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jueves, 7 de marzo de 2019

WIKIPEDIA ES LA QUINTA WEB MÁS VISITADA DEL PLANETA


Una enciclopedia mantenida por voluntarios que brinda acceso libre a la suma del saber humano. Su destino lógico era el caos. Pero se ha convertido en una de las maravillas de Internet: un fenómeno global que ahora se posiciona para luchar contra la posverdad. Entramos en su comunidad de la mano de su fundador, Jimmy Wales, y de los editores
TODOS LOS DÍAS, después de comer, Lourdes Cardenal se sienta delante del ordenador y no se levanta hasta las seis de la tarde: hora de su café con leche y tostada con mermelada de naranja amarga. 

Ahora está trabajando en un artícu­lo sobre Asiria: ampliándolo y añadiendo referencias. Ella misma lo escribió el 13 de septiembre de 2004. Fue una de sus primeras aportaciones a la Wikipedia en español, la filial de la popular enciclopedia online que ni los más optimistas apostaron a que llegaría tan lejos: no solo sigue existiendo, 17 años después de su creación, sino que es la quinta web más visitada del planeta, solo por detrás de Google, YouTube, Facebook y el buscador chino Baidu. Maestra que dejó de ejercer después de casarse y amante del arte, Cardenal empezó a editar con 63 años. Hoy tiene 78 y es una de las wikipedistas más veteranas y esmeradas. 

“No somos unos sabios”, defiende con entusiasmo. “Simplemente vivimos con el afán de que otros aprendan lo que nosotros hemos aprendido”. Para no olvidarse, en un papel ha apuntado la larga lista de temas sobre los que ha escrito: despoblados, monasterios, cerámica, indumentaria, zarzuelas… No concibe su vida sin Wikipedia. Y jamás hubiera imaginado que esa afición tardía la llevaría en 2015 a los salones del teatro Campoamor de Oviedo para recoger el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, que reconocía el valor de esa “enciclopedia libre, políglota y editada colaborativamente” que tantas alegrías le había dado. “Los voluntarios hemos seguido trabajando por nuestra propia satisfacción. Wikipedia es un fenómeno asombroso. Yo creo que ni Jimmy Wales se lo acaba de creer”.

Jimmy Wales (Huntsville, Estados Unidos, 1966) apenas tenía tres años cuando su madre compró una enciclopedia para niños. Cuando aprendió a leer, pasaba horas consultando las entradas ilustradas con fotografías en blanco y negro. Le fascinaban esos 22 tomos que sus padres guardaban en la estantería del salón. En 1994, tras terminar la universidad, Wales se mudó a Chicago para trabajar en una compañía financiera —era un agente bursátil concienzudo y certero, pero no demasiado agresivo, según su jefe—, y cuatro años después, a San Diego para empezar una nueva vida: utilizó sus ahorros para lanzar un portal web. Recuerden: estamos en los noventa, en el mundo antes de Google, y por entonces Yahoo era el rey. El negocio iba razonablemente bien, así que Wales decidió experimentar y, de paso, cumplir un sueño de infancia: quería crear una enciclopedia online que se llamaría Nupedia. Contrató a Larry Sanger, un doctorando de Filosofía al que había conocido en un foro de Internet, para que gestionara el proyecto y en marzo del año 2000 se pusieron a trabajar: pedían artículos a expertos, que luego sometían a un proceso de siete pasos y que, superadas todas las revisiones, publicaban en la Red en su versión definitiva. El método de trabajo habitual en las enciclopedias clásicas. El objetivo era que, con el tiempo, Nupedia se sostuviera con ingresos publicitarios. Pero, tras un año de trabajo, el balance no era precisamente prometedor: había 21 artículos publicados y 150 en borrador. Algo tenía que cambiar.

“Una enciclopedia libre es una idea inspiradora. Wikipedia es lo que Internet debería ser”
Sanger se enteró, gracias a un amigo, de que existía una herramienta de software denominada wiki que permitía escribir y editar de forma colaborativa. Y decidieron probar suerte: Wikipedia nacía el 15 de enero de 2001. En un mes ya habían superado los 1.000 artícu­los y no tardarían en aparecer ediciones en francés, español, italiano, alemán, ruso… Hoy suman 301 idiomas —entre ellos, catalán, euskera o gallego—. Casi dos décadas después, Wales todavía recuerda que el tráfico se multiplicaba mes a mes y él mismo tenía que instalar los servidores. Si un proyecto tan utópico —acceso libre a la suma del conocimiento humano en un solo lugar y mantenido por voluntarios— ha triunfado, cree, es porque “una enciclopedia libre representa una idea inspiradora y emocionante. Es un sueño materializado: esto es lo que Internet debería ser. Además, editar Wikipedia es divertido. Si pasas unas horas del domingo investigando y escribiendo un artículo, te vas a dormir sintiendo que el mundo es un poco mejor”.

Wales es una de las personalidades más destacadas de Internet. El padre de uno de los grandes tesoros de la Red. Un compendio del conocimiento libre que suma más de 15.000 millones de páginas vistas mensuales, más de 47.000 millones de artículos y 72.000 editores activos. Un movimiento que perdura gracias al esfuerzo, la dedicación y la capacidad de los voluntarios, y que se enorgullece de su diferencia: en sus páginas no hay publicidad, su única vía de financiación son las donaciones. También es, como le gusta señalar a la prensa anglosajona, el único miembro no multimillonario del club de los fundadores de las webs que acaparan la atención mundial —Mark Zuckerberg, Larry Page y Sergey Brin, Jeff Bezos…—. Ataviado con camisa azul, vaqueros negros y zapatillas Vans, mira por la ventana y señala: “Aquí en Londres hay montones de banqueros que ganan más de lo que yo ganaré nunca, pero mi vida es 10 veces más interesante. El éxito de Wikipedia no reside solo en su popularidad: es la demostración de la bondad y la colaboración colectivas. Además, gracias a ella puedo conocer a quien quiera, participar en proyectos muy estimulantes y tener voz para opinar sobre asuntos que me importan, como la libertad de expresión”.

El estadounidense vive en Londres desde 2012, cuando se casó en terceras nupcias con Kate Garvey, antigua asistente de Tony Blair, y recibe en las oficinas de su nueva aventura, WikiTribune —que, a pesar del prefijo, es una iniciativa totalmente independiente de Wikipedia—, situada en un imponente rascacielos proyectado por Renzo Piano a orillas del Támesis. Ahora Wales quiere aplicar la fórmula Wikipedia a las noticias: en WikiTribune, que aún está en fase de prueba, los artículos serán sometidos a una revisión tanto por parte de periodistas profesionales como por miembros de la comunidad. Se trata, subraya, de no desperdiciar la “inteligencia colectiva” relegándola a los comentarios al final de la página. Periodismo de evidencia, lo llama. “Me perturba la idea de que vivamos en un mundo posverdad. Es una locura. El modelo de negocio de los medios de comunicación lleva mucho tiempo bajo ataque y hasta los diarios serios se enfrentan al dilema de hacer periodismo de calidad, que es muy caro, o contratar a chavales para escribir contenidos virales, que es muy barato. Hay que encontrar nuevos modelos”.

No debemos esperar unas oficinas como las de Google, advierten. “Somos una asociación sin ánimo de lucro”, justifica John Lubbock, responsable de comunicación de Wikimedia UK, entidad afiliada a la Fundación Wikimedia, organización que respalda Wikipedia y otros proyectos hermanos menos conocidos como Wikcionario, Wikiviajes, Wikiversidad o Wikinoticias. Impulsada por Wales en 2003, con sede en San Francisco y 302 empleados repartidos por todo el mundo, esta fundación, dirigida por Katherine Maher —Wales ya no está en el día a día, pero forma parte de la junta directiva y sigue pronunciando el tradicional discurso conocido como el estado de la Wiki en la conferencia anual Wikimanía—, se nutre de donaciones para realizar sus actividades: en el ejercicio 2016-2017 recaudaron 91 millones de dólares y aproximadamente el 90% de las aportaciones proceden de particulares que dan, de media, 15 dólares.

El poder de Wikipedia reside en Wikipedia: la comunidad tiene un control total del contenido
Efectivamente, la oficina de Wikimedia en Londres se encuentra en una calle cercana a la Tate Modern y es un rectángulo poco fotogénico que termina en unos ventanales y luce la desgastada moqueta de rigor. Para eso estamos en suelo británico. Tiene una pequeña sala de reuniones y el resto del espacio lo ocupan las mesas de sus nueve trabajadores. “Aquí fundamentalmente nos dedicamos a apoyar los proyectos de Wikimedia y a la comunidad, a recaudar dinero, pues nos financiamos con una dotación de Wikimedia y fondos propios, y a establecer proyectos de colaboración con instituciones culturales y educativas”, explica Lubbock. En los principios, crear una nueva entrada en Wikipedia o modificar una existente era tan sencillo como apretar al botón de “Editar”. Ni siquiera hacía falta registrarse. “Ahora somos una comunidad enorme y hay más reglas”, precisa. “Requiere de un cierto aprendizaje. Por eso, cada vez organizamos más talleres para no perderse en Wikipedia”.

“Pobres novatos”, suelen repetir con una media sonrisa los colaboradores más experimentados. ¿Por qué no se puede crear la biografía de x persona? ¿Por qué me han borrado la corrección que hice? ¡Solicito la intervención de un bibliotecario! Son mensajes habituales en las páginas de discusión de la enciclopedia, que, entre sus normas de buen funcionamiento, recuerda a los veteranos que no sean hostiles con nadie en general y con los nuevos en particular. Hay mucho trabajo por hacer. Evidentemente, no siempre atienden a razones, esta plataforma colaborativa no es ajena a las disputas, pero carece de la toxicidad que campa a sus anchas en muchos foros de Internet. “Creo que, en general, tenemos un ambiente saludable porque nunca dijimos: ‘Wikipedia está con la libertad de expresión sin cortapisas. Expresa lo que quieras’. Siempre tratamos de que hubiera un comportamiento adecuado”, asegura Wales. 

Y quienes velan tanto por la calidad del contenido como por la armonía de la comunidad son los propios voluntarios. La enciclopedia tiene una compleja jerarquía de usuarios que poseen determinados derechos de edición y gestión de las páginas. Por ejemplo, solo los confirmados, es decir, aquellos que hayan realizado un mínimo de 50 ediciones, podrán editar páginas que han sido semiprotegidas para evitar vandalismos, y los bibliotecarios, la principal figura encargada del mantenimiento del orden en la Wikipedia en español —esto puede variar en función de la edición—, son elegidos por votación y entre sus atribuciones se encuentran las de borrar o restaurar páginas y bloquear a otros usuarios. El poder de Wikipedia reside en Wikipedia. 

La comunidad se rige por una serie de políticas y convenciones alcanzadas por consenso y no responde ante nadie: la Fundación Wikimedia se ocupa de prestar soporte técnico y de la redistribución de los recursos, pero no interviene en su funcionamiento diario ni ejerce ningún tipo de control sobre el contenido. Es una república independiente. El mismísimo Jimmy Wales tuvo sus más y sus menos con los empoderados editores cuando quiso cambiar su fecha de nacimiento: su partida dice que vino al mundo el 8 de agosto de 1966, pero en realidad lo hizo el 7 por la noche. Cuando trató de corregir el dato, los wikipedistas se opusieron, y ahí se iniciaría un debate que tardó años en resolverse. Y en realidad, a los usuarios no les faltaba razón: había un documento oficial que respaldaba la fecha errónea y tan solo el testimonio de Wales para defender la enmienda. De hecho, fue él quien se encargó de perfilar los principios que los voluntarios veneran por encima de todas las cosas: los artículos deben estar bien escritos, ser neutrales en sus puntos de vista y apoyarse en fuentes fiables y verificables.

No tiene explicación. Es un vicio. Un virus. Casi un estilo de vida. Los wikipedistas siempre están pensando en el siguiente artículo. Y no viven la actualidad como el resto de los mortales: cuando se produce una noticia, ellos están pendientes de introducir las novedades en la enciclopedia (y de contener a los trolls con ganas de divertirse), que se actualiza a un ritmo vertiginoso. A los pocos minutos de que ganara la moción de censura, Pedro Sánchez ya figuraba como presidente del Gobierno de España. A Julen Lopetegui incluso le nombraron entrenador del Real Madrid antes del anuncio oficial y editores veteranos tuvieron que frenar el entusiasmo de quienes se adelantaron a los acontecimientos —en todas las entradas de la enciclopedia hay un historial y una página de discusión donde pueden consultarse todos los cambios y los, en muchos casos, encendidos debates que suscitan—. 

“Quizá sea extremo, pero yo acudo a Wikipedia para informarme de hechos recientes en lugar de a los periódicos porque ahí encuentro una historia con introducción, nudo y desenlace. Y, por supuesto, cuando viajo lo hago con Wikipedia: consulto lo que tengo que visitar, y si detecto que falta algo importante, lo completo”, relata Miguel García, jurista vallisoletano de 26 años y editor desde los 15. “El año pasado estuve en Atenas y me di cuenta de que no había artículo en español sobre el Antiguo Palacio Real. ¡Cómo podía ser! ¡Si estaba en la plaza Sintagma, donde se desarrollaron las manifestaciones contra los recortes durante la crisis! Enseguida me puse manos a la obra”.

Lourdes Cardenal también se organiza excursiones con su marido, Nicolás —él hace las fotos—, para visitar despoblados, uno de los temas que le apasionan. Y en Wikimedia España —aquí la asociación tiene dos trabajadores, Rubén Ojeda y Virginia Díez, y 165 socios— se han impuesto el desafío de que no haya ni un solo municipio español sin foto en la enciclopedia: en la última escapada recorrieron la provincia de Cuenca. Tan solo les quedan 650 municipios para declarar cumplida la misión. “Wikipedia es una red social del conocimiento: una maravillosa experiencia humana construida desde el altruismo. No somos autómatas pegados al ordenador, al final acabamos conociéndonos y haciéndonos amigos. Esa es la magia. Jimmy Wales podría ser un Mark Zuckerberg, pero prefirió hacer las cosas de manera distinta. Si esta fuera una iniciativa de Google, no sería lo mismo: sería una enciclopedia convencional del siglo XXI, pero nada extraordinario”, razona García.

El pasado mes de marzo, durante una entrevista en el marco del festival South by Southwest en Austin (Texas), Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube, anunció que iban a aliarse con Wikipedia para batallar contra la proliferación de teorías conspirativas y desinformación en esta plataforma de vídeo de Google. Unas semanas después, Facebook también comunicó que sus ingenieros estaban trabajando con la enciclopedia para frenar las fake news en la red social. Dos gigantes tecnológicos se encomendaban a una organización sin ánimo de lucro, de presupuesto ajustado y sostenida gracias al esfuerzo de voluntarios, para tratar de resolver una crisis de calado.
En la comunidad wikipedista recibieron la noticia como un espaldarazo a su trabajo: atrás quedaban los tiempos en los que se cuestionaba la fiabilidad de una enciclopedia que, aunque imperfecta, se ha esforzado por mejorar la calidad de su contenido. Otro triunfo para la historia de Wikipedia, donde todavía resuena el dictamen de la prestigiosa revista Nature, que, tras un riguroso análisis, concluyó que los artículos científicos de Wikipedia apenas tenían nada que envidiar a los de la canónica Encyclopedia Britannica: “Nuestros revisores encontraron una media de cuatro errores en cada entrada de Wikipedia y tres en las de Britannica”.

Para Wales es una buena noticia que este tipo de compañías valoren las millones de páginas de Wikipedia. “Somos una entidad que no persigue fines comerciales y un enorme recurso público que todos, particulares y empresas, pueden utilizar. Nuestro contenido es libre. Pedimos a nuestros lectores que donen y creo que estas compañías que se benefician del trabajo de la comunidad también deben poner su parte”.

El patrimonio wikipedista es muy útil para Google, que obtiene de la enciclopedia buena parte de la información que nos ofrece en su Gráfico de Conocimiento —ese recuadro que aparece a la derecha en determinadas búsquedas y que si, por ejemplo, hemos buscado a “Clara Campoamor”, nos permite ver de un vistazo sus datos biográficos, sus principales libros y personalidades relacionadas—; para asistentes de voz como Siri de Apple o Alexa de Amazon, que hallan en Wikipedia la respuesta a las preguntas que les plantean, o para todos aquellos que trabajen en inteligencia artificial y necesiten entrenar a sus algoritmos. Según Katherine Maher, directora ejecutiva de la Fundación Wikimedia, se encuentran ante una gran oportunidad. “No queremos depender de las donaciones de una única compañía, pero sí sería importante para nosotros lograr un compromiso de apoyo a largo plazo de distintas empresas, porque estamos creando un fondo que asegure el futuro de Wikipedia incluso en el caso de que desapareciera la Fundación Wikimedia”.

En teoría, Wikipedia no debería funcionar. Su destino lógico era el caos. Pero, en la práctica, lo hace. Aunque para apuntalar su futuro Wales desgrana varias tareas pendientes. “Tenemos que seguir cultivando una comunidad saludable, porque de otro modo desapareceríamos, y tenemos que adaptarnos a los cambios tecnológicos. Cuando empezamos, los smartphones no existían y ahora el 50% de nuestro tráfico se realiza desde estos dispositivos, que nos traen muchos lectores, pero nosotros también queremos editores. Y no es tan sencillo escribir un artículo desde un móvil. Eso representa un reto”. La diversidad es otro punto débil: menos del 20% de las voluntarias de Wikipedia son mujeres. “Estamos tratando de corregir el desequilibrio, y no solamente por corrección política, sino por la calidad y diversidad del contenido. El wikipedista medio es un hombre occidental de 28 años, soltero y sin hijos, y por tanto muchas realidades le son ajenas. Necesitamos una comunidad variada para cubrir la totalidad de la experiencia humana”, justifica.

Desde 2015, Wikimedia España ha organizado 33 jornadas de edición colectiva —denominadas editatonas, del inglés edit-a-thon, combinación de los términos edit y marathon— para reducir la brecha de género y mejorar los contenidos sobre los logros de las mujeres en las ciencias, la literatura o la informática. En la versión en español, las biografías femeninas se sitúan en un 20% —la media global se encuentra en el 17%—. El pasado 8 de marzo, justo a tiempo para la efeméride, Adrián Estévez terminó los 100wikidays, el reto que quizá mejor ilustra el fervor wikipedista: escribió un artículo al día durante 100 días consecutivos. En su caso, sobre escritoras que no tenían página en Galipedia, la edición en gallego de la enciclopedia libre, como Anaïs Nin, Alfonsina Storni o Pilar Millán Astray. María Sefidari, vicepresidenta de la Fundación Wikimedia y voluntaria desde 2006, terminó su maratón exhausta. Ella escribió o tradujo artículos de mujeres notables como la bioquímica australiana Rita Harradence o la antropóloga donostiarra Begoña Aretxaga. Aún no sabe si repetirá. “Fue duro”, recuerda. “Pero hay que aprovechar este recurso, único en Internet, para luchar contra los sesgos y, sobre todo en el caso de las mujeres, contra las inhibiciones internas que nos llevan a preguntarnos: ‘¿Quién soy yo para escribir sobre determinado tema?”.

Todos los martes. De 18.30 a 20.30. El grupo de trabajo Cuarto Propio se reúne en uno de los laboratorios del centro cultural Medialab-Prado, en Madrid. ¿Su misión? “Queremos que haya más referentes femeninos en Wikipedia. Porque faltan”, explica Carmen Galdón Corbella, fundadora de esa iniciativa que nació en 2015. Su núcleo duro está formado por ocho miembros —el colectivo está abierto a hombres y, de hecho, desde hace tres meses el profesor de lengua y literatura Jesús Eloy Pérez Alonso acude (casi) todos los martes: está cubriendo lagunas en la categoría de autoras de novela juvenil—. “Aquí realizamos una lectura colaborativa de todos nuestros artículos. Nos celebramos y aplaudimos cuando publicamos”, relata Mónica Fernández. Cuarto Propio ha creado las biografías de la matemática María Pazos y la fotógrafa Paula Anta, y ha retocado la de Amparo Barayón para que sus méritos —fue pianista y activista— figurasen antes que el oficio de sus progenitores o su matrimonio con el escritor Ramón J. Sender. Una vez acumulen más experiencia de edición, confiesan, aspiran a remangarse con entradas más peliagudas como patriarcado, feminismo o violencia machista que, en su opinión, no reciben el tratamiento debido en la enciclopedia. 

“Pensamos mucho los artículos de mujeres que escribimos para que estén impecables y no puedan decirnos que no son interesantes o enciclopédicamente relevantes. Editar es relativamente sencillo, pero luego te topas con la trastienda humana y los juegos de poder, que también los hay: esta enciclopedia es un reflejo de la sociedad”, asegura Galdón Corbella. “Wikipedia engancha porque te permite ver tu contribución colectiva. Es emocionante y empoderante saber que puedes escribir la historia”. O, al menos, reescribirla.

domingo, 12 de febrero de 2017

LA UTOPÍA DE INTERNET: EL FIN DE UNA ILUSIÓN?

Una sociedad transparente, información libre, control del poder, una vida más simple: la Web anticipaba un mundo ideal que parece quedar cada vez más lejos
La promesa era una sociedad transparente, con ciudadanos "empoderados", información que circula libremente para todos por igual y redes sociales como nuevos espacios de sociabilidad. La realidad más reciente nos devuelve los sorpresivos resultados del Brexit y la elección estadounidense; la "post-verdad" y los "hechos alternativos"; el protagonismo político de los microclimas de Twitter y Facebook.
La promesa era un mundo más seguro, donde el intercambio de información y la comunicación horizontal favorecerían el control del poder y la convivencia, en el que la vida se volvería más simple y relajada gracias a la tecnología. Hoy, la brecha social, económica y cultural no deja de profundizarse, crece la xenofobia y se afianzan los discursos nacionalistas, los piratas informáticos son la nueva pesadilla global y la ansiedad y la dependencia de los aparatos nos vuelven vulnerables.
En sólo 25 años, Internet impregnó todos los órdenes de la vida, creó su propia utopía y ahora parece estar contradiciéndola. ¿Se terminó el romance con las posibilidades democratizadoras de la Red?
Quizás una primera respuesta tenga que empezar por reconocer que, como con casi todo en esta vida, suele haber una brecha entre lo ideal y lo real, entre las expectativas detrás de una innovación tecnológica y lo que ocurre después. Si algo terminamos de aprender en 2016, es que el universo digital no es precisamente la excepción. Si el creador de Internet, Tim Berners Lee, buscaba hacer posible una red de redes que permitiera compartir información científica, esa posibilidad disparó un sinfín de expectativas con respecto a esas posibilidades, muchas de las cuales se frustraron o tomaron la dirección opuesta. ¿Cuánto de aquella tecnoutopía se logró? ¿En qué medida nuestra percepción sobre el potencial de la world wide web ha ido cambiando con el paso del tiempo?
"Internet fue creada, antes de los billonarios y las apps, por personas formadas en ciencia y tecnología, en su mayoría académicos relativamente jóvenes, con un compromiso instintivo muy fuerte con el flujo libre de información y el uso de computadoras para educación y ciencia. Lógicamente, entonces, la promesa inicial de Internet era que levantaría la cantidad y calidad de información a las que las personas tendrían acceso, de manera gratuita y en un espíritu más académico y 'hobbista' que comercial", reconoce Marcelo Rinesi, científico de datos freelance y miembro del Instituto Baikal.
El especialista sostiene que la brecha entre lo que debía ser y lo que es no es infrecuente en el mundo de la tecnología: "Lo que pasó es lo que siempre pasa: el efecto estructural y a largo plazo de una tecnología tiene menos que ver con la intención de los inventores que con el deseo de los usuarios y de quienes regulan o financian proyectos".
"Si uno mira principalmente sitios de papers científicos y blogs de investigadores -continúa-, la Internet que soñaban al principio sí existe: lo que pasa es que también existe la Internet que no se les ocurrió, y que es muchísimo más grande, simplemente porque hay muchísima más gente que quiere otra cosa."
El optimismo generalizado que despertaba Internet cuando era más que nada una promesa decantó también en la creencia de que esa innovación sería capaz, por sí misma, de tener un impacto social determinante. La tecnología, según este supuesto, modificaría a la sociedad.
Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre, sostiene que aquella creencia continúa bastante vigente, aunque fue perdiendo intensidad a lo largo de la última década. "El determinismo tecnoutópico hoy es permanentemente contrastado con la realidad, ya sea en su vertiente optimista, la que sostiene que la tecnología va a solucionar todos los problemas laborales, educativos, políticos, económicos, o la pesimista, sostenida por la idea de que lo que va a sobrevenir es una suerte de oscurantismo", asegura. Y pone como ejemplo el caso de la pérdida de privacidad. "Es el ejemplo más emblemático, ya que sus consecuencias negativas no son responsabilidad de la tecnología en sí misma, sino de un modelo de negocio que se basa en la pérdida de la privacidad. La tecnología es un medio, un facilitador, pero lo que hay detrás es un sistema económico, político y social que ha puesto la vida de las personas en el mercado", se lamenta Busaniche.
Claro que la pérdida de privacidad y la vigilancia de los ciudadanos es un temor de larga data, según puntualiza la investigadora principal del Conicet Susana Finquelievich, quien recuerda que ya en los años ochenta era una factor preocupante. A su entender, las tecnologías de la información y la comunicación incrementaron de una forma notable el poder de vigilancia en las últimas décadas del siglo XX y en lo que va del XXI, generando un sinfín de tensiones sociales.
"Los gobiernos reclaman el derecho de monitorear las actividades de los ciudadanos y los residentes, argumentando cuestiones relacionadas con seguridad y justicia. El ciudadano común, por otro lado, está cada vez más consciente de que sus documentos de identidad, sus tarjetas de crédito y hasta sus tarjetas de transporte, ni hablar de su participación en redes sociales, se usan para seguir sus pasos, sus tendencias de consumo, sus actividades y hasta sus preferencias políticas", grafica Finquelievich, directora del Programa de Investigaciones sobre la Sociedad de la Información del Instituto Gino Germani (Facultad de Ciencias Sociales de la UBA) y autora del libro I-Polis. Ciudades en la era de Internet.
La privacidad habría pasado a ser un concepto de museo, de acuerdo con Silvio Waisbord, profesor de la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la George Washington University. El especialista considera que para ser miembros de una sociedad digital hay que renunciar a lo que se entendía por privacidad. Y por cada ventaja que trae aparejado ser ciudadanos digitales, podríamos enunciar una desventaja.
"Hoy cualquier persona tiene mucho más acceso a información que el que tenía la élite hace unos 30 años -ejemplifica-. Pero el hecho de que haya más acceso a información no nos hace necesariamente personas más informadas, o parte de un colectivo que entiende mejor o es más consciente de los problemas del mundo. Los estudios no demuestran que haya contribuido a eso."
Wikipedia lo hizo
¿Cuáles han sido, entonces, las principales ventajas de estar inmersos en una vida digital? Todas las fuentes consultadas coinciden en una: el acceso a bajo o nulo costo a todo tipo de conocimientos, de fuentes de información y de datos.
"La promesa que mejor se desarrolló y sigue vigente e instituida desde el punto de vista de lo social es la democratización del conocimiento. Wikipedia es la realización de esa promesa. Nos muestra una estructura organizada que permite combinar el voluntariado con los medios digitales y eso cambia la estructura de la sociedad", considera el sociólogo Alejandro Artopoulos, profesor de la Universidad de San Andrés.
¿Una mayor accesibilidad al conocimiento debería redundar en sociedades mejor educadas? No necesariamente. Pero ya no se trataría de un problema eminentemente tecnológico. "En el sistema educativo es en donde más se resiste el avance de las TIC, sencillamente porque amenazan sus bases, o sus fundamentos históricos. Si uno tiene un sistema educativo que reproduce la estructura de una sociedad cerrada, introducir cambios o innovaciones implica perder el control. Requiere un grado de madurez que no tiene cualquier sistema educativo", se lamenta Artopoulos.
Volviendo a las promesas que sí se pudieron cumplir, suele haber bastante consenso respecto de que la censura se ha tornado más difícil; la información, más accesible y la geografía, menos restrictiva. "No coincido con la visión de que alguien mirando el celular durante una charla de amigos está demostrando aislamiento social. Probablemente se está comunicando con (o al menos viendo algo de) una persona por la que se está, al menos, tan interesado como de las que tiene alrededor; Internet no nos hace menos sociables, simplemente agrega nuevas opciones de comunicación intermedias entre ?nada' y ?frente a frente', y resulta que para muchísimas personas eso complementa muy bien las opciones que ya tenían", opina Marcelo Rinesi.
Con él acuerda Waisbord: "Yo no creo que, como decía Bauman, las redes sociales incrementen la soledad. Para mí complejizan la vida en sociedad, así como la noción de identidad personal. Se hace necesaria una suerte de management de la persona pública, porque cuando tenemos presencia digital permanentemente mandamos señales de quiénes somos o, al menos, de quiénes pensamos que somos".
En cualquier caso, lo que es indudable -y quedó en evidencia a lo largo del año último- es que las redes sociales son una poderosa herramienta en términos políticos, económicos, e informativos. "En los años noventa se pensaba que el auge de Internet sería un factor decisivo para que se acabara la ignorancia. Sin embargo, hoy es una fuente inagotable de mitos y teorías conspirativas? amplificada por las redes sociales. Por otra parte, así como podés acceder a la NASA o a medios digitales de todo el mundo, las páginas que difunden pseudociencia y el horóscopo continúan siendo mucho más leídas que sitios que ofrecen análisis, profundidad y conocimiento", reconoce Busaniche.
A medida que el rastreo y análisis de lo que ocurre en las redes sociales se hace más sofisticado, otros fenómenos se hacen visibles. Por ejemplo, que las conversaciones en ellas -lejos de posibilitar diálogos entre posturas diferentes, que amplíen horizontes- no suelen traspasar las fronteras de los micromundos de cada ciudadano. En otras palabras, hablamos con los que piensan como nosotros. O, en términos de comunicación política, se llega con mensajes a los convencidos, del lado que sean.
Rinesi ve un problema social, actual y creciente en la forma en que el acceso a la información, e incluso la difusión de ciertas actividades comerciales, académicas y políticas están convergiendo fuertemente en las redes sociales (y, paralelamente, en los comentarios en los sitios).
"Es absolutamente entendible porque es donde las personas ponen su interés y su tiempo, pero una red social es, en el mejor de los casos, un modo muy limitado de producir y acceder a información y análisis. La definición de una sociedad democrática, ilustrada y empírica es que siempre se votan gobiernos pero nunca se votan hechos. No descubrimos la realidad mediante el intercambio de rumores, sino mediante la observación organizada, el análisis técnico y el debate profundo y estructurado, todas actividades para las que las redes sociales son no sólo ineficientes, sino también contraproducentes", considera.
Pero, a su entender, no todo el panorama es desalentador. "Desde un punto de vista republicano, tener un medio con el que cierta información que podría ser calificada como ?indeseable' para un gobierno se pueda difundir de manera rápida y universal es una poderosa medida de seguridad. Pero cuando se transforma en el mecanismo principal no sólo de socialización sino también de intercambio de información política, económica, ambiental (y en esto los mecanismos económicos de Internet, con el tráfico como factor de viabilidad comercial, son relevantes), las sociedades se vuelven terriblemente vulnerables a lo que en Estados Unidos están llamando en estos días ?fake news.' En pocas palabras, gana el que grita más fuerte y más seguido la mentira más espectacular o que asuste más, y ésa no es la forma de tomar decisiones de forma colectiva. Por ejemplo, elegir presidente", asegura.
Lo que queremos de Internet
En cualquier caso, no habría que perder de vista que todo lo que ocurre en el mundo digital es, en última instancia, la expresión de los intereses y prioridades de una sociedad.
"Uno imaginaba que la sociedad progresaría en términos éticos y morales pero nos encontramos ante una regresión hacia un discurso pacato. Estoy un poco asustada con el recrudecimiento de un conservadurismo moral que no se preveía. Que estemos otra vez discutiendo la exhibición de un pezón femenino o que las empresas que sostienen Facebook, Twitter o Instagram eliminen o censuren imágenes de personas desnudas me parece preocupante y muy peligroso", se alarma Busaniche quien, por otra parte, tampoco está muy convencida acerca de que la promesa de una mayor democratización a caballo de Internet se hubiera cumplido.
"Internet prometía democratización y ésa fue la promesa menos cumplida -considera-. Porque implicaba democratización en el sistema educativo, en el sistema de riqueza, en el sostenimiento de lo público y social, en términos económicos, cosas que Internet, por sí sola, nunca podría haber cambiado. Lo que está ocurriendo es, más bien, todo lo contrario. El mundo está cada vez más concentrado y se percibe cada vez más firme la idea de frontera. La globalización se volvió una realidad para el mundo de las finanzas pero no para las personas. La democratización fue la promesa más falaz."

De todas formas, ya sea más o menos cerca de nuestros sueños, Internet nos facilita la vida de infinitas maneras. Como reconoce Rinesi, hace más fácil que sepamos lo que queremos saber, escuchemos a quien queremos escuchar y digamos lo que queremos decir, aunque en ocasiones no estemos del todo cómodos con lo que resulta que queríamos saber, escuchar y decir. Tal vez, lo que hace falta sea un gesto de adultez colectiva: reconocer que esto que hicimos con Internet, y no lo que nos dijimos que haríamos, es realmente lo que queríamos hacer.

domingo, 7 de diciembre de 2008

QUÉ ES WIKIPEDIA?

Jimmy Wales. Un gurú en la Web

Inventó Wikipedia, la enciclopedia interactiva con 13 millones de usuarios registrados; la que cambió, desde Internet, la forma de compartir y construir conocimiento. Entrevista con un visionario que, según la revista Time, es uno de los 20 pensadores más influyentes del planeta

¿El fue quien inventó Wikipedia? Esa pregunta se hizo una estudiante cuando se dio cuenta de que tenía a cinco metros al creador de la enciclopedia que visitaba casi a diario como base para sus trabajos de la universidad. Ese hombre que hablaba de un modo pausado y estaba preocupado por no molestar a quienes estudiaban era Jimmy Wales, el padre de la enciclopedia que logró hacer popular el desarrollo de conocimiento de manera cooperativa.

Para la sesión de fotos que ilustra esta nota, con Jimmy Wales, el creador de Wikipedia, se eligió la biblioteca parlante de la Universidad de Palermo. Allí arrancó de su imposible agenda una hora para fotos y entrevista luego de prácticamente no haber dormido. Wales estuvo en la Argentina los últimos días de octubre participando de ExpoManagement y casi dos semanas después se encontraba dando una conferencia para los "wikipedistas" argentinos.
Para demostrar que lo suyo no es "normal", Wales cuenta relajado que en esas dos semanas entre conferencia y conferencia no aprovechó para descansar. En el ínterin viajó a Milán y a Corea -pasó unas horas por Florida, donde vive parte de su familia- y a la vuelta del país asiático, en vuelo para la Argentina, aprovechó las doce horas de la escala en Atlanta para irse a trabajar a un hotel cercano al aeropuerto.
Así, cuando la noche empieza a caer sobre Buenos Aires, Wales -James según su pasaporte, Jimmy para Wikipedia y Jimbo para los amigos- está cansado después de viajar sin parar. Pese a las horas de vuelo acumulado, no tiene, a la vista, ningún divismo. Anda con su mochila a cuestas, con su infaltable notebook y su traje de cuello mao que usa en cada presentación, como si intentara ponerlo de moda otra vez.
Con el crecimiento de Wikipedia, en el top ten de los sitios más visitados desde hace años, la vida de este hombre está bajo la lupa. Wales es la prueba viviente de que se pueden vivir varias vidas dentro de una sola. El emprendedor nació en Alabama, en el interior de los EE.UU., pero decidió que iba a ganar dinero con el mercado de brokers de Chicago; allí ganó tanto "como para no trabajar más", según se lee en una nota en la revista Wired.
Por esos años, decidió apostar a Internet, más precisamente al sitio Bomis, que era una suerte de compendio de información, mucha relacionada con la pornografía. A los 35 años fundó Wikipedia y ahora, a los 42 años, después de haber pasado por unos cuantos estilos de vida, se sienta frente a LNR para contar parte de su historia.
-¿Cómo le explicaría qué es Wikipedia a alguien que todavía no la conoce?-Wikipedia es una enciclopedia libre y gratuita escrita en diferentes lenguajes por miles de voluntarios alrededor del mundo. Lo que mucha gente no sabe es que no somos una empresa, sino una asociación sin fines de lucro. A veces nos preguntan dónde está el gran edificio con cientos de empleados: lo que no se dan cuenta es que Wikimedia Foundation tiene sólo 22 empleados. Todos los demás, incluyéndome a mí, son voluntarios.
Tras el sueñoAsí es Wikimedia, la organización paraguas que incluye Wikipedia: una asociación que no busca ganar dinero. Se supone que todo lo que genera a través de donaciones (ahora mismo están recolectando seis millones de dólares en su página) va a pagar los sueldos, la promoción y la tecnología que permiten que esta bestia del conocimiento se mantenga viva.
Desde su nacimiento, en 2001, la Wikipedia se mantiene así. En aquel momento Wales y Larry Sanger ya habían echado a rodar Nupedia, el embrión de la actual enciclopedia. Wales puso en juego la propia naturaleza de su invento y fue criticado por los usuarios (se veía quién era el autor de la entrada) pues minimizaba el peso de Sanger en el artículo que habla del nacimiento de su obra maestra. Ahora, Sanger dice ser el cofundador a quien quiera escucharlo y Wales, en cambio, que era apenas un empleado.
-Hace diez años estaba relacionado con el mercado de las finanzas. ¿Qué cree que estaría haciendo ahora si no hubiese fundado Wikipedia?-Es muy difícil de predecir. Estaría trabajando en un local atendiendo a la gente; siempre me gustó esa idea. Hice Wikipedia porque es cool y muy divertido. Es muy interesante dirigir algo tan novedoso como esto y ser importante en el mundo. El concepto original de una enciclopedia libre y gratuita me pareció que era muy importante y me obsesione con esto.
-¿Cómo recuerda los primeros días de Wikipedia?, ¿cómo hizo para crecer?
-Fue todo boca a boca. Lo que hice fue tener la idea de la gran imagen sobre la gente a la que le gustaría participar. Los primeros días tuvimos mucha cobertura de sitios especializados como Slashdot. Ellos cubren software libre, desarrollado en comunidad, y nos dieron importancia porque nosotros usamos licencias libres y trabajamos basados en la colaboración.
Lo particular de la enciclopedia es que se vuelve interesante a medida que crece. En cuanto se creaba una entrada, recibía visitas que se enganchaban con la propuesta. Porque en una enciclopedia, a diferencia de un diccionario, una entrada tiene sentido aunque no esté completa, por eso cierra el hecho de poder ir completándola.
-¿Por qué decidió publicar la enciclopedia en forma abierta?-Porque me parece que ése es el espíritu correcto. A la gente le gusta comparar Wikipedia con enciclopedias más tradicionales, por la calidad de las entradas o por lo que sea. Pero, ¿sabe qué?, esto es terriblemente nuevo; nunca fue posible crear una enciclopedia con la cantidad de entradas que tenemos en Wikipedia. Eso no existía. Eso existe gracias a Internet.
En busca del público
Como muchos de los servicios que nacen en la Web, Wikipedia, sobre todo al comienzo, era cuna de nerds tecnológicos que se peleaban por hacer la mejor descripción de un equipo o una película de la cultura que adoran, Star Wars por ejemplo. Así, no era necesario que el sistema fuera simple de usar, y la enciclopedia creció al principio sin mayores problemas gracias a un público acostumbrado a trabajar en interfaces poco amigables. Ahora necesita hacer todo más simple para llegar a quienes no son especialistas.
-Parecería que Wikipedia tiene su fuerte en algunos temas específicos; tecnología, por ejemplo. ¿Lo ve así?
-Al principio, el hit era la tecnología. Ese era nuestro público, y también el relacionado con la cultura pop, desde películas hasta Pokémon. Probablemente esa gente va a seguir escribiendo sobre Pokémon, pero estamos viendo cómo llegar a más público.Tratamos de entender cómo es nuestra demografía. Nos damos cuenta de que la mayoría están entre los veintipico y los treinta, y son varones. Obviamente, ellos tienen intereses particulares. Se trata de gente que en general es joven, soltera y sin hijos; entonces, cuando nosotros queremos encontrar algo para padres..., no es fácil. Quizás encontramos de todo sobre la consola Atari y sabemos que somos los mejores en información sobre videojuegos. Pero otras cosas faltan. En otras, estamos intentando crecer.
-¿Qué hacen para crecer?
-Una gran parte de esto es hacer prensa. Otra es cambiar el software. Vamos a tratar de que pueda ser usada por gente que no sea geek , una persona fascinada por la tecnología y la informática. Muchos quieren colaborar, y se les complica cuando cliquean en "editar". La idea es que los usuarios puedan ver y encontrarse con una interfaz similar a la de Microsoft Word. Eso va a hacer que esa barrera caiga.
-¿Piensan seguir creciendo sin publicidad?
-Sí, de hecho somos una fundación que vive de la caridad. Esta vez estamos apuntando a tener más dinero, y no sabemos cómo nos impactará la crisis financiera. Muchos dicen que normalmente las donaciones pequeñas no se ven afectadas por la crisis, si alguien dona 20 dólares -el promedio es 30 dólares-, puede darlos también en la crisis; lo que sí suponemos que nos afectará es el gran contribuyente. Es un poco diferente con la gente que normalmente nos daba 10 mil dólares. Sólo a los superricos no los afecta esto; a los ricos sí los afecta la crisis. Creo que muchas de las organizaciones de caridad están con estas dudas.
Las dos caras de la colaboración
Desde el nacimiento de Wikipedia se sabía que su fortaleza era, también, su talón de Aquiles. El hecho de que cualquiera pueda modificar la definición de entradas tan variadas como una planta o un presidente, es revolucionario desde el uso de este ejército dormido de colaboradores que estaban esperando para trabajar, gratis, en mejorar la enciclopedia.
Pero, a la vez, la definición de "mejorar" varía según el enfoque del colaborador. Así, el "punto de vista neutral", piedra basal de Wikipedia, que busca todo artículo en el sitio, no siempre se cumple y algunos artículos vieron reducido el grado de libertad, para ser sólo editados por wikipedistas -así se los llama- con mayor antigüedad. Esto apunta a evitar el vandalismo.
Quizá por esto Wales dice que no está de acuerdo con que los estudiantes usen Wikipedia como fuente para sus trabajos, ya que un día pueden encontrarse con que la independencia argentina se declaró el 9 de julio de 1816 y al día siguiente este dato puede estar cambiado, si nadie lo vio para reparar el error.
-¿Cómo explicaría el uso de la enciclopedia para la investigación?
-La principal razón por la que digo que Wikipedia tiene que ser un punto de salida para una investigación y no un punto de llegada es porque creo que así son las enciclopedias. Es una ayuda para todo el que quiera aprender sobre algo u orientarse en algún tema.
Puede ser un punto final, pero sólo si se trata de algo lateral. Por ejemplo, y siempre digo lo mismo, si uno está leyendo un libro sobre la Segunda Guerra Mundial que habla sobre la Batalla del Volga y uno se da cuenta de que no sabe de qué se trata. Entonces se va a Wikipedia y al volver a leer se tiene una leve idea acerca de qué trata ese tema, pero no se lo usa directamente; se lo usa de manera lateral para tener un mejor entendimiento del tema. Así veo el correcto uso de Wikipedia.
-Pero, ¿qué hubiese hecho usted si hoy tuviera quince años?
- Bueno... supongo que hubiese hecho lo mismo que hacen los estudiantes ahora. A veces sería un poco vago, pero también como estudiante recuerdo que era un lector feroz; entonces, creo que si bien se puede tener a Wikipedia como la búsqueda inicial para un trabajo práctico, a la larga se termina leyendo sobre ese tema tres horas después en cualquier otro lugar, sobre cualquier otro tema. Se termina leyendo sobre cosas que no necesariamente pidieron en la escuela, y eso es bueno, porque se aprende sobre algo que no se tenía en mente. En este contexto, hace dos años la revista Nature publicó que, en los artículos de ciencia, la precisión de Wikipedia era "bastante cercana" a la de la Enciclopedia Británica (en Internet, esta última tiene unas 65 mil entradas, mientras Wikipedia supera los dos millones y medio). Esto llevó a una pelea en los medios sobre cuán cierta era esa aseveración, y así la Wikipedia pasó a ser un tema de discusión en toda mesa de café cercana a la educación, y no tanto.
-¿La polémica con Britannica los favoreció?
-Quizás ahora no, pero en su momento sí. Es interesante volverse conocido; eso no siempre sucede suavemente. Tuvimos un gran error en Wikipedia en los Estados Unidos, con la información de una persona pública, y los clics subieron mucho: se triplicaron. Yo trato de ser realista sobre la calidad de Wikipedia. Si yo saliera a decir que es genial, que es mejor que todo, que no tiene errores, todo el mundo pensaría que soy un idiota. Sí apunto a que mucha gente pueda decir que Wikipedia ha mejorado y que cada vez es más usable. Esto es fascinante, y con menos errores será mejor.
Política de Estado
-¿Qué piensa de Barack Obama?
-Es realmente interesante, no hablo demasiado de política, pero ahora lo vamos a hacer (risas). Lo mejor de todo esto, y creo que coincidimos la enorme mayoría de los estadounidenses, es que cualquiera iba a ser mejor que el que está en el gobierno ahora.
Yo admiré a McCain después de conocerlo; es un tipo con una claridad mental muy importante, pero también creo que es tiempo para un cambio, y por eso me alegra que gane Obama. Los Estados Unidos tienen una posición complicada y hay que ver qué hace la nueva administración. Hay problemas de seguridad genuinos alrededor del mundo, y Estados Unidos es probablemente el país mejor ubicado para hacer algo al respecto; el problema es que no está claro cuál es el camino correcto; es un trabajo muy difícil.
-Como líder de Wikipedia, ¿cuál es su meta al frente de este proyecto?
-La idea "marco" es que toda persona del planeta pueda tener acceso, gratis, al conocimiento. Pero cuando empezás a ver te das cuenta de que apenas mil millones de personas tienen acceso a la Web. Por ejemplo, toda la cultura de la India está prácticamente fuera de Wikipedia, y eso es algo para mejorar; el desafío es ver cómo beneficiamos a este tipo de personas que podrían acceder a Wikipedia y no pueden ingresar. Creo que mucho de eso tiene que ver con llegar a través de celulares o computadoras más baratas. Ese es el trabajo de los fabricantes de esas tecnologías.
Por Pablo Martin Fernández
Wiki, el nombre de lo rápido
El texto que usted leerá a continuación fue escrito y modificado más de 250 veces por los usuarios de la enciclopedia: Wikipedia es una enciclopedia libre y políglota basada en la colaboración de sus contribuyentes por medio de la tecnología wiki, que significa "rápido" en hawaiano. Gracias a esta tecnología, cualquier persona con acceso a Internet puede modificar la gran mayoría de los artículos a través de un navegador web.
El proyecto comenzó el 15 de enero de 2001, fundado por James Wales y con la ayuda de Larry Sanger, como complemento de Nupedia, una enciclopedia escrita por expertos. En la actualidad depende de la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de lucro. Wikipedia registraba en septiembre de 2008 más de 11 millones de artículos, con más de 2 millones en su edición en inglés, y un número de usuarios registrados que superaba los 13 millones.
Desde su concepción, Wikipedia no sólo ha ganado en popularidad, sino que su éxito ha propiciado la aparición de proyectos hermanos. Existe, sin embargo, controversia sobre su fiabilidad. En este sentido, la revista científica Nature declaró que la Wikipedia en inglés era casi tan exacta como la Encyclopaedia Britannica en artículos científicos (ver nota).
La opinión de la Academia
Pese a que ha tenido (y tiene detractores), la enciclopedia fue ganando respeto. Para el doctor Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, "Wikipedia se ha ido perfeccionando y constituyéndose en un instrumento realmente útil de consulta. Se fue ganando la confianza de los usuarios. Durante un año, por curiosidad, seguí un mismo tema, y lo vi crecer, corregirse, ampliarse, redondearse, mejorarse. Es lo que podría denominarse «exposición arborescente»: se va abriendo y ampliando por ramas nuevas y ampliaciones; de particular manera el sistema de remisiones interno, que es el sistema nervioso del organismo de una enciclopedia.
El sistema adoptado, realmente novedoso, respondería a aquel lema medieval que dice: «Todo lo sabemos entre todos».
A la hora de marcar los puntos a mejorar, el académico es claro: "Como toda obra en proceso incesante, tiene provincias con menos desarrollo que otras, y a su turno se irán completando. La bibliografía actualizada que ofrece es una oferta abierta hacia ampliaciones enriquecedoras. Aun los asientos más escuetos siempre resultan «aperitivos», según el dicho de Pascal, que rezaba sobre la «virtud aperitiva de la llave».
Wikipedia en númerosCuarto sitio en cantidad de visitas, en septiembre de 2008, según ComScore
Durante ese mes lo visitaron más de 272 millones de personas en todo el mundo
Del total, 2,6 millones de entradas pertenecen al idioma inglés.
En español existen 419 mil definiciones
Cien mil editores activos en todo el mundo
Disponible en 265 lenguajes
Recaudación en la campaña de donación en 2007: 1,6 millones de dólares
Meta de recaudación en 2008: 6 millones de dólares
Identikit WalesNació en 1966. Generó su riqueza durante los noventa como corredor del mercado de Chicago.
Fundó un sitio web llamado Bomis.com que muchos relacionan con la industria del entretenimiento adulto.
En 2001 fundó Wikipedia. Ahora, es uno de los diez sitios más visitados de la Web.
Time lo eligió como uno de los 20 pensadores más importantes del mundo, en su tapa The Time 100. Y es una de las 25 personas más influyentes de Internet, según Business Week.
Su película favorita es Matrix. Su serie preferida es Lost.
Vive en Florida y en San Francisco, pero viaja constantemente a todas partes del mundo.