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domingo, 30 de mayo de 2021

UCRONÍAS Y VIAJES A MARTE: LA CARRERA ESPACIAL TIRA DEL CARRO DE LA INNOVACIÓN

30 de mayo de 2021. Sebastián Campanario. PARA LA NACION

¿Qué hubiera pasado si un determinado suceso del pasado no hubiera ocurrido, o si se hubiera desarrollado de otra manera? La “historia contrafactual” tiene una amplia tradición en la academia, con promotores como Niall Ferguson, y también da el pie para un género literario donde brilló Philip Dick con su novela El hombre en el castillo. En este libro de 1962 –y en la serie homónima de Amazon de 2015– se especula con el devenir histórico alternativo si Alemania y Japón ganaban la Segunda Guerra y se repartían a los Estados Unidos en dos partes.

Otra obra ucrónica más reciente, Para toda la humanidad (2019, Apple TV) se plantea un contrafáctico interesante: qué hubiera pasado si la Unión Soviética llegaba primero con una misión tripulada a la luna. Probablemente toda la trayectoria geopolítica posterior (incluyendo la debacle de la URSS) se habría alterado, lo que muestra lo medular que resultan en la sociedad moderna los hitos espaciales. ¿Qué pasaría si China llegara antes que Estados Unidos con humanos a Marte? ¿Marcaría eso el final del siglo de dominio americano?

En un libro lanzado en 2019, a los 50 años de la llegada del hombre a la Luna, Un paso gigante, el periodista de la revista Fast Company Charles Fishman repasa el legado de “externalidades tecnológicas” que dejó el programa Apollo en los 60 y 70, con avances que se pensaron en primer término para llegar a la Luna pero luego tuvieron un impacto enorme en la tierra. Así como en el campo de la innovación se habla de “moon-shots” (tiros a la luna) para caracterizar a una meta grandiosa, su contraparte “earth-shots” sirve para evaluar cómo esas fronteras tecnológicas que se van corriendo impactan en la Tierra.

Fishman cuenta que a principios de los 60, cuando se inició el programa Apollo, que en su cenit ocupó a más de 400.000 personas (fue por lejos el trabajo colaborativo más ambicioso de la historia de la Humanidad), los Estados Unidos eran un país “tecnológicamente naif”. La carrera espacial fue el origen de invenciones como los filtros de agua, el GPS o componentes claves que hoy usan las cámaras de los celulares.

Pero hay una avenida de innovación vinculada a aquel proceso que realmente “lo cambió todo”. La NASA fue, durante más de una década, el único cliente de la naciente industria de los microchips. Este monopsonio permitió que pudiera crecer desde su fragilidad inicial un sector que luego tomó la velocidad de la famosa “Ley de Moore” y propició la revolución de las computadoras personales, internet, celulares, etcétera.

Con más de 50 despegues programados solamente en los Estados Unidos, 2021 apunta a ser, por la densidad de misiones y la cantidad de novedades, el año más importante para la carrera espacial desde 1969. El plato fuerte se dio en febrero con la llegada simultánea de tres misiones no tripuladas a Marte (de los Estados Unidos, de China y de Emiratos Árabes). Hay pasos claves en el Programa Artemis (que volverá a poner humanos en la Luna desde 2024), iniciativas para llegar más cerca del sol, desviar asteroides y poner en órbita telescopios infinitamente más poderosos que los actuales, entre otros hitos.

En paralelo, la agenda de la cultura pop acompaña con un récord de series y películas de esta temática: en octubre, Tom Cruise viajará al espacio para rodar la primera película de ficción filmada completamente fuera de la Tierra. Como ocurría con quienes pasaron su infancia en los 70 rodeados de posters de naves espaciales en sus habitaciones, lo nerd vuelve a ser cool (y esto no es nada trivial, por ejemplo, para la selección de carreras universitarias)

En este contexto, muchos científicos especulan acerca de cuáles serán las tecnologías que hoy se están empujando “al límite” y que tendrán un impacto en la Tierra del nivel de lo que fue la revolución digital.

“Un área donde veo corrimiento de frontera es en robótica e inteligencia artificial por las misiones no tripuladas a lugares cada vez más lejanos, donde tienen que tomarse decisiones autónomas cada vez más sofisticadas”, cuenta Alejandro Repetto, CTO de Inipop y experto en diseño de futuros. “Lo vemos con todas las iniciativas de Marte, con sensores, robótica y procesado que luego decanta directamente en autos, aviones o electrodomésticos en la Tierra”.

“El otro tema fuerte, que impulsa mucho Elon Musk, tiene que ver con que para poner personas en Marte hace falta producir agua y alimentos en ambientes muy extremos”, continúa Repetto. “Ese tipo de logros son los que luego permitirían plantar soja en el Sahara”, agrega.

Prácticamente todas las tecnologías exponenciales actuales tienen proyectos vinculados a la exploración espacial que empujan sus fronteras. Los contratos inteligentes anclados en blockchain resultan ideales para proyectos logísticos ultrasofisticados, como el minado de asteroides; o la construcción de bases espaciales (además de que los satélites se usan como nodos de esta arquitectura de software). De hecho, la empresa Planetary Resources (de minería de asteroides) fue comprada por ConsenSys (una compañía de blockchain).

El ida y vuelta con la biotecnología también arde. En línea con lo que contaba Repetto, la NASA tiene toda una tradición en transferencias que se aplican tanto a mejora del agua como a mitigación del cambio climático y desafíos alimentarios. La científica Clara Rubinstein cita por ejemplo el caso de la “astropatología”, una subdisciplina emergente que usa algoritmos que se utilizan para identificar cuerpos celestiales en el espacio para hacer lo propio con células patógenas en pacientes con cáncer.

Para el físico ruso Andrei Vazhnov, “hoy en día se volvió más difícil de distinguir aplicaciones terrestres de las espaciales. Por ejemplo, mucho de dinamismo reciente en la industria espacial fue gracias al mercado de lanzar miles de satélites de bajo costo. Estos, si bien es una tecnología espacial, tienen aplicaciones directamente terrestres para provisión de internet o agricultura de precisión”.

Sin embargo, agrega Vazhnov a La Nacion, “creo que en el futuro puede haber casos que en sí tienen un potencial impresionante. Por ejemplo, el SpaceShipTwo de Virgin Galactic esta originalmente pensado como vehículo para turismo espacial pero una vez que los costos bajan puede ofrecer vuelos de ciudad a ciudad con velocidades orbitales.”.

Otras tecnologías “de ciencia ficción” que se planean para la década que viene contemplan, por ejemplo, motores para viajar varias veces más rápido que con los actuales y aspirar, en un futuro, a llegar a algún exoplaneta.

Si queremos conocer algún día una civilización alienígena, tal vez estos viajes largos serán indispensables; porque como dice el chiste de astrónomos “la mejor prueba de que allá afuera hay vida inteligente es que nunca visitaron la Tierra”.

viernes, 3 de abril de 2020

LA BIOLOGÍA ESTÁ ACELERANDO LA DIGITALIZACIÓN DEL MUNDO


El coronavirus está multiplicando exponencialmente nuestra dependencia de los dispositivos y de las grandes empresas tecnológicas (de Google a Netflix). La revolución está siendo completada por una pandemia.
Por Jorge Carrión. 29 de marzo de 2020
Crédito: Glenn Harvey

BARCELONA — Somos un matrimonio con dos hijos pequeños y nuestra rutina durante el encierro podría resumirse así. Después de desayunar, consultamos el Google Drive del colegio para ver las actividades educativas que realizaremos durante el día. La sesión de gimnasia la hacemos mirando tutoriales de YouTube. Los dibujos animados los encontramos en Netflix o en Movistar+; las series y las películas, sobre todo en HBO y Filmin. Mi pareja y yo nos turnamos para impartir clases a través de Zoom. Con la familia y los amigos nos comunicamos —y nos cuidamos— gracias a WhatsApp.

La paradoja es evidente: la biología —y no la tecnología— está acelerando la digitalización del mundo. Un virus que afecta a los cuerpos y que se transmite cara a cara o por la superficie de los objetos está multiplicando exponencialmente nuestra dependencia de los dispositivos. Un fenómeno biológico nos está hundiendo en la virtualidad. Si al ritmo del año pasado la transición digital se hubiera completado —digamos— en treinta o cuarenta años, es muy probable que tras la pandemia ese plazo se reduzca drásticamente.

En La estructura de las revoluciones científicas, el filósofo de la ciencia Thomas S. Kuhn afirmó que las crisis son prerrequisitos de las revoluciones y distinguió entre el cambio acumulativo y el revolucionario. Nunca antes en la historia de la humanidad había ocurrido una pandemia de contagio tan vertiginoso. Es probable que la acumulación exponencial de conocimiento complejo durante estos meses en los campos de la biotecnología, la informática, la robótica, la estadística, la ingeniería de sistemas o de datos complete en un tiempo récord la revolución tecnológica que ya estábamos viviendo.

Cuando las emergencias sanitaria, funeraria y psicológica terminen, en plena crisis económica, deberemos evaluar cómo hemos modificado nuestra relación con el mundo físico y con el virtual. Y recordar que también un virus informático podría paralizar la realidad. Porque en un futuro más o menos próximo la inteligencia artificial sufrirá sus propias epidemias.

Aunque no sabemos ni qué pasará mañana, podemos proseguir con ese ejercicio de imaginación. Si la crisis no acaba paralizando también la industria y la investigación tecnológicas, la descomunal inyección de dinero y de macrodatos que le está proporcionando a empresas como Google, Amazon, Facebook o Netflix va a impulsar todavía más el desarrollo de la inteligencia algorítmica. Y es verosímil pensar que, cuando hagamos un balance colectivo de la gestión de una epidemia que la informática detectó antes que la Organización Mundial de la Salud, no será extraño que se decida dar más poder de decisión a las máquinas. Mientras tanto, se habrá incrementado exponencialmente nuestra dependencia de las interfaces.

Dos son los catalizadores de esa inesperada y vertiginosa aceleración de nuestra dimensión digital. La economía, por un lado, porque la cuarentena ha amenazado la subsistencia de innumerables empresas de entretenimiento, cultura, turismo o moda, al tiempo que ha supuesto la llegada de un enorme capital a las plataformas tecnológicas. El fin de semana pasado, en España, el consumo de contenidos en Movistar+ creció un 47 por ciento con respecto al anterior y cada uno de ambos días los usuarios superaron los 42 millones de horas en la plataforma. Durante la emergencia ha crecido en este país un 80 por ciento el tráfico en internet.

En relación directa y por el otro lado, la sociología está impulsando también la digitalización. Durante el encierro, los niños se están acostumbrando a recibir información y conocimiento a través de las computadoras; se está monitorizando a través del móvil la temperatura o la geolocalización de los afectados por el virus; los abuelos están descargando incluso las aplicaciones a las que eran reticentes; todo el mundo se ha familiarizado con Skype, Google Hangouts o FaceTime; y hasta millones de fanáticos del deporte —ante la suspensión mundial de los campeonatos— se han empezado a aficionar a las competiciones de deportes electrónicos.

Los beneficios económicos y las nuevas costumbres convergen en la memoria emocional de cada uno de nosotros. La facturación de las corporaciones tecnológicas no es solo monetaria, también es sentimental. Seremos cientos de millones quienes anclaremos para siempre nuestro recuerdo de la cuarentena en los vídeos, películas, series, canciones, mensajes de texto, fotos o videoconferencias que vivimos a través de media docena de gigantescas empresas de logística digital.

En estos momentos los modelos de gestión con éxito de la epidemia son, sobre todo, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y Taiwan. Comparten el uso de aplicaciones de seguimiento de los ciudadanos que han estado en zonas de contagio o que padecen la enfermedad. China ha comprobado durante las últimas semanas que su sistema de reconocimiento facial no es efectivo en situaciones de uso masivo de mascarillas, de modo que ya debe de estar perfeccionando herramientas de identificación a partir de los ojos y la frente. Mientras tanto el mundo se prepara para implementar nuevas estrategias de biocontrol. Cuando esta pesadilla termine, es muy plausible que no solo se haya alejado de la esfera de nuestros hábitos y afectos la relación con los libros en papel, con las clases presenciales, con el trabajo en la oficina o con los espectáculos en vivo y en directo, sino que también estemos mucho más cerca de que los gobiernos accedan a nuestras coordenadas y a nuestro ADN, o que deleguen parte de sus decisiones en inteligencias artificiales.

¿Quién está más capacitado para gestionar una pandemia, la OMS, la ONU y los gobiernos nacionales o un macrosistema algorítmico? Supongo que la respuesta es, de momento, ni uno ni el otro: un diálogo entre la política, los expertos y la supercomputadoras. Pero está claro que estamos acelerando hacia lo que los teóricos de la inteligencia artificial han llamado el éxtasis computacional: ese momento en que la inteligencia algorítmica trascenderá la humanidad. El empujón, inesperado, lo está dando el COVID-19, tal vez porque, aunque su naturaleza sea biológica, es metafóricamente el primer virus cyborg. Se propaga con la misma facilidad por los cuerpos que por las pantallas. Y está revolucionando las dos dimensiones que constituyen nuestra frágil realidad.

Jorge Carrión (@jorgecarrion21) es escritor y crítico cultural. Es autor de la trilogía de ficción Los muertos, Los huérfanos y Los turistas. Su libro más reciente es Contra Amazon.

martes, 10 de marzo de 2020

LAS SIETE REVOLUCIONES TECNOLÓGICAS QUE TRANSFORMARÁN NUESTRA VIDA

La impresión 3D, internet de las cosas y blockchain son algunas de las innovaciones que, en el último tiempo, comenzaron a tener un impacto profundo en la salud, economía y educación, a nivel mundial. Joan Cwaik, divulgador y conferencista sobre innovación, hace un recorrido sobre el avance de estas tecnologías.
Por Desirée Jaimovich. 10 de marzo de 2020

"Las siete revoluciones tecnológicas", el primer libro de Joan Cwaik (Crédito: Santiago Saferstein)
Blockchain, internet de las cosas y realidad aumentada son algunas de las innovaciones que vienen pisando fuerte en el último tiempo. Llegaron para quedarse y hoy atraviesan varios aspectos de nuestro cotidiano como suerte de hilos invisibles que nos unen más allá de las fronteras. Sobre estos temas habla Joan Cwaik, en su libro “Las siete revoluciones tecnológicas que transformarán nuestras vidas”.

Cwaik es licenciado en Gestión de Medios y Entretenimientos, es docente en la UADE y en los últimos años colaboró como divulgador de ciencia e innovación en varios medios. También dictó conferencias sobre tecnologías emergentes en distintos países. Aquí, algunos extractos de su libro, editado por Penguin Random House.

1. En este primer capítulo hace un recorrido sobre el nacimiento del bitcoin (BTC), su expansión en el último tiempo y las formas de transaccionar que existen en este activo virtual.
“El BTC es una criptomoneda o moneda virtual y digital encriptada. Es también una moneda privada porque no es emitida ni está vinculada a los Estados o bancos centrales, lo que la convierte en un amomenda descentralizada y , en consecuencia, no existe una única figura o entidad que la controle, sino que se basa en una tecnología peer-to-peer (usuario a usuario o entre pares) que permite realizar transferencias online, criptográficamente seguras, de forma directa y sin intervención de intermediarios”, resume Cwaik.

Pero más allá del análisis que se hace en este capítulo sobre el uso del BTC como moneda, se plantea la importancia de la tecnología que llegó de la mano de este sistema: el blockchain. Esta tecnología es descentralizada y permite realizar seguimiento de todos los movimientos del BTC en cualquier momento. El blockchain asegura trazabilidad de los movimientos y operaciones, además resguarda la privacidad de los propietarios del BTC. A su vez, promete mayor velocidad e inmediatez a la hora de registrar transferencias.

Más interesante aún es que abre un abanico de nuevos usos para el blockchain. “Esta nueva tecnología podría ser la clave para solucionar problemas profundamente arraigados que han afectado nuestra vida en línea durante décadas, por ejemplo, que internet no ofrece un sistema confiable para la identidad personal”, analiza el autor.

En este sentido, menciona que se está desarrollando un proyecto enfocado en Twitter que emplea blockchain para verificar los mensajes. Este sistema permitiría detectar noticias falsas y trolls de manera efectiva.

“En el área de la salud, se ha desarrollado Healthbank (https://www.healthbank.coop/), una plataforma suiza de almacenamiento de datos médicos que permite a los usuarios almacenar sus datos en una zona segura a la que solo ellos pueden acceder”, ejemplifica Cwaik.

2. Internet de las cosas
Se habla de internet de las cosas o IoT (por sus siglas en inglés) para hacer referencia a objetos que integran sensores capaces de recibir, monitorear y enviar, en tiempo real, diferente tipo de datos.

El concepto también se puede extender a seres vivientes. En este sentido, se recuerda en el libro que la empresa holandesa Sparked por medio de Xively implantó sensores en las orejas del ganado vacuno para que los productores pudieran hacer un seguimiento de la salud de las vacas y de sus movimientos.

“Según un informe del Grupo de Soluciones Empresariales Basadas en Internet de Cisco, el tráfico de datos generados por dispositivos que no son computadoras aumentarán del 40% en 2014 a casi el 70% en 2020”, remarca el autor.

3. Big data
Se denomina de este modo a la gran volumen de datos que se recopilan a partir del uso de diferentes dispositivos y acciones que se realizan en la red. Abarca desde la información que se obtiene a partir de dispositivos móviles, televisores y objetos inteligentes hasta lo que surge de las búsquedas en la red, identificadores RFID y videos.

¿Cómo se usa toda esa información que se recopila?
Publicidad personalizada: los datos se pueden ver plasmados en las recomendaciones que llegan en Netflix o los anuncios que vemos al navegar por la web o dentro de las redes sociales y que varía según nuestros hábitos e intereses.

Gobierno y administración pública: los gobiernos emplean los datos que obtienen de cámaras y sensores de diferentes tipos para combatir el delito, mejorar la circulación vehicular y prevenir accidentes de tránsito. En este sentido, Estonia es un país emblemático al ser considerado el primer país 100% digital del mundo.

Salud: “Hoy es posible almacenar todo tipo de datos sobre pacientes, enfermedades, tratamientos, medicación y resultados. Nuestro cuerpo es una fuente de datos recogidos en radiografías, mamografías o resonancias magnéticas. En análisis de esos datos es fundamental para la medicina del futuro: una medicina personalizada, predictiva, preventiva y participativa”, destaca Cwaik.

Educación: en este ámbito, los datos recopilados también cumplen un rol vital porque permite entender mejor cómo estudian los alumnos, cuáles son sus puntos fuertes o falencias. Estos datos pueden emplearse para mejorar el rendimiento, personalizar la educación y reducir las tasas de abandono escolar.

Investigación: sin dudas es uno de los ámbitos en los cuales el procesamiento de grandes volúmenes de información es clave. Además, la investigación impacta de manera directa en todos los ámbitos mencionados anteriormente.

4. Ciudades inteligentes
El uso de big data y la tecnología en general aplicada a ciudades permite hacer un uso eficiente de la energía, mejorar la gestión del transporte público, el transporte, la educación y la salud.

 “En una ciudad inteligente las TIC brindan el soporte para el intercambio de conocimientos, para hacer pronósticos, predicción y análisis de grandes archivos de datos (big data), datos abiertos (open data), IoT con banda ancha móvil y redes de sensores ubicuos”, explica el autor.

Pero no sólo basta con recopilar información, sino también procesarla e interpretarla para poder aplicarla de manera efectiva en la gestión de distintas cuestiones que hacen al funcionamiento de una ciudad, advierte.

En el resto del capítulo se hace un análisis sobre cuáles son consideradas las ciudades más inteligentes del mundo, dentro de las cuales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lidera la clasificación dentro de Latinoamérica. Los criterios para considerar una ciudad inteligente y casos concretos de aplicaciones que facilitan la vida diaria.

5. Realidad aumentada y realidad virtual
La realidad aumentada nos permite añadir una capa virtual a nuestro entorno diario. Se puede experimentar una dosis de realidad aumentada cuando se activa esta función en Google Maps, se usa un filtro de Instagram o al jugar Pokémon Go, sólo por citar algunos ejemplos.

La realidad virtual, en tanto, nos traspola a un universo digital totalmente diferente. Para experimentar este tipo de entornos se puede recurrir a dispositivos como Oculus Rift, Google Cardboard o Samsung Gear VR, sólo por mencionar algunos ejemplos.

Esta tecnología, como se menciona en el libro, está impactando en la industria de la música, el entretenimiento y la educación, entre otros. “Existe una tendencia de mercado a incorporar cada vez más la RA y la RV como estrategia de diferenciación”, dice el autor.

Y amplía: “Las compañías como Facebook, Google, Apple y Microsoft han invertido miles de millones de dólares en una industria que se prevé que en 2025 alcance los 216 millones de usuarios y con un volumen de mercado de unos 80.000 millones de dólares, según el estudio del grupo estadounidense Goldman Sachs realizado en 2017”.

6. Humanos vs máquinas
Se sabe que la automatización viene avanzando y con ella las transformaciones el mercado laboral. “Se proyecta que, en los próximos 15 años, el 40% de las tareas que son realizadas por seres humanas van a ser reemplazadas por robots”, advierte el autor.

En este capítulo se hace un recorrido sobre el surgimiento de robots, los diferentes tipos de máquinas que hay en este sentido y los usos que tienen en distintos ámbitos, entre ellos el industrial, que es donde más se siente su presencia por tener un correlato directo con el aumento de productividad.

También se menciona el uso de robots en la salud. “En el campo de la medicina, los robots de servicios están logrando avances significativos, especialmente en la práctica quirúrgica”, analiza Cwaik para luego enumerar que se puede usar la telerrobótica y la realidad virtual para planificar operaciones así como para asistir en el proceso quirúrgico.

7. Impresión 3D
La impresión 3D tiene diversas aplicaciones que varían en función del material que se use para hacer estos trabajos. “Los biomateriales son materiales sintéticos o naturales que se pueden usara para construir órganos artificiales, prótesis, huesos o tejidos. Este material ahora se puede utilizar en impresión 3D para una serie de aplicaciones médicas”, se menciona en el texto.

Esta tecnología permite hacer un uso más económico de los recursos así como personalizar los diseños. Es una innovación que facilita y democratiza muchos procesos. “La impresión 3D ya posee una industria establecida mediante la cual un individuo compra un diseño por internet e imprime el producto en su casa, obviando, de esta manera, los procesos-y costos-de transporte y logística que implican grandes perjuicios ambientales, entre otras cosas”, concluye el autor

miércoles, 7 de agosto de 2019

QUÉ HAY QUE HACER PARA TRABAJAR CON LAS CRIPTOMONEDAS


La administración de las divisas digitales y la tecnología que las soporta generan la necesidad de personas para diferentes tareas; qué entrenamiento será el adecuadoLa administración de las divisas digitales y la tecnología que las soporta generan la necesidad de personas para diferentes tareas; qué entrenamiento será el adecuado.
Laura Marajofsky. 4 de agosto de 2019 

Desde que apareció el bitcoin en 2009, el escenario de las criptomonedas o cryptocurrency ha cambiado bastante. No solo la oferta de monedas se ha diversificado (ahora están litecoin, ethereum, ripple, dogecoin y otras tantas), sino que el ingreso de nuevos actores ha trasladado el eje del debate, desde el referido al control y la centralización de instituciones financieras o Estados, al de cuánta injerencia sobre estos asuntos deberían tener nuevos players como las corporaciones privadas.

Si llegaste hasta acá y no sabés qué es una criptomoneda, un rápido repaso: son divisas digitales no reguladas por entidades bancarias, que utilizan criptografía para asegurar las transacciones. Recientemente Facebook acaba de presentar una divisa llamada libra, con la que busca competir en este mercado.

Las criptocarreras
Pero cuando se trata de saber sobre este relativamente nuevo y emergente sector laboral, que ya dejó de ser considerado una rareza o algo meramente de nerds, una de las preguntas que más reciben los especialistas es qué habilidades se requieren para empezar a trabajar en el área. Según un informe de Upwork de 2018, conocer y manejar blockchain (una de las tecnologías que se utilizan) es una de las aptitudes que más buscan los empleadores en el mercado laboral freelance. De acuerdo con el mismo reporte, cada vez más compañías ofrecen los llamados cryptocurrency jobs y hay un faltante de talento para cubrir estos puestos. Según Forbes, hubo un aumento de 600% en la demanda para estos trabajos en los sitios tradicionales de búsqueda de empleo en los Estados Unidos. E incluso ya pueden verse sitios especializados como CryptocurrencyJobs.com, donde solo hay anuncios sobre este tópico.

Este tipo de trabajos son también muy buscados en el ámbito del freelance, porque muchos no quieren trabajar desde una oficina y prefieren hacerlo remotamente. Son trabajos por lo general bien pagos. Las tareas pueden incluir manejar criptomonedas que ya existen o crear otras nuevas.

Si bien uno creería que lo fundamental es saber manejar tecnologías como el blockchain, se reconoce que es un campo relativamente nuevo. Por eso hay empleadores que entrenan a sus propios empleados o pasantes. Sin embargo, conocer del tema, tener experiencia manejando o invirtiendo al menos a cuenta personal y sumar un gran entusiasmo, según Forbes, puede ser solo un comienzo. A la vez, haber tenido un recorrido en el tipo de puesto al que se aplica, sea un corredor o trader, manager de proyecto, asociado de ventas, un ingeniero de DevOps, consultor técnico o programador, sin dudas también ayuda. Muchas corporaciones hacen sus propias capacitaciones o cursos, pero también se pueden obtener certificaciones con validez internacional con cursos online.

Para los desarrolladores de blockchain (que son las personas encargadas de implementar los sistemas de seguridad para las compañías que manejan criptomonedas), se buscan personas que puedan pensar out the box, aparte de tener conocimientos de programación (CS y otros más específicos, que pueden ser adquiridos luego, acerca de blockchain, Ethereum, etcétera).

Otro puesto muy solicitado es el de analista o data scientist que, entre otras cosas, aparte de algún conocimiento de cripto requiere tener formación en ciencias exactas (matemática, ciencias de la computación) y mucha experiencia con big data, ya que mayormente implica interpretar información y predecir los precios de las criptomonedas utilizando sistemas de inteligencia artificial y deep learning.

Nuevos peligros y necesidades
Con las nuevas vetas laborales también llegan los nuevos peligros cibernéticos asociados a las criptomonedas. Uno de los más nuevos es el criptojacking. "El criptojacking se efectúa cuando los atacantes hackean servidores o computadoras, introduciendo programas que infectan para poder minar alguna criptomoneda sin que el usuario se dé cuenta. El bitcoin es una de las más conocidas, pero es cierto que existen otras criptomonedas, más fáciles de minar, más anónimas, por lo que en el último tiempo los ataques se han dirigido más a ellas que al bitcoin (que requiere un poder computacional mucho más alto). Es una realidad que cuando estas criptomonedas más se valorizan, los ataques se incrementan y entran en auge", explica Pablo Rodríguez Romeo, perito Informático Forense y especialista en Seguridad. Es por esto que expertos en seguridad digital también serán muy buscados en el futuro para luchar contra el cibercrimen, ya sea desde el Estado o en el sector privado.

"Generalmente, los blancos de los ataques son los servidores porque se encuentran todo el día prendidos, a diferencia de una computadora. El poder de ataque de una máquina es ínfimo, pero cuando ocurre con miles se convierte en algo mucho más grande y lucrativo para quien ejecuta el ataque. Cuando el blanco de ataque es un dispositivo móvil es más invasivo, ya que un minado consume mucho procesamiento, sin contar los daños que puede ocasionar que haya un programa malicioso dentro del equipo utilizando recursos del celular que habitualmente se pueden usar para otra cosa".

Lo que toda industria necesita
¿Hay algún trabajo que no requiera programar o tener gran capacidad para manejar números o data en este mundo de las criptomonedas? Claro que sí. Como en otras industrias se requieren personas que trabajen en ventas, relaciones públicas, marketing, copywriting, diseño y otras tantas áreas complementarias.

Mientras que las criptomonedas se van volviendo mainstream, tanto los gobiernos como los entes regulatorios discuten cómo legislarlas de la mejor manera. Cuando se trata de estas divisas, las leyes todavía están en su infancia (y varían de país en país). Es de imaginar que todo lo relativo al asesoramiento legal respecto del cripto también será una habilidad que cotizará bien en el mercado del empleo a futuro.

Con el tiempo, más universidades y centros oficiales de estudio, presenciales o virtuales, acá y afuera irán sumando a su currícula programación o módulos específicos de blockchain o sobre temáticas aledañas al cripto (práctica legal, ciberseguridad, búsquedas de personal y RR.HH. para cripto, e inclusive, escritura para generar contenidos de alta calidad sobre el tópico y periodismo especializado). El primer paso para iniciar una carrera en esta industria es definir en qué área en particular te interesa trabajar, sea que estés pensando en cambiar de rumbo profesional o en iniciarlo.

domingo, 27 de enero de 2019

BLOCKCHAIN AVANZA CADA VEZ MÁS EN LA VIDA COTIDIANA



Así como un día apareció internet en la vida de todos, desde hace unos años la tecnología disruptiva es blockchain. En la Argentina, como en el resto del mundo, empieza de a poco a impregnar cada sector de la economía y atravesar los distintos verticales (o segmentos) de la industria: trazabilidad, firma digital, finanzas, retail, agro, música y gobierno.
En el país en particular, hay una buena y una mala noticia al hablar de esta "cadena de bloques" (tal su traducción al español): la buena es que es uno de los mercados globales con mayor número de compañías trabajando en el tema; mientras que la mala es que todavía hay cierto retraso en cuestiones regulatoria.
Manuel Beaudroit, director de Marketing de Bitex, proveedor de servicios financieros sobre blockchain de bitcoin , sintentiza a esta tecnología como una base de datos distribuida y descentralizada. "Cada uno de los puntos que administran y mantienen esta base de datos tiene la misma información, lo cual lo hace muy difícil de violar o manipular", explica.
El agro es quizá el sector donde más puede asombrar la utilización de blockchain, pero así y todo, es uno de los más adelantados. "Es muy interesante lo que se puede hacer, por ejemplo, con la "tokenización" (es decir, subir datos al blockchain, en este caso de un animal, y tener un registro). Eso permite después moverlo y tener su trazabilidad en el mundo digital", señala Beaudroit.
En la práctica, esto significa que un productor que tiene cien vacas, por ejemplo, las puede tokenizar y llevar a un mercado secundario para comercializarlas. De esta manera, él puede hacer girar su propiedad entre un mercado de compradores y vendedores, algo que de otra manera no podría hacer. Esto se aplica también a otros productos, como soja, maíz, girasol, etcétera.
En el terreno de firma digital también se está haciendo mucho. Una de las empresas que trabaja en esto es Signatura, especializada en proveer soluciones y herramientas para certificar información digital. "Blockchain permite por primera vez en la historia garantizar fecha cierta e inmutabilidad de la información, sin necesidad de confiar en terceras personas y de manera totalmente transparente y auditable", dice Gonzalo Blousson, CEO de Signatura.
Los clientes, en este caso, no deben confiar en Signatura para garantizar la integridad de la información que registran en su plataforma, sino que esta queda garantizada por el mismo funcionamiento del protocolo de blockchain, la criptografía y la matemática.
Otro de los verticales clave para blockchain es el financiero, donde se puede escribir y mover rápidamente la propiedad de una acción, de un bono o de cualquier producto financiero. "Generalmente, en este rubro no hay confianza entre las partes, por lo que se hace necesario un sistema seguro y no manipulable", indica Beaudroit, que con Bitex brinda servicios de pagos internacionales al banco Masventas a través del blockchain de bitcoins.
Edy Weber, CEO de Koibanx, empresa que desarrolla productos y soluciones de blockchain, tiene un sistema de administración de fideicomiso hecho con esta tecnología. "Un caso concreto de aplicación de esto es el del banco colombiano Da Vivienda, donde los empleados reciben un beneficio de su paquete salarial (comida) mediante una recarga de token en su billetera virtual", explica el ejecutivo.
Koibanx también está en el área de caridad, donde trabaja con ONG. "La industria de las donaciones tiene mucha burocracia y el problema de que la gente que dona no sabe adónde va su dinero. Nosotros tenemos un sistema que corre sobre blockchain, que permite hacer la donación y tener un seguimiento de eso", cuenta Weber, que también hace desarrollo en supply chain y programas de fidelidad.
En el caso del retail está la aplicación de bitcoin o de cualquier criptomoneda como medio de pago. La ventaja es que elimina el fraude y es un medio de pago global que permite cobrar sin verle la cara al comprador. "Aquí, en la Argentina, ya hay algunos negocios que aceptan bitcoins, pero antes de fin de año se abrirán muchos más", adelanta Beaudroit.
Gabriel Kurman, cofundador de RSK Labs, es un gran defensor de esta tecnología. "Lo interesante de esto es que esperamos que pueda traer los mismos beneficios que trajo la internet del conocimiento, pero en vez de intercambio de información será intercambio de valor. Hoy hay una página que se llama bitcoin map que muestra 200.000 locales en todo el mundo que permiten transacciones con bitcoin", afirma.
RSK, según precisa Kurman, es la primera plataforma global que permite concretar contratos inteligentes asegurados sobre la red bitcoin. "Esto combina la flexibilidad de los contratos inteligentes con la seguridad de la infraestructura bitcoin. Tomó algo que ya existía y lo aplicó a cualquier transacción programable", dice el empresario.
Según opina Kurman, esta tecnología va a permitir construir un sistema financiero que tenga el back end (todos los procesos centrales de un sistema) de Uber o Airbnb. "Se va a poder crear un banco que permita a dos chicos de Chaco, por ejemplo, comprar comida en la calle, o a una persona en Capital mandar US$50 por semana a su familia en otra provincia, con solo un celular y sin pagar comisión", concluye.
En la industria musical, en tanto, se pueden "tokenizar" canciones y combatir la piratería, a través de plataformas que chequean si un tema es de tal o cual autor. Mientras que en lo que concierne a gobierno, se puede "tokenizar", por ejemplo, el Boletín Oficial.
Si los especialistas están en lo cierto, todo esto es solo un atisbo de lo que puede llegar a suceder con la tecnología blockchain. ¿Un adelanto? Bueno, Estados Unidos ya tiene su "criptodólar", así que no es de extrañar que pronto en la Argentina haya "criptopesos". En Perú hay "criptosoles" y en Brasil "criptoreales", por citar algunos países.
Por: Carlos Manzoni