domingo, 19 de mayo de 2019

LA UNESCO DESTACÓ A ARGENTINA COMO UNO DE LOS CINCO PAÍSES QUE AVANZARON EN ALFABETIZACIÓN DIGITAL


En un documento, el  organismo remarcó el plan Aprender Conectados junto a propuestas de Reino Unido, Malasia, Estonia y Singapur. 17 de mayo de 2019

La publicación remarca la importancia de la incorporación de la programación y robótica dentro de la currícula de materias obligatorias. La medida surgió a fines del año pasado en el Consejo Federal, con la participación de los ministros de educación provinciales, y apunta a incorporar aprendizajes en informática desde el jardín hasta el último año de la secundaria.

"El Ministerio de Educación de Argentina, por ejemplo, recientemente anunció un plan llamado 'Aprender Conectados', que tiene como objetivo incorporar el aprendizaje digital en todos los niveles de educación obligatoria. Un componente de este plan es integrar la programación y la robótica en el país. Se trata de un programa educativo, desde el preescolar hasta el final de la secundaria, en todas las escuelas para 2019″, plantea el documento titulado Inteligencia Artificial en educación: desafíos y oportunidades para un desarrollo sostenible.

Del mismo modo, continúa: "El currículo prescribe un aprendizaje específico, apropiado para la edad. Con competencias a desarrollar en cada nivel para construir la plena capacidad de utilizar métodos y técnicas de computación, ya sea individualmente como en colaboración, para resolver problemas".

El Consejo Federal delimitó los núcleos de aprendizaje prioritarios para cada nivel. Todavía la aplicación es incipiente. Mientras distribuyen los dispositivos, las provincias tienen plazo hasta septiembre del año que viene para hacer su adecuación curricular, ya sea para incluir la programación y la robótica como materias aparte o para que se dicte en forma transversal con otras asignaturas como matemática o lengua. Desde el ministerio recomiendan dos figuras: un referente docente y alumnos promotores; ambos que velen por que la educación tecnológica se refleje en el aula.

Funcionarios de la cartera educativa se encuentran en Pekín, China, para la Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial y Educación de la UNESCO. Allí Aprender Conectados será uno de los casos que se presentarán para el desarrollo de las habilidades necesarias para la era digital. Ese ámbito, aseguran, será propicio para intercambiar información sobre las últimas tendencias y la influencia de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Al respecto, Florencia Ripani, directora nacional de Innovación Educativa, señaló: "Vamos a presentar, ante delegaciones de todo el mundo, las políticas públicas que hace más de tres años estamos construyendo para estar preparados para un futuro cada vez más influenciado por la digitalización y la inteligencia artificial".

Además de la incorporación de programación y robótica, el plan del Gobierno se propone tener todas las escuelas conectadas a internet y distribuir videos y dispositivos con fines educativos. Hasta el momento, según cifras oficiales, hay 14.200 escuelas con conectividad. Para fin de año, esperan que 5 millones de alumnos de escuelas públicas -poco más de la mitad del total- puedan navegar en el aula.

ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO: UN POTENCIAL EXPORTADOR DE U$S 15.000 MILLONES


En la tercera jornada de Management 2020, los especialistas debatieron sobre las oportunidades que genera un sector clave para el empleo y para el ingreso de dólares. Lucila Lopardo   

El miércoles 24 de abril, la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a la ley de economía del conocimiento. Con 182 votos a favor, el proyecto que ya espera su tratamiento en el Senado tiene como objetivo extender los beneficios generados para la industria del software -a partir de su respectiva ley, sancionada en 2003 y que vence a fin de año- al resto de los sectores cuyo motor está dado por el conocimiento.
De esta manera, la industria audiovisual, la de biotecnología, la aeroespacial y la satelital, entre otros sectores relacionados con la electrónica, las comunicaciones y la fabricación de "bienes 4.0", se verían impulsados hasta 2030 por un marco tributario que incluye reducciones en los costos laborales y en el impuesto a las ganancias; entre otros beneficios.
Según datos difundidos por el propio Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y Pymes de la Nación, las exportaciones de la economía del conocimiento alcanzan hoy los US$6300 millones. La nueva ley beneficiaría a 11.000 empresas, generaría 215.000 nuevos puestos de trabajo y multiplicaría las exportaciones hasta los US$15.000 millones para 2030. Esto, sin tener en cuenta el impacto indirecto que el crecimiento de estas empresas generaría en su cadena de valor.
"Tenemos que asfaltar la grieta y entender que este puede ser el primer rubro de exportación del país y el primero en empleo. Estamos hablando de construir una industria automotriz o un Vaca Muerta entero. Esto es estructural y socialmente un cambio radical para la Argentina", destacó Sergio Kaufman, presidente de Accenture Argentina y de la región Sudamérica Hispana, durante la tercera jornada de Management 2020, que se llevó a cabo en la Redacción de LA NACION y en la que se planteó como eje central la economía del conocimiento, con el objetivo de debatir sobre las oportunidades y los desafíos, y así alcanzar posibles soluciones que lleven a su desarrollo sustentable.
Junto a Kaufman, y en una mesa moderada por José Del Rio, secretario general de Redacción del diario, estuvieron Facundo Gómez Minujín, senior country officer J.P. Morgan; Alicia Caballero, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina; Fernando Moya, CEO y fundador de Ozono Producciones; Roberto Daniel "Kuky" Pumar, CEO de Leader Entertainment Group; y Victoria Cole, gerente general de Wunderman Buenos Aires, encargada de plantear la pregunta disruptiva del panel.
Kaufman contó que Accenture ya emplea a 9300 profesionales y tienen como horizonte llegar a los 10.000. En total, la exportación de servicios representa el 55% para la firma. "Todo el día exportan talento y conocimiento para el mundo. Esa exportación ingresa dólares sin tener que importar nada", explicó, y destacó lo que sucedió en la Cámara de Diputados al momento de dar media sanción a la nueva normativa: "Se acaba de votar con 182 votos a favor y solo dos en contra. Eso es hacer política de Estado en un año electoral, donde hay tentación de generar brechas. Se puede y es un buen ejemplo para otros sectores".
Por su parte, Gómez Minujín destacó que la oficina local de la firma de servicios financieros hoy emplea a 2000 personas. "Tuvimos que entrar en procesos competitivos con otros países de América Latina, como Chile, Brasil o Colombia, para generar estos puestos y la Argentina quedó posicionada como el mejor lugar de todos", señaló. Al momento de elegir al país como centro de exportación de servicios, el ejecutivo contó que se tuvieron en cuenta distintas variables, desde la existencia del talento, los cotos y hasta la falta de eventos catastróficos, como pueden ser terremotos o tsunamis que pongan en peligro la continuidad de los servicios.
Para Caballero, la clave del potencial de la economía del conocimiento está en el intangible que desplaza la frontera de posibilidades de producción de una economía. "La economía presenta recursos escasos y gracias a la economía del conocimiento ve ampliada sus barreras", dijo la economista. Dijo que la economía del conocimiento no sustituye a los sectores más tradicionales o industriales de la economía, sino que los potencia, y citó como ejemplo al sector agropecuario, donde el desarrollo de especies resistentes a climas secos permite la producción de cultivos en mayor cantidad de superficies.
"Lo que tiene de positivo en sí es que no enfrenta las restricciones físicas que enfrenta la economía industrial. La maravilla del intangible es la de no perecer o tener que ser transportado. Además, es profundamente democrático, se puede generar riqueza a partir de una base de capital físico y monetario bajo, pero sí depende de una inversión más grande en el componente de educación", reflexionó.
Con más de 30 años de experiencia en la industria del show business, Fernando Moya dirige Ozono Producciones, un espacio desde el que, entre otros grandes éxitos, produjo Fuerza Bruta, compañía que llegó a 58 ciudades en 34 países y fue vista por 6 millones de personas. También, trabajó con Disney en la producción de Violetta, Soy Luna y los espectáculos locales como Peter Pan y Aladdin. "Estas compañías se exportan con talento argentino, cada una lleva a 40 personas. Pero si pensamos en las cuatro compañías de Fuerza Bruta más una gira juntas, podemos hablar de 300 personas trabajando en el exterior", explicó. Para Moya, uno de los puntos fundamentales está en proteger, también, a las pequeñas empresas. "Como país, tenemos que proteger muchísimo lo chico y tratar de que esa generación de empleo que se produce en pequeña escala sea constante y permanente", consideró.
Por su parte, Pumar es conocido desde hace años por haber producido a los principales referentes de la movida tropical, como Ricky Maravilla, Los Palmeras o Lía Crucet, por nombrar algunos. "Kuky", como lo conocen en el sector, pasó de grabar un total de 16.000 fonogramas a crear El reino infantil, canal de YouTube número uno en sus segmento para los países de habla hispana y número 12 a nivel mundial, con más de 20.400 millones de visualizaciones.
"Entendimos que la música empezaba a transformarse en algo audiovisual. Los adolescentes se metían en las redes a mirar música, pero no existía 'la MTV' de la música infantil", contó en el panel, y aclaró que ese fue el puntapié inicial que los llevó a crear videos para las canciones para niños más conocidas.
Hoy, el 90% de la facturación de la empresa depende del exterior, con Estados Unidos como país que genera los principales ingresos. ¿La clave? Desapegarse de las viejas ideas para dar paso al nuevo negocio. "Tenía una compañía discográfica exitosa, meterme en lo digital fue una situación, complicada y dolorosa, pero gracias a aceptar ese cambio es que hemos llegado a un negocio mil veces más grande del que teníamos", cerró.

Fernando Moya (Ozono Producciones), Sergio Kaufman (Accenture), José Del Rio (LA NACION), Facundo Gómez Minujín (J.P. Morgan), Alicia Caballero (UCA) y Roberto "Kuky" Pumar (Leader Entertainment Group)Fernando Moya (Ozono Producciones), Sergio Kaufman (Accenture), José Del Rio (LA NACION), Facundo Gómez Minujín (J.P. Morgan), Alicia Caballero (UCA) y Roberto "Kuky" Pumar (Leader Entertainment Group) Crédito: Fabián Malavolta

viernes, 17 de mayo de 2019

ESTADOS UNIDOS ADVIRTIÓ A LA ARGENTINA SOBRE EL EVENTUAL ESPIONAJE DE CHINA EN LA RED 5G


Funcionarios norteamericanos hablaron del tema ante una delegación liderada por Pinedo y por el viceministro de Hacienda, Miguel Braun. Los alcances de la advertencia
Por Martín Dinatale. 17 de mayo de 2019. mdinatale@infobae.com

Sutil aunque pragmáticamente el gobierno norteamericano de Donald Trump alertó a la Argentina sobre los "riesgos y dificultades" que podría enfrentar el país en el caso de que las tecnologías de China avancen en la región con la incorporación de la red 5G que se usará para grandes servidores industriales y otros dispositivos electrónicos.

El mensaje de Estados Unidos llegó de la mano de funcionarios del Departamento del Tesoro y de ex secretarios de seguridad nacional de la Casa Blanca que se reunieron hace 10 días en Washington con una delegación de legisladores argentinos liderados por el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo y donde también estuvieron el viceministro de Hacienda Miguel Braun y el representante del Ministerio de Hacienda ante la OCDE, Marcelo Scaglione.

En línea con la guerra desatada entre Donald Trump y la administración de Xi Jinping por la orden de la Casa Blanca se acaba de prohibir a las compañías estadounidenses utilizar equipos de origen chino en redes de telecomunicaciones críticas. La visita a Estados Unidos de los legisladores y los funcionarios de Hacienda se convirtió en una suerte de alerta de Whashington.

"En todas las charlas que tuvimos hubo una manifiesta preocupación de Estados Unidos por advertir sobre los riesgos que tendrá la Argentina si no pone frenos a las empresas de tecnología china cuando desembarque en el país la red 5G", explicó a Infobae una destacada fuente que formó parte de la visita a Washington. La misma impresión se llevaron algunos de los legisladores que compartieron la comitiva, como el diputado opositor Marco Lavagna y sus pares oficialistas Luciano Laspina, Karina Banfi y Ezequiel Fernández Langan.

En la ronda de reuniones que mantuvieron Braun, Scaglione y los diputados figuró una visita al Center for Strategic and International Studies (CSIS), un influyente think tank de los partidos republicano y demócrata con sede en Washington, también hubo una reunión en el Departamento de Estado y otra en el Departamento del Tesoro. A lo largo de todos esos encuentros se habló de la crisis económica en la Argentina, de las reformas encaradas por Mauricio Macri, del apoyo de Trump al país para ingresar a la OCDE y de la crisis de Venezuela. Pero también surgió un tema reiterado que fue el de la velada advertencia de Estados Unidos sobre el avance tecnológico de China y de la estación espacial de los chinos instalada en Neuquén que depende del Ejército Popular de Xi Jinping.

Durante una reunión que la comitiva argentina mantuvo en el CSIS hablaron con los ex secretarios de seguridad nacional de la Casa Blanca Juan Cruz, que estuvo con Trump entre el 2017-2018, y Mark Feierstein, que formó parte del equipo de Barack Obama entre 2015 y 2017. Allí estos referentes de la Casa Blanca mencionaron la necesidad de que Argentina tome los recaudos suficientes para evitar una invasión de tecnología china.

Según relataron tres fuentes consultadas que estuvieron en aquel encuentro, Cruz expresó en forma irónica: "Todos sabemos el nombre de la gran empresa de tecnología china de la que hablamos aunque no diré el nombre", dijo. Algunos se sonrieron porque sabían perfectamente de qué estaban hablando.

A la vez, se mencionó los "riesgos y dificultades" de un "eventual espionaje chino" en la región. No sólo en la Argentina sino también en Venezuela y otros países. El tema volvió a surgir en las visitas que hubo al Departamento de Estado y al Departamento del Tesoro.

Las alertas de los hombres de Washington a la comitiva argentina fueron casi un preludio del veto que lanzó anteayer Trump contra el gigante de telecomunicaciones Huawei y que frenó su ingreso a Estados Unidos alegando razones de "seguridad nacional".

La advertencia de Estados Unidos a la Argentina se hizo abiertamente por parte de Trump a la Unión Europea unas semanas atrás cuando fue el lanzamiento europeo del 5G que es la primera red construida para servir a los sensores, robots, vehículos autónomos y otros dispositivos. Se prevé que la interconexión con 5G podría llegar a ser hasta 100 veces más rápida que la que actual 4G. Pero conlleva también los riesgos de espionaje tecnológico. En la Argentina por ahora no se prevé en lo inmediato la instalación de esta red aunque los expertos aseguran que no tardará en llegar.

Hace un mes, estuvo en Buenos Aires una comisión de legisladores encabezada por el diputado republicano Kevin McCarthy, quien hizo un llamado de atención de Washington por "el espionaje chino", el flujo transnacional de drogas y el compromiso de la comunidad internacional en capturar a los iraníes acusados del atentado a la AMIA.

La mención de la delegación de legisladores norteamericanos a su preocupación por el "espionaje chino en la región" figuró en el comunicado oficial de la embajada de Estados Unidos pero en el Gobierno argentino lo vincularon a la estación espacial que tiene la agencia espacial China Launch and Tracking Control General (CLTC) que responde al Ejército Popular chino. De hecho, esa delegación se reunió con la viceministra de Defensa Paola Di Chiaro a quien le plantearon este espinoso tema.

La batalla comercial entre China y Estados Unidos incluye abiertamente este tema de seguridad nacional. Se sabe que Estados Unidos está comprometido con alertar a sus socios sobre los peligros del espionaje chino en la región. Y también es sabido que la administración de Trump fue un actor clave para la Argentina a la hora en que el FMI definió un préstamo para el gobierno de Macri. Por este y otros motivos es que la delegación que viajó a Washington y recibió una alerta del gobierno norteamericano tomó nota de cada uno de los puntos planteados y se los trasladó a la Casa Rosada.

17 DE MAYO: EL DÍA DE INTERNET. CÓMO SURGIÓ Y CUÁL ES EL OBJETIVO


También se conoce esta fecha como el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información. Por Desirée Jaimovich. 

Cada 17 de mayo se celebra el Día de Internet. O, para ser más precisos: el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (DMTSI). El objetivo de esta fecha es tomar conciencia sobre el impacto que tienen las tecnologías de la información en la economía y sociedad.

Se busca reducir la brecha digital, analizar los avances realizados hasta la fecha y evaluar lo que aún falta recorrer. Según datos de la Unión Internacional de Comunicaciones (UIT), a finales de 2018 un 51,2% de la población mundial, es decir 3.900 millones de personas, contaba con acceso a internet, lo cual representa un salto de casi el 3% en un año.

En los países desarrollados, la cantidad de usuarios conectados es del 80,9%, en tanto que en las economías en desarrollo el índice es del 45,3%, un gran salto respecto del 7,7% registrado en la región, en 2005.

Cabe destacar que en 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el acceso a internet como un derecho humano. Justamente por el valor que tiene y la relevancia en todos los ámbitos de la sociedad.

Por qué esta fecha
El Día Mundial de las Telecomunicaciones se celebra todos los 17 de mayo desde 1969, para recordar la fundación de la UIT y la firma del primer Convenio Telegráfico Internacional en 1865. Así fue acordado por la Conferencia de Plenipotenciarios de Málaga- Torremolinos en 1973.

Luego llegó la web y con ella la necesidad de tener una nueva fecha alusiva. ¿O quizás sería mejor conservar la misma? Se decidió hacer esto último. Así fue que en noviembre de 2005, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información pidió a la Asamblea General de las Naciones Unidas que declarara el 17 de mayo como el Día Mundial de la Sociedad de la Información o el Día de Internet, como también se lo conoce hoy en día.

En marzo de 2006, la Asamblea General adoptó una Resolución (A/RES/60/252) en la que se estipuló que el Día Mundial de la Sociedad de la Información se recordaría todos los 17 de mayo. Y así ocurre desde que en noviembre de 2006, la Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT en Antalya (Turquía) decidió oficializar esta fecha.

En la resolución se invita a todos los países miembros a celebrar esta fecha con diferentes iniciativas que apunten a debatir sobre los aspectos más relevantes vinculados a la sociedad de la información. Por eso es que hoy, en diferentes partes del mundo, se realizarán eventos y charlas con este objetivo.

domingo, 12 de mayo de 2019

BRUNO PATINO: "LA SERVIDUMBRE DIGITAL EN LA QUE VIVIMOS NO ESTABA EN LOS PLANES DE LOS QUE CREARON INTERNET Y LAS REDES"


El periodista y ensayista francés acaba de publicar un nuevo libro, “La civilización del pez rojo”, en el que describe lo que llama “economía de la atención” o la lógica “salvaje” de acumulación en la cual se basan Facebook y otras plataformas para mantenernos frente a las pantallas el mayor tiempo posible.

"Somos pececillos rojos, encerrados en la pecera de nuestras pantallas, sometidos al carrousel de nuestras alertas y de nuestros mensajes instantáneos", escribió Bruno Patino en su último libro, titulado La civilización del pez rojo. Pequeño tratado sobre la economía de la atención (Grasset, 2019). Director editorial de la cadena cultural franco-alemana ARTE y de la Escuela de Periodismo de la muy prestigiosa SciencesPo, Bruno Patino tiene detrás de sí una larga carrera en medios, tanto en prensa escrita, como en radio, TV e Internet.

Patino es un entusiasta de la red pero al mismo tiempo un profeta de sus peligros. Considera que la adicción que hemos desarrollado a nuestros celulares y a nuestras pantallas no es una inexorabilidad sino el resultado de un modelo de negocios que obliga a las redes a permanentemente diseñar instrumentos para atraer nuestra atención por más tiempo.

Luego de sufrir algunos cuestionamientos, Facebook, por ejemplo, intenta mostrar mayor cuidado en lo que hace a la seguridad de nuestros datos, pero no ha modificado su lógica adictiva. Algo que Patino cree que sucederá, más tarde o más temprano, porque así lo exigirán las sociedades.

En su libro, que espera pronto sea editado en español -idioma que habla muy bien y que era el de su padre-, Patino habla de los "arrepentidos" como Tim Berners Lee, "inventor" de la web, que hoy intenta crear una contra-Internet para "aniquilar su creación primaria". "La utopía, sin embargo, era bella, la de unir en una comunión de iguales", a gente muy dispar a lo largo y ancho del mundo.

En charla telefónica con Infobae, afirma sin embargo su optimismo: en un futuro sabremos poner límites y diremos: "Por supuesto que no se utiliza el celular en las escuelas, no se lo mira cuando estamos almorzando en familia, no lo miro cuando estoy con mi pareja".

— En su último libro, de reciente aparición, usted habla de servidumbre digital y de economía de la atención, ¿son sinónimos?
— Más o menos. En realidad el libro habla de nuestra dependencia de las pantallas del móvil, de las redes sociales y de algunas aplicaciones, el libro muestra cómo funciona esa dependencia, hasta qué nivel llega y cuáles son las patologías que estamos desarrollando. Pero trata de explicarlo no como el resultado de la tecnología en sí, sino como el resultado de la aplicación de un modelo económico determinado.

— La economía de la atención.
— Claro, la dependencia individual y, digamos, esta concentración colectiva y social son los resultados de una economía de la atención desenfrenada, sin límites. Trato de mostrar que eso es producto de un modelo económico, y que ese modelo económico no estaba previsto al inicio de esas aplicaciones, pero que éstas poco a poco adoptaron el modelo económico basado en la publicidad y basado por lo tanto en el tiempo que pasamos en esas aplicaciones. Entonces cuando tu modelo económico depende del tiempo que la gente pasa sobre las aplicaciones el desafío es tratar de captar, de conquistar la atención, incluso sobre momentos que tú dedicas a otra cosa. Y para captar esa atención tienes que desarrollar o utilizar instrumentos basados en las neurociencias que en realidad generan una relación de dependencia entre el usuario y la pantalla o la aplicación. Esa economía de la atención, por el momento desatada, nos cambia la vida. Trato de mostrar en mi libro que hay una lógica en esa relación de dependencia porque desarrollar el volumen de negocios de esos modelos implica poder establecer una relación en la cual nosotros no tenemos una libertad total frente a nuestras pantallas.

— ¿Pero es posible evitarlo? ¿Pueden las redes desarrollarse si no es con una lógica económica?
— Por supuesto que tienen que tener una lógica económica. Pero mi teoría es que dentro de 10 años, cuando miremos hacia atrás, hacia el momento que estamos viviendo, nos estaremos diciendo dos cosas: primero que fue el período de la economía digital salvaje, como hubo una época del capitalismo salvaje, y segundo que fue un momento en que no actuamos de modo responsable frente a las consecuencias en términos de salud mental de esos instrumentos. Y no estoy diciendo que haya que acabar con todo eso, solamente estoy tratando de instalar la idea de que debemos poner límites. Si se compara con el negocio de los cigarrillos o del alcohol, vemos que se han puesto ciertos límites en la comercialización de esos productos y todo el mundo considera normal tener algunos límites. Entonces no estoy diciendo que haya que acabar con la economía de la atención, sólo que hay que ponerle un límite a esa economía de la atención. Límites individuales, que pasan por la educación, por temporadas en las cuales se imponen otras conexiones, no estar en esas redes sociales, pero también límites colectivos. Así como se ha puesto límites a muchos mercados económicos, la economía de la atención también tendrá límites. Tal vez yo sea demasiado optimista pero yo estoy casi seguro de que dentro de 10 años estaremos mirando ese período del principio de esa economía digital como uno en el que no tuvimos en principio en claro las consecuencias que traería.

— Sería como la etapa de la acumulación primitiva del capital.
— Exactamente, absolutamente. Como un período primitivo de la economía digital de la atención en el cual se podían utilizar los datos personales para captar la atención incluso en espacios de tiempo que nosotros consagramos a otras cosas. Es eso lo que estoy diciendo y dando muchos ejemplos de nuestra vida cotidiana y de las patologías que hemos desarrollado frente a esos instrumentos.

— Usted compara nuestra conducta ante las redes, en especial la de los millennials, con la del pez rojo en la pecera, por el escaso tiempo de atención que tienen, 9 segundos.
— Son estudios. Esto lo recojo de una reunión que tuvimos con Google en Madrid en la cual habían medido el tiempo de atención del pez rojo que era de 8 segundos y decían -lo presentaban como un desafío-, "fíjense que los millennials ahora tienen un tiempo de atención de 9 segundos". Y Google hablaba de lo difícil que era captar la atención de gente que tiene un tiempo de atención de 9 segundos. Lo que uno vive como un desastre, lo que a uno le hace pensar "a eso hemos llegado", para Google es un desafío. La idea del libro viene de allí.

— Pero esa atención dispersa y tan limitada es impuesta también por las propias redes. Con su constante bombardeo.
— Exactamente. Y cuanto más bombardeo, más reducen el tiempo de atención y más difícil todavía es captar nuestra atención; entonces más tienen que bombardear. Es un círculo vicioso porque el modelo económico está basado en la economía de la atención, entonces todos están compitiendo por esa atención. Por eso nos están solicitando a cada momento, a cada minuto del día. Más lo hacen y más se reduce nuestro tiempo de atención. Más se reduce nuestro tiempo de atención y más nos bombardean de solicitaciones para intentar captar esa atención cada vez más y más difícil de captar. Y el círculo vicioso produce esa dependencia y esa pérdida de control, del dominio que podemos tener sobre nuestro tiempo personal.

— Usted cita también estudios que dicen que más de 30 minutos en las redes, en la pantalla, ya es nocivo para la salud. ¿No depende también de lo que uno esté haciendo en esos 30 minutos? Se puede estar concentrado en una sola cosa durante ese tiempo, por ejemplo.
— Sí, pero el estudio no decía "frente a las pantallas", sino que se refería a más de 30 minutos en las redes sociales. Al tiempo que nosotros pasamos en las redes sociales, no apunta a internet o a la conexión; aquí estamos hablando de un tipo de servicio digital, no de todo el ámbito digital, de todo el universo digital.

— ¿Cree que Facebook se está reformando luego de los cuestionamientos que recibió por el uso de la big data?
— Están tratando de cambiar pero por el momento sólo en dos ámbitos: primero, en el de la seguridad de datos; muchos tienen dudas acerca de esto pero por lo menos lo han enunciado. Habrá que ver después si lo hacen verdaderamente… El segundo capítulo es el de tratar de suprimir todas las cuentas falsas, las fake accounts; dicen que están suprimiendo un millón de cuentas falsas por día.

— ¿Y en qué no estarían cambiando?
— Lo que no están cambiando para nada es la manera en la cual el modelo económico se desempeña en la red, esa economía de la atención sin límite no la están cambiando para nada. Dicen que lo están haciendo pero nunca han tenido ingresos publicitarios tan fuertes; están presentando al mismo tiempo resultados en términos de publicidad que son históricamente altos.

— O sea, el modelo adictivo de Facebook sigue igual.
— El modelo adictivo sigue absolutamente igual y no creo que la auto regulación pueda funcionar. Ninguna empresa en el mundo decide por sí misma limitar la eficiencia de su modelo económico. Sin leyes, usted puede estar segura de que los que fabrican alcohol hoy estarían vendiendo alcohol a los niños. No se puede pedir a una compañía que decida por sí misma limitar su capacidad de aumentar sus ganancias. Entonces si en un momento u otro, y ese es el propósito del libro, nosotros como colectividad llegamos a concluir que es absolutamente urgente y absolutamente importante limitar la capacidad adictiva de la economía de la atención, eso no se va a hacer por sí solo, eso va a requerir movilización. Que llegue el momento dependerá de los países, de las discusiones con las plataformas, de la ley e incluso de asociaciones de usuarios, pero en un momento u otro esto va a tener que ser motivo de una negociación que no se va a generar por sí misma.

— O sea que en definitiva depende de la política.
— Exactamente. Primero se necesita generar una especie de concientización colectiva y un esquema político de ese alto nivel, que me parece muy necesario.

— ¿Ve que exista una consciencia en su país, por ejemplo, y al menos a nivel de la dirigencia política, sobre estos temas?
— Creo que la sociedad está adelantada respecto de los políticos, porque fíjese que este libro se ha publicado hace un mes y mucha gente dice "esto lo estamos viviendo exactamente así". Estoy absolutamente seguro de que existe la conciencia social de que algo no funciona bien respecto a esa dependencia que tenemos de las pantallas. La conciencia colectiva o social está muy adelantada comparada con la conciencia política. En mi país por lo menos hay una obsesión frente al tema de la fiscalidad de estas compañías pero no la hay todavía en cuanto a los impactos sobre nuestra vida personal, nuestra salud mental y nuestra vida social, colectiva. Creo que la sociedad tiene cierto adelanto frente al mundo político respecto a estos temas.

— En su libro usted habla de los "arrepentidos", esos que fueron pioneros de Internet y las redes y hoy están volcados a tratar de poner un freno a lo que desencadenaron. Un poco me hizo pensar en el que inventó la dinamita y después el Premio Nobel de la Paz.
— Es una muy buena comparación porque de eso estamos hablando, de que la servidumbre digital en la que estamos no estaba en los planes de aquellos creadores, de que esos ingenieros que tuvieron responsabilidades estelares en Silicon Valley y que ahora dicen nuestra creación se nos escapó de las manos, tiene consecuencias que no habíamos previsto, y ahora estamos trabajando para cambiar todo este ámbito creado. Tratan de crear de otras plataformas pero muchos de ellos también están trabajando, investigando, para revelar, para dar a conocer la naturaleza de los algoritmos de Facebook a fin de presionar por un cambio. Y, reitero, no hablan de un cambio absoluto de modelo económico sino que poner algunos límites. Y de eso estoy hablando yo también: no digo que haya que cerrar Facebook, cerrar todo, no se trata de eso sino de que en algún momento la sociedad tiene que poner algunos límites.

— La humanidad se enfrenta siempre a estos nuevos descubrimientos que cambian la vida; la televisión, por ejemplo, también generó reacciones. A veces, en reacción a la tecnificación, alguna gente quiere volver al campo, aislarse, volver a la vida primitiva…
— Eso es imposible. Pero en segundo lugar, internet, la red, también nos está aportando miles de cosas absolutamente positivas. Lo único que estoy diciendo es pongamos algunos límites para que podamos aprovechar esas oportunidades increíbles que nos trae internet.

— Usted pone esperanza en el tema de la educación, para crear conciencia de esta adicción y prevenirla. Pero en este momento el debate es si hay que usar o no el smartphone en la escuela, por ejemplo. ¿Usted qué opina al respecto?
— Estoy seguro, nuevamente, de que dentro de unos años, con toda evidencia vamos a decir "pero por supuesto que no se utiliza el celular en las escuelas", "por supuesto que no se mira el celular cuando estamos almorzando o cenando en familia", "por supuesto que no miro mi celular cuando estoy con mi pareja", etcétera. Estoy totalmente a favor de que en determinados momentos y en determinados lugares no se permita la conexión.

domingo, 5 de mayo de 2019

HISTORIA DE UNA JOYA TECNOLÓGICA CASI DESCONOCIDA Y POR QUÉ PUEDE SER EL PRÓXIMO "UNICORNIO" ARGENTINO


Technisys nació hace 20 años. Es proveedor word class para la banca digital y acaba de recibir una inversión de USD 50 millones. "Ahora nuestro mercado es el mundo", le dice a Infobae Miguel Santos, CEO y fundador de la compañía
Por Sebastián Catalano. 5 de mayo de 2019

La semana pasada, Technisys anunció una inversión de USD 50 millones por parte del fondo Riverwood Capital de EEUU. Así, según fuentes del mercado, esta empresa argentina consiguió una valuación de mercado estimada entre USD 250 y 350 millones. No son muchas las empresas del rubro con esos números. Además, factura unos USD 50 millones por año y tiene como clientes a buena parte de los principales bancos de la región.

Hace mucho que Technisys dejó de ser una startup: si bien no es muy conocida por el público en general, es una de las joyitas mejor guardadas de la industria tecnológica local. Se dedica desde siempre al negocio B2B y es una de las mejor posicionadas para seguir el camino de Mercado Libre, Despegar, Globant y OLX y convertirse en el próximo unicornio argentino, como se les dice a las empresas de base tecnológicas que alcanzan un valor de mercado de al menos USD 1.000 millones. "Yo creo que sí, que seremos un unicornio, pero bueno, habrá que ver cuándo", asegura en Infobae Miguel "Mike" Santos, CEO y cofundador –junto a Adrián Iglesias y Germán Pugliese Bassi– de la empresa.

Esta industria está en un momento único, increíble, fascinante, dinámico. Estamos viviendo una revolución que además favorece al cliente. Es increíble la competencia que ha desatado la digitalización
"Nos dedicamos a proveer soluciones de banca digital para bancos. Entidades que pueden ser startups digitales, a quienes ayudamos rápidamente a lanzar de una manera efectiva, jugando en ecosistema y muy rápido; o también a bancos establecidos, más tradicionales. A estos ayudamos a convertirse al mundo digital, a establecer relaciones digitales con sus clientes, con un consumidor cada vez más demandante, creando experiencias positivas, inteligentes y útiles", describe Santos.

– Acaban de anunciar una inversión muy importante, de 50 millones de dólares, por parte de un fondo de EEUU. ¿Qué significa y a dónde los va a llevar?
– El propósito de la inversión de Riverwood Capital es doble. En primer lugar, seguir fortaleciendo nuestra tecnología e invertir en talento para crecer en cuanto a las capacidades de las plataformas. Tenemos una parte que es lo que se llama next generation o core de nueva generación, es decir los sistemas centrales bancarios que en general son muy antiguos, lentos y  rígidos. Y tenemos la plataforma digital, que es la que interactúa o genera las experiencias con los clientes. Vamos a seguir invirtiendo para dotarlas de inteligencia artificial. Hay tecnologías como machine learning que nos permiten generar experiencias como predecir cuándo va a faltar plata y ofrecerle al cliente. O darnos cuenta que todos los 5 del mes paga el colegio de los chicos y preguntarle si no quiere hacerlo de manera automática. Este tipo de experiencias, a lo Amazon, se van a empezar a usar cada vez más en los sistemas financieros. Y la segunda es la expansión en el mercado norteamericano, sobre todo donde ya estamos operando, en EEUU y en Canadá. El mercado estadounidense es muy grande, hay unos 700 bancos en el objetivo de Technisys.

– Ahora están en el lugar y momento adecuado.
– Esta industria está en un momento único, increíble, fascinante, dinámico. Estamos viviendo una revolución que además favorece al cliente. Es increíble la competencia que desató la digitalización. Antes, montar un banco era muy complicado, con una gran inversión en sucursales: lograr una cobertura como la que tiene el Santander tomaba 80 años. Con el acceso digital y sobre todo en los teléfonos móviles, se puede hacer con cifras muy bajas. A eso hay que sumarle las fintech que se dedican muy bien a prestar plata, pagos, billeteras móviles e inversiones. Y están las big tech, las grandes compañías de tecnología, como Amazon, Facebook, Google y Mercado Libre metiéndose al negocio financiero. Toda esa gran competencia es igual a mejor servicio y mejores precios. Es un excelente momento.

– Desde siempre, pero más luego de la última inversión, se habla de la valuación de la compañía. ¿Te imaginás siendo pronto otro "unicornio" argentino?
– Sabía que eso iba a venir en algún momento (risas). Tratamos de ponerle foco a que la compañía sea trascendente. Por un tema generacional nos inspiraron Larry Ellison, de Oracle, Steve Jobs y Bill Gates. Queremos hacer una compañía que trascienda. Es el objetivo que nos pusimos cuando la empezamos y es el de hoy. Si llegamos o no a la valuación mágica del "unicornio" estará por verse. Yo creo que sí pero bueno, habrá que ver cuándo.

– ¿Cuándo creés que pasará?
– No lo puedo decir (risas).

– ¿Va a ser pronto?
– Sí, creo que sí. La valuación es una consecuencia de que los clientes estén muy contentos, que les vaya muy bien y que nos paguen. Es el viejo cuentito de siempre: generar valor y no buscarlo a través de una valuación de compañía.

– ¿Te imaginás saliendo a la bolsa en Estados Unidos?
– Technisys tiene ya cinco fondos de inversión de venture capital que en algún momento querrán recuperar liquidez, y con creces. Una de las formas es a través de una oferta pública, pero también hay otros instrumentos. Tocar la campana es un hito de trascendencia para este tipo de compañías.  Nos gustaría llegar, por supuesto.

– ¿Cuándo decidieron ir por el mercado norteamericano?
– A principios del año pasado, luego de muy buenas experiencias en la región. Por ejemplo, con Banco Original, en Brasil, que nos eligió en una compulsa world class con todos los líderes del mercado global. Acá, con Banco Macro, y en Colombia con Davivienda. Al tener ya casi 45 clientes en la plataforma y un producto muy fuerte, nos dimos cuenta que la empresa estaba para el mercado global. A la vez hubo un reconocimiento de analistas, como Forester y Gartner, que nos dieron muy buenos reportes. Eso nos puso en el mapa del top cinco de proveedores a nivel global.
 Tocar la campana es un hito de trascendencia para este tipo de compañías.  Nos gustaría llegar, por supuesto.

– ¿Y allí el desafío cuál es?
– No es lo natural que una compañía nacida en Argentina o en América Latina haya creado una pieza de software de nivel mundial y la venda en los grandes mercados. El ciclo natural es el contrario, somos compradores de tecnología más que productores. Aunque tenemos ese hándicap, creemos que la innovación, gracias a Internet, la digitalización y la globalización, viene de cualquier parte. Hay ejemplos como Skype y ahora Zoom, que acaba de hacer su IPO, que están fuera de Silicon Valley. La innovación en tecnología dejó de ser una práctica exclusiva de Silicon Valley para estar presente en cualquier lugar del mundo. ¿Por qué no aquí en la Argentina o Uruguay, Brasil o Chile, donde tenemos centros de desarrollo con gente de primer nivel innovando para el mundo?
– La compañía tiene casi 20 años. ¿Cómo fue pasar todo este tiempo por un mercado que empezó a demandar mucho más tarde los servicios que proponían?
– Hoy vemos esta última ola de fintech y de tecnología financiera explotando en el mercado. Y claro, es nuestra ola. Pero hace 20 años, cuando fundamos la compañía en un living, lo hicimos pensando en lo mismo: que Internet iba a revolucionar la forma en la que las personas interactuamos con el dinero, los bancos y las finanzas en general. Pasó, pero después de 10 años. Quizás estuvimos una década adelantados y como toda visión correcta pero adelantada esos años fueron duros.

– Muchas veces ese timing no del todo adecuado pude termina dejando a una empresa afuera de la cancha.
– Estuvimos cerca. En la crisis argentina del 2001, combinada con la explosión puntocom del 2002, estuvimos muy cerca de irnos al vestuario.

– ¿Y por qué no pasó?
– Justo en 2001 habíamos tomado la decisión de internacionalizarnos. Hasta ese momento operábamos sólo en Argentina y decidimos ir a España y a EEUU. Cuando se nos terminaba la caja ganamos un contrato bastante importante, que al poco tiempo fue seguido de otro, y eso nos permitió salvar la compañía. Acá en Argentina hasta el 2008 el mercado estuvo bastante deprimido.

– Son tres socios desde hace dos décadas. ¿Cuáles son las claves para mantener esa sociedad exitosa durante tanto tiempo?
– Tomamos enseguida la práctica de incorporar managment profesional. Traer personas que supieran de determinados temas y generar un equipo mixto y por capacidades. Diferenciamos el rol de socio, o accionista, del de gerente. Esa fue una de las grandes claves como para poder trabajar en equipo: medirnos por performance y no por percepciones. Ese fue el secreto. Obvio que uno tiene diferencias en el camino y hay momentos en los cuales te matas: no hay secretos, es como en cualquier sociedad o cualquier relación humana.
Quizás Argentina nos da un poquito más de picante, un poquito más de complicaciones que lo que te puede dar otro país un poco más estable. A la vez te da también un poco de gimnasia, resiliencia y aptitudes para ser ágiles al cambio

– ¿Dónde te imaginás a la compañía en 5 años?
– Va a estar globalizada. Subiendo clientes a la plataforma no sólo en Norteamérica. Tenemos el primer empleado en Europa haciendo scouting para 2020. Pero me la imagino también en Asia, en África y en todos lados del mundo. Vamos hacia ahí.

– ¿Cuál es la receta para crecer desde Argentina?
– Me parece que la clave es el esfuerzo (risas). Quizás Argentina nos da un poquito más de picante, un poquito más de complicaciones de las que te puede dar otro país un poco más estable. A la vez te da también un poco de gimnasia, resiliencia y aptitudes para ser ágiles al cambio. Hoy se puede emprender en Argentina como se puede emprender en cualquier otro país. Además hay talento. Emprender en Silicon Valley es muy fácil, tenés el ecosistema, las universidades, los inversores, el track record, pero es muy difícil conseguir talento. Todas las geografías están listas: se puede emprender desde cualquier parte del mundo. Hoy, en Technisys tenemos totalmente distribuido el equipo: ventas y marketing en EEUU; el producto lo dirigimos desde Uruguay; recursos humanos y finanzas, están en Argentina; y operaciones acá y Canadá. Hacemos todo por videoconferencia.

– ¿Se puede desde Argentina, entonces?
– Sí, se puede.

EL COLOR DEL DINERO. SOJWARE, LA INDUSTRIA DEL NUEVO MILENIO?


Es la combinación de camiones de soja y de bits para ampliar exportaciones. Un estudio marca la limitada vinculación del software con las actividades productivas.
Silvia Naishtat

Al calor de la montaña rusa que se vive con el tipo de cambio y puestos a analizar cómo se pueden fabricar dólares, en el CECE ( Centro de Estudios para el Cambio Estructural) acuñaron el término Sojware. Es la combinación de camiones de soja y de bits, para poner en marcha las exportaciones. Los respetados economistas Adrián Ramos y Andrés López estudiaron la industria del software, ahora que el Congreso, con apoyo de todos los bloques, pese al año electoral; transformará en ley un marco estable de reglas de juego para la economía del conocimiento.

Claro que esa anhelada combinación de soja y de bits es más profunda. Escriben Ramos y López: “Argentina todavía está lejos de aprovechar las oportunidades de generar plataformas con proyección internacional de proveedores de servicios conocimiento-intensivos en cadenas basadas en recursos naturales. Lo han hecho Australia, Canadá, Noruega y Chile los intenta imitar. Esto vale no sólo para el área agrícola-ganadera, sino también en minería y petróleo”. Decididamente, hay oportunidades de innovación y sin embargo las vinculaciones del software con el resto de la economía local son limitadas y se concentran en el abastecimiento de gestión y servicios relativamente rutinarios.

El software cuenta desde 2004 con un régimen de estímulos fiscales que ahora se amplía y que en 2018 tuvo un costo fiscal de $ 1.050 millones. Parece nimio si se considera su notable desempeño al contabilizar 5.000 empresas, emplear cerca de 100 mil personas en blanco y generar exportaciones por US$ 2.000 millones. El conjunto de la industria del conocimiento araña los US$ 6.000 millones.

En el trabajo de Ramos y López se enumera la disponibilidad de capital humano calificado, el atractivo del país para que varias multinacionales comenzaran a desarrollar localmente y exportar servicios informáticos, las capacidades empresariales domésticas que hicieron posible no solo la emergencia de varios “unicornios” sino también de un buen número de firmas medianas competitivas. “Esto permitió el aprovechamiento de las oportunidades en el mercado internacional que creció a US$ 381 mil millones”.

Por cierto, la actividad está muy concentrada en pocos distritos, la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. De acuerdo a los autores, el 64% del personal de este sector tiene formación universitaria pero 40% no ha finalizado sus estudios. La tasa del rotación llega a 27% y la de desvinculación al 25%. “Son cifras elevadas en comparación con el resto de la economía, que se explican, entre otros factores, por la fuerte competencia por recursos humanos”. Eso sí, la facturación promedio por empleado de las empresas de software se ubicó en torno a los US$ 40 mil en 2017, mucho más elevada que en otros rubros. El grueso de las exportaciones tienen como destino EE.UU, “por la presencia de diversas multinacionales de ese origen y por el huso horario similar y las mayores afinidades culturales con Argentina en comparación con competidores como India”.

-¿Cómo les impacta la devaluación?
-Negativamente, reduciendo ventas, alargando las cadenas de pago y generando volatilidad y caída de los proyectos. En cuanto a la oportunidad que la devaluación brinda para exportar, las estrategias para ingresar a los mercados son de largo plazo, y no pueden basarse en conductas oportunistas, sino en base a conseguir una inserción que no sea monocliente ni monoservicio. Pero hay otras firmas exportadoras de servicios menos sofisticados. El commodity de la actividad es la línea de código, donde la hora de programación se cotiza entre US$ 18 y US$ 33, pudiendo llegar a US$ 60 si son desarrollos más complejos. En ese contexto, la devaluación se traduce en mayor competitividad vía reducción de salarios en dólares.

sábado, 4 de mayo de 2019

NUESTRO FUTURO SE JUEGA EN LA ESCUELA


Por: Alieto Aldo Guadagni. 4 de mayo de 2019 
La educación está jugando un papel importante en este siglo, caracterizado por la globalización impulsada por los avances científicos y tecnológicos; la fortaleza económica de una sociedad depende cada vez más de su capital humano. La población es la depositaria de ese capital, que es decisivo para impulsar el progreso y mejorar las condiciones de vida, en especial, de los más humildes. El nivel de conocimientos acumulados en la mente de los habitantes de un país es la garantía de su avance. Estuvo en lo cierto The Economist cuando, haciendo referencia al nivel educativo, afirmó en 2014 que: "La fortaleza de una sociedad depende principalmente de lo que está en la cabeza de las personas. Por esta razón Japón y Alemania pudieron recuperarse rápidamente a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que sus ciudades estaban reducidas a cenizas".

Este siglo es el siglo del conocimiento y de la racionalidad científica y tecnológica. En suma, del saber que contribuye a acelerar el cambio de las condiciones económicas, sociales y políticas; el mundo está cambiando día tras día con la prontitud de los saberes nuevos. Las naciones ya han dejado atrás una época en la que la producción de bienes y la acumulación de capital estaba basada en los recursos naturales, y hemos ingresado a otra era, en la que el conocimiento, la creatividad y la capacidad de innovar alcanzan valores insospechados, convirtiéndose así en el nuevo capital de las personas, empresas y naciones. El valor económico del denominado capital "humano" es hoy nada menos que cuatro veces mayor al capital físico, según las evidencias presentadas por el Banco Mundial. Durante gran parte del siglo XX nuestro país se contaba entre las naciones con mayor desarrollo de su sistema educativo, pero estamos perdiendo el tren educativo del siglo XXI, no solo cuando vemos lo que está ocurriendo en las naciones desarrolladas, sino también en América Latina.

El faraónico proyecto de la Ciudad Universitaria que quedó a medio construir
Nuestro Himno Nacional fue claro cuando proclamó la vocación por construir una nueva nación sobre los cimientos de la "noble igualdad". Esto exige prestar atención a nuestro sistema escolar, que hoy enfrenta dos problemas: bajo nivel de conocimientos de los alumnos y grandes diferencias entre escuelas privadas y escuelas estatales, vinculadas a las diferencias en los niveles socioeconómicos de las familias. El ultimo Operativo Aprender 2018 nos permitió observar las diferencias educativas vigentes en nuestro país, que dependen de tres factores: la provincia donde reside el alumno, el nivel socioeconómico de las familias y el tipo de escuela.

Mientras el nivel de conocimientos de los niños y adolescentes dependa del dinero que tengan sus padres nos alejaremos cada vez más de un país no solo con justicia social, sino también con un crecimiento económico sostenido. Un buen sistema escolar asegura altos niveles de conocimientos a sus alumnos, pero además apunta a eliminar las desigualdades en los niveles de conocimientos de los alumnos que dependen del nivel socioeconómico de sus familias. La pobreza y la indigencia se concentran en quienes tienen una escasa escolarización; según el Barómetro Social de la UCA la pobreza afectaba a alrededor de la mitad de quienes no habían concluido la secundaria, pero esta proporción descendía entre quienes habían completado la escuela secundaria,

Nuestra escuela no está quebrando el círculo negativo de la reproducción intergeneracional de la pobreza, ya que el nivel de conocimientos de los alumnos depende esencialmente del nivel socioeconómico de sus padres. Abatir la pobreza y la exclusión social requiere una educación que haga más equitativa la distribución del capital humano. Tenía razón Confucio cuando decía: "Donde hay buena educación no hay distinción de clases".

La mayoría de nuestros pobres son "excluidos", ya que han sido expulsados de la fuerza laboral, no tienen un empleo productivo y difícilmente lo tengan aunque la demanda laboral crezca. Nuestros pobres hoy son "excluidos", ya que en muchos casos son familias enteras que por más de una generación han estado excluidas del nuevo y difícil mundo del trabajo. Cuando la pobreza es coyuntural, sí se puede encontrar soluciones de corto plazo con planes sociales, pero cuando la pobreza es estructural, como la que padecemos, son necesarias otras líneas de acción que apunten directamente a la raíz del flagelo de la pobreza con exclusión social. Por ejemplo, la escuela secundaria debe ser no solo inclusiva, sino también de una calidad que no dependa del nivel socioeconómico de las familias. Existe una desigualdad en la graduación secundaria entre las escuelas estatales y privadas. De cada 100 niños que ingresaron a primer grado en una escuela privada en 2005, se registraron casi 70 graduados secundarios en 2016, pero esta proporción colapsa a apenas 32 por ciento en las escuelas estatales.

Como expresa Norberto Bobbio: "Lo igualitario parte de la convicción de que la mayor parte de las desigualdades son sociales y por lo tanto eliminables". Nuestros adultos que hoy son pobres y excluidos no terminaron ayer la escuela secundaria, pero debemos lograr que mañana sus hijos se gradúen en escuelas secundarias de buen nivel educativo. Sin inclusión educativa no podremos abatir una pobreza que hoy es laboralmente excluyente. Sin una buena escuela para todos la justicia social no existe, pero habrá que comenzar por lo más simple y elemental: cumplir íntegramente el calendario escolar y no dejar la escuela sin docentes en las aulas.
Alieto Aldo Guadagni
Miembro de la Academia Nacional de Educación. Director del CEA (Universidad de Belgrano)

sábado, 13 de abril de 2019

ARGENTINA FUE RECONOCIDA COMO EL PAÍS CON MAYOR TALENTO EN TECNOLOGÍA A NIVEL GLOBAL

El informe fue elaborado por Coursera, la mayor plataforma de educación digital. 

La Argentina fue reconocida como el país con mayor talento en tecnología a nivel global, según un estudio elaborado por la plataforma de educación digital Coursera. 
El informe Global Skills Index, que se realiza desde 2012 y evalúa la actividad y el desempeño de los usuarios de 60 países en el sistema de cursos de formación y capacitación universitaria, toma como referencia el desempeño en industrias dentro de las categoríasNegocios, Tecnología y Ciencia de Datos.

En Tecnología, la Argentina obtuvo el primer puesto, seguida por cuatro potencias europeas en el rubro: República Checa, Austria, España y Polonia.

"Argentina ocupa el primer lugar en Tecnología tanto en la región como en el mundo. Impulsado por un desempeño especialmente fuerte en Ingeniería de Software y Sistemas Operativos, supera a todos sus vecinos por un amplio margen", señala el estudio internacional. Y agrega: "Esto refleja la fuerte comunidad tecnológica y el conocimiento del gobierno en tecnología, así como su ambicioso objetivo de ser el centro de la Cuarta Revolución de la Industria".

En los otros rubros, el país también obtuvo buenos puntajes. En Negocios quedó en el 25° puesto, mientras que se posicionó en el 22° lugar en Ciencia de Datos. Los líderes en estas áreas fueron Finlandia e Israel, respectivamente.

"Este informe llega en un momento crítico, ya que la Cuarta Revolución Industrial de la automatización y la inteligencia artificial están transformando el mundo del trabajo. Con la tecnología avanzando más rápido de lo que los seres humanos pueden adaptarse, las habilidades necesarias para realizar la mayoría de los trabajos están evolucionando rápidamente, un verdadero desafío para las carreras, las empresas y los países que son impulsados por ellos", señaló Jeff Maggioncalda, CEO de Coursera.

miércoles, 3 de abril de 2019

BIOHACKERS: BIOLOGÍA DE GARAJE PARA MEJORAR AL SER HUMANO


POR GENÉTICA MÉDICA · PUBLICADO EL 11 DE OCTUBRE DE 2018 ·

Desde hace ya un tiempo, el concepto de biohacking está aumentando en popularidad debido a una serie de noticias sobre el tema que han tenido un gran impacto como por  ejemplo la muerte del biohacker Aaron Traywick, fundador y CEO de la empresa Ascendance Biomedical. El pasado año, en octubre, Traywick causó polémica en los medios al inyectarse en público un tratamiento génico experimental que había desarrollado su empresa, con el fin de demostrar su seguridad.

El biohacking es una tendencia científica que nace a partir de un movimiento cultural conocido como transhumanismo. Los adeptos al movimiento transhumanista buscan la transformación y mejora del ser humano mediante el uso de diferentes tecnologías que sumen nuevas capacidades a las que ya posee por sí mismo. Con este movimiento como referente, al igual que un informático puede hackear un sistema electrónico para añadirle funciones para las cuales no está expresamente diseñado, los biohackers modifican el propio cuerpo humano para otorgar diferentes capacidades al organismo. Esta idea fue la que pretendía llevar a cabo hace unos años el activista biohacker Josiah Zayner cuando se inyectó un preparado con la herramienta CRISPR para editar su genoma y mejorar su musculatura.

En la corriente científica del biohacking se fusionan dos pensamientos: el transhumanismo y la “biología de garaje”. De esta forma, los biohackers apoyan la accesibilidad de los materiales científicos y la modificación biológica del ser humano y de su entorno.

Si bien es cierto que una de las herramientas que utilizan los biohackers para modificar el cuerpo humano es la ingeniería genética, también se considera biohacker a todo aquel que modifica su cuerpo con diferentes dispositivos electrónicos. Un ejemplo de este segundo tipo de biohacking son los transhumanistas como Lepht, biohacker británica que ha implantado en su cuerpo más de 50 dispositivos subdérmicos.

El biohacking no solo es un concepto transhumanista. Otro pensamiento que se fusiona en esta corriente científica es el de la accesibilidad a la ciencia. Se considera biohacker a toda persona que intenta ofrecer a ciudadanos ajenos a las instituciones científicas instrumentos y métodos para modificarse tanto a sí mismos como a su entorno. Como ejemplo de este tipo de biohackers encontramos a investigadores como Daniel Grajales, Álvaro Jansá y el resto de fundadores de la empresa DIYBIO, el primer grupo de biohacking en España. En una reciente entrevista, Alvaro Jansà y Daniel Grajales definían el biohacking como “sacar la ciencia de los grandes centros de investigación de la Big Pharma, llevarla al garaje y empezar a pensar en nuevas maneras de usarla”. Al igual que el resto de adeptos del movimiento pro-biohacking, el fallecido Traywick también pensaba que la tecnología debe estar al alcance de todos. Y ese es el lema de Ascendance Biomedical: “Hacemos tecnologías biomédicas disponibles para todos”, al igual que el de muchas otras compañías, como la empresa estadounidense The Odin. Esta última empresa ofrece la capacidad de obtener kits de ingeniería genética preparados para utilizarlos en casa.

Actualmente, el biohacking causa cierta controversia en todo el mundo, aunque no tanto por su aspecto transhumanista como por su apoyo a la accesibilidad de los materiales y métodos científicos. Por un lado, encontramos entre los defensores del biohacking a las empresas norteamericanas Ascendance Biomedical, de la cual fue CEO el fallecido Aaron Traywick, o The Odin, fundada por el biohacker Josiah Zayner. Por otro lado, contrarios al biohacking encontramos a muchos otros científicos.

Entre las compañías defensoras de este movimiento científico, Ascendance Biomedical facilita al comprador la participación en los ensayos clínicos de diferentes tratamientos médicos o estéticos basados en la ingeniería genética. Dos ejemplos notorios son su investigación en el tratamiento contra el VIH/SIDA o su terapia para optimizar el metabolismo y la actividad muscular. En el segundo caso, The Odin da acceso a sus clientes a un conjunto de herramientas diversas para modificar genéticamente diferentes organismos, como por ejemplo primers de DNA, plásmidos o CRISPR personalizado.

Un punto a favor respecto al biohacking que defienden estas empresas es que, pese a tener las herramientas necesarias, aquellos que no tienen ningún conocimiento teórico ni procedimental de las técnicas de laboratorio, son incapaces de realizar correctamente sus proyectos. Para comprobar esta realidad, John Cohen, uno de los reporteros de la revista Science, decidió realizar un experimento: seguir las instrucciones de un investigador postdoctoral para modificar un plásmido mediante la técnica CRISPR-Cas9. El resultado de Cohen fue un fracaso, mientras que el experimento control realizado por su instructor funcionó perfectamente. El problema fue que Cohen, al no tener la experiencia y conocimientos necesarios, no fue capaz de realizar correctamente la técnica. Este experimento podría apoyar la idea del biohacking de proporcionar los materiales a todo el mundo, ya que únicamente aquellos que realmente conozcan las técnicas y las hayan llevado a cabo serán capaces de finalizar sus proyectos de forma correcta. Como el mismo Cohen afirma: “He aprendido que no cualquier idiota puede realizar el CRISPR: se necesita, como mínimo, habilidades básicas de laboratorio”.

Contrarios a estos argumentos, muchos científicos apuestan por que la ciencia se mantenga en manos de aquellas entidades conocedores de los cuidados y precauciones necesarios para la correcta realización de una investigación. Por ejemplo, Lluís Montoliu, doctor en Biología e investigador científico del CSIC  y del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Raras, nos hablaba del biohacking como “una moda que genera un terrible ruido mediático”. Según Montoliu, “Es necesario usar el sentido común. Esto no son técnicas que uno pueda hacer en el garaje. Hay que hacerlas con una responsabilidad. Se ha de intentar adaptar la legislación para que la utilización de estas tecnologías esté reglada y todo el mundo sepa a qué atenerse”.

Los dos puntos de vista se unifican en casos específicos como los de Dana Lewis o John Costik. En estos casos, los “biohackers” han conseguido desarrollar en sus propias casas tecnologías que han ayudado a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes. John Costik, un ingeniero de software neoyorkino, ha desarrollado un método para monitorizar la glucosa en sangre de su hijo enfermo de diabetes tipo 1. Desde que diagnosticaron a su hijo Evan a los cuatro años, la vida de Costik y su pareja era “una pesadilla estando despiertos”. Su preocupación disminuyó cuando se puso a la venta el sensor continuo de glucosa Dexcom G4, un sensor subdérmico capaz de monitorizar cada 5 minutos en un dispositivo la glucosa en sangre del pequeño Evan. Aun así, esta tecnología tenía sus limitaciones en cuanto a la supervisión cuando el niño no estaba en casa, así que Costik desarrolló una forma de poder monitorizar la glucosa en sangre de Evan desde su teléfono. De esta forma, la pareja era capaz de saber el nivel de glucosa en sangre de su hijo a kilómetros de distancia. No contento con esto, consiguió que su móvil notificase los momentos en los que Evan tenía poca glucosa en sangre y ofreció el código utilizado al resto de usuarios de Dexcom G4.

Uno de estos usuarios, Dana Lewis, tuvo una idea fruto de ser despertada repetidas veces en la noche por las notificaciones en su teléfono: conectar la aplicación desarrollada por Costik a su bomba de insulina para que funcionase automáticamente en respuesta a los niveles de glucosa en sangre, como un páncreas. Lewis, junto a su marido, Scott Leibrand consiguieron crear una bomba que, conectada al dispositivo Dexcom G4 y a un ordenador portátil, determinaba la cantidad de insulina necesaria para regular los niveles de glucosa en sangre y la bombeaba al torrente sanguíneo. Casos como estos han favorecido que el biohacking se haya desarrollado exponencialmente en los últimos años, pese a que esta corriente científica ya existía a finales de los noventa.

En resumen, es obvio que el movimiento del biohacking es capaz de abrir las puertas a una cantidad impresionante de nuevos tratamientos experimentales, pero de este movimiento al “libre albedrío científico” hay solo un paso y tanto quienes están a favor como aquellos en contra son conscientes de ello. De hecho, algunos de los que más activamente defendieron el biohacking ya lo consideran un error, como ha sucedido con el fundador de la empresa “The Odin”, Josiah Zayner. Meses después de su “debut” como biohacker y tras observar la repercusión que sus acciones tuvieron sobre el público, confesó que se arrepentía. “Alguien se va a hacer daño”- declaró Zayner en una de sus entrevistas, admitiendo que es preciso tener conocimientos y control sanitario para aplicar este tipo de técnicas de bioingeniería en humanos.

Es necesaria, por tanto, cierta reflexión sobre cuál es el límite para la modificación del cuerpo humano. Es igualmente precisa la generación de una legislación que minimice los daños que puedan causar este tipo de prácticas.