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martes, 10 de marzo de 2020

LAS SIETE REVOLUCIONES TECNOLÓGICAS QUE TRANSFORMARÁN NUESTRA VIDA

La impresión 3D, internet de las cosas y blockchain son algunas de las innovaciones que, en el último tiempo, comenzaron a tener un impacto profundo en la salud, economía y educación, a nivel mundial. Joan Cwaik, divulgador y conferencista sobre innovación, hace un recorrido sobre el avance de estas tecnologías.
Por Desirée Jaimovich. 10 de marzo de 2020

"Las siete revoluciones tecnológicas", el primer libro de Joan Cwaik (Crédito: Santiago Saferstein)
Blockchain, internet de las cosas y realidad aumentada son algunas de las innovaciones que vienen pisando fuerte en el último tiempo. Llegaron para quedarse y hoy atraviesan varios aspectos de nuestro cotidiano como suerte de hilos invisibles que nos unen más allá de las fronteras. Sobre estos temas habla Joan Cwaik, en su libro “Las siete revoluciones tecnológicas que transformarán nuestras vidas”.

Cwaik es licenciado en Gestión de Medios y Entretenimientos, es docente en la UADE y en los últimos años colaboró como divulgador de ciencia e innovación en varios medios. También dictó conferencias sobre tecnologías emergentes en distintos países. Aquí, algunos extractos de su libro, editado por Penguin Random House.

1. En este primer capítulo hace un recorrido sobre el nacimiento del bitcoin (BTC), su expansión en el último tiempo y las formas de transaccionar que existen en este activo virtual.
“El BTC es una criptomoneda o moneda virtual y digital encriptada. Es también una moneda privada porque no es emitida ni está vinculada a los Estados o bancos centrales, lo que la convierte en un amomenda descentralizada y , en consecuencia, no existe una única figura o entidad que la controle, sino que se basa en una tecnología peer-to-peer (usuario a usuario o entre pares) que permite realizar transferencias online, criptográficamente seguras, de forma directa y sin intervención de intermediarios”, resume Cwaik.

Pero más allá del análisis que se hace en este capítulo sobre el uso del BTC como moneda, se plantea la importancia de la tecnología que llegó de la mano de este sistema: el blockchain. Esta tecnología es descentralizada y permite realizar seguimiento de todos los movimientos del BTC en cualquier momento. El blockchain asegura trazabilidad de los movimientos y operaciones, además resguarda la privacidad de los propietarios del BTC. A su vez, promete mayor velocidad e inmediatez a la hora de registrar transferencias.

Más interesante aún es que abre un abanico de nuevos usos para el blockchain. “Esta nueva tecnología podría ser la clave para solucionar problemas profundamente arraigados que han afectado nuestra vida en línea durante décadas, por ejemplo, que internet no ofrece un sistema confiable para la identidad personal”, analiza el autor.

En este sentido, menciona que se está desarrollando un proyecto enfocado en Twitter que emplea blockchain para verificar los mensajes. Este sistema permitiría detectar noticias falsas y trolls de manera efectiva.

“En el área de la salud, se ha desarrollado Healthbank (https://www.healthbank.coop/), una plataforma suiza de almacenamiento de datos médicos que permite a los usuarios almacenar sus datos en una zona segura a la que solo ellos pueden acceder”, ejemplifica Cwaik.

2. Internet de las cosas
Se habla de internet de las cosas o IoT (por sus siglas en inglés) para hacer referencia a objetos que integran sensores capaces de recibir, monitorear y enviar, en tiempo real, diferente tipo de datos.

El concepto también se puede extender a seres vivientes. En este sentido, se recuerda en el libro que la empresa holandesa Sparked por medio de Xively implantó sensores en las orejas del ganado vacuno para que los productores pudieran hacer un seguimiento de la salud de las vacas y de sus movimientos.

“Según un informe del Grupo de Soluciones Empresariales Basadas en Internet de Cisco, el tráfico de datos generados por dispositivos que no son computadoras aumentarán del 40% en 2014 a casi el 70% en 2020”, remarca el autor.

3. Big data
Se denomina de este modo a la gran volumen de datos que se recopilan a partir del uso de diferentes dispositivos y acciones que se realizan en la red. Abarca desde la información que se obtiene a partir de dispositivos móviles, televisores y objetos inteligentes hasta lo que surge de las búsquedas en la red, identificadores RFID y videos.

¿Cómo se usa toda esa información que se recopila?
Publicidad personalizada: los datos se pueden ver plasmados en las recomendaciones que llegan en Netflix o los anuncios que vemos al navegar por la web o dentro de las redes sociales y que varía según nuestros hábitos e intereses.

Gobierno y administración pública: los gobiernos emplean los datos que obtienen de cámaras y sensores de diferentes tipos para combatir el delito, mejorar la circulación vehicular y prevenir accidentes de tránsito. En este sentido, Estonia es un país emblemático al ser considerado el primer país 100% digital del mundo.

Salud: “Hoy es posible almacenar todo tipo de datos sobre pacientes, enfermedades, tratamientos, medicación y resultados. Nuestro cuerpo es una fuente de datos recogidos en radiografías, mamografías o resonancias magnéticas. En análisis de esos datos es fundamental para la medicina del futuro: una medicina personalizada, predictiva, preventiva y participativa”, destaca Cwaik.

Educación: en este ámbito, los datos recopilados también cumplen un rol vital porque permite entender mejor cómo estudian los alumnos, cuáles son sus puntos fuertes o falencias. Estos datos pueden emplearse para mejorar el rendimiento, personalizar la educación y reducir las tasas de abandono escolar.

Investigación: sin dudas es uno de los ámbitos en los cuales el procesamiento de grandes volúmenes de información es clave. Además, la investigación impacta de manera directa en todos los ámbitos mencionados anteriormente.

4. Ciudades inteligentes
El uso de big data y la tecnología en general aplicada a ciudades permite hacer un uso eficiente de la energía, mejorar la gestión del transporte público, el transporte, la educación y la salud.

 “En una ciudad inteligente las TIC brindan el soporte para el intercambio de conocimientos, para hacer pronósticos, predicción y análisis de grandes archivos de datos (big data), datos abiertos (open data), IoT con banda ancha móvil y redes de sensores ubicuos”, explica el autor.

Pero no sólo basta con recopilar información, sino también procesarla e interpretarla para poder aplicarla de manera efectiva en la gestión de distintas cuestiones que hacen al funcionamiento de una ciudad, advierte.

En el resto del capítulo se hace un análisis sobre cuáles son consideradas las ciudades más inteligentes del mundo, dentro de las cuales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lidera la clasificación dentro de Latinoamérica. Los criterios para considerar una ciudad inteligente y casos concretos de aplicaciones que facilitan la vida diaria.

5. Realidad aumentada y realidad virtual
La realidad aumentada nos permite añadir una capa virtual a nuestro entorno diario. Se puede experimentar una dosis de realidad aumentada cuando se activa esta función en Google Maps, se usa un filtro de Instagram o al jugar Pokémon Go, sólo por citar algunos ejemplos.

La realidad virtual, en tanto, nos traspola a un universo digital totalmente diferente. Para experimentar este tipo de entornos se puede recurrir a dispositivos como Oculus Rift, Google Cardboard o Samsung Gear VR, sólo por mencionar algunos ejemplos.

Esta tecnología, como se menciona en el libro, está impactando en la industria de la música, el entretenimiento y la educación, entre otros. “Existe una tendencia de mercado a incorporar cada vez más la RA y la RV como estrategia de diferenciación”, dice el autor.

Y amplía: “Las compañías como Facebook, Google, Apple y Microsoft han invertido miles de millones de dólares en una industria que se prevé que en 2025 alcance los 216 millones de usuarios y con un volumen de mercado de unos 80.000 millones de dólares, según el estudio del grupo estadounidense Goldman Sachs realizado en 2017”.

6. Humanos vs máquinas
Se sabe que la automatización viene avanzando y con ella las transformaciones el mercado laboral. “Se proyecta que, en los próximos 15 años, el 40% de las tareas que son realizadas por seres humanas van a ser reemplazadas por robots”, advierte el autor.

En este capítulo se hace un recorrido sobre el surgimiento de robots, los diferentes tipos de máquinas que hay en este sentido y los usos que tienen en distintos ámbitos, entre ellos el industrial, que es donde más se siente su presencia por tener un correlato directo con el aumento de productividad.

También se menciona el uso de robots en la salud. “En el campo de la medicina, los robots de servicios están logrando avances significativos, especialmente en la práctica quirúrgica”, analiza Cwaik para luego enumerar que se puede usar la telerrobótica y la realidad virtual para planificar operaciones así como para asistir en el proceso quirúrgico.

7. Impresión 3D
La impresión 3D tiene diversas aplicaciones que varían en función del material que se use para hacer estos trabajos. “Los biomateriales son materiales sintéticos o naturales que se pueden usara para construir órganos artificiales, prótesis, huesos o tejidos. Este material ahora se puede utilizar en impresión 3D para una serie de aplicaciones médicas”, se menciona en el texto.

Esta tecnología permite hacer un uso más económico de los recursos así como personalizar los diseños. Es una innovación que facilita y democratiza muchos procesos. “La impresión 3D ya posee una industria establecida mediante la cual un individuo compra un diseño por internet e imprime el producto en su casa, obviando, de esta manera, los procesos-y costos-de transporte y logística que implican grandes perjuicios ambientales, entre otras cosas”, concluye el autor

miércoles, 7 de agosto de 2019

QUÉ HAY QUE HACER PARA TRABAJAR CON LAS CRIPTOMONEDAS


La administración de las divisas digitales y la tecnología que las soporta generan la necesidad de personas para diferentes tareas; qué entrenamiento será el adecuadoLa administración de las divisas digitales y la tecnología que las soporta generan la necesidad de personas para diferentes tareas; qué entrenamiento será el adecuado.
Laura Marajofsky. 4 de agosto de 2019 

Desde que apareció el bitcoin en 2009, el escenario de las criptomonedas o cryptocurrency ha cambiado bastante. No solo la oferta de monedas se ha diversificado (ahora están litecoin, ethereum, ripple, dogecoin y otras tantas), sino que el ingreso de nuevos actores ha trasladado el eje del debate, desde el referido al control y la centralización de instituciones financieras o Estados, al de cuánta injerencia sobre estos asuntos deberían tener nuevos players como las corporaciones privadas.

Si llegaste hasta acá y no sabés qué es una criptomoneda, un rápido repaso: son divisas digitales no reguladas por entidades bancarias, que utilizan criptografía para asegurar las transacciones. Recientemente Facebook acaba de presentar una divisa llamada libra, con la que busca competir en este mercado.

Las criptocarreras
Pero cuando se trata de saber sobre este relativamente nuevo y emergente sector laboral, que ya dejó de ser considerado una rareza o algo meramente de nerds, una de las preguntas que más reciben los especialistas es qué habilidades se requieren para empezar a trabajar en el área. Según un informe de Upwork de 2018, conocer y manejar blockchain (una de las tecnologías que se utilizan) es una de las aptitudes que más buscan los empleadores en el mercado laboral freelance. De acuerdo con el mismo reporte, cada vez más compañías ofrecen los llamados cryptocurrency jobs y hay un faltante de talento para cubrir estos puestos. Según Forbes, hubo un aumento de 600% en la demanda para estos trabajos en los sitios tradicionales de búsqueda de empleo en los Estados Unidos. E incluso ya pueden verse sitios especializados como CryptocurrencyJobs.com, donde solo hay anuncios sobre este tópico.

Este tipo de trabajos son también muy buscados en el ámbito del freelance, porque muchos no quieren trabajar desde una oficina y prefieren hacerlo remotamente. Son trabajos por lo general bien pagos. Las tareas pueden incluir manejar criptomonedas que ya existen o crear otras nuevas.

Si bien uno creería que lo fundamental es saber manejar tecnologías como el blockchain, se reconoce que es un campo relativamente nuevo. Por eso hay empleadores que entrenan a sus propios empleados o pasantes. Sin embargo, conocer del tema, tener experiencia manejando o invirtiendo al menos a cuenta personal y sumar un gran entusiasmo, según Forbes, puede ser solo un comienzo. A la vez, haber tenido un recorrido en el tipo de puesto al que se aplica, sea un corredor o trader, manager de proyecto, asociado de ventas, un ingeniero de DevOps, consultor técnico o programador, sin dudas también ayuda. Muchas corporaciones hacen sus propias capacitaciones o cursos, pero también se pueden obtener certificaciones con validez internacional con cursos online.

Para los desarrolladores de blockchain (que son las personas encargadas de implementar los sistemas de seguridad para las compañías que manejan criptomonedas), se buscan personas que puedan pensar out the box, aparte de tener conocimientos de programación (CS y otros más específicos, que pueden ser adquiridos luego, acerca de blockchain, Ethereum, etcétera).

Otro puesto muy solicitado es el de analista o data scientist que, entre otras cosas, aparte de algún conocimiento de cripto requiere tener formación en ciencias exactas (matemática, ciencias de la computación) y mucha experiencia con big data, ya que mayormente implica interpretar información y predecir los precios de las criptomonedas utilizando sistemas de inteligencia artificial y deep learning.

Nuevos peligros y necesidades
Con las nuevas vetas laborales también llegan los nuevos peligros cibernéticos asociados a las criptomonedas. Uno de los más nuevos es el criptojacking. "El criptojacking se efectúa cuando los atacantes hackean servidores o computadoras, introduciendo programas que infectan para poder minar alguna criptomoneda sin que el usuario se dé cuenta. El bitcoin es una de las más conocidas, pero es cierto que existen otras criptomonedas, más fáciles de minar, más anónimas, por lo que en el último tiempo los ataques se han dirigido más a ellas que al bitcoin (que requiere un poder computacional mucho más alto). Es una realidad que cuando estas criptomonedas más se valorizan, los ataques se incrementan y entran en auge", explica Pablo Rodríguez Romeo, perito Informático Forense y especialista en Seguridad. Es por esto que expertos en seguridad digital también serán muy buscados en el futuro para luchar contra el cibercrimen, ya sea desde el Estado o en el sector privado.

"Generalmente, los blancos de los ataques son los servidores porque se encuentran todo el día prendidos, a diferencia de una computadora. El poder de ataque de una máquina es ínfimo, pero cuando ocurre con miles se convierte en algo mucho más grande y lucrativo para quien ejecuta el ataque. Cuando el blanco de ataque es un dispositivo móvil es más invasivo, ya que un minado consume mucho procesamiento, sin contar los daños que puede ocasionar que haya un programa malicioso dentro del equipo utilizando recursos del celular que habitualmente se pueden usar para otra cosa".

Lo que toda industria necesita
¿Hay algún trabajo que no requiera programar o tener gran capacidad para manejar números o data en este mundo de las criptomonedas? Claro que sí. Como en otras industrias se requieren personas que trabajen en ventas, relaciones públicas, marketing, copywriting, diseño y otras tantas áreas complementarias.

Mientras que las criptomonedas se van volviendo mainstream, tanto los gobiernos como los entes regulatorios discuten cómo legislarlas de la mejor manera. Cuando se trata de estas divisas, las leyes todavía están en su infancia (y varían de país en país). Es de imaginar que todo lo relativo al asesoramiento legal respecto del cripto también será una habilidad que cotizará bien en el mercado del empleo a futuro.

Con el tiempo, más universidades y centros oficiales de estudio, presenciales o virtuales, acá y afuera irán sumando a su currícula programación o módulos específicos de blockchain o sobre temáticas aledañas al cripto (práctica legal, ciberseguridad, búsquedas de personal y RR.HH. para cripto, e inclusive, escritura para generar contenidos de alta calidad sobre el tópico y periodismo especializado). El primer paso para iniciar una carrera en esta industria es definir en qué área en particular te interesa trabajar, sea que estés pensando en cambiar de rumbo profesional o en iniciarlo.

miércoles, 30 de enero de 2019

BLOCKCHAIN PARA TODO

Hay granjeros que se dedican a la cría de gallinas, cerdos y vacas; o a producir leche o huevos que luego venden en el mercado. Néstor Di Bello, un licenciado en sistemas que trabajó toda su vida en empresas en las áreas de tecnología, decidió hace dos años ponerse su propia finca en Buenos Aires, pero de un producto algo menos tradicional: Di Bello tiene una granja de criptonomonedas.
Su proyecto, financiado por un fondo de los Estados Unidos, contempló la instalación de decenas de computadoras en el barrio de Villa Ballester para "minar" distintas monedas virtuales (la más conocida es el bitcoin, pero hay centenares con mercados que se van ampliando) y obtener una ganancia en este proceso.
El empresario viajó por Islandia, Canadá y otras mecas de este rubro para poder armar su negocio. En el camino, estudió en profundidad el potencial del blockchain, la arquitectura de programación que está por detrás de las criptomonedas más conocidas y cuyo potencial excede al mundo financiero. Creada hace apenas diez años, esta tecnología de moda apunta, para algunos expertos, a revolucionar para siempre los negocios que se basan en la provisión de "confianza" (escribanos, abogados, contadores, instituciones en general), pero también el entretenimiento, la política, el sistema financiero y el comercio internacional, entre otras áreas. Los más entusiastas aseguran que no hubo una tecnología con un potencial disruptivo tan elevado desde la masificación de internet, hace ya 20 años.
Blockchain es una red global descentralizada, similar a un libro contable abierto, donde se asientan todas las transacciones de bitcoins del mundo. Pero los activos que se pueden certificar en esta arquitectura de software van más allá de esta moneda virtual: pueden ser bienes, servicios, contratos legales y hasta identidades de personas (más de un décimo de la población del planeta hoy no tiene un documento formal), que se "asocian" a un bloque de código que luego se encadena con otros (de allí su nombre: "cadena de bloques"). Cada nodo (punto de la red) puede validar cada transacción y el sistema se considera imposible de hackear (en realidad, los costos de hacerlo son astronómicos y no lo justifican).
Es una de las denominadas "tecnologías exponenciales", de altísimo crecimiento, que genera más entusiasmo, y sus partidarios no se intimidan con la caída dramática que tuvo el bitcoin en 2018, cuando perdió más de la mitad de su valor máximo en pocos meses.
Los empresarios y emprendedores argentinos están viviendo un particular criptorromance con esta nueva tecnología. Buenos Aires está considerado el hub (centro) más potente de América Latina en este tipo de negocios, las rondas de inversión más exitosas del año fueron para este sector vía "ICOs" (ofertas iniciales en monedas virtuales) multimillonarias y el libro Digital Gold, el best seller del periodista del The New York Times Nathaniel Popper sobre el tema, tiene a varios argentinos mencionados, entre ellos Wenceslao Casares, el creador de Patagon, quien en el punto máximo de cotización del bitcoin, de 20.000 dólares por unidad a fines de 2017, llegó a tener un patrimonio personal superior al valor de Mercado Libre, la empresa más cara de la Argentina.
En la literatura sobre innovación se suele hablar del fenómeno de "creatividad de supervivencia" que se da en aquellos países que tuvieron procesos de crecimiento desde un punto de partida muy desfavorable, como Israel, Corea del Sur o Estonia, entre otros. En el caso de la Argentina y las criptotecnologías el "obstáculo inspirador" fue el cepo cambiario de Guillermo Moreno. Al contrario que en países ricos y bancarizados -donde el bitcoin surgió en su momento con ideales libertarios y ciberpunks, asociados a inversiones de alto riesgo-, a nivel local comenzó a utilizarse fuerte para saltar las restricciones de la política económica del kirchnerismo. Por eso, desde su origen, la comunidad local de criptomonedas tuvo los pies sobre la tierra y se constituyó sobre una base más funcional y de búsqueda de soluciones para un problema real, cuenta a LA NACION revista Sergio Lerner, un programador que fue contratado por Gavin Andresen, jefe científico de la Fundación Bitcoin mundial, como auditor del código de seguridad de la criptomoneda.
La revolución de blockchain tiene hoy cinco motores centrales -explica Lerner-. Los pagos digitales más eficientes, las monedas no gubernamentales con emisión programada, los contratos inteligentes, la eliminación de las barreras de entrada a financiamiento para pequeñas empresas y el crecimiento de los celulares como billetera electrónica".
Lerner saltó a la fama en este ámbito porque "descubrió", en una suerte de trabajo arqueológico criptográfico, las unidades originales de bitcoins de Satoshi Nakamoto, el misterioso creador de la criptomoneda, que fue también su primer minero, diez años atrás. Según sus reglas de base, los bitcoins se pueden obtener por transacción o minándolos (como hace Di Bello en su granja) con poder computacional. Nakamoto posee alrededor de un millón de bitcoins, que nunca se vendieron. Su identidad es un misterio que jamás se reveló y no hay consenso entre los programadores sobre quién es realmente esta persona.

Una tecnología política
Aunque se suele enfatizar que esta nueva "máquina de confianza" llegó para revolucionar los negocios basados en proveer algún tipo de validación externa entre partes (escribanos, contadores, abogados, colegios profesionales, oficinas estatales, etc.), lo cierto es que la onda expansiva de este meteorito excede a los jugadores tradicionales de la economía: empresas tan en la cresta de la ola de la innovación como AirBnB o Uber también aparecen con su modelo de negocios amenazado. Al existir un proveedor de confianza descentralizado cualquiera de nosotros podría intercambiar un vehículo o un departamento en forma temporaria sin tener que pagarle una comisión a una plataforma digital en el medio.
Para el tecnólogo y científico de datos Marcelo Rinesi, " blockchain no es principalmente una tecnología financiera, como se cree. Es una tecnología política y su campo de aplicación es el de los países en vías de desarrollo como la Argentina", sostiene el profesor del Instituto Baikal. Rinesi explica que "el principal problema que ataca blockchain es la confianza en un tercero. Hoy hay millones de personas en todo el mundo que no pueden confiar no solamente en el sistema financiero, sino en las funciones más básicas del Estado. La confianza tarda décadas en construirse, y su escasez tiende a perpetuarse en contextos de incentivos viciados".
En este contexto, blockchain podría significar un "salto de rana" en términos de desarrollo para naciones con baja o nula confianza en las instituciones. En su libro Down The Rabbit Hole, el emprendedor y evangelizador de blockchain Tim Lea cree que esta tecnología puede ayudar a reducir de manera drástica la corrupción entre países. "En teoría, ya puede hacerlo: sus capas son transparentes y auditables; el mayor desafío está en su implementación porque hay muchos intermediarios que viven de esta opacidad".
¿Un ejemplo concreto? La ONU ya está enviando a campos de refugiados en África la ayuda en ethereum (la segunda criptomoneda más conocida): mediante contratos inteligentes se aseguran de que la plata llegue a los necesitados (cuya identidad se valida con reconocimiento del iris de los ojos), que a su vez solo pueden gastarla en comida, educación y remedios. Ban Ki-Moon, exsecretario general de la ONU, estimó en su momento que el 30 por ciento de la ayuda humanitaria se pierde en el camino hasta los destinatarios finales por costos de intermediación financiera, administrativos, de corrupción, etc.
Se calcula que unas 1100 millones de personas no poseen una identificación validada en el mundo, lo que las deja afuera de cualquier transacción financiera y perpetúa el círculo de pobreza. "Los sistemas actuales de identificación personal -partidas de nacimiento, documentos, pasaportes- se basan en procesos físicos, lo cual tiene limitaciones inherentes", cuenta la argentina Pía Mancini, especialista en tecnologías políticas y cofundadora de Democracy Earth, una fundación que utiliza blockchain para "devolverle soberanía al ciudadano en decisiones políticas".
Dos años atrás Mancini y su esposo, Santiago Siri, inscribieron a su hija Roma, recién nacida, en blockchain. Fue el primer ser humano que suma sus datos a esta red, de acuerdo al profesor de NYU David Yermack. Si este método se masifica, se equilibraría la cancha para, por ejemplo, las 2000 millones de personas que hoy no tienen acceso al sistema financiero en el mundo porque, entre otras cosas, no poseen una identidad validada. "Tener una voz en este mundo depende del azar de donde uno nació, y eso es inaceptable", explica Mancini.
En la Argentina, a nivel gubernamental, al cierre de esta edición se estaba formando la primera "mesa cripto" en la órbita de la Casa Rosada. La idea es posicionar al país como "el" hub regional en esta materia, y aprovechar los US$10.000 millones de capitales internacionales que -estiman en el sector- hoy están prestos a invertir en este tipo de iniciativas. Entre las alternativas que se barajan están usar como plataforma de "la Argentina, país amigable con blockchain" a la reunión del G-20.

Carambolas a varias bandas
"Lo más interesante no es blockchain a solas, sino lo que empieza a suceder cuando se combina con otras tecnologías exponenciales", dice Pablo De Gregorio, quien desde Earnst & Young está trabajando en varias iniciativas que involucran a la red detrás del bitcoin con empresas grandes y pequeñas.
Por caso, la masificación de sensores conectados a internet ("internet de las cosas") permitirá que procesos que hoy tienen muchos intermediarios se realicen mediante contratos inteligentes con cláusulas que se van autoejecutando a medida que se certifican digitalmente. De Gregorio está trabajando este esquema para bodegas (los consumidores podrán tener información diferencial de cada botella, con una trazabilidad perfecta, lo que incrementa el valor intangible de las marcas). Con la misma lógica, un consorcio argentino ya exportó soja a Malasia. Toyota está experimentando con vehículos cuyo software no permite el encendido si el comprador no paga una cuota del crédito preacordado, vía criptomonedas. Suena una práctica poco amable para una marca, pero elimina un costo de intermediación que redunda en beneficios para la fábrica y para el comprador.
Para el comercio exterior, donde llevar una carga de un país a otros requiere en promedio 30 operaciones, esta tecnología se anticipa tan revolucionaria como lo fue la masificación de los contenedores de acero en las décadas del 60 y 70. Según un informe del World Economic Forum de este año, blockchain tiene el potencial de agregar un billón de dólares (un trillion en inglés) al comercio internacional.
En el negocio del entretenimiento, Blockchain es la nueva frontera tecnológica. Max Cavazzani, el creador de Preguntados y hoy dueño de Etermax, una firma candidata a ser el próximo unicornio argentino (empresa que supera los 1000 millones de dólares de cotización), sostuvo en un evento de LA NACION en el Malba que el entretenimiento suele ser la punta de lanza de la disrupción tecnológica, porque puede experimentar con un riesgo menor que en las finanzas (donde hay dinero en juego) o la salud (donde hay vidas comprometidas). "Si uno quiere saber por dónde viene la ola tecnológica, nada mejor que observar al sector de Defensa, a los videogames y al entretenimiento para adultos", recomienda Manuel Beaudroit, uno de los fundadores de Bitex. Estas tres áreas suelen ser pioneras en la adopción de nuevas tecnologías, y las tres están ensayando distintos modelos de negocios apalancados en criptoalternativas.
Blockchain puede, además, revolucionar los consumos culturales masificando los micropagos, que hasta ahora en muchos casos eran antieconómicos porque el costo de transacción que imponen los bancos para adquirir una canción o una nota periodística es mayor al de la compra en sí.
En una producción cinematográfica, un contrato inteligente podría establecer a priori el pago para todas las partes involucradas y ejecutar automáticamente una vez que la película esté estrenada y generando ingresos. Una banda de música con pocos -pero muy fieles- seguidores podría saltearse todo el laberinto de abogados, discográficas y regulaciones de derechos de autor y vender, directamente, 2000 o 3000 copias inhackeables de una canción a sus fanáticos.
Porque blockchain también permite que llegue al mundo digital una característica fundamental del modelo capitalista: la escasez. Por eso se trata de una tecnología que amplifica los puentes entre el terreno digital y el real.

Ponele Blockchain a todo
Al igual que sucede con la inteligencia artificial, la fiebre corporativa por blockchain es tan alta que a menudo se etiqueta con esos nombres a simples programas de software. "Para muchos de los problemas que se pretenden solucionar con blockchain basta con una base de datos convencional", opina Maule Aristarán, un científico de datos que vive en Bahía Blanca e investigó durante años en el MIT. Aristarán es crítico con lo que considera una tendencia exagerada, y coincide con el tecnoescéptico bielorruso Eugeni Morozov en que este esquema se parece mucho a "una solución en busca de un problema".
De hecho, la masificación de blockchain viene hasta ahora más lenta de lo previsto. Para empezar, se trata de una tecnología que necesita reescribirse constantemente millones de veces para no perder la consistencia, lo que la hace muy intensiva en el uso de energía. En la capital de Islandia, Reikiavik, se usa más electricidad para minado de criptomonedas que para consumo de la población. Goldman Sachs estima que este año el minado global de criptomonedas insumirá más energía eléctrica de la que consume la Argentina en el año.
"A pesar de su complejidad conceptual es una tecnología con bajas barreras de entrada: todo pasa por ser creativos con los modelos de negocios y por hacerse las preguntas adecuadas -cuenta Pablo Moreno, experto en transformación de E&Y-. Por eso es una tecnología ideal para que la abrace la Argentina. El problema está en que modifica el equilibrio de poder, por eso cuesta arrancar y cambiar la forma de pensar". Beaudroit coincide: "Se está tocando un centro neurálgico de poder. Entre otros frentes el sistema financiero lleva 500 años instalado, es natural que haya ruido porque hay actores muy poderosos que se ven amenazados".
En noviembre del año pasado una criptoempresa argentina, Ripio, levantó en una ICO 37 millones de dólares, la mayor operación de este tipo para una firma local. Su CEO, Sebastián Serrano, cree que estamos recién en una primera etapa, en una suerte de "Salvaje Oeste" de la nueva tecnología, en la que cuesta cambiar los modelos mentales. Algo similar a lo que sucedió hace 18 años con las puntocom, cuando nacieron las empresas que hoy dominan el mundo, pero también hubo fracasos estruendosos. "Yo no tengo dudas de que dentro de unos años el ecosistema de blockchain va a valer billones de dólares, lo que es imposible es determinar ahora quiénes serán las Amazon, Google o Apple de esta nueva era", afirma Serrano.
En su novela Fiesta, el autor estadounidense Ernest Hemingway describía a un personaje que entraba en bancarrota "primero de manera gradual, y luego de manera abrupta". Para Martín Hagelstrom, un argentino que lidera el centro de iniciativas sobre blockchain en San Pablo de IBM para toda América Latina, "el comienzo es lento porque deben sentarse en la misma mesa jugadores que compiten entre sí y muchas veces se odian, con intereses opuestos. Pero una vez que hay un mínimo estándar, la velocidad de despliegue es muy alta".
Como sostuvo Bill Gates, el dueño de Microsoft: "Tendemos a sobreestimar el cambio a dos años y a subestimarlo de aquí a diez años. No te dejes arrullar por la inacción".

CRIPTOGLOSARIO
BLOCKCHAIN. Un libro de contabilidad digital en el que las transacciones realizadas en bitcoin u otra criptomoneda se registran cronológica y públicamente. También se pueden "inscribir" allí otros bienes, servicios, contratos e identidades de personas.
BITCOIN. Una unidad de la moneda digital descentralizada que puede ser intercambiada por bienes y servicios. Bitcoin también funciona como una moneda de reserva para el ecosistema de altcoin
CRIPTOMONEDA. Una moneda digital en la que las técnicas de cifrado se utilizan para regular la generación de unidades de moneda y verificar la transferencia de fondos, que operan independientemente de un banco central.
INITIAL COIN OFFERING (ICO, Oferta Inicial de Criptomonedas). Ocurre cuando alguien ofrece a los inversores algunas unidades de una nueva criptomoneda o criptoficha a cambio de criptomonedas como bitcoin o ethereum.
NODO. Es esencialmente una computadora conectada a la red de criptomonedas. Un nodo soporta la red a través de la validación y retransmisión de transacciones mientras recibe una copia de la cadena de bloques completa.
ETHER (Éter). Es el token nativo de la cadena de bloques de ethereum, la segunda más popular luego de bitcoin, que se utiliza para pagar tarifas de transacción, recompensas de mineros y otros servicios en la red.
Por: Sebastián Campanario