domingo, 14 de febrero de 2021

ECONOMÍA INTERCONECADA. LA REVOLUCIÓN 5G Y UN IMPACTO QUE VA MÁS ALLÁ DE LOS CELULARES

Ya hay dos zonas en el país con redes ultraveloces, cuya misión es conectar personas, máquinas, autos, sensores y procesos industriales. Las redes 5G multiplican por 100 el ancho de banda actual. Y facilitará la conexiones de personas y objetos.13/02/2021. Clarín.comEconomía

El 5G llegó finalmente a la Argentina. En forma muy acotada, una de las operadoras, Telecom, anunció que habilitó las primeras 10 radiobases en Capital y Rosario, lo que implica multiplicar por 100 el ancho de banda actual de las redes de telefonía móvil. En simultáneo, Samsung y Motorola introdujeron en el país los primeros modelos de celulares aptos para aprovechar el salto tecnológico. Con demoras, el despliegue del 5G comenzó y su impacto va mucho más allá del uso cotidiano del celular.

“El objetivo ya no es conectar personas sino objetos: dispositivos, máquinas, autos, sensores y hasta procesos industriales”, explican los expertos. Esto abre un ciclo de experimentación que anticipa fuertes y múltiples cambios en el hogar, las ciudades y las fábricas, lo que se denomina “Internet de las Cosas” y la “4ª Revolución Industrial”.

Esos conceptos, hoy, son futuristas, porque las redes de quinta generación están en su etapa inaugural. En la Argentina y también en el mundo. Lo cierto es que el desarrollo del 5G depende en gran medida del Enacom, el ente regulador de las telecomunicaciones. Un dato clave es la entrega de las frecuencias adecuadas. En este sentido, el Enacom ya convocó a las 3 operadoras (Telecom, Movistar y Claro) para realizar una prueba, “en el primer semestre del año”, dijo al Económico una fuente oficial.

Eso no impide, necesariamente, avanzar en la modernización de las redes. Telecom ya habilitó el 5G en la zona del Teatro Colón (Capital) y el Monumento a la Bandera (Rosario). “La magia está en el uso de la tecnología DSS (Dynamic Spectrum Sharing), que permite la coexistencia de 4G y 5G, compartiendo las mismas frecuencias según la demanda”, aclaró el consultor Enrique Carrier. Y añade que esa misma tecnología “se está utilizando en varios países como EE.UU., Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido, Suiza, Canadá, Taiwán, Rusia y varios más”.

Corea fue el primer país en lanzar 5G y es donde está más desarrollada y la de mayor tasa de adopción: casi el 20% de las conexiones del país funcionan con 5G. China lidera en cantidad de usuarios (más de 200 millones en la actualidad) y fuera de Asia, el que predomina es Estados Unidos. “Hoy existen 110 redes de 5G en el mundo”, grafica Alejandro Adamowicz, directivo de GSMA, una entidad que agrupa a la mayoría de las operadoras telefónicas del mundo. Pero desde el año pasado, casi la mitad de las redes 5G del mundo entero se concentran en Europa.

El 5G reúne tres características que la distinguen de las sus antecesoras: velocidad, mayor densidad de conexiones y baja latencia, es decir, el tiempo de respuesta. Esto último es crucial para entender su importancia para futuros usos industriales, telemedicina y en el avance de los autos autónomos. “El cerebro demora de 10 a 12 milisegundos en responder al estímulo. En el 5G es de 1 milisegundo”, ejemplifica Adamowicz. Lo mismo ocurre con la cantidad de dispositivos conectados al mismo tiempo, que salta de unos cuantos miles en el 4G al millón por kilometro cuadrado.

Aunque en sus etapas iniciales, la carrera del 5G concentra la atención de las grandes potencias económicas y es el eje del conflicto entre EE.UU. y China. En la región ocurre lo mismo, pero tomaron cierta ventaja (con pruebas o en la previa de las licitaciones de frecuencias) Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y, más recientemente, República Dominicana. “EE.UU. viene creciendo fuerte. En Europa es muy dispar y Japón volcó muchas inversiones por los Juegos Olímpicos. China hace mucho foco en la industria”, describe Adamowicz.

Los analistas pronostican que el desarrollo del 5G será por etapas, algo parecido a lo que ocurrió con las generaciones anteriores. No obstante, Carrier subraya que la nueva generación llegó más rápido a la Argentina. “Mientras que el 4G tardó 5 años en llegar a Argentina, luego de su lanzamiento comercial inicial en Suecia (en diciembre de 2009), el 5G demoró menos de 2 años de su lanzamiento en Corea del Sur (en abril del 2019)”, dijo. Todo facilitado por el DSS, considerada una tecnología intermedia.

Para las operadoras de telefonía, el debut podría opacar la importancia de contar con las frecuencias para alcanzar la madurez y la masividad en el menor tiempo posible. “El espectro es un recurso escaso y no es sencillo reordenarlo”, dijo una fuente del sector. Pero por su importancia, recalcan que es vital que “las frecuencias 5G comiencen a ser atribuidas en el corto plazo” para que “operadores y proveedores puedan planificar su despliegue”.

En los países más adelantados comienzan a registrarse las primeras implementaciones industriales y de servicios montados sobre las redes de quinta generación. De todos modos, Adamowicz aclara que por ahora “hay más casos en la biblioteca que en la calle. Algo lógico ya que el primer estándar global de 5G se aprobó hace apenas 2 años”.

Sin embargo, ya existen numerosos casos para el aprovechamiento industrial. Uno de ellos es el de Shell. En alianza con varios proveedores, la petrolera holandesa implementó en el puerto de Rotterdam un gran cantidad de sensores inalámbricos y cámaras de alta definición para el mantenimiento preventivo de aproximadamente 160.000 km de tuberías. Eso le permitió optimizar los procesos en la refinería más grande de Europa.

Hay otros casos recientes. Entre ellos el de China Mobile y Yangquan Coal Group, que construyeron la primera mina de carbón subterránea basada en 5G, que a 534 metros por debajo de la superficie transmite en tiempo real datos, lo que permite el control remoto inteligente de equipos a distancia.

Por su parte, Ford y la operadora Vodafone están instalando una red móvil privada 5G en una nueva planta de producción de vehículos eléctricos en Inglaterra, para mejorar la producción de baterías. “El objetivo es reducir los retrasos en la fabricación y aumentar la productividad”, señalaron en un comunicado conjunto. Algo similar a lo que está haciendo Mercedes-Benz en su “Fábrica 56” en la localidad alemana de Sindelfingen.

Lufthansa tiene su red 5G privada en su base de 8.500 metros cuadrados en el aeropuerto de Hamburgo. Esto le permite mejorar el mantenimiento y la velocidad de carga y descarga de sus aeronaves con el uso de la realidad aumentada.

El Galaxy S21, el primer modelo 5G que trajo Samsung a la Argentina.

A pesar de la pandemia y las cuarentenas -lo que afectó los grandes centros de producción-, el año pasado se despacharon 1.332,5 millones de celulares en todo el mundo, esto es un 10% menos que el año anterior, según indica un informe elaborado por Counterpoint. Lo notorio es el avance de los dispositivos aptos para el 5G, “que representaron el 18% de las ventas totales”, dijo Tina Lu, analista de esa consultora. Lo más notorio es que en 2019 apenas el 1% de los smartphones eran compatibles con 5G.

Ranking de ventas globales de celulares

Visto desde la perspectiva de los despachos internacionales, China representó casi el 70% de los smartphones aptos para las redes de última generación, lo que refleja parcialmente dos cosas: por un lado, el grado de desarrollo del 5G en el gigante asiático y por el otro, el nivel de adopción de las nuevas tecnologías por parte de los consumidores. En los albores del 5G a nivel mundial, la Argentina ya se lanzaron 3 modelos de celulares en el mercado, propiciados por las dos marcas líderes: Samsung y Motorola (del grupo chino Lenovo).

La marca coreana sacó a la venta este viernes las 3 versiones del Galaxy S21, su modelo insignia compatible con la tecnología de 5ª generación. Se trata de uno de los lanzamientos más fuertes del año, cuyos precios son $120.000 (clásico), $140.000 (plus) y $180.000 en la versión ultra. El año pasado, Motorola presentó dos modelos 5G en el país: el Edge ($89.990) y el Razr 5G ($149.900), un teléfono plegable.

En 2020, en la Argentina se vendieron 6,5 millones de unidades y en la industria proyectan para este año un crecimiento de 15%, especialmente en los modelos de gama media, que representan el 40% del mercado. Samsung y Motorola concentran el 90% del mercado local y ambas marcas adelantaron que en 2021 ampliarán la oferta de modelos en 5G.

El CEO de Motorola en la Argentina, Germán Greco, dice que la tecnología 5G será un salto transformador para el mundo, “mayor que cualquier otro en la historia de la tecnología inalámbrica”. En este sentido, enumeró que “el 1G nos trajo voz; el 2G, los mensajes de texto; el 3G introdujo datos y aplicaciones y con el 4G obtuvimos video móvil”.

En realidad, tal como se dijo, la tecnología 5G aún está en sus primeras fases de desarrollo en todo el mundo y su objetivo “es conectar objetos antes que personas”. Las redes de quinta generación, coinciden los analistas, potenciarán lo que se conoce como Internet de las Cosas y las industrias 4.0. No obstante y por sus características, impulsarán una mejora notable en la transmisión de datos, especialmente en aquellos lugares de alta concentración de público, como estadios de fútbol, recitales y eventos masivos de todo tipo.

“El primer mercado nacional en el que se lanzó el 5G, Corea del Sur, es también el que ha alcanzado una mayor tasa de adopción: casi el 20% de las conexiones del país funcionan con 5G. China, por su parte, es líder en número absoluto de conexiones, puesto que cuenta con más de 200 millones de usuarios, y aunque las operadoras japonesas la lanzaron recién en marzo de 2020, registran impresionantes tasas de crecimiento”, sostuvo Matthew Iji, director de Redes y Servicios Móviles de “GSMA Intelligence”, en una columna online.

La carrera del 5G ya arrancó: para los expertos, se trata de una maratón de largo aliento, que involucra a las grandes operadoras de telefonía móvil, proveedores de infraestructura de redes (entre ellas la china Huawei, la finlandesa Nokia y la sueca Ericsson) y los fabricantes ligados a la producción global de celulares: Samsung, Apple, Huawei y Qualcomm. El ranking de ventas a nivel mundial refleja esos cambios.

En 2020, según Counterpoint, Samsung lidera el mercado con el 19% de participación de mercado. Más atrás aparecen Apple (15%), Huawei (14%) y el top five lo completan otras dos marcas chinas: Xiaomi (11%) y Oppo (8%). En la Argentina, Samsung y Motorola concentran el 90% de las ventas totales y esa misma dupla lidera en toda la región, según indican distintos informes privados.

martes, 5 de enero de 2021

FUROR EN LOS 80. SUBASTAN EL AUTO FANTÁSTICO

Se trata de un Pontiac Firebird Trans Am que tiene todos los detalles de KITT.

Subastan el Auto Fantástico de David Hasselhoff.

05/01/2021. Clarín.com Autos

Fue sin lugar a dudas el auto que desveló a muchos niños en los años 80: un deportivo de dos puertas, de color negro y con una tira de luces rojas sobre el capó que se prendían y apagaban en secuencia.

Era el inconfundible Auto Fantástico, cuyo control solo podía ser ejercido por dos personajes: Michael Knight, que encarnaba David Hasselhoff, o KITT, la computadora que le daba sentido al nombre de la serie.

Ahora, este Pontiac Firebird Trans Am modificado para la tira televisiva pero completamente funcional sale a subasta con la promesa incluida de que el propio Hasselhoff hará entrega del vehículo a quien gane la puja.

Las ofertas se recibirán hasta el 23 de enero pero al ritmo que vienen habrá que desembolsar más de un millón de dólares para hacerse con el lote.

Se trata de una serie de objetos que el actor saca a subasta bajo el nombre de The Hoff Auction, en el que se pueden encontrar numerosos artículos del actor relacionadas con las series que protagonizó, incluida también de Baywatch.

Aunque claramente el objeto más destacado es el Pontiac negro, cuya ficha publicada por Live Auctioneers, la casa que se encargará de la subasta, afirma que el auto pertenece a Hasselhoff y que a pesar de las modificaciones es completamente funcional.

Eso seguramente hará referencia a que el auto funciona en perfectas condiciones para ser usado como cualquier automóvil pero que, claro está, no cuenta con la avanzada inteligencia artificial de KITT que se anticipó en el tiempo con la conducción autónoma.

Por las imágenes difundidas, el auto luce idéntico al de la serie de TV, con todos los detalles, desde la carrocería de fibra de vidrio pintada de negro, que hace juego con las llantas de dos tonos, como la inconfundible luz dinámica en rojo que anunciaba que KITT entraba en acción.

Por dentro también relucen los accesorios del Auto Fantástico: el tablero futurista para los años ochenta, con indicadores digitales o el volante sin aro que en su centro luce el logo de Knight Industries Two Thousand (de ahí provienen las siglas de KITT), compañía que utilizaba al prototipo negro para para imponer la ley y el orden.

De cualquier manera, ya tiene el interés del público: hasta el momento, la oferta más alta ha llegado hasta los 975.000 dólares y todavía quedan más de dos semanas para que finalice la subasta.

No se aclara dentro de la información que brinda la empresa de subastas, pero se deduce que la unidad en cuestión sea una de las réplicas originales que se usaron para rodar la serie.

El Auto Fantástico en Mar del Plata

Otra réplica del Auto Fantástico tuvo su participación, junto a David Hasselhoff y a Emilio Disi, de una desopilante campaña de la provincia de Buenos Aires para promocionar la temporada de verano 2012-2013.

El breve comercial arranca con KITT por la ruta 2 hasta que estaciona en una playa de mar del Plata. Hasselhoff baja del vehículo pero en su rol de Mitch Buchannon, el personaje de ficción de Baywatch y comienza a correr emulando a la presentación del extinto programa, pero con paisajes de playas marplatenses.

martes, 29 de diciembre de 2020

EL SOLDADO DEL FUTURO, ¿PASTOR DE UN REBAÑO DE ROBOTS?

 

Inteligencia artificial y el futuro de la guerra. ¿Hasta dónde llega hoy? ¿Y qué podemos esperar?

La Vanguardia. 28/12/2020. Clarín.com. Mundo

Los ejércitos integran regularmente las innovaciones tecnológicas para mejorar sus capacidades y tratar de dominar a sus adversarios. La inteligencia artificial (IA) no constituye una excepción a la regla y es objeto ahora de gran interés. China publicó en julio del 2017 el Plan de Desarrollo para la Nueva Generación de Inteligencia Artificial con el objetivo de convertirse en el 2030 en la principal potencia mundial en ese ámbito. Estados Unidos respondió en febrero del 2019 anunciando el lanzamiento de la Iniciativa de Inteligencia Artificial Estadounidense. De hecho, más de treinta países, incluidas las principales potencias militares, proponen hoy una estrategia nacional o iniciativas para aprovechar las oportunidades que ofrece esa prometedora tecnología.

Sin embargo, este entusiasmo suele causar preocupación entre el público en general. Por influencia de películas como Matrix o Terminator, el ciudadano corriente se pregunta si las máquinas no acabarán desempeñando un papel cada vez más dominante en el campo de batalla, limitando inexorablemente el lugar del hombre y deshumanizando la guerra. ¿Serán los avances en IA tan impresionantes que anularán el arte de la guerra y nos llevarán inexorablemente al Armagedón?

El primer escollo que debemos superar en los debates sobre la IA es la definición de la tecnología. Dada la gran diversidad de aplicaciones, no hay todavía consenso sobre ese punto. Por lo tanto, nos referiremos aquí a ella sencillamente como los programas informáticos de mañana. Esa tecnología es reciente y debemos distinguir entre lo que ya puede hacer y lo que podría llegar a lograr. La IA débil, que es una realidad en algunos ámbitos, resuelve problemas específicos y limitados. Una IA fuerte —que, a día de hoy, es sólo una promesa— sería capaz de llevar a cabo el conjunto de las tareas realizadas por los humanos.

Actuales aplicaciones militares

En el terreno militar, existen ya numerosas aplicaciones. Probablemente la más destacada sea el proyecto Maven. A los operadores estadounidenses que explotan imágenes y grabaciones recogidas en los teatros de operaciones les resulta imposible verlas todas de lo imponente que es el volumen de datos. Solamente un 15% del catálogo de inteligencia ha sido procesado previamente de ese modo. Maven es un algoritmo creado para alertar a los operadores cuando en las imágenes aparecen objetos de interés, como un vehículo o individuo específico.

Para la comunidad militar estadounidense, el interés de Maven es doble. Por una parte, sirve para acumular una gran experiencia en el aprendizaje de la utilización de la IA en un contexto operativo. La importancia que debe concederse a la calidad de las bases de datos que alimentan el software es subrayada, por ejemplo, por los generales estadounidenses. Por otra parte, la IA simplifica enormemente el procesamiento, la clasificación y el análisis de la ingente cantidad de datos recogidos.

Tal es hoy su principal contribución en el mundo militar. Ofrece la posibilidad de explotar con fines de defensa y seguridad el enorme caudal de información generado por la revolución digital. No es un arma decisiva en el campo de batalla. Es comparable más bien a otros inventos como la electricidad o el motor de combustión, que dieron lugar a una revolución industrial una vez consolidado su desarrollo y suscitaron evoluciones en la organización de las fuerzas armadas.

Su campo de aplicación puede extenderse al control de los datos físicos. Es posible anticipar ciertos fallos del equipo siguiendo la evolución de parámetros como la temperatura o el consumo de aceite de los motores o las turbinas. Si podemos anticipar cómo funcionan las piezas de los vehículos, aviones o barcos, resulta más fácil planificar los aspectos logísticos de una maniobra.

La profundización de las tácticas actuales

Las actuales aplicaciones militares de la IA son todavía limitadas, pero podrían desarrollarse rápidamente a corto y medio plazo. Podrían contribuir a desencadenar una nueva revolución en los asuntos militares (RAM). Definimos la RAM como un cambio en el ámbito de la táctica debido a la introducción de una nueva tecnología que suscita la creación de conceptos originales, el establecimiento de nuevas organizaciones y el desarrollo de equipos innovadores. Las máquinas podrán transferir instrucciones a la velocidad de la luz con fines de identificación, predicción, decisión o acción

La RAM generada por la IA prolongaría la ampliamente descrita en la década de 1990. Tras la rápida victoria de Estados Unidos y sus aliados sobre los ejércitos iraquíes en 1991, muchos expertos se preguntaron por el papel de las tecnologías de la información en ese triunfo. Se impuso entonces un modelo. Cubriendo el campo de batalla con sensores y combinando los datos que pudieran recoger, el jefe de las fuerzas tendría una visión instantánea del dispositivo enemigo. Y podría entonces actuar de la forma más apropiada para maniobrar o dirigir el fuego y destruir las posiciones enemigas.

La introducción de la IA podría fortalecer y ampliar ese modelo. De entrada, siendo capaz de tener en cuenta datos mucho más variados y diversos que la posición de las diferentes tropas enemigas para elaborar una situación táctica. Su radio de acción es mucho más amplio. Los operadores podrán alimentar los algoritmos codificando los procedimientos, las doctrinas contrarias o el modo de dirigir, de razonar, de los generales enemigos.

Las ciencias humanas se movilizarán para tener en cuenta parámetros psicológicos, constantes culturales, elementos sociológicos o capacidades económicas. El valor de los datos ya no será instantáneo, como en el caso de los sensores que barren el campo de batalla. Al dotar de sentido el pasado, podrían anticiparse mejor al futuro por inducción. La niebla de la guerra se despejaría más o menos según las circunstancias.

Además, la velocidad de ejecución de los algoritmos capaces de procesar y mejorar inmediatamente los datos recibidos dictará el ritmo de ejecución de ciertas tareas. Las máquinas podrán transferir instrucciones a la velocidad de la luz a otras computadoras u operadores con fines de identificación, predicción, decisión o acción. El cerebro humano se verá sometido a una competencia cada vez más mayor, y la potencia de los procesadores se convertirá en la nueva vara de medir.

Disponer de una superioridad informática constante sobre el adversario proporcionará la ventaja de poder actuar y reaccionar más rápidamente a los acontecimientos. No cabe duda de que el ritmo de las operaciones vendrá dictado por el bando que posea la IA más potente. El ataque podría verse favorecido en el futuro.

Más robots en el campo de batalla

Por tanto, da la impresión de que la IA débil amplificará en un primer momento las orientaciones estratégicas ya tomadas en el marco de la RAM en los noventa. ¿Qué pasará cuando se confirmen los progresos de la IA, cuando sus rendimientos sigan aumentando significativamente? En primer lugar, es probable que otras tecnologías se desarrollen al mismo tiempo. Nanotecnologías, biotecnologías, armas de energía dirigida o dispositivos hipersónicos se beneficiarán de los avances de la IA y serán cada vez más indispensables en el campo de batalla, lo que a su vez estimulará su desarrollo.

Semejante efervescencia podría finalmente dar lugar a lo que los historiadores militares llaman una revolución militar (RM). Ese concepto designó en un principio el modo en que la aparición de la artillería y la renovación de la infantería en el campo de batalla condujeron en el siglo XVII a la creación de instituciones especializadas para producir armas y mantener a los soldados en campaña. Los estados, los únicos capaces de hacer frente a tales gastos, se vieron reforzados. De modo que una RM remite a transformaciones cualitativas en la estructura de los ejércitos y en la forma en que luchan, unas transformaciones que conducen a cambios políticos y sociales. Las RM tienen un alcance mucho más profundo que las RAM

La próxima RM podría verse desencadenada por la adopción cada vez más generalizada de la IA/automatización en los ejércitos. Ya en marcha para muchas otras funciones, esa automatización podría tomar ante todo la forma de un drone de combate tipo loyal wingman (compañero leal). Modelos como el Valkyrie XQ-58A estadounidense ya están en desarrollo. El concepto es sencillo: un robot se asocia estrechamente con un hombre a cargo de un sistema de armas (como un avión de combate, un vehículo blindado o incluso un buque).

El robot tiene una autonomía cognitiva limitada. No piensa por sí mismo, pero responde a las intenciones de su dueño. Está equipado, por ejemplo, con una reserva de municiones, puede activar sensores suplementarios, puede incluso suministrar energía al sistema de armas dominante para que cumpla su misión durante más tiempo. De modo general, amplifica los recursos de que dispone el guerrero al que acompaña.

Sin embargo, el compañero leal quizá sea reemplazado en una o dos generaciones. El perfil de su sucesor podría depender de la decisión de privilegiar o no la automatización a ultranza. Existen en este sentido dos teorías opuestas: los defensores de una guerra de nuevo cuño y los humanistas militares.

Para los primeros, la IA ofrece oportunidades incomparables que hay que explotar al máximo. Captando con suma rapidez una situación táctica, tomando decisiones óptimas basadas en modelos probados, dirigiendo otras plataformas automatizadas, la IA puede animar robots que actúan de manera concertada en el espacio y el tiempo, realizando instantáneamente la maniobra más adecuada. La hiperguerra, donde desaparecería el proceso humano de toma de decisiones, o la guerra a la velocidad de la luz, impulsada enteramente por las nuevas tecnologías, sería en semejante escenario la norma.

Los defensores del humanismo militar se oponen a ese tipo de guerra de la que el hombre quedaría parcialmente excluido. Su rechazo puede estar motivado por el temor al desarrollo de contramedidas eficaces que volverían inoperantes a los robots, por el riesgo de una pérdida de control de las máquinas, por la idea de que la profesión de soldado perdiera su carácter heroico o por el rechazo de la posibilidad de que la muerte venga dada por algoritmos y sin intervención humana asumida.

De modo que podría extenderse otra forma de automatización para satisfacer en parte a los detractores de la automatización completa. El soldado del futuro podría ser el pastor de un rebaño de robots especializados.

Podría asignar a cada máquina una tarea particular o, por el contrario, concederle cierta autonomía en el marco de su misión, una autonomía mucho más importante que en el caso del compañero leal, para concentrarse él en las operaciones esenciales.

Uno o más robots se encargarían de vigilar una amplia zona con autorización previa, por ejemplo, para destruir cualquier ingenio hostil que entrara en ella. Liberado de numerosas tareas, el pastor estaría mejor capacitado para enfrentarse a otros acontecimientos imprevistos, utilizando al máximo su adaptabilidad y creatividad. Y, sobre todo, el lugar del hombre se mantendría dentro del círculo de decisión y acción.

Quizás el criterio decisivo para decidir cuál de esos modelos prevalecerá finalmente sea la eficacia de cada uno de ellos en el combate. En cualquier caso, la primera consecuencia de la difusión del par IA/automatización será la reducción del número de guerreros.

Los robots no sustituirán a todos los soldados, cuyos rendimientos se verán sin duda aumentados por el añadido de prótesis y otros implantes; pero probablemente se encargarán de la parte más peligrosa de las misiones, como la entrada en primer lugar en una zona de alta letalidad.

El ethos del guerrero humano podría evolucionar con su nuevo papel. La posibilidad de distanciarse físicamente de los lugares donde la violencia es más extrema modificará las expectativas. El soldado ya no será considerado como un héroe únicamente por el hecho de poseer determinados recursos morales para hacer frente a la brutalidad de la guerra. Disponiendo de superioridad tecnológica, su heroísmo se definirá también por la capacidad de dominar la violencia, de usar el nivel de fuerza adecuado en función de las circunstancias.

El soldado del futuro podría ser el pastor de un rebaño de robots especializados. Podría asignar a cada máquina una tarea particular o, por el contrario, concederle cierta autonomía en el marco de su misión

En el curso de los últimos años, con la multiplicación del uso de drones, se han señalado con frecuencia las consecuencias políticas de la automatización militar. Algunos expertos consideran que el costo político o económico de la guerra podría reducirse significativamente una vez que se afirmara la superioridad tecnológica de un bando.

Sin embargo, eso supone olvidar que el enemigo siempre dispone de un voto para la guerra. Quizá ceda en el campo de batalla, pero puede adaptar su respuesta desplazando el teatro de la guerra. Golpeando con habilidad, puede aumentar el costo de la guerra para su adversario, ya sea desde el punto de vista humano (tomando represalias contra los ciudadanos del adversario), económico (actuando contra sus intereses) o simbólico (obligándolo a actuar al margen de las normas del derecho internacional o humanitario). La automatización no podrá evitar por completo semejantes respuestas.

En última instancia, lo que más probabilidad tiene de transformarse en caso de revolución militar es la relación del ciudadano con la guerra. Maquiavelo condenó severamente a los condottieri, mercenarios al servicio de las ciudades italianas, puesto que libraban, en su opinión, una parodia de la guerra y atenuaban el espíritu militar de los habitantes de las ciudades.

Vio en ese fenómeno una explicación del fracaso de las ciudades Estado durante las guerras italianas del siglo XVI. Un proceso similar podría repetirse de prevalecer en los ejércitos una autonomización excesiva. De ceder una parte de su seguridad a los algoritmos, el ciudadano del futuro podría expulsar la guerra de su horizonte, dotar de gran autonomía a las instituciones encargadas de la defensa... y arriesgarse a un duro retorno a la realidad en el caso de que fracasaran sus robots militares.

¿Y después?

La cuarta y última etapa del desarrollo de la IA quizá sea la llegada de una IA fuerte. No cabe duda de que semejante acontecimiento desencadenaría una mutación en la relación entre el hombre y la guerra, equivalente a un cambio de civilización. Algunos futurólogos como Alvin Toffler han considerado que la sociedad humana sólo ha conocido tres mutaciones en el curso de su historia: la revolución agrícola, la revolución industrial y, por último, la revolución de la información.

Kenneth Payne, investigador del King’s College de Londres y experto en la relación entre la IA y la estrategia, reduce a dos el número de mutaciones. La primera habría ocurrido hace unos cien mil años cuando las transformaciones cognitivas llevaron a la humanidad a conquistar el mundo. En esa época habrían aparecido los fundamentos de la guerra tal como la conocemos. Según Payne, una segunda mutación se producirá con el desarrollo de la IA, que impondrá nuevos patrones cognitivos y una nueva forma de librar la guerra.

Las IA débiles ya participan en la toma de decisiones. Es posible seleccionar modos automáticos de disparo, por ejemplo, en sistemas de defensa superficie-aire (como el Aegis) capaces de decidir solos qué objetivos priorizar. La auténtica ruptura se producirá cuando una IA fuerte pueda ofrecer una ayuda a la decisión en materias estratégicas, teniendo en cuenta de manera exhaustiva una considerable cantidad de datos procedentes de ámbitos cada vez más vastos.

Es probable que una IA razone de forma diferente a los humanos. Estos están sometidos en su elección a la fatiga, la presión del grupo o a importantes sesgos culturales. Además, la facultad de juzgar del ser humano depende de su deseo, su cuerpo, su conatus, por usar el término de Spinoza. No se corresponderá nunca con una racionalidad pura. La de la IA tampoco alcanzará semejante grado de perfección, pero podrá acercarse a él aplicando estrictas reglas de lógica.

Dibujará caminos originales para alcanzar los objetivos asignados. Y ya lo hace: Lee Se Dol, campeón coreano de go, quedó desestabilizado durante una partida contra el programa AlphaGo por un movimiento de la máquina. La probabilidad de que un hombre realizara esa jugada se calculó en una entre 10.000, de lo incongruente que parecía. Ese movimiento permitió al software derrotar a su adversario humano.

No cabe duda de que ese enfoque cognitivo diferente, más lógico, completo y sistemático que el del hombre cambiará nuestro enfoque de la guerra. Desde luego, no abolirá por completo el azar o la incertidumbre. Sin embargo, a medida que la IA se vaya haciendo fuerte, reducirá la libre actividad del espíritu que caracteriza a la acción militar en la trinidad clausewitziana.

El manejo del entendimiento puro, la encarnación de lo político en esa misma trinidad, que comprende también al pueblo, se extenderá a la esfera militar a través de las máquinas que actúan a ese nivel. Podría ocurrir entonces que las conexiones entre lo político y lo militar se simplificaran, se hicieran mucho más cercanas.

Las dos entidades emplearían un método común para lograr un objetivo compartido. El uso de la violencia se ajustaría definitivamente al nivel suficiente para satisfacer las necesidades políticas. La guerra podría entonces no tener ya una gramática propia, una dinámica específica. Tras ello, los soldados, los generales, verían disminuir su utilidad.

El desarrollo de la IA está todavía en sus albores y sigue siendo incierto. La historia de la IA está salpicada ya por numerosos fracasos. Algunos de los caminos explorados en la década de 1970 y a finales de la de 1980 han resultado ser callejones sin salida, y pesaron muchísimo sobre las investigaciones de esa época. No obstante, reflexionar sobre sus aplicaciones potenciales puede ayudarnos a prevenir ciertos abusos o catástrofes.

En la actualidad, el observador se encuentra en una posición similar a la de un testigo del siglo XVI al que se pidiera que intentara formular las consecuencias de la introducción de la pólvora en el futuro de la guerra. Al corriente de los inventos de Leonardo Da Vinci y con un poco de imaginación, ese testigo habría podido imaginar que cada soldado acabaría disponiendo de armas individuales que usarían la pólvora para enviar proyectiles (los fusiles), que sus efectos podrían ser cada vez más destructivos (cañones con calibres cada vez más grandes). El límite se alcanzaría cuando el poder de destrucción fuera tan importante que pusiera en peligro la supervivencia de la especie humana (bombas atómicas, aunque sepamos que la tecnología es diferente).

Es posible concebir un proceso similar con la IA. La automatización se extenderá por los ejércitos; sobre todo, entre los soldados, que podrán apoyarse en los robots para cumplir sus misiones.

La ayuda a las decisiones abrirá enormes oportunidades a los combatientes y a los encargados de tomar decisiones, y propondrá formas originales de alcanzar los objetivos que decidan fijar. Ahora bien, si los progresos de la IA continúan, la aparición de una IA fuerte, o incluso de una superinteligencia, podría poner en peligro el destino de la humanidad a largo plazo. De modo que a ella le corresponderá establecer barreras tecnológicas, conceptuales, operativas y organizativas para limitar la probabilidad de nuestra extinción, a la manera de los estrategas nucleares.

Por Jean-Christophe Noël (*). La Vanguardia

* Investigador asociado del Centro de Estudios de Seguridad del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

BORIS GROYS: "LA PANDEMIA PROFUNDIZÓ NUESTRA DEPENDENCIA DEL ALGORITMO"

Criado en la difícil Europa de posguerra, Boris Groys estudió Matemática y Filosofía; devenido crítico de arte y teórico de los medios, vive en los Estados Unidos y suscita pasiones en ciudades de todo el mundoCriado en la difícil Europa de posguerra, Boris Groys estudió Matemática y Filosofía; devenido crítico de arte y teórico de los medios, vive en los Estados Unidos y suscita pasiones en ciudades de todo el mundo.

Crédito: Diego Spivacow. Diana Fernández Irusta, 27 de diciembre de 2020  • 00:00

 Podría decirse que Boris Groys (Berlín, 1947) atravesó distintas épocas, diversos mundos. Criado en la difícil Europa de posguerra, estudió Matemática y Filosofía en la Universidad de Leningrado y participó en los circuitos no oficiales de intelectuales y artistas en Moscú.

 A comienzos de la década del ochenta emigró a Alemania, se doctoró en la Universidad de Münster e inició un periplo académico que lo llevaría por escuelas de diseño, academias de arte y universidades de Alemania, Austria y Estados Unidos.

Quizás la amplitud y originalidad de su mirada se deba, justamente, al particular tránsito vital que le permitió conocer tanto la vida bajo el régimen soviético como el vértigo de los claustros universitarios del otro lado del Muro. Devenido crítico de arte y teórico de los medios, actualmente Groys vive en los Estados Unidos y suscita pasiones en ciudades de todo el mundo. Por caso, Buenos Aires. A principios de este mes más de setecientas personas se inscribieron a la charla virtual que, organizada por Malba y NYU Buenos Aires, acercó a Groys a los muchos seguidores locales de sus ensayos.

La pandemia también afectó al autor de Volverse público (Caja negra), que debió suspender viajes y practicar el aislamiento que fue la marca de este año. Poco afecto a la complacencia, no tiene problemas en afirmar que vivimos en una civilización básicamente frágil, sostenida en el más evanescente de los recursos, la electricidad, y expuesta a catástrofes de diverso tipo. Así y todo, es capaz de sonreír y pronunciar algo bastante parecido al optimismo: "Un aspecto quizás positivo de todo esto es que podemos sentir que estamos viviendo una aventura, todo el tiempo, inclusive sentados en casa frente a la computadora -dice-. Aunque no nos movamos demasiado por el contexto en que estamos viviendo, podemos sentir esta inestabilidad y por lo tanto este sentimiento de aventura."

-Cuando comenzó la pandemia, ¿se identificó con quienes anunciaban el fin de una era o con quienes decían que nada iba a cambiar?

-Creo que se van a producir cambios, pero en la misma dirección en que ya veníamos: creciente importancia de las redes sociales, de todo lo remoto, de todo lo de naturaleza digital. Mientras la economía tradicional y las estructuras sociales tradicionales colapsan, hay un desarrollo mucho más acelerado de lo digital. Es decir, que con la aparición del Covid lo que se produjo es una aceleración de las últimas tendencias.

-En relación a la capacidad de vigilancia de internet, ¿cree que se producirá algún tipo de quiebre? 

-El control ejercido por internet -hablo de las distintas entidades que gobiernan internet- es un proceso que seguirá ocurriendo de todas formas. Porque las actividades de nuestra vida cotidiana suceden mediadas por lo digital, y eso se profundizó con la pandemia. En el mundo digital, dependemos de los algoritmos gobernados por Facebook o Google, pero mientras estas entidades nos controlan, nosotros no podemos controlarlas a ellas. Hay una asimetría en la relación.

-¿Qué posibilidades tenemos de equiparar esa asimetría? ¿Estudiar matemática?

-Bueno, inclusive sabiendo de matemática no veo que haya una solución a este problema (risas). Porque internet sigue estando controlado por las grandes corporaciones. Así que por un lado me mantengo escéptico. Pero por otro, me parece que una posibilidad que podría darse es que internet se rompa, se desmenuce, se desglose. Sabemos que hay una competencia entre Estados Unidos, China y otros países por el universo digital y esta competencia entre diferentes países y diferentes representantes del sector privado podría conducir a que se rompa internet. Lo sabemos, internet es una estructura extremadamente global, mientras que los estados nacionales y las autoridades locales son precisamente eso, locales. La globalidad de internet es lo que determina su enorme influencia. Pero si los poderes políticos rompen esa estructura, eso podría conducir a un sistema más pluralista, con diferentes servicios digitales dentro de un marco más bien plural.

-En su libro Volverse público, usted habla del "diseño total de la vida". ¿Qué diferencia hay entre la unión entre arte y vida que proclamaban las vanguardias y ese "diseño total"?

-Hubo un cambio que marcó el paso de la cultura tradicional a la cultura digital. Algo marcado sobre todo por el individuo, por cómo se presenta el individuo a sí mismo en términos globales. En la cultura tradicional eran las élites artísticas las que abordaban al individuo como tal y las que distribuían mundialmente diferentes textos, imágenes. Ahora cualquier persona lo puede hacer, y eso determina un cambio extremadamente profundo. Al mismo tiempo, todas las personas son targets individualizados del mundo de la publicidad. En el pasado, la gente se interesaba solamente por la vida privada de las estrellas, pero ahora esto le puede suceder a cualquiera, por la singularización de la que es objeto la persona, y el hecho de que todas las personas están siendo abordadas por los sistemas digitales. ¿Qué significa esto? Implica un cambio profundo, un cambio con respecto a la cultura de masas. ¿Qué significan las vanguardias? Las vanguardias eran una respuesta a la cultura de masas. Había una cultura de masas que estaba considerada kitsch, dirigida a las masas, que eran anónimas. Por otro lado estaban las vanguardias, que eran la expresión de la individualidad creativa. Actualmente, todas las personas están obligadas a un self-design, a un autodiseño, a la creación de su propia imagen en las redes sociales. Mientras anteriormente había una libertad artística, ahora hay una obligación artística, estamos obligados a presentarnos a nosotros mismos. Y no estoy hablando solo de unos elegidos, absolutamente todas las personas están obligadas a diseñar una imagen de sí mismas. Es el algoritmo que gobierna internet, y que nosotros vivimos como una nueva divinidad. Si nos fijamos en lo que ocurre en sitios o redes como Instagram o Facebook, vemos que tienen una función muy confesional, la gente postea lo que come, a quién se encontró, qué estuvo haciendo, sus opiniones. Pero cuando nos confesamos, ¿quién es el destinatario? En la cultura tradicional era dios. En la cultura contemporánea es el algoritmo, un dios invisible. A veces estamos todo el tiempo tratando de comunicarnos con ese dios que es el algoritmo y a veces recibimos una respuesta, que es la publicidad, con los productos básicos que el algoritmo cree que nos van a gustar sobre la base de nuestra conducta en internet.

-¿O sea que somos más tradicionales que modernos, nosotros que nos creíamos tan posmodernos?

-Absolutamente. Nuestra vida cotidiana está sujeta a una serie de leyes, e normativas, que no podemos ver. El lado oscuro de internet. Estábamos hablando de internet en cuanto a los sistemas algorítmicos, pero también está el hardware, los sistemas de transmisión que constituyen internet, una parte bien material, bien tangible, que de todos modos, está siempre oculta a nuestros ojos. No sé si esto sucede en la Argentina, pero en Estados Unidos y algunos países de Europa hay una explosión de teorías conspirativas, y esto es la nueva religión de nuestra era. No somos ni modernos ni posmodernos, estamos más bien volviendo a la época medieval, en la cual el mundo era entendido como una gran conspiración. Esto está ligado a internet, un lugar que no podemos ver, que solo podemos imaginar. Y esa imaginación dispara esas formas de la teoría de la conspiración.

-¿Así se explicaría por qué nuestra época se fascina tanto con la tecnología al tiempo que desconfía de la ciencia? Pienso en los antivacunas, los terraplanistas.

-Sí, estamos totalmente fascinados con la tecnología y desconfiamos de la ciencia. El concepto clásico de la ciencia es que está basada en la repetición. Si yo hago un experimento tengo que poder repetirlo y ese experimento repetido en varias oportunidades pasa a formar parte de la ciencia. Por el contrario, la experiencia individual, única, pertenece al ámbito de lo místico, de lo religioso. No es ciencia. La individuación es entonces la acumulación de experiencias personales que no son repetibles. Algo que tiene que ver con nuestra relación don la tecnología, que es una experiencia no repetible. Heidegger alguna vez dijo que la tecnología es la realización de la metafísica, ligada a la realización del destino. Esto significa que nuestra relación con la tecnología no tiene que ver con el conocimiento, es una relación de desconocimiento y al mismo tiempo ligada al destino. Muy en la línea de la tragedia griega.

-Que siempre termina horriblemente mal.

- Sí, totalmente (risas).

-Esta idea del algoritmo como divinidad me recuerda al transhumanismo y las personas que están buscando cierta inmortalidad a través de medios tecnológicos, no espirituales.

-¿Cuál es la condición básica de la existencia humana? La finitud. Todos sabemos que vamos a morir. Ahora, bien, ¿qué es la inteligencia artificial? Una máquina, y la máquina no muere nunca. Entonces, la inmortalidad del ser humano sería igual a su maquinización, sería convertirlo en una máquina. Pero la máquina no piensa. El meollo de pensar es el miedo a la muerte. Cuando decimos que alguien es razonable, significa que es una persona que evita el peligro, para no morir. En este sentido, cuando se acumula la inteligencia, es el momento en que el ser humano, pasa a ser un objeto de cuidado a cargo de la máquina. Cuando el renacimiento empezó a forjar el humanismo, consistía en ver al ser humano como la fuente de poder, el más poderoso del planeta. El transhumanismo tiene una visión distinta: piensa en el cuidado del ser humano, que pasa a ser una criatura desdichada a la que hay que cuidar.

-¿Por qué solo podemos imaginar el futuro a través de distopías?

- Es muy difícil pensar acerca del futuro, probablemente porque quizás el futuro sea una continuación de las tendencias ya establecidas. Es interesante reflexionar sobre esta nueva civilización que se está forjando. La realidad es que son muchas las posibilidades destructivas y catastróficas en este actual sistema porque todo está basado en la electricidad. El sustrato material de internet es la electricidad. Y la electricidad es algo muy fácil de apagar, muy frágil como sistema. Si pensamos en la cultura babilónica o la cultura del antiguo Egipto, fueron culturas afectadas por catástrofes, pero aun así sus textos e imágenes sobreviven porque ellos los consagraron en piedra. Pero si algo sucede con la electricidad la memoria de nuestra cultura puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. La posibilidad de la catástrofe también es muy alta en términos culturales. Ahora bien, la catástrofe encierra en sí misma la posibilidad de un nuevo comienzo, y ese nuevo comienzo es también algo elevado. Pienso en un acueducto que vi en el sur de Francia una vez. Había sido construido por los antiguos romanos para transportar agua. Ya no transporta agua, pero sigue estando allí. Puede que en el futuro expongamos las computadoras no como medios, sino como reliquias, como ese acueducto romano.

-Está por salir un libro suyo sobre coleccionismo. ¿Cómo pensar una colección de arte en una época de tanta fragilidad?

- El coleccionismo de arte pasaba por los objetos, cosas tangibles que la sociedad identificaba como obras de arte. Pero ahora el arte es muy dependiente del contexto, es muy difícil entender una obra de arte contemporánea sin entender el contexto original en el cual esta obra fue creada. Por eso el arte contemporáneo se dirige cada vez más al evento, ya no tiene tanto protagonismo el objeto en sí, sino que cobran protagonismo las performances, los proyectos político y sociales, las exposiciones de corta duración. El estado de la reflexión sobre el contexto es algo muy inestable, e internet es el mejor lugar para documentar y proporcionar una descripción de ese contexto, mucho mejor que los museos, que son incapaces de dar lugar a todo ese material. Al mismo tiempo, en internet el archivo de la obra de arte es algo que no existe, porque es posible que las cosas desaparezcan. Tengo muchos amigos artistas que no confían en la imagen digital, y tratan de hacer algo físico porque temen que si se focalizan mucho en el evento y en lo digital puede llegar una instancia en que todo rastro de esa obra desaparezca. Lo que sí encierra internet es una promesa de divulgación, de publicidad para ese artista, a la vez que encierra una absoluta falta de estabilidad.

- ¿La marca de nuestra época?

-Sabés, es una marca de la vida humana en general (sonríe). Un aspecto quizás positivo de todo esto es que podemos sentir que estamos viviendo una aventura, todo el tiempo, inclusive sentados en casa frente a la computadora. Aunque no nos movamos demasiado por el contexto en que estamos viviendo, podemos sentir esta inestabilidad y por lo tanto este sentimiento de aventura. Una condición un poco extraña, vivir una aventura sentado ante la pantalla de una computadora.

Minibio

Boris Groys nació en Berlín en 1947. Estudió Matemática y Filosofía en la Universidad de Leningrado. Luego se doctoró en Filosofía en la Universidad de Münster. Además de ocuparse de diversas curadurías de arte, fue docente en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe, la Academia de Bellas Artes de Viena y las universidades de Pensilvania, Filadelfia y Nueva York. Su obra ensayística se concentra en las vanguardias y el universo digital. Escribió Volverse público, Sobre lo nuevo: ensayo de una economía cultural, Bajo sospecha: una fenomenología de los medios.

domingo, 8 de noviembre de 2020

GLOBANT, EL OTRO UNICORNIO ARGENTINO, SIGUE LOS PASOS DE MERCADO LIBRE: DUPLICÓ SU VALOR EN UN AÑO Y SUS FUNDADORES MIRAN A URUGUAY

 

La empresa ya tiene un market cap en Wall Street de USD 8.300 millones, presencia en 17 países y no paró de crecer en medio de la pandemia. Reuniones en Olivos y consultas por nueva residencia fiscal

Por Sebastián Catalano. 8 de Noviembre de 2020

Globant es una empresa desconocida para la mayoría de los argentinos, pero para nada lo es en el mundo de los negocios, donde además por estos días se habla de ella por dos motivos: por sus números y el crecimiento que registra su negocio global en medio de la pandemia, y por sus fundadores y la tendencia a la que se suben cada vez más empresarios argentinos: irse del país en medio de un contexto que consideran de muy alta incertidumbre y, sobre todo, de ahogo impositivo. Se menciona a Globant en charlas en oficinas de tributaristas, en Buenos aires y Uruguay, entre los corredores de Bolsa y también en Olivos. Martín Migoya, CEO y cofundador de la empresa, suele ser uno de los invitados a las reuniones sectoriales con hombres de negocios que organiza, a veces de manera secreta, Alberto Fernández.

Según pudo saber Infobae, Migoya y algunos de sus tres socios fundadores de Globant –Guibert Englebienne, Martín Umaran y Néstor Nocetti– estarían en medio de alguna instancia de esos trámites engorrosos y complicados en los que los tributaristas destacan el riesgo de caen en la doble tributación. Sería el peor de los infiernos: pagar impuestos en dos países. Así lo confirman fuentes empresariales y oficiales, allegados, conocidos y entendidos en la materia, locales y uruguayos. Incluso, la última convocatoria presidencial, el mes pasado, encontró al CEO pasando unos días en Uruguay y tuvo que viajar de urgencia.

Unicornio tech

Este unicornio tecnológico nació en Buenos Aires en 2003, de la mano de cuatro ingenieros que se cansaron de trabajar para otros y, entre cerveza y cerveza en el bar de la esquina de la consultora que los empleaba, se pusieron como meta hacer una empresa moderna y ágil que vendiera servicios informáticos sólo en el exterior. Hicieron un breve plan de negocios en un powerpoint, dictaminaron que el inglés iba a ser el idioma nativo de la startup, armaron la valija y salieron a venderle al mundo.

Fast forward a hoy: la empresa tiene oficinas en 17 países, cotiza en Wall Street, tuvo ingresos por más de USD 659 millones el año pasado y en los últimos 12 meses más que duplicó su valor de mercado: pasó de unos USD 4.000 millones en noviembre de 2019 a USD 8.300 por estas horas (poco más del 10% de lo que vale Mercado Libre, pero casi 6 veces más que YPF). La pandemia aceleró la adopción de sus soluciones en todo en el mundo y la facturación y la presencia global de la empresa se dispararon.

Al otro lado del charco

El paralelismo con Mercado Libre es inevitable. Marcos Galperin y Migoya tienen una muy buena relación, son amigos. Se consultan, hablan, comparten ideas. No sólo eso, ambos recibieron el ticket dorado para ingresar a lo más granado del establishment local y son miembros de AEA, la Asociación Empresaria Argentina. Fueron los primeros empresarios de internet que se sentaron a la mesa que nuclea a los dueños de las empresas más grandes del país: Paolo Rocca, Héctor Magnetto, Alejandro Bulgheroni, Luis Pagani, Eduardo Elsztain y otros.

El alma mater de Mercado Libre se fue a vivir con su familia a Uruguay hace casi un año, justo antes de que asumiera Alberto Fernández. Se fue “cansado del manoseo”, según le aseguró a este medio por entonces una de las personas que mejor lo conocen. “Motivos personales”, adujo formalmente la empresa sin dar más datos de la partida. Razones al margen, lo cierto es que Galperin volvió a cruzar el charco luego de vivir allí durante todo el kirchnerismo y de regresar durante el gobierno de Mauricio Macri, a quien apoyó y llamó a votar el año pasado luego de las PASO. Hasta fiscalizó para Cambiemos en las presidenciales que perdió Macri.

Ahora, Galperin vive en Uruguay y fue uno de los primeros empresarios importantes de la Argentina que tomaron la decisión de irse, seguramente en parte también cansado de las altísimas cargas tributarias. La suba de la alícuota de bienes personales –cuando se saltó de la promesa de 0% de Macri a 2,25% con la ley de Emergencia de Fernández– fue la gota que derramó el vaso para muchos y el gatillo para empezar los trámites para pedir la residencia fiscal del otro lado del Río de la Plata. Por esos días, incluso, ni siquiera estaba tan instalado el tema del impuesto a la riqueza.

Infobae dio más detalles de la situación ayer: según especialistas, entre 11.000 y 25.000 comenzaron a llenar papeles en ese sentido en los últimos tres meses. Otros nombres conocidos que lo hicieron: Federico Tomasevich, de Puente, y Gustavo Grobocopatel, el “rey de la soja”.

“Ni confirmo, ni desmiento. Hablemos de Globant; del resto, no. No me expongo”, le dijo a Infobae Migoya. Su postura es férrea, similar a la de sus socios: insiste con que no habla de su vida personal, ni para bien, ni para mal; ni para confirmar, ni para desmentir; repite que es un tema personal y que no expone al periodismo su vida privada. Sí aclara, por las dudas y en medio de un contexto de salida para muchas multinacionales, que la empresa “de ninguna manera” se va del país.

Estamos pasando un momento muy difícil, que venía mal y se complicó más con la pandemia. Hay muchas cosas pendientes. La brecha cambiaria no ayuda, pero creo que hay buenas intenciones en el Presupuesto. La idea de hacer las cosas más balanceadas (Migoya)

"Viajo mucho, estoy mucho afuera. Soy un ciudadano del mundo, de verdad. Lo que puedo comentar es que desde hace un tiempo estamos analizando la posibilidad de moverme a EEUU o Europa, para estar cerca de mis clientes, dado que somos una empresa cada vez más global. Hoy, más que nunca, tenemos que aprovechar la oportunidad gigante que representa para Argentina la aceleración tecnológica post pandemia y el posicionamiento de liderazgo de Globant. Como parte de esta visión también estamos trayendo más management global para estar en esas geografías, cerca de ellos. Es nuestro plan para seguir creciendo y ampliar nuestra presencia en el país”, argumenta e insiste en no hacer ninguna mención a Uruguay.

Migoya detalla que no tiene previsto ver a Alberto Fernández en los próximos días. Según pudo saber Infobae, la idea de que se mude al país vecino no cayó nada bien en la cima del Gobierno.

El negocio y el país

Este año Globant anunció la compra de gA, otra tech argentina, por USD 75,5 millones y el raid de adquisiciones es sostenido en los últimos tiempos. Migoya detalla que están invirtiendo USD 50 millones para construir tres edificios, en la Ciudad de Buenos Aires, Tandil y Córdoba; que contratarán 5.000 empleados en los próximos dos o tres años; y que mañana anunciarán una donación al Estado nacional de USD 250.000 en 42.000 kits de testeo para el coronavirus.

 “Nuestra industria se disparó: ahora todos tuvieron que hacer la reconversión digital de una vez y muchos nos llamaron. Además, el dinero está barato en el mundo y los activos de las empresas que crecen son más apreciados que antes. Hay tasa negativa y los fondos se vuelcan a activos. Es un momento único donde se dan esos dos fenómenos, y nosotros estamos en el medio. Por eso valemos mucho más… se pone bueno”, detalla el empresario.

- ¿Cómo evalúa la situación económica de la Argentina?

- Estamos pasando un momento muy difícil, que venía mal y se complicó más con la pandemia. Hay muchas cosas pendientes. La brecha cambiaria no ayuda, pero creo que hay buenas intenciones en el Presupuesto. La idea de hacer las cosas más balanceadas. Tengo fe de que, de a poco, la actividad retomará luego de una baja violenta. Espero que se balanceen mejor las cuentas. Insisto, la brecha es muy grave, lo dijo el propio ministro Guzmán. Todos miran ese dól. Tenemos empleados que se van de Globant a trabajar con alguien que le paga desde afuera; se pierden las cargas, los impuestos. La coyuntura es complicada, ojalá que esta “primavera” económica, más la vacuna, generen un clima de que las cosas estarán mejor. Hay que tener mucha disciplina fiscal. Construir un Estado confiable, para que la moneda sea confiable y los argentinos confíen en ella, que en definitiva es confiar en el Estado. Ese trabajo se tiene que hacer muy bien. Se están dando algunos pasos. ¿Son suficientes? No sé, no soy economista.

DESARROLLO DIGITAL: LA OPORTUNIDAD DE LA ARGENTINA EN LA REVOLUCIÓN DE LAS TICS

María Julieta Rumi Melisa Reinhold María Filgueira

8 de noviembre de 2020

En este año marcado por la pandemia de Covid-19, procesos que en otro momento hubieran demandado mucho tiempo, se tuvieron que completar solo en semanas, para posibilitar el teletrabajo, la educación a distancia y la telemedicina. La situación aceleró así la transformación digital en las organizaciones y llevó a analizar la fortalezas y debilidades del ecosistema. Sobre eso hablaron ejecutivos de empresas, emprendedores y académicos, en un encuentro organizado por LA NACION sobre el desarrollo digital de largo plazo.

1. Cómo impulsar la inversión para aliviar la brecha digital

En su presentación, Enrique Carrier, analista de la industria de telecomunicaciones, describió qué se necesita, según su opinión, para expandir el negocio del sector y achicar la brecha digital. "Inversión para conectar a toda la población, un Estado que genere las condiciones para incentivar al sector privado, y más y mejor conectividad para que todas las regiones del país y sus habitantes desarrollen su potencial", enumeró. Agregó que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) "no se desarrollan en una burbuja", sino que dependen en gran parte por el contexto macroeconómico.

También advirtió que el Estado no puede resolver la brecha solo, pero sí debe sentar las bases para que haya más inversiones y para que se pueda llegar a "conectar a la población que está dispersa" por el país.

Según Carrier, en la Argentina hay diferencias entre provincias en cuanto a la conectividad enlos hogares, que se resolverían con más fibra óptica, un uso maximizado de la capacidad inalámbrica y 5G. En este punto, dijo que la Argentina va a tardar en desplegar la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil, pero que es importante para el desarrollo de las TICs.

Propiciar la interacción de los actores, lograr infraestructuras físicas mayoristas y moderar la avidez recaudadora son los tres puntos que recalcó como hechos necesarios para bajar los costos del despliegue. "Hay que tener una normativa que sea de referencia y establezca incentivos", cerró.

2. El desafío de explotar el potencial

La pandemia aceleró los procesos de transformación tecnológica. Sin embargo, de cara al futuro la Argentina deberá enfrentar varios desafíos para desarrollar el potencial de las TICs.

"Hemos sabido navegar esta crisis gracias a la transformación digital. Las TICs han jugado un papel fundamental. La transformación digital no es una oportunidad, sino una necesidad", expresó Sebastián Nieto Parra, jefe para América Latina y el Caribe de la OCDE, en diálogo con los periodistas Ignacio Federico y Carla Quiroga.

"Hoy el sector cuenta con más de 70.000 empresas, más de 600.000 empleos y genera incentivos al desarrollo de la tecnología digital. Si a eso le sumamos que la economía es hoy más digital, que la irrupción de la industria 4.0 viene avanzando y que este período de cuarentena aceleró la digitalización de la economía, creo que las TICs tienen una oportunidad muy grande por delante", señaló Damián Testori, director de la consultora Abeceb.

Según señaló, si se mira a nivel global, el Estado regula principalmente al sector para que no haya abusos en las tarifas. Y, por otro lado, para asegurar la conectividad y federalizar el acceso a la comunicación.

En el caso de la Argentina, el director de la consultora Abeceb expresó: "Históricamente hemos visto intervención del Estado en el congelamiento de tarifas. Si una compañía global tiene que tomar decisiones de inversión, miden un poco esas cosas, y eso las puede detener e incluso retraer".

En la misma línea, Marcelo Celani, economista y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, expresó: "Necesitamos una regulación inteligente. No solamente se necesita la estabilidad de las reglas, sino que sean razonables, coherentes y consistentes en función de los objetivos que se tienen".

3. Talento argentino: la razón para seguir apostando

A pesar de las devaluaciones y de la incertidumbre que supuso el nuevo tratamiento de la Ley de Economía del Conocimiento, finalmente sancionada y reglamentada, empresas que producen conocimiento y exportan servicios destacan al talento argentino como la razón para hacer negocios en el país.

"La Argentina tiene un potencial enorme. El talento argentino es único en muchos sentidos. Las oportunidades en el país son de carácter global", afirmó Martín Migoya, cofundador y CEO de Globant, vía Skype, en diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción de la nacion. Migoya dijo que lo alegra haber sido parte de la ola que creó oportunidades "para que la gente no se vaya del país", y listó todas las oficinas que abrió la compañía en distintos puntos de la Argentina.

Por su parte, Roberto Alexander, presidente y gerente general de IBM Argentina, dijo que el país tiene el talento pero que hay que seguir trabajándolo. "Las empresas están transformándose; la pandemia aceleró la transformación digital y hay una oportunidad para repensar las organizaciones no solo en lo tecnológico, sino también en lo cultural. En lo que hace a la tecnología hay una enorme oportunidad en soluciones de inteligencia artificial, blockchain y la nube que permite la colaboración y el armado de ecosistemas. En la Argentina hay un gran ecosistema digital", describió.

Sin embargo, dijo que la economía del conocimiento necesita de un "buen marco" para explotar. En el mismo sentido opinó Gastón Irigoyen, CEO de Naranja X. "Talento hay, pero necesitamos un framework. Es como el deporte: con solo tener el talento no alcanza. Se necesita disciplina y un plan de largo plazo", describió.

Por último, Matías Arturo, Strategy & Consulting Lead for Hispanic South America en Accenture, dijo que la Ley de Economía del Conocimiento permite desarrollar de forma estructurada la oferta de capacidades al mundo, pero que el marco "es inmaduro" y "está desarrollándose a partir de las empresas, el Estado y la regulación".

4. La infraestructura, clave para tener un futuro digital

En un mundo cada vez más digital, el desarrollo de la infraestructura en las telecomunicaciones es clave para que el sector se siga expandiendo y desarrollando. Pero, teniendo en cuenta que es un rubro intensivo en capital y cuyas inversiones son a largo plazo, la seguridad jurídica resulta fundamental para que las compañías apuesten a futuro.

"Las tecnologías digitales son esenciales y tienen muchísimas oportunidades en América Latina si las condiciones apropiadas se instalan. Tenemos un continente joven, con posibilidades de formar mucho capital humano en estos temas y, esencialmente, en el desarrollo de comunicaciones muy poderosas, que son la base fundamental del desarrollo digital", expresó la secretaria general de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (Asiet), Maryleana Méndez.

La experta dialogó desde Costa Rica con el periodista Ignacio Federico y explicó que, para que las compañías inviertan, es necesario que un país cuente con "seguridad jurídica".

"Es un sector intensivo en capital, con muy fuertes inversiones, que se deprecian a largo plazo. Durante muchos años hay que tener el negocio en marcha para poder recuperar lo que se perdió. La seguridad jurídica es básica y fundamental y esto es un elemento que nos preocupa, sobre todo en este momento, ya que definitivamente la recuperación económica es digital", consideró.

Respecto del decreto de necesidad y urgencia (DNU) que en nuestro país congeló los precios de la telefonía móvil, de los servicios de internet y de la televisión por cable y los declaró servicios públicos esenciales en competencia, Méndez consideró que la medida desalienta las inversiones.

"Debe haber reglas adecuadas y no sorpresas. Las implicancias son muchas y hay que manejar con mucho cuidado el tema, porque estamos congelando tarifas y eso significa menos inversiones. La regulación tarifaria es la más intrusiva de las regulaciones, porque es meterse directamente en el negocio", subrayó.

5. Acercar a sociedades aisladas

Si el Covid-19 funcionó como un "acelerador" del desarrollo de las TICs durante este último tiempo, las nuevas conexiones en los lugares "más remotos" de la Argentina tuvieron su propio impacto. El efecto fue mucho más fuerte en las sociedades que estaban aisladas del resto del mundo.

"Estar conectados de forma permanente influye en el bienestar de cada uno de los habitantes", afirmó Walter Nahuel Tripay, jefe de la Base Antártica Esperanza, en diálogo con la periodista Carla Quiroga. Allí viven 10 familias; son en total 63 personas y recién este año tuvieron una conectividad completa en el lugar.

"Antes, para comunicarme tenía que marcar 25 números que me habilitaban un crédito y podía hablar solo un tiempo -dijo-. La conectividad nos permitió estar con nuestros seres queridos todo el día".

"La llegada de la antena de telefonía móvil nos favoreció mucho, porque no teníamos conexión directa a ninguna región importante del país. Hoy, nos podemos conectar con el mundo", describió Ángel Luna, jefe comunal de Chuña, localidad en la provincia de Córdoba. "Era un pueblo prácticamente olvidado", aseguró. Con 500 habitantes, Chuña está 136 kilómetros al norte de la capital.

"En la Puna fue lo mejor que pudimos tener, gracias a eso está la universidad aquí. De ninguna manera hubiéramos podido si Telecom no hubiera instalado todos los aparatos que ha puesto", dijo por su parte Rosario Quispe Warmi, coordinadora de la Universidad de la Puna.

Rosario es una mujer coya y líder natural de la Puna Jujeña. Trabaja para que las comunidades coyas puedan desarrollar su vida en su tierra, sin tener que emigrar forzadamente a las ciudades.

6. La pandemia como estímulo a la creatividad

El creativo publicitario Rodrigo Figueroa Reyes, fundador de FCB&FiRe -la primera red latina de branded content con presencia en nueve ciudades-, habló del nuevo mundo que se abre para la publicidad con la pandemia y dijo que se "dinamizó la cabeza de la gente".

En cuanto a la marca país, dijo que en España (desde donde se comunicó por videoconferencia) le ofrecieron un crédito "sin necesitarlo" con una tasa del 1,8% y a 10 años, cuando en la Argentina "puede haber una tasa del 40% a 15 días". Pero, incluso con la macro jugando a favor, según él, España está viendo si este año tiene un segundo unicornio -empresa valuada en US$1000 millones- cuando la Argentina ya tiene cinco "y tal vez este año llegará a ocho".

"La Argentina es un país de emprendedores. Los argentinos tienen hambre y el hambre no se hereda. Va más allá de la comida. Los argentinos tienen hambre de gloria, de comerse al mundo", afirmó.

En cuanto a FiReSPORTS, la organización de e-sports que creó Figueroa Reyes y que cuenta con gaming offices, estudios para producir contenidos, y que tiene una liga de Counter Strike, dijo que es un spin off de la agencia a partir de la experiencia de su hijo Jerónimo, que es streamer y jugador de Fortnite. "Las ligas son campeonatos que tienen jugadores que pertenecen a equipos que tienen coaches, psicólogos, nutricionistas y las marcas se meten porque, de esta forma, conectan con los jóvenes", explicó.

Por último, consultado acerca de lo que necesita la Argentina para capitalizar la oportunidad que abre la transformación digital, dijo que hay que llegar a un acuerdo para tener seis o siete políticas de largo plazo.

7. La tecnología como herramienta de desarrollo

Una aplicación que busca cambiar la forma de aprender, una firma cordobesa que desarrolla soluciones de Internet de las Cosas en Silicon Valley, una compañía que incorpora a personas de entornos complejos y una plataforma que ayuda a las marcas a volverse más competitivas en el e-commerce. Si bien los emprendimientos son diferentes, todos están atravesados por la tecnología. Sobre este eje giró el panel titulado "El ecosistema digital como impulsor del emprendedurismo", que moderó Del Rio.

Arbusta brinda servicios digitales y acompaña a compañías de todo el mundo en su proceso de transformación digital. Sin embargo, para Paula Cardenau, su directora y cofundadora, su sello distintivo es el equipo de trabajo conformado por 300 centennials de la Argentina, Uruguay y Colombia.

"Nuestro foco está puesto en desarrollar el talento allí donde hoy el mercado no mira. Una de las creencias más arraigadas que tenemos de la pobreza es que un pobre consume y es violento. Eso hace que la barrera invisible al momento de contratar a una persona sea altísima. Decidimos hacernos cargo de eso y armar una empresa que genere ese primer empleo", remarcó.

La aplicación Apprendo salió formalmente al mercado el 13 de marzo, con el objetivo de impulsar y facilitar el acceso a la educación extracurricular. Una semana después, el Gobierno decretó el aislamiento obligatorio y todo cambió.

"Un desafío bastante interesante es que había muchos profesores acostumbrados a dar clases presenciales. Entonces, identificamos ese problema y buscamos la manera de ayudarlos en este camino de transformación digital", explicó Verónica Silva, creadora de la app.

En 2013, Cecilia Flores y su marido fundaron WeBee, en Córdoba, una compañía que busca acelerar la adopción de Internet de las Cosas. Sin embargo, en 2015 las trabas para acceder a las importaciones hicieron que mudaran su negocio hasta Silicon Valley.

"Es importante intentar trabajar más como un ecosistema. Una de las cosas que funcionan muy bien es trabajar con empresas ya consolidadas en resolver problemas, junto a emprendimientos, para así ayudar a los emprendedores a acelerar su llegada al mercado", consideró.

Otro caso contado en el panel es el de Nubimetrics, un emprendimiento que se vio revolucionado por el boom que tuvo el comercio electrónico durante la pandemia. La plataforma, creada para brindar información al mundo del e-commerce y ayudar a las marcas a potenciar sus negocios, comenzó a tener una gran demanda de nuevos usuarios a partir de marzo.

"Dado el crecimiento exponencial y desordenado que tuvo el e-commerce durante la pandemia, la información cobró una relevancia nunca antes vista. Tuvimos que adaptarnos a nuevos clientes, con nuevas necesidades, y creamos una plataforma de educación en comercio electrónico", explicó Pamela Scheurer, cofundadora de Nubimetrics.

8. Ley de Teletrabajo, "freno de mano" a la economía

"Tener una buena infraestructura de telecomunicaciones es esencial, y cuanto más vayamos avanzando en la digitalización más esencial se vuelve", explicó Santiago Bilinkis, emprendedor y tecnólogo. Asimismo, aseguró que el Covid-19 fue un "extraordinario catalizador de cambio" y que la digitalización trajo aspectos positivos, ya que, tanto en la educación como en la medicina, se dieron saltos "hacia adelante".

En cuanto al teletrabajo, dijo que ha sido una revelación. "Ya sé que mucha gente está cansada de trabajar en su casa, de tener a los chicos todo el día, pero no hay que pensar en la situación coyuntural de ahora", afirmó. Y agregó que lo que pasó con la Ley de Teletrabajo fue "insólito" y que lo aprobado por el Congreso implica poner "un freno de mano" a todas las ventajas que esta modalidad demostró tener.

"La pandemia nos impulsó a hacer un montón de cambios de un minuto para el otro, y la productividad, no solo no baja, sino que sube. También aumenta la satisfacción laboral y la satisfacción de tener un balance entre la vida personal y la vida profesional", dijo.

9. La "última" oportunidad

Como cierre del evento, José del Rio entrevistó al empresario, conductor y CEO de Vorterix Media, Mario Pergolini, que se refirió a la actualidad argentina y dijo que, más allá de la inflación y de algunas leyes que resultan inaplicables, como la del teletrabajo, el país tiene una "última oportunidad", que es la de apostar a la educación y al desarrollo digital, después de no haber logrado industrializarse, por "pereza o malas administraciones".

"Creo que en este nuevo mundo la Argentina vuelve a tener una última posibilidad en la industria de lo digital, lo creativo, en donde hay que aprovechar todo eso, porque no vamos a tener más industrias grandes y lo digital necesita de un crossover de muchas disciplinas. Se necesitan ingenieros, diseñadores, se necesitan sociólogos, tenemos mucha big data, un montón de cosas que analizar, se necesitan filósofos. Y yo creo que la Argentina todavía tiene eso y tenemos ese hormigueo de poder realizar cosas. Entonces hay que aprovecharlo y hay que hacerlo", cerró.

Cómo creció el tráfico de Internet durante la pandemia

El tráfico de Internet a nivel país registró en abril -primer mes de cuarentena dura en la Argentina- un crecimiento del 65% respecto de igual mes de 2019, según la Cámara Argentina de Internet (Cabase)

"Como producto del aislamiento preventivo y obligatorio iniciado el 20 de marzo en la Argentina, se registró un importante crecimiento del tráfico, que durante marzo y abril llegó al 35%, en comparación al tráfico promedio de febrero, ubicándose para finales de abril en 780 Giga bits por segundo (gBps), lo que representa un crecimiento del 65% con respecto al mes de abril de 2019", indicó Cabase.

En la presentación de la edición del primer semestre del Cabase Internet Index, el presidente de la cámara, Ariel Graizer, deslizó la posibilidad de que antes de fin de año el tráfico de internet a nivel país pueda llegar a un Terabyte, lo que equivale a 1000 gigabytes (GB).

Esta medición da cuenta del tráfico que circula en la red nacional compuesta por 30 puntos regionales de interconexión (IXP), que incluye contenido internacional buscado y difundido por los usuarios desde la Argentina.

Desde Cabase señalaron que este incremento fue impulsado debido a que los usuarios comenzaron a subir una mayor cantidad de videos en los últimos meses.

En la entidad acotaron que, de hecho, la circulación de videos en internet "superó al consumo de televisión abierta y televisión paga".

En este marco, en la actualidad una de las plataformas más difundidas de contenido audiovisual acapara el 30% del tráfico en redes, a lo que se suma el uso de las videoconferencias que salieron del ambiente laboral y se expandieron al educativo y familiar.

"Los servicios paquetizados (internet más TV o internet más TV y telefonía) siguen empujando el crecimiento del video y otros servicios", indicó Graizer, quien agregó que el tráfico diario sigue reflejando la misma curva existente antes de la cuarentena, "con incrementos durante la mañana y el mediodía".

Lo que pasó en este tiempo en los hogares, ahora convertidos en oficinas, escuelas y espacios de entretenimiento, fue que hubo una necesidad de "duplicar la velocidad" de acceso a internet, dijo el directivo.

Según el informe, en marzo de 2019 las conexiones con velocidad superior a 20Mbps representaban tan solo un 29,02% del total del mercado, mientras que en marzo de este año ya alcanzaban un 47,97%, generando un gran crecimiento de la velocidad promedio, que pasó de 17 Mbps en marzo del año pasado a 38 Mbps en el tercer mes de 2020.

Como parte de este proceso, se observó también una sustancial disminución en las conexiones con velocidades inferiores a 20 Mbps, que cayeron de un 70,98% a un 52,03% del total de conexiones en el mismo lapso.

La capacidad de dar accesos con mejores niveles de velocidad está atada a la tecnología con la que se llega a la casa del cliente, por lo cual "es necesario un mayor desarrollo de la infraestructura de fibra al hogar", indicó Graizer.

La Argentina contaba con 1.047.817 conexiones por fibra óptica en el mes de marzo último, con un crecimiento de 64,4% respecto a ese mes del año pasado.

En la comparación interanual por tipo de tecnología, la fibra óptica acusó un continuo incremento, seguida de los accesos con cable modem y los inalámbricos.

 

Por su parte, las cuentas de ADSL (línea de abonado digital asimétrica) habían registrado en 12 meses la caída de 800.000 conexiones, con una merma del 27%.

A nivel país, 2618 localidades cuentan con acceso a internet. De ese total, el 34% es con sistema alámbrico; el 20%, inalámbrico, y el 46%, con ambos tipos de tecnologías de acceso.

 

Por: María Julieta Rumi, Melisa Reinhold y María Filgueira