteligencia artificial será 1.000 millones de veces la de la inteligencia humana.

Mientras llega esa ocasión suprema, Kurzweil cree que hacia 2020 será posible avanzar en la ingeniería del cerebro para curar enfermedades neurológicas como el Parkinson, Alzheimer, o los infartos cerebrales. Y también se apunta al negocio de la inmortalidad en el que están embarcados otros grandes emprendedores como Peter Thiel. Kurzweil cree que la tecnología médica empezará pronto a añadir un año de vida, cada año, a nuestras expectativas de supervivencia.
Por si acaso, podremos recurrir a la realidad virtual, ya que ésta nos permitirá ser una persona distinta, tanto física como emocionalmente.
Kurzweil se muestra convencido además de que en pocas décadas la realidad virtual será totalmente inmersiva, y esto hará que los espacios físicos de trabajo queden obsoletos. Las consecuencias serán espectaculares en términos demográficos, laborales, de transporte, de organización del trabajo o sociales.
A esto se añaden las predicciones sobre la impresión 3D, un campo que ya es real y que ofrece nuevas posibilidades de negocio. Según se haga a gran escala y sea de código abierto la impresión 3D, en 2020 podremos ser capaces de imprimir cualquier cosa que necesitemos.

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Director de ingeniería de Google: "la tecnología no nos dejará sin trabajo"
Desde el año 2012, Ray Kurzweil es el director de ingeniería de Google, llevando a cabo todo tipo de investigaciones sobre las posibles aplicaciones de la inteligencia artificial.
Entre otras predicciones, este futurista vaticinó en 1999 que en la década siguiente existirían vehículos autónomos y que los teléfonos móviles serían capaces de responder a todas nuestras preguntas. Ahora afirma que no debemos preocuparnos de que la tecnología nos deje sin trabajo.
En una entrevista concedida a Fortune, Kurzweil se desmarca de las declaraciones tremendistas de Elon Musk, quien asegura que la inteligencia artificial nos llevará a una tercera Guerra Mundial.
"No te preocupes por cada trabajo que eliminemos, crearemos nuevos puestos de trabajo en la parte superior de la escala de habilidades".
Según Kurzweil, la inteligencia artificial nos traerá más cosas positivas que negativas. Cuando le preguntaron acerca del impacto que tendrá en los trabajos realizados por seres humanos, aseguró que es algo que lleva ocurriendo desde siempre.
"A lo largo de la historia, hemos eliminado todos los trabajos en muchas ocasiones. ¿Cuántos de los trabajos que existían en 1900 se conservan hoy en día?"
Eso sí, cuando le preguntaron qué clase de "nuevos trabajos" veríamos, Kurzweil respondió que "no lo sabe", ya que "todavía no los han inventado". También le preguntaron por qué no fuimos capaces de predecir que Donald Trump acabaría siendo presidente. La respuesta fue muy clara: "Trump no es tecnología".
"La tecnología siempre ha sido un arma de doble filo".
También ha opinado sobre la creciente preocupación acerca de los posibles peligros de la inteligencia artificial. Kurzweil asegura que la tecnología siempre ha sido un arma de doble filo: "el fuego nos mantiene calientes pero es capaz de quemar nuestras casas".
Aunque reconoce que la biotecnología, nanotecnología y la inteligencia artificial pueden ocasionar muchos problemas, también quiere recordar que la tecnología ha sido más beneficiosa que perjudicial a lo largo de la historia.

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Las predicciones de Ray Kurzweil… Algo está cambiando ¡Prepárate!
 Hace una semanas oí hablar por primera vez de Ray Kurzweil, y me generó tanta curiosidad que he estado buscando más información sobre él. Para los que no lo conocéis, Ray Kurzweil, es director de ingeniería de google, emprendedor, experto en inteligencia artificial y el futurólogo más importante del mundo…. y curiosamente, esta gran mente es poco conocida.
Un poco de la trayectoria de Ray Kurzweil
De padre músico y madre dedicada a las artes plásticas, Ray soñaba con ser un mago de prestigio hasta que su tío le contó el funcionamiento del ordenador, en ese momento se dio cuenta de que a través de la tecnología podría hacer magia de verdad.
A los 15 años ya se encontraba desarrollando sus primeros programas y con 17 años, se presentó en el programa de televisión “I’ve got a secret” (“tengo un secreto”) y tocó una pieza al piano. El secreto que guardaba es que dicha pieza había sido compuesta por una computadora que él mismo había construido y programado.
Creó el primer Chatbot al que llamó Ramona, y del que tuvo la idea con tan solo 8 años (para los que tengáis curiosidad, todavía hay una versión que puedes encontrar buscando en google) y dirigió el equipo que creó el SIRI de Apple.
Ray kurzweil iphone siri
En 1974 fundó la empresa Kurzweil Computer Products y creó el primer sistema de reconocimiento óptico de caracteres (OCR). A partir de esa tecnología inventó después la llamada Kurzweil Reading Machine, que fue la primera máquina que podía leer textos en voz alta lo que resultó de particular utilidad para ciegos y débiles visuales
El mejor Tecnostradamus. Las predicciones de Ray Kurzweil
En el año 1990, cuando el avance tecnológico aun no nos daba indicios de donde podíamos llegar, escribió un libro llamado “La era de las máquinas inteligentes” en el que hacía un alto número de predicciones, muchas de las cuales se han cumplido y otras han tenido una diferencia temporal de 1 ó 2 años. Entre otras:
Predijo que los ordenadores derrotarían a los mejores jugadores de ajedrez humanos hacia 1998 y fue en mayo de 1997 cuando el campeón de ajedrez Gary Kasparov fue derrotado por el ordenador Deep Blue.
También predijo que los teléfonos móviles crecerían en popularidad al tiempo que disminuirían en tamaño y que habría un explosivo crecimiento del uso de Internet, no solo por el número de usuarios sino también por el contenido, y que el uso principal se daría a través de sistemas inalámbricos.
Otra de las cosas que anticipó fue que la mayoría de los documentos existirían únicamente en ordenadores e Internet y que tendrían con frecuencia videos y sonidos que harían imposible su impresión en papel.
Todas sus predicciones las basa en la teoría de que “la capacidad de crecimiento de la tecnología sigue una trayectoria predecible y exponencial”.
¿Qué predicciones están por llegar?:
Solo voy a comentar algunas de ellas, aunque hay muchas más que os animo a explorar.
2020 – Impresión 3D
Kurzweil dice que en la década de 2020, seremos capaces de imprimir todo lo que necesitamos y “vivir extremadamente bien” (hoy en día ya se han impreso los primeros órganos en 3D)
2030 – Los nanobots conectarán nuestro cerebro con la nube y conseguirán una extensión radical de la vida
La conexión de nuestro cerebro a la nube, ampliará nuestra capacidad de almacenamiento de información y nuestro pensamiento será hibrido, entre biológico y no biológico.
Por otro lado, los nanobots complementaran a nuestro sistema inmunológico y seremos capaces de derrotar cualquier enfermedad, incluido el cáncer.
2045 – Alcanzaremos la Singularidad
En este año, según la predicción de Kurzweil, la tasa de evolución biológica de crecimiento será superada por la inteligencia artificial. La potencia de cálculo de la inteligencia artificial será de mil millones de veces la de la inteligencia humana. Y nuestra especie nunca será la misma.
Basada en esta predicción, en el 2008, se crea la Universidad de la Singularidad en Silicon Valley, patrocinada por Google y la NASA y apoyada  públicamente por fundaciones, científicos y pensadores, entre los que se encuentra la fundación Rafael Del Pino. Su finalidad es “comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías y promover, aplicar, orientar y guiar estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la humanidad”.
Ray Kurzweil Ferrovial
Reflexionando: Habrá quien piense que esto no llegará hasta un futuro mucho más lejano, o incluso que no llegará nunca, pero lo que estamos viviendo ya deja ver, que la creatividad, la flexibilidad, la capacidad de adaptación al cambio y la capacidad de interactuar con los demás, pasarán de ser una opción a ser una necesidad y serán el punto de partida de la supervivencia y al igual que la seguridad informática era algo que nuestros padres o abuelos nunca hubiesen imaginado, nosotros nos enfrentaremos a nuevos “miedos” o “problemas” motivados por el cambio que nos rodea.
Con todo esto a nuestro alrededor, termino con una reflexión, “esté cerca la singularidad o no, lo cierto es que estamos inmersos en un cambio continuo, por ello, entiéndelo y adáptate a él antes de que te deje atrás”.
Escrito por Gema Diaz Marugan el 14 de marzo de 2017

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6 alucinantes predicciones de Ray Kurzweil, el futurista de Google
Ray Kurzweil es futurólogo más importante del mundo, auto de varios best sellers como "La era de las máquinas espirituales" y "La Singularidad está cerca". Es tan influyente que Google lo contrató para dirigir sus esfuerzos en inteligencia artificial.
Kurzweil es conocido por hacer predicciones, las cuales son acertadas hasta en un 86% de las veces. Para llegar a sus predicciones, Kurzweil se basa en una teoría fiable.
"Mi tesis central, lo que yo llamo ‘la ley de los rendimientos acelerados' se basa en que las mediciones fundamentales de la tecnología de la información siguen trayectorias predecibles y exponenciales, desmintiendo la creencia convencional de que ‘no se puede predecir el futuro'”, escribió Kurzweil en un ensayo en 2010.
Para Kurzweil, averiguar si una empresa va a ganar en el mercado o si alguna vez habrá paz en Oriente Medio es impredecible, pero las crecientes capacidades de la tecnología son 'muy predecibles', lo que le permite proyectarse hacia el futuro.
Estas son algunas de sus visiones más prometedoras, o aterradoras dependiendo de la persona, que vendrán en la siguiente década y más allá:
1. Seremos capaces de imprimir en 3-D básicamente todo.
Conforme la impresión 3-D se haga a gran escala y de código abierto, las tecnologías de la información estarán más en el mundo que nos rodea. Kurzweil dice que para la década de 2020, podremos ser capaces de "vivir extremadamente bien e imprimir todo lo que necesitamos."
En la actualidad ya se pueden imprimir casas 3-D, cajas torácicas, miembros protáticos y puentes. Pronto se podrá imprimir casi todo.
2. Por la década de 2030, "nanobots" conectarán nuestro cerebro con la nube.
Estos nanobots, nos darán “una inmersión total de realidad virtual desde dentro de nuestro sistema nervioso". En otras palabras, nuestros cerebros estarán conectados a la nube.
“Al igual que hoy podemos ampliar de forma inalámbrica el poder de nuestros smartphones 10.000 veces en la nube", dice Kurzweil “vamos a ser capaces de ampliar nuestra neocorteza en la nube."
Así que vamos a ser capaces de vivir, básicamente, en un mundo virtual. Al estilo Matrix.
3. Esos nanobots también darán lugar a una 'extensión radical de la vida.'
A principios de este mes, Kurzweil dijo que los nanobots podrían "terminar el trabajo" del sistema inmunológico natural del ser humano. Seremos capaces de derrotar a cualquier enfermedad, incluso el cáncer.
Esto conduce a lo que los futurólogos llaman 'extensión radical de la vida'. Kurzweil, como otros futuristas, considera que la muerte es una enfermedad que puede ser curada y los nanobots son una de las formas de curarla.
4. Nos va a golpear la Singularidad.
La fecha más importante para Kurzweil es 2.045. Ese es el año, dice, en que se dará lo que los futuristas llaman la Singularidad, el momento en que la tasa de evolución biológica de crecimiento será superada por la inteligencia artificial.
En su libro 'La singularidad está cerca ", Kurzweil dice que la Singularidad es:
"... Un período futuro durante el cual el ritmo del cambio tecnológico será tan rápido y su impacto tan profundo, que la vida humana se transformará irreversiblemente. Aunque ni utópica ni distópica, esta época va a transformar los conceptos en los que nos apoyamos para dar sentido a nuestras vidas, de nuestros modelos de negocio para el ciclo de la vida humana, incluyendo la muerte”.
Kurzweil dice que en 2045, la potencia de cálculo de la inteligencia artificial será de mil millones de veces la de la inteligencia humana. Y nuestra especie nunca será la misma.
5. Después de la Singularidad, seremos capaces de "subir" nuestra mente a las computadoras.
Kurzweil y otros futuristas creen que una de las principales consecuencias de la Singularidad será que podremos subir nuestra mente a una computadora. De acuerdo con este argumento, podremos transferir nuestra conciencia de seres basados en el cerebro a seres basados en el ​​ordenador. Incluso Stephen Hawking cree que esto es posible.
'Creo que el cerebro es como un programa en la mente, que es como una computadora, así que es teóricamente posible copiar el cerebro en un equipo y así proporcionar una forma de vida después de la muerte", dijo el físico. “Sin embargo, esto está mucho más allá de nuestras capacidades actuales".
6. Para el 2045 quizás ya tengamos esas capacidades.  Y tendremos "cuerpos virtuales" para aumentar nuestros cuerpos físicos.
Si nuestra mente puede ser subida a alguna computadora y la realidad virtual es totalmente envolvente, entonces no cabe duda que nuestros cuerpos van a ser virtuales, también.
“Los cuerpos virtuales serán tan detallados y convincentes como cuerpos reales", dice Kurzweil. “Nosotros necesitamos un cuerpo, nuestra inteligencia está dirigida hacia un cuerpo, pero no tiene por qué ser un cuerpo frágil, biológico que esté sujeto a todo tipo de fallos”.
Así que seremos capaces de cambiar nuestro cuerpo virtual, tal y como lo hacemos actualmente con los videojuegos.

Ray Kurzweil.06
"El hombre se fusionará con la tecnología"
Considerado como uno de los máximos gurúes en materia de inteligencia artificial, Kurzweil, científico e inventor norteamericano, cree que no hay razones para ver con temor la actual aceleración tecnológica
NUEVA YORK .- Ray Kurzweil no practica la falsa modestia. El llamado "Cibernostradamus", el hombre a quien Bill Gates recientemente calificó como "el mejor a la hora de predecir el futuro de la inteligencia artificial", asegura a LA NACION: "las visiones populares sobre el futuro se están acercando a las que yo vengo sosteniendo consistentemente desde hace un largo tiempo".
Y es una suerte que así sea porque, a pesar de los temores respecto del futuro cada vez que empieza un nuevo año, Kurzweil siempre fue -y aún es- un optimista, aunque él aclare que lo suyo es puro realismo tecnológico, sin ninguna cuota de utopía. Por eso, cuando asegura que "en el próximo cuarto de siglo la inteligencia de origen no biológico va a estar a la par, en capacidad y sutileza, de la inteligencia de origen biológico, y luego la va a superar ampliamente", su entusiasmo es tal que contagia la idea de que -controlando los excesos y el mal uso de estos avances- nos estamos encaminando a un futuro mejor.
Aún más, frente a quienes sostienen que la tecnología nos ha hecho mucho bien pero que ya es hora de detener su crecimiento exponencial por los peligros que representa, Kurzweil expone dos argumentos contundentes. Uno, que "estamos cerca de encontrar la cura del cáncer y de los problemas de corazón, y que frenar el progreso implicaría permitir que continúe este sufrimiento en el mundo". Y dos, que si se frenara el desarrollo, los peligros derivados de la tecnología aumentarían en vez de disminuir, porque los avances se harían de manera ilegal y subterránea, lo que impediría que los científicos responsables tuvieran acceso a las herramientas para defender a la sociedad.
"Aunque todavía tenemos mucho sufrimiento en el mundo, sólo la tecnología tiene el poder y la escala para resolver problemas como la degradación ambiental y la pobreza. Y las tendencias que estamos viendo en ese sentido son muy positivas", aseguró este científico nacido en Massachussetts en 1948, que cuenta con 13 doctorados honorarios y fue calificado de "genio incansable" por el Wall Street Journal y de "justo heredero de Thomas Edison" por la revista Forbes .
- ¿Cómo es eso de que las visiones populares sobre el futuro se están acercando a las que usted sostenía tiempo atrás?
-Está muy claro. Por ejemplo, predije que para 2029 será imposible distinguir entre la inteligencia humana y la artificial. En una conferencia que di en la Universidad de Stanford en 1999 sobre mi libro La era de las máquinas espirituales , la mayor parte de los científicos que trabajan en inteligencia artificial decían que, si eso llegaba a ocurrir alguna vez -lo cual no daban por seguro-, estábamos a cientos de años de ese logro. Recientemente di una conferencia en la Universidad de Dartmouth para celebrar los 50 años de la conferencia de Dartmouth de 1956, que dio a la inteligencia artificial su nombre, y ahora, la visión más consensuada de científicos y especialistas es que esto ocurrirá en 50 años. Es algo distinto a lo que sostengo yo -que es que ocurrirá en el próximo cuarto de siglo-, pero aun así muestra cómo de a poco la opinión general se está acercando significativamente a mi posición.
- ¿Qué es hoy el futuro para una sociedad inmersa en las múltiples proyecciones de la tecnología, que parecen la consumación de cualquier idea futurista?
-Mis propias predicciones de décadas atrás han sido muy ajustadas. En mi primer libro, La era de las máquinas espirituales , que escribí a mediados de los 80, hice cientos de predicciones sobre los 90 y los primeros años del siglo XXI que se concretaron. Por ejemplo, escribí sobre la irrupción de la red de Internet a mediados de los 90 y sobre el dominio de las armas inteligentes en los conflictos bélicos. También escribí que para el campeonato mundial de ajedrez de 1998 ganaría la computadora y sobre el colapso de la Unión Soviética a raíz de los efectos democratizadores de los medios de comunicación electrónicos descentralizados, entre muchas otras cosas.
- Entonces, ¿estaría de acuerdo con aquello de que "el futuro es hoy"?
-El ritmo de cambio en sí se está acelerando. Según mis modelos, se duplica cada década, mientras que el poder de la tecnología de la información se duplica anualmente. Estamos ahora en un período de cambio llamativamente rápido. Cinco años atrás la gente no usaba buscadores de Internet, y tres años atrás la gente no usaba el término blog . Pero el paso del cambio tecnológico continuará acelerándose.
- Pero, cuando usted piensa en el futuro, ¿tiene en cuenta sólo el Primer Mundo o también países como la Argentina?
-Una de las ventajas de la tecnología de la información es que las herramientas para crear son hoy muy baratas y están distribuidas globalmente, y el acceso a los mercados es muy abierto gracias a la web y sus múltiples manifestaciones. Filmar una película, grabar un disco, o crear un software que cambia el mundo puede lograrse con herramientas que cuestan cientos o miles de dólares, no millones de dólares. Esto significa que se está creando riqueza en todo el mundo. El Banco Mundial recientemente informó que el crecimiento económico derivado de la tecnología de la información es hoy más alto en el mundo en vías de desarrollo que en el mundo desarrollado. El Africa subsahariana tuvo un crecimiento del cinco por ciento el año último. En Asia, hemos visto cómo el índice de pobreza se redujo a la mitad en la última década y el Banco Mundial predice que se reducirá en un 90% en los próximos diez años gracias a la tecnología de la información. Vamos a ver surgir de todas partes, y ciertamente de la Argentina también, una innovación que crea riqueza.
- ¿Qué es el concepto de "singularidad" que aborda en su nuevo libro ( The Singularity Is Near: When Humans Transcend Biology ), y por qué está tan cercano?
-En el próximo cuarto de siglo, la inteligencia de origen no biológico va a estar a la par, en capacidad y sutileza, de la inteligencia de origen biológico. Y luego la va a superar ampliamente debido a la continua aceleración de la tecnología de la información combinada con la habilidad de las máquinas para compartir instantáneamente su conocimiento. Nanorobots inteligentes van a estar integrados a nuestro organismo, nuestro cerebro y medio ambiente, ayudándonos a superar la pobreza y la polución, aumentando la longevidad. Además, tendremos una realidad virtual de inmersión absoluta y que incorporará todos nuestros sentidos, algo así como la mezcla de lo que se vio en The Matrix con lo que se vio en Being John Malkovitch . Y tendremos una inteligencia humana llevada al máximo de su capacidad. El resultado será una fusión íntima entre las especies creadoras de tecnología y el proceso de evolución tecnológica que crearon. ¿Es esto la singularidad? No, es tan sólo el precursor de la singularidad. La inteligencia no biológica, entonces, tendrá la capacidad de rediseñarse y será capaz de mejorarse tanto y con tal rapidez que la inteligencia humana que no fue mejorada o estimulada no podrá estar a la par, ni siquiera podrá entender qué está pasando. Esto marcará la singularidad.
- ¿Cómo cambiará esto nuestra idea de lo que es ser humano en las próximas dos décadas?
-Los humanos somos una especie que consistentemente va más allá de sus limitaciones. Ya estamos empezando a incorporar sistemas no biológicos a nuestros cuerpos y cerebros, por ejemplo a través de implantes neuronales computarizados que reemplazan a las neuronas biológicas destruidas por el mal de Parkinson. Así, terminaremos fusionándonos con nuestra tecnología. Una aplicación de la nanotecnología serán los "nanobots", que son robots del tamaño de una célula sanguínea y que pueden viajar por el torrente sanguíneo destruyendo patologías, sacando desechos, corrigiendo errores del ADN y revirtiendo el proceso de envejecimiento. También estos "nanobots" irán a nuestro cerebro proveyendo de comunicación directa cerebro a cerebro, una inmersión total en la realidad virtual desde el sistema nervioso y, a grandes rasgos, expandiendo nuestra capacidad mental.
- ¿Qué va a pasar con el humor y con el amor en ese panorama? ¿Y que pasará con el sexo?
-El humor y el amor y otras emociones humanas son, de hecho, lo más avanzado y difícil de entender de la inteligencia humana. Son las cosas más sofisticadas que hacemos con nuestro cerebro. Pero las vamos a ampliar y mejorar también. A medida que mejoremos nuestro cerebro con tecnología nos vamos a volver más graciosos y tendremos una mayor capacidad de amar. Vamos a poder tener relaciones sexuales en situaciones de realidad virtual, lo cual conlleva muchas ventajas. Para empezar, nuestro cuerpo en la realidad virtual puede ser distinto que el que llevamos en la realidad real. Una pareja podrá intentar convertirse el uno en el otro, por ejemplo.
- ¿Y así vamos a poder sobrevivir como especie? ¿Usted preferiría vivir el presente o en 2040? ¿Tendría hijos hoy?
-Vamos a sobrevivir, si bien eso depende de cómo uno defina lo humano. Yo defino a la especie humana específicamente como aquella que busca ir más allá de sus limitaciones, por lo que, desde mi punto de vista, aunque cambiemos y mejoremos nuestro sustrato biológico, seguiremos siendo humanos. Yo disfruto de vivir el presente pero planeo estar por aquí en 2040, con plena salud y más joven de lo que soy hoy. No dudaría en traer niños al mundo: si bien el creciente poder de la tecnología implica que se amplificará tanto nuestro poder creativo como el destructivo, si estamos atentos podemos invertir para protegernos de los abusos de estas tecnologías, y así creo que les tocará un futuro muy excitante.