Mostrando entradas con la etiqueta Big Data. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Big Data. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de diciembre de 2020

BORIS GROYS: "LA PANDEMIA PROFUNDIZÓ NUESTRA DEPENDENCIA DEL ALGORITMO"

Criado en la difícil Europa de posguerra, Boris Groys estudió Matemática y Filosofía; devenido crítico de arte y teórico de los medios, vive en los Estados Unidos y suscita pasiones en ciudades de todo el mundoCriado en la difícil Europa de posguerra, Boris Groys estudió Matemática y Filosofía; devenido crítico de arte y teórico de los medios, vive en los Estados Unidos y suscita pasiones en ciudades de todo el mundo.

Crédito: Diego Spivacow. Diana Fernández Irusta, 27 de diciembre de 2020  • 00:00

 Podría decirse que Boris Groys (Berlín, 1947) atravesó distintas épocas, diversos mundos. Criado en la difícil Europa de posguerra, estudió Matemática y Filosofía en la Universidad de Leningrado y participó en los circuitos no oficiales de intelectuales y artistas en Moscú.

 A comienzos de la década del ochenta emigró a Alemania, se doctoró en la Universidad de Münster e inició un periplo académico que lo llevaría por escuelas de diseño, academias de arte y universidades de Alemania, Austria y Estados Unidos.

Quizás la amplitud y originalidad de su mirada se deba, justamente, al particular tránsito vital que le permitió conocer tanto la vida bajo el régimen soviético como el vértigo de los claustros universitarios del otro lado del Muro. Devenido crítico de arte y teórico de los medios, actualmente Groys vive en los Estados Unidos y suscita pasiones en ciudades de todo el mundo. Por caso, Buenos Aires. A principios de este mes más de setecientas personas se inscribieron a la charla virtual que, organizada por Malba y NYU Buenos Aires, acercó a Groys a los muchos seguidores locales de sus ensayos.

La pandemia también afectó al autor de Volverse público (Caja negra), que debió suspender viajes y practicar el aislamiento que fue la marca de este año. Poco afecto a la complacencia, no tiene problemas en afirmar que vivimos en una civilización básicamente frágil, sostenida en el más evanescente de los recursos, la electricidad, y expuesta a catástrofes de diverso tipo. Así y todo, es capaz de sonreír y pronunciar algo bastante parecido al optimismo: "Un aspecto quizás positivo de todo esto es que podemos sentir que estamos viviendo una aventura, todo el tiempo, inclusive sentados en casa frente a la computadora -dice-. Aunque no nos movamos demasiado por el contexto en que estamos viviendo, podemos sentir esta inestabilidad y por lo tanto este sentimiento de aventura."

-Cuando comenzó la pandemia, ¿se identificó con quienes anunciaban el fin de una era o con quienes decían que nada iba a cambiar?

-Creo que se van a producir cambios, pero en la misma dirección en que ya veníamos: creciente importancia de las redes sociales, de todo lo remoto, de todo lo de naturaleza digital. Mientras la economía tradicional y las estructuras sociales tradicionales colapsan, hay un desarrollo mucho más acelerado de lo digital. Es decir, que con la aparición del Covid lo que se produjo es una aceleración de las últimas tendencias.

-En relación a la capacidad de vigilancia de internet, ¿cree que se producirá algún tipo de quiebre? 

-El control ejercido por internet -hablo de las distintas entidades que gobiernan internet- es un proceso que seguirá ocurriendo de todas formas. Porque las actividades de nuestra vida cotidiana suceden mediadas por lo digital, y eso se profundizó con la pandemia. En el mundo digital, dependemos de los algoritmos gobernados por Facebook o Google, pero mientras estas entidades nos controlan, nosotros no podemos controlarlas a ellas. Hay una asimetría en la relación.

-¿Qué posibilidades tenemos de equiparar esa asimetría? ¿Estudiar matemática?

-Bueno, inclusive sabiendo de matemática no veo que haya una solución a este problema (risas). Porque internet sigue estando controlado por las grandes corporaciones. Así que por un lado me mantengo escéptico. Pero por otro, me parece que una posibilidad que podría darse es que internet se rompa, se desmenuce, se desglose. Sabemos que hay una competencia entre Estados Unidos, China y otros países por el universo digital y esta competencia entre diferentes países y diferentes representantes del sector privado podría conducir a que se rompa internet. Lo sabemos, internet es una estructura extremadamente global, mientras que los estados nacionales y las autoridades locales son precisamente eso, locales. La globalidad de internet es lo que determina su enorme influencia. Pero si los poderes políticos rompen esa estructura, eso podría conducir a un sistema más pluralista, con diferentes servicios digitales dentro de un marco más bien plural.

-En su libro Volverse público, usted habla del "diseño total de la vida". ¿Qué diferencia hay entre la unión entre arte y vida que proclamaban las vanguardias y ese "diseño total"?

-Hubo un cambio que marcó el paso de la cultura tradicional a la cultura digital. Algo marcado sobre todo por el individuo, por cómo se presenta el individuo a sí mismo en términos globales. En la cultura tradicional eran las élites artísticas las que abordaban al individuo como tal y las que distribuían mundialmente diferentes textos, imágenes. Ahora cualquier persona lo puede hacer, y eso determina un cambio extremadamente profundo. Al mismo tiempo, todas las personas son targets individualizados del mundo de la publicidad. En el pasado, la gente se interesaba solamente por la vida privada de las estrellas, pero ahora esto le puede suceder a cualquiera, por la singularización de la que es objeto la persona, y el hecho de que todas las personas están siendo abordadas por los sistemas digitales. ¿Qué significa esto? Implica un cambio profundo, un cambio con respecto a la cultura de masas. ¿Qué significan las vanguardias? Las vanguardias eran una respuesta a la cultura de masas. Había una cultura de masas que estaba considerada kitsch, dirigida a las masas, que eran anónimas. Por otro lado estaban las vanguardias, que eran la expresión de la individualidad creativa. Actualmente, todas las personas están obligadas a un self-design, a un autodiseño, a la creación de su propia imagen en las redes sociales. Mientras anteriormente había una libertad artística, ahora hay una obligación artística, estamos obligados a presentarnos a nosotros mismos. Y no estoy hablando solo de unos elegidos, absolutamente todas las personas están obligadas a diseñar una imagen de sí mismas. Es el algoritmo que gobierna internet, y que nosotros vivimos como una nueva divinidad. Si nos fijamos en lo que ocurre en sitios o redes como Instagram o Facebook, vemos que tienen una función muy confesional, la gente postea lo que come, a quién se encontró, qué estuvo haciendo, sus opiniones. Pero cuando nos confesamos, ¿quién es el destinatario? En la cultura tradicional era dios. En la cultura contemporánea es el algoritmo, un dios invisible. A veces estamos todo el tiempo tratando de comunicarnos con ese dios que es el algoritmo y a veces recibimos una respuesta, que es la publicidad, con los productos básicos que el algoritmo cree que nos van a gustar sobre la base de nuestra conducta en internet.

-¿O sea que somos más tradicionales que modernos, nosotros que nos creíamos tan posmodernos?

-Absolutamente. Nuestra vida cotidiana está sujeta a una serie de leyes, e normativas, que no podemos ver. El lado oscuro de internet. Estábamos hablando de internet en cuanto a los sistemas algorítmicos, pero también está el hardware, los sistemas de transmisión que constituyen internet, una parte bien material, bien tangible, que de todos modos, está siempre oculta a nuestros ojos. No sé si esto sucede en la Argentina, pero en Estados Unidos y algunos países de Europa hay una explosión de teorías conspirativas, y esto es la nueva religión de nuestra era. No somos ni modernos ni posmodernos, estamos más bien volviendo a la época medieval, en la cual el mundo era entendido como una gran conspiración. Esto está ligado a internet, un lugar que no podemos ver, que solo podemos imaginar. Y esa imaginación dispara esas formas de la teoría de la conspiración.

-¿Así se explicaría por qué nuestra época se fascina tanto con la tecnología al tiempo que desconfía de la ciencia? Pienso en los antivacunas, los terraplanistas.

-Sí, estamos totalmente fascinados con la tecnología y desconfiamos de la ciencia. El concepto clásico de la ciencia es que está basada en la repetición. Si yo hago un experimento tengo que poder repetirlo y ese experimento repetido en varias oportunidades pasa a formar parte de la ciencia. Por el contrario, la experiencia individual, única, pertenece al ámbito de lo místico, de lo religioso. No es ciencia. La individuación es entonces la acumulación de experiencias personales que no son repetibles. Algo que tiene que ver con nuestra relación don la tecnología, que es una experiencia no repetible. Heidegger alguna vez dijo que la tecnología es la realización de la metafísica, ligada a la realización del destino. Esto significa que nuestra relación con la tecnología no tiene que ver con el conocimiento, es una relación de desconocimiento y al mismo tiempo ligada al destino. Muy en la línea de la tragedia griega.

-Que siempre termina horriblemente mal.

- Sí, totalmente (risas).

-Esta idea del algoritmo como divinidad me recuerda al transhumanismo y las personas que están buscando cierta inmortalidad a través de medios tecnológicos, no espirituales.

-¿Cuál es la condición básica de la existencia humana? La finitud. Todos sabemos que vamos a morir. Ahora, bien, ¿qué es la inteligencia artificial? Una máquina, y la máquina no muere nunca. Entonces, la inmortalidad del ser humano sería igual a su maquinización, sería convertirlo en una máquina. Pero la máquina no piensa. El meollo de pensar es el miedo a la muerte. Cuando decimos que alguien es razonable, significa que es una persona que evita el peligro, para no morir. En este sentido, cuando se acumula la inteligencia, es el momento en que el ser humano, pasa a ser un objeto de cuidado a cargo de la máquina. Cuando el renacimiento empezó a forjar el humanismo, consistía en ver al ser humano como la fuente de poder, el más poderoso del planeta. El transhumanismo tiene una visión distinta: piensa en el cuidado del ser humano, que pasa a ser una criatura desdichada a la que hay que cuidar.

-¿Por qué solo podemos imaginar el futuro a través de distopías?

- Es muy difícil pensar acerca del futuro, probablemente porque quizás el futuro sea una continuación de las tendencias ya establecidas. Es interesante reflexionar sobre esta nueva civilización que se está forjando. La realidad es que son muchas las posibilidades destructivas y catastróficas en este actual sistema porque todo está basado en la electricidad. El sustrato material de internet es la electricidad. Y la electricidad es algo muy fácil de apagar, muy frágil como sistema. Si pensamos en la cultura babilónica o la cultura del antiguo Egipto, fueron culturas afectadas por catástrofes, pero aun así sus textos e imágenes sobreviven porque ellos los consagraron en piedra. Pero si algo sucede con la electricidad la memoria de nuestra cultura puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. La posibilidad de la catástrofe también es muy alta en términos culturales. Ahora bien, la catástrofe encierra en sí misma la posibilidad de un nuevo comienzo, y ese nuevo comienzo es también algo elevado. Pienso en un acueducto que vi en el sur de Francia una vez. Había sido construido por los antiguos romanos para transportar agua. Ya no transporta agua, pero sigue estando allí. Puede que en el futuro expongamos las computadoras no como medios, sino como reliquias, como ese acueducto romano.

-Está por salir un libro suyo sobre coleccionismo. ¿Cómo pensar una colección de arte en una época de tanta fragilidad?

- El coleccionismo de arte pasaba por los objetos, cosas tangibles que la sociedad identificaba como obras de arte. Pero ahora el arte es muy dependiente del contexto, es muy difícil entender una obra de arte contemporánea sin entender el contexto original en el cual esta obra fue creada. Por eso el arte contemporáneo se dirige cada vez más al evento, ya no tiene tanto protagonismo el objeto en sí, sino que cobran protagonismo las performances, los proyectos político y sociales, las exposiciones de corta duración. El estado de la reflexión sobre el contexto es algo muy inestable, e internet es el mejor lugar para documentar y proporcionar una descripción de ese contexto, mucho mejor que los museos, que son incapaces de dar lugar a todo ese material. Al mismo tiempo, en internet el archivo de la obra de arte es algo que no existe, porque es posible que las cosas desaparezcan. Tengo muchos amigos artistas que no confían en la imagen digital, y tratan de hacer algo físico porque temen que si se focalizan mucho en el evento y en lo digital puede llegar una instancia en que todo rastro de esa obra desaparezca. Lo que sí encierra internet es una promesa de divulgación, de publicidad para ese artista, a la vez que encierra una absoluta falta de estabilidad.

- ¿La marca de nuestra época?

-Sabés, es una marca de la vida humana en general (sonríe). Un aspecto quizás positivo de todo esto es que podemos sentir que estamos viviendo una aventura, todo el tiempo, inclusive sentados en casa frente a la computadora. Aunque no nos movamos demasiado por el contexto en que estamos viviendo, podemos sentir esta inestabilidad y por lo tanto este sentimiento de aventura. Una condición un poco extraña, vivir una aventura sentado ante la pantalla de una computadora.

Minibio

Boris Groys nació en Berlín en 1947. Estudió Matemática y Filosofía en la Universidad de Leningrado. Luego se doctoró en Filosofía en la Universidad de Münster. Además de ocuparse de diversas curadurías de arte, fue docente en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe, la Academia de Bellas Artes de Viena y las universidades de Pensilvania, Filadelfia y Nueva York. Su obra ensayística se concentra en las vanguardias y el universo digital. Escribió Volverse público, Sobre lo nuevo: ensayo de una economía cultural, Bajo sospecha: una fenomenología de los medios.

viernes, 17 de julio de 2020

POR LA ALTA DEMANDA LABORAL, NACE UNA CARRERA DE BIG DATA Y GESTIÓN


Se trata de una licenciatura creada por el ITBA para formar profesionales orientados al análisis de datos y la toma de decisiones. El instituto busca resolver el «desacople» entre la formación profesional y la demanda de empresas, sector público y ONGs.
Por la alta demanda de profesionales especializados, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) creó una nueva carrera orientada al análisis de datos y la gestión. Se trata de la Licenciatura en Analítica Empresarial y Social, cuyo programa comenzará en marzo de 2018 y apunta a formar un perfil cada vez más solicitado en el ámbito privado, estatal y sin fines de lucro, pero que escasea en el mercado laboral.
Con ese fin, el instituto decidió impulsar una propuesta curricular flexible que combina el uso de la tecnología, la toma de decisiones y el manejo de información para que el profesional pueda liderar procesos de innovación y estar preparado para la gestión con una mirada estratégica. La idea es que pueda impulsar el cambio tecnológico y la búsqueda de oportunidades de negocios o proyectos a partir del análisis de los datos.
La carrera fue presentada el martes en la sede del ITBA en Puerto Madero, donde un panel de especialistas, autoridades y representantes de la institución compartieron casos de éxito donde el uso de datos fue clave para la toma de decisiones. Además, reflexionaron sobre las oportunidades laborales y el profesional del futuro.
«La analítica, entendida como la toma de decisión basada en datos, genera decisiones digitales que se están convirtiendo en la razón del éxito o fracaso de las instituciones. Y esto se cumple en la sociedad en general, desde la gestión de ONGs, pasando por gobierno y empresas hasta el emprendimiento tecnológico que se está gestando en este momento en algún lugar del país», señaló el ‎director de la Escuela de Ingeniería y Gestión del ITBA, Andrés Agres.
Durante la actividad, los participantes destacaron la importancia del análisis de datos en un escenario en el que el cambio tecnológico demanda empleados preparados para realizar tareas más complejas y calificadas. «El análisis de grandes volúmenes de información es un proceso que llegó para quedarse. Y la demanda de profesionales en el área tenderá a ser cada vez mayor«, señaló Alejandro Vaisman, director del Centro XData (ITBA).
En tanto, el director Nacional de Datos e Información Pública de Presidencia de la Nación, Gonzalo Iglesias, analizo el impacto social de los datos al señalar que «en Argentina la capacidad creativa y la diversidad cultural son dos factores fundamentales». «El mayor desafío es conectar el sector público y privado con la sociedad civil«, añadió.
En el último panel, dedicado a la gestión y análisis de datos como clave para el profesional del futuro, participaron Andrés González, socio líder de Consultoría en Transformación Organizacional y Gestión de Talento de Accenture; Guillermo Calvi, director de Desarrollo de Producto de Mercado Libre; y Juan Vidaguren, director de la Licenciatura en Analítica Empresarial y Social (ITBA).
Los panelistas coincidieron en la importancia en la descentralización de datos, la creatividad y el aprendizaje, para resolver el «cuello de botella» entre lo que necesitan las empresas y la formación de los profesionales.
«El concepto que más guía nuestro día a día es cómo conectar gustos, perfiles y experiencias distintas. Estamos viviendo la paradoja de estar conectados todo el tiempo, pero a la vez el riesgo de no hacerlo adecuadamente», señaló González.
Y agregó: «La licenciatura brinda la oportunidad de ir a crear, no esperar. Los estudiantes pueden elegir su propia aventura, y sumergirse en un tema que representa hoy en día un valor agregado”.
Calvi describió una suerte de «desacople» en los perfiles de los profesionales a la hora de manejar datos y adoptar una estrategia de negocios. «Los datos nos golpean la puerta para elegir el mejor rumbo pero no tomamos las decisiones. Hasta ahora no existía una carrera específica para que la gente forme parte del equipo y tome las mejores decisiones», aseguró.
Todo eso, continuó Vidaguren, impulsó la creación de la nueva carrera. «Juntamos dos mundos en solo perfil que no existía», afirmó.
La carrera
Fundamentada en el análisis masivo de datos para la toma de decisiones de negocio y en áreas estratégicas como la movilidad, educación, salud y medio ambiente, la carrera propone la formación de profesionales con una fuerte capacidad analítica, utilizando tecnología y datos para detectar oportunidades y establecer el rumbo estratégico de las organizaciones.
 «A través de un método de enseñanza centrado en la participación activa del alumno, la Lic. en Analítica Empresarial y Social articula las oportunidades de negocio con las tendencias económicas, sociales y culturales, para crear e implementar modelos de decisión basados en grandes volúmenes de datos. Esto brinda a los estudiantes la posibilidad de optimizar los procesos de toma de decisión e implementar soluciones que mejoren la calidad de vida de la sociedad», afirmó Juan Vidaguren, director de la carrera.
El objetivo de la licenciatura es formar profesionales altamente preparados para la gestión en el ámbito empresarial y social; en función de una fuerte capacidad analítica, utilizando la tecnología y, sobre todo, el manejo de datos, para proponer soluciones, detectar oportunidades y establecer el rumbo estratégico de todo tipo de organizaciones.
De ese modo, el graduado podrá desempeñarse junto a los ejecutivos del negocio para asegurar que cuenten con la información concreta indispensable para definir estrategias y tomar decisiones a partir del procesamiento de grandes volúmenes de datos.
Los profesionales serán agentes de cambio: dirigirán la transformación que la industria y la investigación necesitan con creatividad, innovación y un claro liderazgo. Además, su amplia formación les brindará herramientas para desempeñarse en organizaciones sin fines de lucro o gubernamentales y, de esta manera, generar cambios de impacto social.
El contenido del plan de estudios está orientado a que el estudiante comprenda tanto las problemáticas de la empresa como la de sociedad general. Además, ofrece contenido electivo para que cada estudiante pueda desarrollarse en la actividad de su interés. La cursada está organizada en un plan flexible de 8 cuatrimestres.

viernes, 3 de abril de 2020

LA BIOLOGÍA ESTÁ ACELERANDO LA DIGITALIZACIÓN DEL MUNDO


El coronavirus está multiplicando exponencialmente nuestra dependencia de los dispositivos y de las grandes empresas tecnológicas (de Google a Netflix). La revolución está siendo completada por una pandemia.
Por Jorge Carrión. 29 de marzo de 2020
Crédito: Glenn Harvey

BARCELONA — Somos un matrimonio con dos hijos pequeños y nuestra rutina durante el encierro podría resumirse así. Después de desayunar, consultamos el Google Drive del colegio para ver las actividades educativas que realizaremos durante el día. La sesión de gimnasia la hacemos mirando tutoriales de YouTube. Los dibujos animados los encontramos en Netflix o en Movistar+; las series y las películas, sobre todo en HBO y Filmin. Mi pareja y yo nos turnamos para impartir clases a través de Zoom. Con la familia y los amigos nos comunicamos —y nos cuidamos— gracias a WhatsApp.

La paradoja es evidente: la biología —y no la tecnología— está acelerando la digitalización del mundo. Un virus que afecta a los cuerpos y que se transmite cara a cara o por la superficie de los objetos está multiplicando exponencialmente nuestra dependencia de los dispositivos. Un fenómeno biológico nos está hundiendo en la virtualidad. Si al ritmo del año pasado la transición digital se hubiera completado —digamos— en treinta o cuarenta años, es muy probable que tras la pandemia ese plazo se reduzca drásticamente.

En La estructura de las revoluciones científicas, el filósofo de la ciencia Thomas S. Kuhn afirmó que las crisis son prerrequisitos de las revoluciones y distinguió entre el cambio acumulativo y el revolucionario. Nunca antes en la historia de la humanidad había ocurrido una pandemia de contagio tan vertiginoso. Es probable que la acumulación exponencial de conocimiento complejo durante estos meses en los campos de la biotecnología, la informática, la robótica, la estadística, la ingeniería de sistemas o de datos complete en un tiempo récord la revolución tecnológica que ya estábamos viviendo.

Cuando las emergencias sanitaria, funeraria y psicológica terminen, en plena crisis económica, deberemos evaluar cómo hemos modificado nuestra relación con el mundo físico y con el virtual. Y recordar que también un virus informático podría paralizar la realidad. Porque en un futuro más o menos próximo la inteligencia artificial sufrirá sus propias epidemias.

Aunque no sabemos ni qué pasará mañana, podemos proseguir con ese ejercicio de imaginación. Si la crisis no acaba paralizando también la industria y la investigación tecnológicas, la descomunal inyección de dinero y de macrodatos que le está proporcionando a empresas como Google, Amazon, Facebook o Netflix va a impulsar todavía más el desarrollo de la inteligencia algorítmica. Y es verosímil pensar que, cuando hagamos un balance colectivo de la gestión de una epidemia que la informática detectó antes que la Organización Mundial de la Salud, no será extraño que se decida dar más poder de decisión a las máquinas. Mientras tanto, se habrá incrementado exponencialmente nuestra dependencia de las interfaces.

Dos son los catalizadores de esa inesperada y vertiginosa aceleración de nuestra dimensión digital. La economía, por un lado, porque la cuarentena ha amenazado la subsistencia de innumerables empresas de entretenimiento, cultura, turismo o moda, al tiempo que ha supuesto la llegada de un enorme capital a las plataformas tecnológicas. El fin de semana pasado, en España, el consumo de contenidos en Movistar+ creció un 47 por ciento con respecto al anterior y cada uno de ambos días los usuarios superaron los 42 millones de horas en la plataforma. Durante la emergencia ha crecido en este país un 80 por ciento el tráfico en internet.

En relación directa y por el otro lado, la sociología está impulsando también la digitalización. Durante el encierro, los niños se están acostumbrando a recibir información y conocimiento a través de las computadoras; se está monitorizando a través del móvil la temperatura o la geolocalización de los afectados por el virus; los abuelos están descargando incluso las aplicaciones a las que eran reticentes; todo el mundo se ha familiarizado con Skype, Google Hangouts o FaceTime; y hasta millones de fanáticos del deporte —ante la suspensión mundial de los campeonatos— se han empezado a aficionar a las competiciones de deportes electrónicos.

Los beneficios económicos y las nuevas costumbres convergen en la memoria emocional de cada uno de nosotros. La facturación de las corporaciones tecnológicas no es solo monetaria, también es sentimental. Seremos cientos de millones quienes anclaremos para siempre nuestro recuerdo de la cuarentena en los vídeos, películas, series, canciones, mensajes de texto, fotos o videoconferencias que vivimos a través de media docena de gigantescas empresas de logística digital.

En estos momentos los modelos de gestión con éxito de la epidemia son, sobre todo, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y Taiwan. Comparten el uso de aplicaciones de seguimiento de los ciudadanos que han estado en zonas de contagio o que padecen la enfermedad. China ha comprobado durante las últimas semanas que su sistema de reconocimiento facial no es efectivo en situaciones de uso masivo de mascarillas, de modo que ya debe de estar perfeccionando herramientas de identificación a partir de los ojos y la frente. Mientras tanto el mundo se prepara para implementar nuevas estrategias de biocontrol. Cuando esta pesadilla termine, es muy plausible que no solo se haya alejado de la esfera de nuestros hábitos y afectos la relación con los libros en papel, con las clases presenciales, con el trabajo en la oficina o con los espectáculos en vivo y en directo, sino que también estemos mucho más cerca de que los gobiernos accedan a nuestras coordenadas y a nuestro ADN, o que deleguen parte de sus decisiones en inteligencias artificiales.

¿Quién está más capacitado para gestionar una pandemia, la OMS, la ONU y los gobiernos nacionales o un macrosistema algorítmico? Supongo que la respuesta es, de momento, ni uno ni el otro: un diálogo entre la política, los expertos y la supercomputadoras. Pero está claro que estamos acelerando hacia lo que los teóricos de la inteligencia artificial han llamado el éxtasis computacional: ese momento en que la inteligencia algorítmica trascenderá la humanidad. El empujón, inesperado, lo está dando el COVID-19, tal vez porque, aunque su naturaleza sea biológica, es metafóricamente el primer virus cyborg. Se propaga con la misma facilidad por los cuerpos que por las pantallas. Y está revolucionando las dos dimensiones que constituyen nuestra frágil realidad.

Jorge Carrión (@jorgecarrion21) es escritor y crítico cultural. Es autor de la trilogía de ficción Los muertos, Los huérfanos y Los turistas. Su libro más reciente es Contra Amazon.

martes, 10 de marzo de 2020

LAS SIETE REVOLUCIONES TECNOLÓGICAS QUE TRANSFORMARÁN NUESTRA VIDA

La impresión 3D, internet de las cosas y blockchain son algunas de las innovaciones que, en el último tiempo, comenzaron a tener un impacto profundo en la salud, economía y educación, a nivel mundial. Joan Cwaik, divulgador y conferencista sobre innovación, hace un recorrido sobre el avance de estas tecnologías.
Por Desirée Jaimovich. 10 de marzo de 2020

"Las siete revoluciones tecnológicas", el primer libro de Joan Cwaik (Crédito: Santiago Saferstein)
Blockchain, internet de las cosas y realidad aumentada son algunas de las innovaciones que vienen pisando fuerte en el último tiempo. Llegaron para quedarse y hoy atraviesan varios aspectos de nuestro cotidiano como suerte de hilos invisibles que nos unen más allá de las fronteras. Sobre estos temas habla Joan Cwaik, en su libro “Las siete revoluciones tecnológicas que transformarán nuestras vidas”.

Cwaik es licenciado en Gestión de Medios y Entretenimientos, es docente en la UADE y en los últimos años colaboró como divulgador de ciencia e innovación en varios medios. También dictó conferencias sobre tecnologías emergentes en distintos países. Aquí, algunos extractos de su libro, editado por Penguin Random House.

1. En este primer capítulo hace un recorrido sobre el nacimiento del bitcoin (BTC), su expansión en el último tiempo y las formas de transaccionar que existen en este activo virtual.
“El BTC es una criptomoneda o moneda virtual y digital encriptada. Es también una moneda privada porque no es emitida ni está vinculada a los Estados o bancos centrales, lo que la convierte en un amomenda descentralizada y , en consecuencia, no existe una única figura o entidad que la controle, sino que se basa en una tecnología peer-to-peer (usuario a usuario o entre pares) que permite realizar transferencias online, criptográficamente seguras, de forma directa y sin intervención de intermediarios”, resume Cwaik.

Pero más allá del análisis que se hace en este capítulo sobre el uso del BTC como moneda, se plantea la importancia de la tecnología que llegó de la mano de este sistema: el blockchain. Esta tecnología es descentralizada y permite realizar seguimiento de todos los movimientos del BTC en cualquier momento. El blockchain asegura trazabilidad de los movimientos y operaciones, además resguarda la privacidad de los propietarios del BTC. A su vez, promete mayor velocidad e inmediatez a la hora de registrar transferencias.

Más interesante aún es que abre un abanico de nuevos usos para el blockchain. “Esta nueva tecnología podría ser la clave para solucionar problemas profundamente arraigados que han afectado nuestra vida en línea durante décadas, por ejemplo, que internet no ofrece un sistema confiable para la identidad personal”, analiza el autor.

En este sentido, menciona que se está desarrollando un proyecto enfocado en Twitter que emplea blockchain para verificar los mensajes. Este sistema permitiría detectar noticias falsas y trolls de manera efectiva.

“En el área de la salud, se ha desarrollado Healthbank (https://www.healthbank.coop/), una plataforma suiza de almacenamiento de datos médicos que permite a los usuarios almacenar sus datos en una zona segura a la que solo ellos pueden acceder”, ejemplifica Cwaik.

2. Internet de las cosas
Se habla de internet de las cosas o IoT (por sus siglas en inglés) para hacer referencia a objetos que integran sensores capaces de recibir, monitorear y enviar, en tiempo real, diferente tipo de datos.

El concepto también se puede extender a seres vivientes. En este sentido, se recuerda en el libro que la empresa holandesa Sparked por medio de Xively implantó sensores en las orejas del ganado vacuno para que los productores pudieran hacer un seguimiento de la salud de las vacas y de sus movimientos.

“Según un informe del Grupo de Soluciones Empresariales Basadas en Internet de Cisco, el tráfico de datos generados por dispositivos que no son computadoras aumentarán del 40% en 2014 a casi el 70% en 2020”, remarca el autor.

3. Big data
Se denomina de este modo a la gran volumen de datos que se recopilan a partir del uso de diferentes dispositivos y acciones que se realizan en la red. Abarca desde la información que se obtiene a partir de dispositivos móviles, televisores y objetos inteligentes hasta lo que surge de las búsquedas en la red, identificadores RFID y videos.

¿Cómo se usa toda esa información que se recopila?
Publicidad personalizada: los datos se pueden ver plasmados en las recomendaciones que llegan en Netflix o los anuncios que vemos al navegar por la web o dentro de las redes sociales y que varía según nuestros hábitos e intereses.

Gobierno y administración pública: los gobiernos emplean los datos que obtienen de cámaras y sensores de diferentes tipos para combatir el delito, mejorar la circulación vehicular y prevenir accidentes de tránsito. En este sentido, Estonia es un país emblemático al ser considerado el primer país 100% digital del mundo.

Salud: “Hoy es posible almacenar todo tipo de datos sobre pacientes, enfermedades, tratamientos, medicación y resultados. Nuestro cuerpo es una fuente de datos recogidos en radiografías, mamografías o resonancias magnéticas. En análisis de esos datos es fundamental para la medicina del futuro: una medicina personalizada, predictiva, preventiva y participativa”, destaca Cwaik.

Educación: en este ámbito, los datos recopilados también cumplen un rol vital porque permite entender mejor cómo estudian los alumnos, cuáles son sus puntos fuertes o falencias. Estos datos pueden emplearse para mejorar el rendimiento, personalizar la educación y reducir las tasas de abandono escolar.

Investigación: sin dudas es uno de los ámbitos en los cuales el procesamiento de grandes volúmenes de información es clave. Además, la investigación impacta de manera directa en todos los ámbitos mencionados anteriormente.

4. Ciudades inteligentes
El uso de big data y la tecnología en general aplicada a ciudades permite hacer un uso eficiente de la energía, mejorar la gestión del transporte público, el transporte, la educación y la salud.

 “En una ciudad inteligente las TIC brindan el soporte para el intercambio de conocimientos, para hacer pronósticos, predicción y análisis de grandes archivos de datos (big data), datos abiertos (open data), IoT con banda ancha móvil y redes de sensores ubicuos”, explica el autor.

Pero no sólo basta con recopilar información, sino también procesarla e interpretarla para poder aplicarla de manera efectiva en la gestión de distintas cuestiones que hacen al funcionamiento de una ciudad, advierte.

En el resto del capítulo se hace un análisis sobre cuáles son consideradas las ciudades más inteligentes del mundo, dentro de las cuales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lidera la clasificación dentro de Latinoamérica. Los criterios para considerar una ciudad inteligente y casos concretos de aplicaciones que facilitan la vida diaria.

5. Realidad aumentada y realidad virtual
La realidad aumentada nos permite añadir una capa virtual a nuestro entorno diario. Se puede experimentar una dosis de realidad aumentada cuando se activa esta función en Google Maps, se usa un filtro de Instagram o al jugar Pokémon Go, sólo por citar algunos ejemplos.

La realidad virtual, en tanto, nos traspola a un universo digital totalmente diferente. Para experimentar este tipo de entornos se puede recurrir a dispositivos como Oculus Rift, Google Cardboard o Samsung Gear VR, sólo por mencionar algunos ejemplos.

Esta tecnología, como se menciona en el libro, está impactando en la industria de la música, el entretenimiento y la educación, entre otros. “Existe una tendencia de mercado a incorporar cada vez más la RA y la RV como estrategia de diferenciación”, dice el autor.

Y amplía: “Las compañías como Facebook, Google, Apple y Microsoft han invertido miles de millones de dólares en una industria que se prevé que en 2025 alcance los 216 millones de usuarios y con un volumen de mercado de unos 80.000 millones de dólares, según el estudio del grupo estadounidense Goldman Sachs realizado en 2017”.

6. Humanos vs máquinas
Se sabe que la automatización viene avanzando y con ella las transformaciones el mercado laboral. “Se proyecta que, en los próximos 15 años, el 40% de las tareas que son realizadas por seres humanas van a ser reemplazadas por robots”, advierte el autor.

En este capítulo se hace un recorrido sobre el surgimiento de robots, los diferentes tipos de máquinas que hay en este sentido y los usos que tienen en distintos ámbitos, entre ellos el industrial, que es donde más se siente su presencia por tener un correlato directo con el aumento de productividad.

También se menciona el uso de robots en la salud. “En el campo de la medicina, los robots de servicios están logrando avances significativos, especialmente en la práctica quirúrgica”, analiza Cwaik para luego enumerar que se puede usar la telerrobótica y la realidad virtual para planificar operaciones así como para asistir en el proceso quirúrgico.

7. Impresión 3D
La impresión 3D tiene diversas aplicaciones que varían en función del material que se use para hacer estos trabajos. “Los biomateriales son materiales sintéticos o naturales que se pueden usara para construir órganos artificiales, prótesis, huesos o tejidos. Este material ahora se puede utilizar en impresión 3D para una serie de aplicaciones médicas”, se menciona en el texto.

Esta tecnología permite hacer un uso más económico de los recursos así como personalizar los diseños. Es una innovación que facilita y democratiza muchos procesos. “La impresión 3D ya posee una industria establecida mediante la cual un individuo compra un diseño por internet e imprime el producto en su casa, obviando, de esta manera, los procesos-y costos-de transporte y logística que implican grandes perjuicios ambientales, entre otras cosas”, concluye el autor

lunes, 21 de octubre de 2019

COMPLIANCE FRENTE AL AUGE DE LAS BASES DE DATOS: CONOCE A TU CLIENTE COMO A TI MISMO


En un congreso internacional se destacó el poder de la tecnología para jugar limpio en los negocios; el rol de quienes trabajan en el área
Paula Urien. 20 de octubre de 2019 

KYC es una sigla para tener en cuenta. Se refiere a la frase know your customer: conoce a tu cliente. Y para ello, la inteligencia artificial está, literalmente, mandada a hacer. Se trata de saber con quién o quiénes se hacen negocios a nivel local y también en el mundo, para poder detectar si a través de la compañía con la que se está por interactuar se intenta lavar dinero sucio o proveniente de algún delito financiero, o para saber si un proveedor, por más pequeño que sea, tiene problemas de reputación, por ejemplo.

Acostumbrarse a cumplir con las normas es el eje sobre el cual giran hoy todas las conversaciones sobre el tema del compliance, nombre que alude también, en la práctica, al departamento que, para la mayoría de las empresas de la Argentina dejó de ser un aspiracional a partir de la vigencia de la ley penal empresaria sancionada a principios de 2018.

En este marco se desarrolló el IV Congreso Internacional de Compliance, organizado por la Asociación Argentina de Ética y Compliance (AAEC) con Refinitiv. Esta empresa provee World Check, inteligencia artificial para la verificación de identidad y de documentación y para screening en base a datos.

"Los procesos KYC suelen incluir registros de perfil básicos como nombre, domicilio y estructura de la organización, pero también información que puede resultar esencial para la transacción o el negocio que se proyecta, como historial comercial y crediticio, antecedentes penales o judiciales, e incluso un chequeo de la reputación del cliente en el mercado", explica a LA NACION Ramiro Cabrero, presidente de la AAEC. "La mayoría de estas revisiones pueden realizarse automáticamente, sin ninguna intervención humana, gracias a las tecnologías de inteligencia artificial más avanzadas", agrega.

Carlos Rozen, uno de los organizadores del encuentro y socio de BDO, y Mariana Idrogo, de G5 Integritas coinciden en que "muchos informes de "conozca a su cliente", de "control de proveedores" o de "due diligence" se efectúan a partir del uso de herramientas de cruce automático de datos que están públicamente disponibles. Estos informes automatizados son muy valiosos, pues aportan en breves instantes un pantallazo de información valiosa".

Sin embargo, esconden riesgos, según advierten. "En primer lugar, las bases de datos en varios países de América Latina contienen mucha información de baja calidad. Esto hace que cualquier cruce a partir de allí arroje falsos positivos (problemas no son tales) o bien, que no surjan alertas donde eso hubiera sido lo adecuado. En segundo lugar, existe mucha información valiosa que no se encuentra públicamente disponible, o no lo está en un formato que permita su utilización eficiente en la mayoría de las búsquedas internacionales". Para resolver estos problemas, "la aplicación de inteligencia humana aún es necesaria, tanto para chequear los datos y ponderarlos como para incorporar los matices que se encuentran disponibles -aunque no en formato online- y que permiten una lectura eficiente de la información", agregan.

Clara María Bozzo, directora legal comercial de Microsoft, dijo durante el congreso que las compañías tecnológicas vienen trabajando hace varios años en la temática de inteligencia artificial, pero hay dos factores que la favorecen: la explosión de datos y el poder de la nube. "Se trata de las computadoras entendiendo al mundo. Pueden comprender patrones de conducta y hacer sugerencias, como lo hace Spotify, por ejemplo. Hay enormes beneficios y oportunidades para la humanidad, pero también pensamos que presenta desafíos. No se trata de lo que las computadoras pueden hacer, sino lo que deberían hacer".

Usos y costumbres
Para dar una idea del poder de la IA, Augusto Fernández Villa, de Poincenot, dice que la base de datos que manejan en la firma tiene 900.000 personas, pero que la gestionan solo dos personas.

Gonzalo Balderrama CO de Ripio, una empresa de servicios financieros no tradicionales basados en blockchain, contó que a los futuros clientes, en solo unos segundos, les solicitan una selfie que se machea con una base de datos de los Estados Unidos y también con la foto del documento, con un margen de error del uno por ciento.

Por su parte, Alejandro Cosentino, Fundador y CEO de Afluenta, una red de financiamiento colectivo, y VP de la Cámara Argentina de Fintech, sostiene que a través de la tecnología "se estudia a los inversores para asegurar que el dinero viene de donde se dice que viene y también se estudia al tomador del crédito". Agrega que también se estudian otras variables, que pueden parecer insólitas. "Es importante la hora del día en que se llenan los formularios o en cuánto tiempo completa su fecha de nacimiento, por ejemplo". Además, como "vivimos en la era de la respuesta instantánea, las respuestas no tardan más de 15 segundos".

Ciberseguridad
La primera aclaración que hizo durante el encuentro el director global de Seguridad en Tenaris, Esteban Grin, es que la compañía está regulada por la Securities and Exchange Commission de los Estados Unidos (SEC), ya que se trata de una empresa que cotiza en la bolsa norteamericana. Esto implica cumplir regulaciones que incluyen la Foreign Corrupt Practices Act (FCPA), una normativa que penaliza la corrupción en el extranjero por parte de empresas que tienen alguna relación comercial con los Estados Unidos: habla explícitamente de sobornos a funcionarios extranjeros para allanar el camino a los negocios.

Además de la corrupción o de su prevención, el otro gran problema que enfrentan hoy las empresas es la ciberseguridad. "Los cambios rápidos en la tecnología provocan cambios en las regulaciones. Sin embargo, las regulaciones no llegan a tiempo -dice Grin-. Los primeros que abrazan la tecnología son las personas, después la adoptan los negocios y finalmente, tarde, aparecen los reguladores".

Y continúa con algunos números. "En un año generamos mas datos que en los últimos 7 años. Cada vez mas países tienen regulaciones sobre el data privacy, pero cada vez hay más fugas de información".

En Tenaris, hasta ahora se detectaron y bloquearon 20.000 ciberataques y 262.000 virus; se frenaron 394 millones de mails que vienen de afuera porque tienen contenidos maliciosos, o porque tienen archivos con virus. En promedio se bloquea el 90%de los mails antes de ser recibidos por sus destinatarios.

Como conclusión del encuentro en el vistoso Palacio de las Aguas Corrientes, Ramiro Cabreo opina que "asociarse con los clientes equivocados conlleva un fuerte riesgo reputacional y puede ser difícil recuperarse. Los costos económicos para remediar estos problemas suelen ser muy significativos, y reconstruir la confianza es aún más difícil".

Contra la cleptocracia
El agente a cargo del Miami International Corruption Squad -un equipo de investigadores anticorrupción- dijo en el encuentro que la mitad de las investigaciones del FBI están relacionadas con América Latina. Su tarea es buscar la cooperación de quienes están o podrían estar implicados en lo que llaman cleptocracia, o lograr y mantener el poder a través del robo.

domingo, 13 de octubre de 2019

BIG O SMALL DATA: EL DEBATE SOBRE SI, PARA ANALIZAR LA REALIDAD, "MÁS ES MEJOR"


Walter Sosa Escudero. 13 de octubre de 2019 

¿Cuán grande es una pizza grande? Una rápida consulta a Google dice que una pizza grande debe medir como mínimo 35 centímetros de diámetro. ¿Cuál es el máximo tiempo tolerable para llegar tarde a una boda? "Media hora", responde con idéntica vehemencia la misma fuente. ¿Cuán grande es una base de datos para que sea considerada "de big data"? Y aquí el icónico buscador hace agua. "Si no entra en Excel, es big data", respondió hace poco en las redes sociales un reconocido programador. Una frase que muchos interpretaron en forma peligrosamente literal.

Big data es un término difuso, que refiere al fenómeno de datos masivos provenientes de interactuar con tecnologías interconectadas, como celulares, tarjetas de créditos, redes sociales, etcétera. El volumen es lo primero que salta a la vista de la revolución de datos, pero la naturaleza disruptiva del fenómeno va mucho más allá del tamaño, al punto tal que new data o right data tal vez sean caracterizaciones más felices.

Pero aun cuando la auténtica innovación de big data proviniese de la masividad, cabe cuestionarse si realmente más es mejor y en qué sentido. En una encuesta o experimento científicamente diseñado, más es mejor porque, diseño riguroso mediante, más datos es más de lo mismo, de la misma fuente de información. Por ejemplo, tirar una moneda repetidas veces permite aprender cada vez con más precisión que las chances de que salga cara son 50%. "Más de lo mismo" significa que se tira siempre la misma moneda y que no se la aprende a tirar en los sucesivos tiros, de modo que cada uno de los lanzamientos agrega el mismo tipo de información que la de cualquier tiro, anterior o posterior.

Pero uno de los secretos mejor escondidos de esta lógica es que la tasa a la que la precisión aumenta cae abruptamente con la cantidad de datos. Es decir, la precisión siempre mejora, pero esta ganancia es cada vez más pequeña; una suerte de versión estadística de la "ley de rendimientos marginales decrecientes" de la economía.

Por ejemplo, en una encuesta correctamente diseñada, si con 1000 encuestados el margen de error es de más/menos 3,16%, para duplicar la precisión (léase, bajar el error a la mitad) es necesario cuadruplicar la cantidad de datos. Entonces, desde esta perspectiva, si la promesa de big data es de una lluvia de datos, es como si la cantidad adicional de información se desplomase abruptamente luego del primer chaparrón, aun cuando continúe diluviando datos eternamente. Sí, más es mejor, pero cada vez menos, mucho menos.

Para peor, el paradigma espontáneo de big data es casi la negación del ejercicio de lanzar una moneda, o, si vamos al caso, de una encuesta o experimento científico. En la analogía de la moneda, big data es como si dispusiésemos de millones de lanzamientos de monedas distintas (y posiblemente cargadas) y en donde varios lanzadores han aprendido a favorecer un resultado. Es decir, los datos de big data no son "más de lo mismo". Una encuesta en Twitter puede recoger muchas más respuestas que un sondeo tradicional, pero estos datos están "mediados" por la decisión de seguir o no a alguien en esa red social y de acceder a responder o no la encuesta, además de que los que siguen a alguien posiblemente tengan muchos elementos en común: todo esto en las antípodas del "más de lo mismo" detrás de las ventajas de una encuesta o experimento científico.

Y esto explica por qué una buena parte de la práctica científica de la economía todavía descansa en bases de datos que, en lo numérico, suenan irrisorias en comparación con los millones de datos de big data. A modo de ejemplo, consideremos el trabajo de Raj Chetty, Nathaniel Hendren y Lawrence Katz, posiblemente el más citado de los últimos 20 años, y publicado en el American Economic Review, para muchos la revista más prestigiosa de la profesión.

El estudio analiza el efecto causal del barrio en el cual los niños crecen. Comparar la performance de una persona que creció en un barrio marginal con otra que lo hizo en una zona más favorecida es una comparación de peras con manzanas: a quien creció en un barrio más pudiente posiblemente le vaya mejor por razones que van más allá de las relacionadas estrictamente con el barrio en el que creció. Tampoco funciona la estrategia de comparar "antes y después", es decir, cómo le fue a un joven luego de que se mudase de un barrio marginal a uno más rico, porque, nuevamente, se mezclan los efectos de mudarse de barrio con los de cualquier otro factor que haya ocurrido simultáneamente (haber conseguido un trabajo, haber ganado la lotería, etcétera).

A fines de aislar el canal puro del entorno en el que los niños crecen, los autores recurrieron a una base de datos proveniente de un experimento que asigna lugares de vivienda a través de un mecanismo aleatorio, similar al que se usa en los protocolos de la biología o la agronomía para asignar pacientes o no a un tratamiento. Así, la muestra analizada se conformó con tan solo 13.213 personas, que suenan a nada en comparación con la cantidad de seguidores en Twitter que hoy tiene cualquier celebrity menor. Unos pocos datos, de una fuente confiable y adecuados a la pregunta de interés (como los del contundente estudio de Chetty y sus coautores), pueden contener mucha más información que la proveniente de la anarquía de big data.

Consecuentemente, la contribución de big data no necesariamente viene de la masividad, sino de la disponibilidad de nuevos datos, antes inexistentes, independientemente de que sean muchos o pocos. A modo de ejemplo, un trabajo reciente de Liran Einav, Dan Knoepfle y Johnathan Levin utiliza datos de la empresa Ebay para aislar el efecto de los impuestos a las ventas. Este trabajo aprovecha la secuencia de acciones (clics) conducentes a comprar un artículo online. El potencial comprador se enfrenta a diferentes precios de un artículo de interés, y luego de haber atravesado algunas etapas, se le es revelado el impuesto a las ventas, dependiendo de su locación geográfica y de la del vendedor.

Este "experimento natural" aporta información antes inexistente sobre el efecto de los impuestos sobre las ventas. Los datos utilizados para el análisis son en realidad un subconjunto muy pequeño de todas las interacciones en Ebay, pero lo suficientemente grandes como para aislar apropiadamente el canal a través del cual los impuestos influyen en las ventas. Es decir, el aporte de big data en este caso no es simplemente de "muchos datos" sino de datos no disponibles a través de fuentes tradicionales como encuestas o registros administrativos.

Como en tantos órdenes de la vida, en materia de análisis de datos el tamaño importa poco en comparación con su calidad. Para peor, cuando big data no es "más de lo mismo" la masividad solo aporta un mecanismo peligroso para cometer peores errores y más rápido. El verdadero aporte de big data en la ciencia social tiene que ver con la promesa de que el océano de datos sea capaz de aislar datos que sirvan a los fines de las preguntas relevantes, sean pocos o muchos.

¿Y cuántos datos son suficientes como para decir que una base de datos es "de big data"? Basta recordar que, en 1806, el enorme Carl Friedrich Gauss dio con el famosísimo método de mínimos cuadrados aplicándolo a una muestra de tan solo 4 observaciones planetarias.

domingo, 11 de agosto de 2019

RESEÑA: BIG DATA, DE WALTER SOSA ESCUDERO


Ana María Vara. 11 de agosto de 2019
 
Es un libro soñado para entender qué está pasando con "la cuestión de los datos" en Internet. El autor, Walter Sosa Escudero, es experto en estadística, doctorado en la Universidad de Illinois en Urbana Champaign y profesor en las universidades de San Andrés y Nacional de La Plata. Y el mensaje es la necesidad de un diálogo entre estadística clásica, masividad de datos y creatividad para entender qué se puede saber y cómo.

Pero lo instrumental (magníficamente explicado) no quita lo político. Como ejemplo, vaya el modo como se relatan en Big Data los hallazgos de Alice Wu, la estudiante de la Universidad de Berkeley que se internó en un blog semisecreto de economistas para indagar sobre estereotipos de género. Tras "leer" de manera automática más de dos millones de entradas, Wu encontró que las palabras que mejor predecían que un comentario habla de un hombre eran: "macroeconomía", "supervisor", "director" y "homosexual". Es decir, tres palabras sobre el mundo profesional y otra ajena a ese mundo. En el caso de las mujeres, el hallazgo fue "escalofriante": las palabras que mejor predecían que el comentario se refiere a una mujer eran "atractiva", "casada", "embarazada", "linda", "hermosa" y "tetas". Ninguna del mundo laboral.

Otros casos bien narrados son los "porno impuestos" en Noruega, sobre los dilemas de la transparencia, y el concurso por el algoritmo de Netflix. El estilo es el de la colección Ciencia que ladra: cruces con la cultura popular, claridad y alegría en la búsqueda. Para aprender, pero también para reflexionar sobre las promesas y amenazas de la tecnología.

jueves, 1 de agosto de 2019

QUÉ ES LA "TOMA DE DECISIONES BASADA EN DATOS" (DDD)


La toma de decisiones dirigida por datos se refiere al uso de información científicamente válida para informar las decisiones ejecutivas. La toma de decisiones dirigida por datos, también conocida como toma de decisiones basada en datos (DDD, por sus siglas en inglés, “Data-Directed Decision Making”), intenta reducir las decisiones «instintivas» mediante la presentación de datos válidos que pueden apoyar los resultados óptimos. En el marco de la toma de decisiones basada en datos, habrá casos en los que los datos prevalecerán sobre el curso de acción preferido por la dirección.

La toma de decisiones basada en datos se ha generalizado en una gran variedad de industrias. Dicho esto, tenemos preguntas importantes sobre las funciones básicas de las empresas que son decididas por la persona más persuasiva o apasionada de la sala. Esto puede funcionar en beneficio de un negocio si esa persona también tiene la mejor información a mano o es capaz de dar saltos intuitivos que valen la pena, pero conlleva el mismo riesgo de apostar en un casino – es la suerte, que a veces desaparece.

La toma de decisiones dirigida por datos puede incorporar a los pensadores creativos y a las intuiciones dándoles herramientas para probar sus ideas. La toma de decisiones dirigida por los datos no tiene la intención de sofocar las ideas. Sólo trae más rigor a la discusión antes de que una nueva idea sea aceptada. En su esencia, la toma de decisiones orientada a los datos reduce parte del riesgo de que se lleve a cabo una decisión de matar a una empresa.

Potenciar la toma de decisiones orientada a los datos
Con el auge del análisis detallado del negocio, la idea de utilizarlos para guiar las decisiones no es tan polémica como antes. Las decisiones basadas en datos son simplemente mejores decisiones. Hacen que la empresa sea más productiva y algunas investigaciones han demostrado que los ejecutivos que la utilizan para dirigir a sus empresas ven como resultado una remuneración más alta. La próxima frontera para la toma de decisiones basada en datos se está extendiendo más allá de la c-suite. Esto significa compartir análisis y datos a todos los niveles e integrarlos en la cultura corporativa. Después de todo, si la toma de decisiones dirigida por datos ayuda a mejorar las grandes decisiones, también debería poder ayudar con las más pequeñas.

Algunas empresas ya han adoptado la toma de decisiones orientada a los datos a todos los niveles, actualizando los indicadores clave de rendimiento de la empresa en tiempo real para que los empleados puedan seguirlos, poniendo a su disposición herramientas de pruebas de escenarios y animando al personal a dedicar tiempo a analizar cómo funciona su departamento dentro de la organización en su conjunto. Las empresas que se encuentran en la vanguardia de la toma de decisiones dirigida por datos están incluso eliminando al equipo directivo del proceso de toma de decisiones, lo que permite que el rendimiento estadístico dicte todo, desde la mezcla de productos en el estante hasta el diseño de la página de aterrizaje.
  
El coste de la toma de decisiones dirigida por datos
Puede resultar costoso para las empresas invertir en la toma de decisiones orientada a los datos, por lo que siempre es importante sopesar sus beneficios con la medida en que afectará a la cuenta de resultados, ya que es posible que las empresas más pequeñas no puedan permitirse implementarlo en su estructura de costes, mientras que las empresas más grandes no sufran las consecuencias. Añadir el proceso de toma de decisiones orientado a los datos significa añadir más infraestructura para manejar los conjuntos de datos más grandes y más empleados.

domingo, 28 de julio de 2019

BIG DATA EN RECURSOS HUMANOS: AUNQUE NO LO VEAS TU JEFE TE ESTÁ MIRANDO


No solo los buscadores y las redes sociales tienen más información de la prevista; cada vez más herramientas de este tipo se usan en las empresas
Laura Marajofsky. 28 de julio de 2019. Fuente: LA NACION

En plena era tecnológica era cuestión de tiempo hasta que tendencias como el "big data" incidieran en el ámbito laboral, desde la utilización de parámetros analíticos computarizados para evaluar si una persona es apta para un trabajo, al uso de "people analytics" para contratar o despedir personal, y ahora también el análisis de métricas para diagnosticar problemas organizacionales que de otra manera se vuelven opacos para las organizaciones. ¿Las computadoras deciden por nosotros y la información es el commodity más preciado?

Lejos de la paranoia de Gran Hermano, según expertos, el análisis de datos puede ser lo que marque la diferencia entre dos empresas, en particular cuando se trata de diagnosticar problemas internos, sobre todo en este clima económico. En una nota reciente del NYT titulada "Cómo Data puede ayudarte a ganar en una economía en la que el ganador se lleva todo", se explica que, en cada sector de la economía, se enfrentan más o menos las mismas problemáticas: el ascenso de unas pocas firmas que dominan y la reinvención digital de los negocios tal cual los conocíamos, pero se señala algo más interesante aún, un entendimiento de la cambiante relación de lealtad entre el empleador y el empleado. Probablemente porque la competencia entre empresas por personal capacitado es hoy, y con la mentalidad de las nuevas generaciones (los millennials cambian de trabajo cada 2 años), más encarnizada que nunca. Esto aplica para el sector de las manufacturas y ventas, bancos, legales, salud y educación, y ciertamente, en tecnología.
  
Por eso cada vez más firmas están recurriendo a la tecnología para ayudarse a tomar decisiones. Algunos antecedentes en el uso de estas métricas se remonta a la llamada Moneyball Revolution (ver el libro de Michael Lewis del 2003 que inspiró la película homónima), cuando el uso de nuevas metodologías transformó el baseball mediante el análisis de datos (historia de los jugadores, récords, fallas, etc) y se convirtió en algo a sopesar a la hora de contratar a un jugador para un equipo. El libro de Lewis captura lo que fueron los inicios de esta tendencia que en la actualidad implica un despliegue técnico mucho mayor. Una revolución que se extiende a otros ámbitos.

Información es poder
Claro que no se trata sólo de acceder a la información, también hay que saber leerla, interpretarla y qué hacer con ella. Justamente sobre esto reflexiona la misma nota dando como ejemplo el caso Microsoft, que mediante la ayuda de una empresa encargada de este tipo de mediciones llamada VoloMetrix, intenta descifrar el malestar y la baja productividad de sus empleados. ¿Qué tipo de meta data se analiza en este incipiente campo de "organizational analytics"? Los emails corporativos, horarios de llegada y salida, cantidad de reuniones semanales, cantidad de gente que asiste y más cuestiones relativas al comportamiento del staff en el trabajo.
  
¿Qué cosas hallaron? En el caso de VoloMetrix encontraron por ejemplo algunas variables que consideran pueden extrapolarse a otras corporaciones, si bien cada firma es casi un ecosistema. Que las personas que trabajan más horas semanales no son necesariamente las más productivas, que cuando los cargos jerárquicos empiezan dando ese ejemplo los de rangos menores siguen y se vuelven menos comprometidos con sus trabajos, que cuantos más contactos tienen un empleado en diversas áreas de la empresa más larga y mejor en su carrera, y que uno de los predictores más efectivos para el éxito de la gerencia media es mantener reuniones uno a uno con la gente que reporta directamente a ellos. Además que algunos de estos rasgos pueden ¨contagiarse¨ de los managers a los puestos de abajo.

Opciones locales
¿Existen a nivel local iniciativas del estilo? Aunque incipiente, el campo de los analytics acá tiene algunos desarrollos tecnológicos y firmas trabajando en el tema. Uno de ellos es Workia, una start up que crea soluciones tecnológicas para optimizar la gestión de los recursos humanos. "Uno de nuestros productos más disruptivos es EVA, un Entrevistador Virtual creado en conjunto con el Conicet que permite a través de una interfaz muy sencilla evaluar hasta 8 competencias de candidatos de búsquedas laborales. Los entrevistados deberán grabar un audio relatando una historia basada en un disparador propuesto por EVA y el sistema, basado en inteligencia artificial, genera un reporte a través del análisis discursivo que permite medir las competencias y la emocionalidad entre otros datos. También cuenta con una plataforma de búsqueda con una suite de productos que permiten optimizar y acelerar el proceso integral de selección de personal", cuenta Fiorella Bonfiglioli de Birpin, la primera agencia de empleo 100% machine learning, una plataforma de búsqueda laboral que utiliza inteligencia artificial para acercarle a las personas las ofertas adecuadas a su perfil profesional.

La herramienta crea dicho perfil a partir de la carga del CV (en Word o PDF) en un click, donde releva la formación, experiencia laboral y habilidades de cada candidato. "Birpin también significa un ahorro sustancial en tiempos y costos en sus procesos de búsqueda y selección, ya que las conecta con potenciales empleados de una manera más eficiente, les permite un mejor seguimiento del proceso a través de un timeline y muy pronto ofrecerá EVA, un entrevistador virtual que permitirá a través de una interfaz muy sencilla evaluar hasta 8 competencias de los candidatos de búsquedas laborales, de manera de pasar a la fase de entrevistas solo con los candidatos mejor calificados", aclara Bonfiglioli respecto de las ventajas que presenta este modelo para las empresas. ¿Quiénes lo utilizan? Diferentes clientes, desde bancos a firmas tecnológicas y hasta agencias de Recursos Humanos.

Por otro lado, Worcket es una plataforma en la nube que automatiza e integra el proceso de selección end to end utilizando AI, ML y chatbots entre otras tecnologías. Actualmente lo utilizan 60 empresas en 9 países de América latina con una fuerte presencia en México y comenzando a meterse en Europa, entre ellas, Banco Macro, YPF y Century Link.

"Hoy se dice que el 80% del trabajo de selección es factible de automatizar con la tecnología, a excepción de la entrevista en persona y la decisión final que corre por parte del decisor, el resto puede hacerlo la tecnología. Ese 80% es el foco de Worcket, inicia filtrando y ranqueando a los candidatos con AI de acuerdo a aquel que mejor fit tiene con la posición en comparación con los otros candidatos que llegaron a la oportunidad, luego cuenta con asistentes virtuales para entrevistas en video que mide además mediante AI (Sentiment Analysis y Face Recognition) la comunicación no verbal", explica Leandro Boffi, uno de los creadores, sobre el proceso de filtrado para seleccionar candidatos. "Por otro lado con asistentes virtuales de chatbots, que permiten hacer el screening del candidato de manera automática preguntádole todo aquello que antes se hacía por teléfono o en persona y agrupa a los candidatos "parecidos", también se obtienen tests escritos que se embeben en la plataforma y se analizan con soft de language recognition para medir el nivel de inglés de una persona por ejemplo".

Uno de los mayores mitos a rebatir cuando se habla de la creciente automatización de la cultura del trabajo, es la idea de que el hombre será prescindible. Como decíamos antes no importa sólo la información, sino que también se requiere el criterio para analizar las métricas y tomar decisiones en base a esto.

Lo que es seguro es que los sistemas inteligentes van a ser cada vez más ubicuos ayudando al hombre en el mundo del empleo.

No faltan los defensores de los derechos civiles que consideran intrusivas algunas de estas prácticas, aunque los supermercados, las plataformas de redes sociales y hasta los buscadores web ya estén analizando tus movimientos bancarios o leyendo tu correo.

Mientras tanto tu jefe, hoy con algo de ayuda cibernética, te está mirando.

domingo, 9 de junio de 2019

COLEGIOS EN ARGENTINA: CÓMO DESARROLLAR LAS COMPETENCIAS DIGITALES DE LOS ALUMNOS


A través de su programa DHSchools, la organización educativa Digital House acerca herramientas de vanguardia al entorno escolar. Así es como desde 5° grado de primaria hasta el último año de secundaria, los chicos aprenden programación, diseño UX, marketing digital, negocios y análisis de datos.A través de su programa DHSchools, la organización educativa Digital House acerca herramientas de vanguardia al entorno escolar. Así es como desde 5° grado de primaria hasta el último año de secundaria, los chicos aprenden programación, diseño UX, marketing digital, negocios y análisis de datos.

"La mayoría de los sistemas educativos de la actualidad se construyeron para las necesidades del siglo XX", afirman al unísono los expertos mundiales vinculados al ámbito de los negocios así como organizaciones tales como la Unesco. Un ejemplo concreto: los colegios primarios y secundarios no fueron diseñados para proveer las destrezas que el mercado laboral actual ya está demandando. Por caso, la resolución de problemas complejos será la habilidad laboral más importante en 2020, según el Foro Económico Mundial. En la misma línea el experto internacional en educación Ken Robinson señaló: "Los niños que hoy están en el colegio primario se jubilarán alrededor de 2065. Y, si bien nadie sabe cómo será el mundo en cinco años, tenemos que educarlos para las próximas décadas. Con lo cual, el nivel de imprevisibilidad es extraordinario".

Frente a este panorama, que está relacionado con la ya actual Cuarta Revolución Industrial, y con el objetivo de que los chicos pasen de ser usuarios a creadores de soluciones digitales, la organización educativa especializada en desarrollar las competencias digitales de las personas para que generen impacto en la sociedad, Digital House, está acercando a los colegios educación digital, para que los alumnos desarrollen destrezas relevantes y útiles para la vida.

Este programa, llamado DHSchools, incluye capacitación a los docentes de dichas instituciones, acceso a la plataforma de aprendizaje para alumnos y pedagogos, soporte al centro educativo y certificación de Digital House, en el desarrollo de disciplinas digitales como programación, diseño UX, marketing digital, negocios digitales y análisis de datos, entre otras.

Por el sistema de estudio, adquirir estos conocimientos también ayuda a que los estudiantes desarrollen otras destrezas fundamentales para el mundo laboral como la capacidad para trabajar de forma colaborativa, con metodologías ágiles, así como también que sean idóneos para tomar decisiones en base a datos, desarrollen el pensamiento crítico y la capacidad para resolver problemas. Además, adquieren un pensamiento centrado en el usuario, que es crucial en el mercado actual, donde las propuestas de las organizaciones deben ser personalizadas y enfocadas en el consumidor para agregar valor a los productos o servicios que ofrecen, en vez de estar enfocadas en sí mismas.

Adicionalmente, alumnos y docentes reflexionan sobre cómo ser ciudadanos digitales responsables, para poder trabajar con métricas claves, entendiendo qué implica cada una. Como "la frutilla del postre", DHSchools está diseñado para que los chicos apliquen todo lo aprendido en un proyecto integrador que desarrollan ellos mismos. Por eso, esta propuesta también busca potenciar la empleabilidad de los alumnos, es decir, que tengan la capacidad de adaptar su perfil profesional de acuerdo a lo que requerirá el mundo laboral cuando ellos sean mayores.

"Desde que implementamos esta iniciativa con 100 alumnos del colegio St. Catherine's Moorlands, hace menos de dos años, notamos que son muchísimos los colegios que están ávidos por ofrecer contenidos educativos acordes a los tiempos que corren y acordes con el futuro. De hecho, ya estamos presentes en más de 20 centros de estudio con más de 4000 alumnos", explica Francisco Anello, director educativo de este programa. Algunas de las instituciones que ya incorporaron DHSchools son Babar, Cardenal Newman, Saint Catherine's Moorlands, David Wolfshon, Florida Day School, Goethe Schule, Madre Teresa (Virreyes), María de Guadalupe, St. Martin in the Fields, Michael Ham, Northfield, Oakhill, Pilgrims, San Pablo, Toratenu, Wolfsohn y Yeshurum Tora. Con respecto a la experiencia en las aulas de su institución, Nicolas Manzitti, que es miembro de la Dirección General del Colegio ST. Catherine's Moorlands School, opina: "En un mundo dominado por la tecnología, es fundamental que los alumnos desarrollen el pensamiento computacional, así como sus habilidades digitales, por eso trabajamos con DHSchools. Con este programa ya venimos formando a más de 800 alumnos en distintos lenguajes de programación, marketing digital y diseño UX".

Conocimientos digitales en el aula
El programa de Digital House está diseñado para alumnos desde 5° grado de primaria, hasta el último año de secundaria, y puede iniciarse en cualquier año comprendido en ese rango. Al día de hoy, tiene una extensión de hasta seis niveles anuales. Un dato clave: para implementar DHSchools en el colegio no se necesitan docentes especiales, ya que el programa está desarrollado para que pueda ser impartido por maestros y profesores de cualquier área curricular como Ciencias Sociales, Naturales, Formales, Exactas o Humanas. Tampoco se requiere una gran inversión en tecnología, ya que solo se necesita una computadora con conexión a internet cada dos alumnos para empezar a trabajar.

"El programa se realiza durante el horario escolar, y requiere entre 60 y 90 minutos por semana durante todo el año", señala Anello, y agrega que Digital House cuenta con su propia plataforma, su estudio de filmación, además de un gran equipo de especialistas que les permite llegar con contenido actualizado casi en tiempo real a las aulas. "Esto es fundamental porque el el contenido que enseñamos cambia constantemente a un ritmo cada vez mayor", agrega el director educativo.

Por otra parte, se acompaña a los colegios y docentes de forma continua a través de mentorías técnicas y pedagógicas por parte de los expertos de Digital House, que se llevan a cabo en cada centro educativo. Asimismo, se brinda asistencia y soporte online por si acaso surgen dudas o preguntas puntuales que pueden ser resueltas de inmediato, en forma remota.

Por otra parte, este programa contempla el diseño curricular actual elaborado por el Consejo Federal de Educación. De hecho, en su resolución 343/18 se mencionan los lineamientos a los que las escuelas deben adaptarse, los cuales están en sintonía con la formación que ofrece DHSchools tanto en los docentes como en los alumnos. Por este motivo, al iniciar la implementación de esta iniciativa, los docentes seleccionados por el colegio comienzan su proceso de formación para aprender a programar y otras capacidades digitales y, junto con la plataforma PlayGround, ellos guían a los alumnos en su proceso de aprendizaje durante el ciclo lectivo. Por otra parte, las instituciones educativas pueden empezar de a poco e ir escalando de forma paulatina en el número de alumnos involucrados.

La educación es una parte indispensable de cualquier sociedad y en este sentido la incorporación de la tecnología en el entorno educativo puede marcar la diferencia, sobre todo si recordamos que, según el Foro Económico Mundial, el 65% de los niños que ingresan a la escuela primaria hoy trabajarán en empleos que aún no existen.

Esto acompaña un contexto en el cual los chicos deben desarrollar nuevas habilidades, no solo para su vida personal y profesional, sino para el futuro de nuestra sociedad.