sábado, 9 de marzo de 2019

PARA ENTENDER "IdC" y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: QUÉ ES UN ALGORITMO?

Los algoritmos son muy importantes en la informática ya que permiten representar datos como secuencias de bits. Un programa es un algoritmo que indica a la computadora -a un dispositivo físico, o a un robot- qué pasos específicos debe seguir para desarrollar una tarea.

En el árabe es donde podemos encontrar el origen etimológico del término algoritmo que ahora vamos a analizar en profundidad. Más exactamente se halla en el nombre del matemático Al-Khwarizmi, que nació en la Edad Media en una de las zonas de lo que hoy se conoce como Uzbiekistán, en Asia central.

En Bagdad fue donde este desarrolló gran parte de su carrera y es que hasta allí se trasladó para, por orden del califa, crear un centro superior de investigaciones científicas que se dio en llamar Casa de la Sabiduría. Diversos tratados de álgebra o astronomía fueron algunos de los trabajos que realizó dicho sabio que también ha dado lugar a la creación de otra serie de términos científicos tales como álgebra o guarismo.

Tal fue la importancia que tuvo dicho personaje histórico que actualmente está considerado no sólo como el padre del álgebra sino también como quien se encargó de introducir nuestro sistema de numeración.

Se denomina algoritmo a un grupo finito de operaciones organizadas de manera lógica y ordenada que permite solucionar un determinado problema. Se trata de una serie de instrucciones o reglas establecidas que, por medio de una sucesión de pasos, permiten arribar a un resultado o solución.

Según los expertos en matemática, los algoritmos permiten trabajar a partir de un estado básico o inicial y, tras seguir los pasos propuestos, llegar a una solución. Cabe resaltar que, si bien los algoritmos suelen estar asociados al ámbito matemático (ya que permiten, por citar casos concretos, averiguar el cociente entre un par de dígitos o determinar cuál es el máximo común divisor entre dos cifras pertenecientes al grupo de los enteros), aunque no siempre implican la presencia de números.

Además de todo lo expuesto, en el ámbito matemático, y cuando estamos decididos a llevar a cabo la descripción de uno de esos algoritmos hay que tener en cuenta que se puede efectuar mediante tres niveles. Así, en primer lugar, nos encontramos con el de alto nivel, lo que es la descripción formal y finalmente la tarea de implementación.

Asimismo tampoco podemos pasar por alto que los algoritmos se pueden expresar a través de lenguajes de programación, pseudocódigo, el lenguaje natural y también a través de los conocidos como diagramas de flujo.

Un manual de instrucciones para el funcionamiento de un electrodoméstico y una serie de órdenes del jefe a un empleado para desarrollar una cierta tarea también pueden incluir algoritmos.

Esta amplitud de significado permite apreciar que no existe una definición formal y única de algoritmo. El término suele ser señalado como el número fijo de pasos necesarios para transformar información de entrada (un problema) en una salida (su solución). De todas formas, algunos algoritmos carecen de final o no resuelven un problema en particular.

Existen ciertas propiedades que alcanzan a todos los algoritmos, con excepción de los denominados algoritmos paralelos: el tiempo secuencial (los algoritmos funcionan paso a paso), el estado abstracto (cada algoritmo es independiente de su implementación) y la exploración acotada (la transición entre estados queda determinada por una descripción finita y fija).

LA HISTORIA DE LA MAMÁ CIEGA QUE "CONOCIÓ" A SU BEBÉ A TRAVÉS DE UNA IMPRESIÓN 3D


Los avances de la tecnología al servicio de la medicina llegan a niveles impensados: hoy los padres pueden tener un acercamiento mayor a su hijo por nacer a través de la realidad virtual tridimensional. En qué consiste la técnica que aún en la Argentina está en etapa experimental . La emotiva historia de la mamá primeriza y ciega Tatiana Guerra que se hizo viral a través de un video en el 2015 y vino a cambiar las prioridades de la investigación científica
8 de marzo de 2019

La historia de Tatiana Guerra conmovió al mundo en el año 2015. Una mamá primeriza -Tatiana- y no vidente pudo conocer el aspecto de su bebé, aún no nacido, gracias la tecnología de impresión 3D . Esa historia llena de emoción y profundo amor no sólo recorrió el globo a través de las redes sociales con miles de reproducciones, sino que también alertó a los expertos en Ingeniería Biomédica y el advenimiento de las impresiones 3D aplicadas a la medicina de que se podía dar un pasito más. Es cierto que la experiencia de escuchar los latidos del bebé y verlo moverse dentro del vientre materno es de las más esperada por las madres (y los padres) durante el embarazo.

La espera y la ansiedad durante el embarazo se suman a los adelantos y precisiones que ofrece la ciencia para detectar cualquier dificultad que se pueda prever durante la gestación. La espera y la ansiedad durante el embarazo se suman a los adelantos y precisiones que ofrece la ciencia para detectar cualquier dificultad que se pueda prever durante la gestación.

Las mujeres hoy no se imaginan cómo sus abuelas habrán atravesado esos nueve meses de ansiedad y temores. Ellas pertenecen a una época en donde una ecografía era algo impensado para conocer el sexo del bebé, para  detectar  patologías que hoy pueden señalarse desde la gestación ¡hasta saber si en el útero había uno o más bebés!. Todo eso acontecía luego del nacimiento.

En la actualidad -y desde hace algunos años- gracias a la Ingeniería Biomédica y el advenimiento de las impresiones 3D aplicadas a la medicina, es posible imprimir la ecografía y tener un acercamiento más auténtico con el niño por nacer a través de la realidad virtual tridimensional.

El beneficio de la innovadora técnica, que por el momento no se ha realizado en el país más que de un modo experimental, no sería solamente para obtener una mirada más cercana al bebé. Además, la tecnología permitiría ayudar a los médicos a detectar de manera muy temprana algún problema congénito del feto, porque también se puede ver la estructura interna de sus órganos vitales.

El doctor Damián Craiem es investigador del Conicet y docente de la Facultad de Ingeniería Biomédica de la Universidad Favaloro, una de las instituciones que fue pionera en el país en imprimir 3D con fines médicos. En diálogo con Infobae contó que en medicina cardiovascular la técnica se utiliza para "anticipar a los cirujanos el escenario con el que se van a encontrar al momento de operar".

Con el advenimiento de las impresiones 3D aplicadas a la medicina no solo es posible imprimir una ecografía “en tiempo real y tridimensional ” del feto; sino también se podrá detectar malformaciones congénitas.  (Shutterstock). Craiem reforzó a Infobae : "Imprimimos arterias y corazones a partir de la imagen de las tomografías a los médicos para que antes de que operen vean el panorama con que se van a encontrar -sintetizó el ingeniero electrónico y responsable del Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingeniería (Imettyb)-. Le sirve mucho a los médicos tener la imagen en la mano antes de la cirugía; suelen decirnos que al abrir es como si vivieran un déjà vu, como si ya hubieran visto eso que tienen delante por primera vez".

Los ingenieros biomédicos son quienes se ocupan de amalgamar los conocimientos médicos con la tecnología, para asegurar que este tipo de herramientas innovadoras estén accesibles en la actividad clínica.

Las impresiones 3D de ecografías ya están patentadas en varios países del mundo como Japón y los Estados Unidos, pero en Argentina el desarrollo es aún incipiente. Ahí cobra dimensión la historia de Tatiana Guerra y lo que dejó.

El video que se hizo viral fue el  trabajo de una agencia publicitaria Mood para la filial brasileña de la forma de pañales Huggies. Y la protagonista fue  Tatiana Guerra, una mujer que perdió la visión a los 17 años que se sometió a una ecografía 3D. Sin que ella lo supiera, al acabar la ecografía le dieron una impresión en tres dimensiones del rostro y las manos de su futuro bebé, acompañada de un texto en braille: "Yo soy tu hijo".

jueves, 7 de marzo de 2019

WIKIPEDIA ES LA QUINTA WEB MÁS VISITADA DEL PLANETA


Una enciclopedia mantenida por voluntarios que brinda acceso libre a la suma del saber humano. Su destino lógico era el caos. Pero se ha convertido en una de las maravillas de Internet: un fenómeno global que ahora se posiciona para luchar contra la posverdad. Entramos en su comunidad de la mano de su fundador, Jimmy Wales, y de los editores
TODOS LOS DÍAS, después de comer, Lourdes Cardenal se sienta delante del ordenador y no se levanta hasta las seis de la tarde: hora de su café con leche y tostada con mermelada de naranja amarga. 

Ahora está trabajando en un artícu­lo sobre Asiria: ampliándolo y añadiendo referencias. Ella misma lo escribió el 13 de septiembre de 2004. Fue una de sus primeras aportaciones a la Wikipedia en español, la filial de la popular enciclopedia online que ni los más optimistas apostaron a que llegaría tan lejos: no solo sigue existiendo, 17 años después de su creación, sino que es la quinta web más visitada del planeta, solo por detrás de Google, YouTube, Facebook y el buscador chino Baidu. Maestra que dejó de ejercer después de casarse y amante del arte, Cardenal empezó a editar con 63 años. Hoy tiene 78 y es una de las wikipedistas más veteranas y esmeradas. 

“No somos unos sabios”, defiende con entusiasmo. “Simplemente vivimos con el afán de que otros aprendan lo que nosotros hemos aprendido”. Para no olvidarse, en un papel ha apuntado la larga lista de temas sobre los que ha escrito: despoblados, monasterios, cerámica, indumentaria, zarzuelas… No concibe su vida sin Wikipedia. Y jamás hubiera imaginado que esa afición tardía la llevaría en 2015 a los salones del teatro Campoamor de Oviedo para recoger el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, que reconocía el valor de esa “enciclopedia libre, políglota y editada colaborativamente” que tantas alegrías le había dado. “Los voluntarios hemos seguido trabajando por nuestra propia satisfacción. Wikipedia es un fenómeno asombroso. Yo creo que ni Jimmy Wales se lo acaba de creer”.

Jimmy Wales (Huntsville, Estados Unidos, 1966) apenas tenía tres años cuando su madre compró una enciclopedia para niños. Cuando aprendió a leer, pasaba horas consultando las entradas ilustradas con fotografías en blanco y negro. Le fascinaban esos 22 tomos que sus padres guardaban en la estantería del salón. En 1994, tras terminar la universidad, Wales se mudó a Chicago para trabajar en una compañía financiera —era un agente bursátil concienzudo y certero, pero no demasiado agresivo, según su jefe—, y cuatro años después, a San Diego para empezar una nueva vida: utilizó sus ahorros para lanzar un portal web. Recuerden: estamos en los noventa, en el mundo antes de Google, y por entonces Yahoo era el rey. El negocio iba razonablemente bien, así que Wales decidió experimentar y, de paso, cumplir un sueño de infancia: quería crear una enciclopedia online que se llamaría Nupedia. Contrató a Larry Sanger, un doctorando de Filosofía al que había conocido en un foro de Internet, para que gestionara el proyecto y en marzo del año 2000 se pusieron a trabajar: pedían artículos a expertos, que luego sometían a un proceso de siete pasos y que, superadas todas las revisiones, publicaban en la Red en su versión definitiva. El método de trabajo habitual en las enciclopedias clásicas. El objetivo era que, con el tiempo, Nupedia se sostuviera con ingresos publicitarios. Pero, tras un año de trabajo, el balance no era precisamente prometedor: había 21 artículos publicados y 150 en borrador. Algo tenía que cambiar.

“Una enciclopedia libre es una idea inspiradora. Wikipedia es lo que Internet debería ser”
Sanger se enteró, gracias a un amigo, de que existía una herramienta de software denominada wiki que permitía escribir y editar de forma colaborativa. Y decidieron probar suerte: Wikipedia nacía el 15 de enero de 2001. En un mes ya habían superado los 1.000 artícu­los y no tardarían en aparecer ediciones en francés, español, italiano, alemán, ruso… Hoy suman 301 idiomas —entre ellos, catalán, euskera o gallego—. Casi dos décadas después, Wales todavía recuerda que el tráfico se multiplicaba mes a mes y él mismo tenía que instalar los servidores. Si un proyecto tan utópico —acceso libre a la suma del conocimiento humano en un solo lugar y mantenido por voluntarios— ha triunfado, cree, es porque “una enciclopedia libre representa una idea inspiradora y emocionante. Es un sueño materializado: esto es lo que Internet debería ser. Además, editar Wikipedia es divertido. Si pasas unas horas del domingo investigando y escribiendo un artículo, te vas a dormir sintiendo que el mundo es un poco mejor”.

Wales es una de las personalidades más destacadas de Internet. El padre de uno de los grandes tesoros de la Red. Un compendio del conocimiento libre que suma más de 15.000 millones de páginas vistas mensuales, más de 47.000 millones de artículos y 72.000 editores activos. Un movimiento que perdura gracias al esfuerzo, la dedicación y la capacidad de los voluntarios, y que se enorgullece de su diferencia: en sus páginas no hay publicidad, su única vía de financiación son las donaciones. También es, como le gusta señalar a la prensa anglosajona, el único miembro no multimillonario del club de los fundadores de las webs que acaparan la atención mundial —Mark Zuckerberg, Larry Page y Sergey Brin, Jeff Bezos…—. Ataviado con camisa azul, vaqueros negros y zapatillas Vans, mira por la ventana y señala: “Aquí en Londres hay montones de banqueros que ganan más de lo que yo ganaré nunca, pero mi vida es 10 veces más interesante. El éxito de Wikipedia no reside solo en su popularidad: es la demostración de la bondad y la colaboración colectivas. Además, gracias a ella puedo conocer a quien quiera, participar en proyectos muy estimulantes y tener voz para opinar sobre asuntos que me importan, como la libertad de expresión”.

El estadounidense vive en Londres desde 2012, cuando se casó en terceras nupcias con Kate Garvey, antigua asistente de Tony Blair, y recibe en las oficinas de su nueva aventura, WikiTribune —que, a pesar del prefijo, es una iniciativa totalmente independiente de Wikipedia—, situada en un imponente rascacielos proyectado por Renzo Piano a orillas del Támesis. Ahora Wales quiere aplicar la fórmula Wikipedia a las noticias: en WikiTribune, que aún está en fase de prueba, los artículos serán sometidos a una revisión tanto por parte de periodistas profesionales como por miembros de la comunidad. Se trata, subraya, de no desperdiciar la “inteligencia colectiva” relegándola a los comentarios al final de la página. Periodismo de evidencia, lo llama. “Me perturba la idea de que vivamos en un mundo posverdad. Es una locura. El modelo de negocio de los medios de comunicación lleva mucho tiempo bajo ataque y hasta los diarios serios se enfrentan al dilema de hacer periodismo de calidad, que es muy caro, o contratar a chavales para escribir contenidos virales, que es muy barato. Hay que encontrar nuevos modelos”.

No debemos esperar unas oficinas como las de Google, advierten. “Somos una asociación sin ánimo de lucro”, justifica John Lubbock, responsable de comunicación de Wikimedia UK, entidad afiliada a la Fundación Wikimedia, organización que respalda Wikipedia y otros proyectos hermanos menos conocidos como Wikcionario, Wikiviajes, Wikiversidad o Wikinoticias. Impulsada por Wales en 2003, con sede en San Francisco y 302 empleados repartidos por todo el mundo, esta fundación, dirigida por Katherine Maher —Wales ya no está en el día a día, pero forma parte de la junta directiva y sigue pronunciando el tradicional discurso conocido como el estado de la Wiki en la conferencia anual Wikimanía—, se nutre de donaciones para realizar sus actividades: en el ejercicio 2016-2017 recaudaron 91 millones de dólares y aproximadamente el 90% de las aportaciones proceden de particulares que dan, de media, 15 dólares.

El poder de Wikipedia reside en Wikipedia: la comunidad tiene un control total del contenido
Efectivamente, la oficina de Wikimedia en Londres se encuentra en una calle cercana a la Tate Modern y es un rectángulo poco fotogénico que termina en unos ventanales y luce la desgastada moqueta de rigor. Para eso estamos en suelo británico. Tiene una pequeña sala de reuniones y el resto del espacio lo ocupan las mesas de sus nueve trabajadores. “Aquí fundamentalmente nos dedicamos a apoyar los proyectos de Wikimedia y a la comunidad, a recaudar dinero, pues nos financiamos con una dotación de Wikimedia y fondos propios, y a establecer proyectos de colaboración con instituciones culturales y educativas”, explica Lubbock. En los principios, crear una nueva entrada en Wikipedia o modificar una existente era tan sencillo como apretar al botón de “Editar”. Ni siquiera hacía falta registrarse. “Ahora somos una comunidad enorme y hay más reglas”, precisa. “Requiere de un cierto aprendizaje. Por eso, cada vez organizamos más talleres para no perderse en Wikipedia”.

“Pobres novatos”, suelen repetir con una media sonrisa los colaboradores más experimentados. ¿Por qué no se puede crear la biografía de x persona? ¿Por qué me han borrado la corrección que hice? ¡Solicito la intervención de un bibliotecario! Son mensajes habituales en las páginas de discusión de la enciclopedia, que, entre sus normas de buen funcionamiento, recuerda a los veteranos que no sean hostiles con nadie en general y con los nuevos en particular. Hay mucho trabajo por hacer. Evidentemente, no siempre atienden a razones, esta plataforma colaborativa no es ajena a las disputas, pero carece de la toxicidad que campa a sus anchas en muchos foros de Internet. “Creo que, en general, tenemos un ambiente saludable porque nunca dijimos: ‘Wikipedia está con la libertad de expresión sin cortapisas. Expresa lo que quieras’. Siempre tratamos de que hubiera un comportamiento adecuado”, asegura Wales. 

Y quienes velan tanto por la calidad del contenido como por la armonía de la comunidad son los propios voluntarios. La enciclopedia tiene una compleja jerarquía de usuarios que poseen determinados derechos de edición y gestión de las páginas. Por ejemplo, solo los confirmados, es decir, aquellos que hayan realizado un mínimo de 50 ediciones, podrán editar páginas que han sido semiprotegidas para evitar vandalismos, y los bibliotecarios, la principal figura encargada del mantenimiento del orden en la Wikipedia en español —esto puede variar en función de la edición—, son elegidos por votación y entre sus atribuciones se encuentran las de borrar o restaurar páginas y bloquear a otros usuarios. El poder de Wikipedia reside en Wikipedia. 

La comunidad se rige por una serie de políticas y convenciones alcanzadas por consenso y no responde ante nadie: la Fundación Wikimedia se ocupa de prestar soporte técnico y de la redistribución de los recursos, pero no interviene en su funcionamiento diario ni ejerce ningún tipo de control sobre el contenido. Es una república independiente. El mismísimo Jimmy Wales tuvo sus más y sus menos con los empoderados editores cuando quiso cambiar su fecha de nacimiento: su partida dice que vino al mundo el 8 de agosto de 1966, pero en realidad lo hizo el 7 por la noche. Cuando trató de corregir el dato, los wikipedistas se opusieron, y ahí se iniciaría un debate que tardó años en resolverse. Y en realidad, a los usuarios no les faltaba razón: había un documento oficial que respaldaba la fecha errónea y tan solo el testimonio de Wales para defender la enmienda. De hecho, fue él quien se encargó de perfilar los principios que los voluntarios veneran por encima de todas las cosas: los artículos deben estar bien escritos, ser neutrales en sus puntos de vista y apoyarse en fuentes fiables y verificables.

No tiene explicación. Es un vicio. Un virus. Casi un estilo de vida. Los wikipedistas siempre están pensando en el siguiente artículo. Y no viven la actualidad como el resto de los mortales: cuando se produce una noticia, ellos están pendientes de introducir las novedades en la enciclopedia (y de contener a los trolls con ganas de divertirse), que se actualiza a un ritmo vertiginoso. A los pocos minutos de que ganara la moción de censura, Pedro Sánchez ya figuraba como presidente del Gobierno de España. A Julen Lopetegui incluso le nombraron entrenador del Real Madrid antes del anuncio oficial y editores veteranos tuvieron que frenar el entusiasmo de quienes se adelantaron a los acontecimientos —en todas las entradas de la enciclopedia hay un historial y una página de discusión donde pueden consultarse todos los cambios y los, en muchos casos, encendidos debates que suscitan—. 

“Quizá sea extremo, pero yo acudo a Wikipedia para informarme de hechos recientes en lugar de a los periódicos porque ahí encuentro una historia con introducción, nudo y desenlace. Y, por supuesto, cuando viajo lo hago con Wikipedia: consulto lo que tengo que visitar, y si detecto que falta algo importante, lo completo”, relata Miguel García, jurista vallisoletano de 26 años y editor desde los 15. “El año pasado estuve en Atenas y me di cuenta de que no había artículo en español sobre el Antiguo Palacio Real. ¡Cómo podía ser! ¡Si estaba en la plaza Sintagma, donde se desarrollaron las manifestaciones contra los recortes durante la crisis! Enseguida me puse manos a la obra”.

Lourdes Cardenal también se organiza excursiones con su marido, Nicolás —él hace las fotos—, para visitar despoblados, uno de los temas que le apasionan. Y en Wikimedia España —aquí la asociación tiene dos trabajadores, Rubén Ojeda y Virginia Díez, y 165 socios— se han impuesto el desafío de que no haya ni un solo municipio español sin foto en la enciclopedia: en la última escapada recorrieron la provincia de Cuenca. Tan solo les quedan 650 municipios para declarar cumplida la misión. “Wikipedia es una red social del conocimiento: una maravillosa experiencia humana construida desde el altruismo. No somos autómatas pegados al ordenador, al final acabamos conociéndonos y haciéndonos amigos. Esa es la magia. Jimmy Wales podría ser un Mark Zuckerberg, pero prefirió hacer las cosas de manera distinta. Si esta fuera una iniciativa de Google, no sería lo mismo: sería una enciclopedia convencional del siglo XXI, pero nada extraordinario”, razona García.

El pasado mes de marzo, durante una entrevista en el marco del festival South by Southwest en Austin (Texas), Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube, anunció que iban a aliarse con Wikipedia para batallar contra la proliferación de teorías conspirativas y desinformación en esta plataforma de vídeo de Google. Unas semanas después, Facebook también comunicó que sus ingenieros estaban trabajando con la enciclopedia para frenar las fake news en la red social. Dos gigantes tecnológicos se encomendaban a una organización sin ánimo de lucro, de presupuesto ajustado y sostenida gracias al esfuerzo de voluntarios, para tratar de resolver una crisis de calado.
En la comunidad wikipedista recibieron la noticia como un espaldarazo a su trabajo: atrás quedaban los tiempos en los que se cuestionaba la fiabilidad de una enciclopedia que, aunque imperfecta, se ha esforzado por mejorar la calidad de su contenido. Otro triunfo para la historia de Wikipedia, donde todavía resuena el dictamen de la prestigiosa revista Nature, que, tras un riguroso análisis, concluyó que los artículos científicos de Wikipedia apenas tenían nada que envidiar a los de la canónica Encyclopedia Britannica: “Nuestros revisores encontraron una media de cuatro errores en cada entrada de Wikipedia y tres en las de Britannica”.

Para Wales es una buena noticia que este tipo de compañías valoren las millones de páginas de Wikipedia. “Somos una entidad que no persigue fines comerciales y un enorme recurso público que todos, particulares y empresas, pueden utilizar. Nuestro contenido es libre. Pedimos a nuestros lectores que donen y creo que estas compañías que se benefician del trabajo de la comunidad también deben poner su parte”.

El patrimonio wikipedista es muy útil para Google, que obtiene de la enciclopedia buena parte de la información que nos ofrece en su Gráfico de Conocimiento —ese recuadro que aparece a la derecha en determinadas búsquedas y que si, por ejemplo, hemos buscado a “Clara Campoamor”, nos permite ver de un vistazo sus datos biográficos, sus principales libros y personalidades relacionadas—; para asistentes de voz como Siri de Apple o Alexa de Amazon, que hallan en Wikipedia la respuesta a las preguntas que les plantean, o para todos aquellos que trabajen en inteligencia artificial y necesiten entrenar a sus algoritmos. Según Katherine Maher, directora ejecutiva de la Fundación Wikimedia, se encuentran ante una gran oportunidad. “No queremos depender de las donaciones de una única compañía, pero sí sería importante para nosotros lograr un compromiso de apoyo a largo plazo de distintas empresas, porque estamos creando un fondo que asegure el futuro de Wikipedia incluso en el caso de que desapareciera la Fundación Wikimedia”.

En teoría, Wikipedia no debería funcionar. Su destino lógico era el caos. Pero, en la práctica, lo hace. Aunque para apuntalar su futuro Wales desgrana varias tareas pendientes. “Tenemos que seguir cultivando una comunidad saludable, porque de otro modo desapareceríamos, y tenemos que adaptarnos a los cambios tecnológicos. Cuando empezamos, los smartphones no existían y ahora el 50% de nuestro tráfico se realiza desde estos dispositivos, que nos traen muchos lectores, pero nosotros también queremos editores. Y no es tan sencillo escribir un artículo desde un móvil. Eso representa un reto”. La diversidad es otro punto débil: menos del 20% de las voluntarias de Wikipedia son mujeres. “Estamos tratando de corregir el desequilibrio, y no solamente por corrección política, sino por la calidad y diversidad del contenido. El wikipedista medio es un hombre occidental de 28 años, soltero y sin hijos, y por tanto muchas realidades le son ajenas. Necesitamos una comunidad variada para cubrir la totalidad de la experiencia humana”, justifica.

Desde 2015, Wikimedia España ha organizado 33 jornadas de edición colectiva —denominadas editatonas, del inglés edit-a-thon, combinación de los términos edit y marathon— para reducir la brecha de género y mejorar los contenidos sobre los logros de las mujeres en las ciencias, la literatura o la informática. En la versión en español, las biografías femeninas se sitúan en un 20% —la media global se encuentra en el 17%—. El pasado 8 de marzo, justo a tiempo para la efeméride, Adrián Estévez terminó los 100wikidays, el reto que quizá mejor ilustra el fervor wikipedista: escribió un artículo al día durante 100 días consecutivos. En su caso, sobre escritoras que no tenían página en Galipedia, la edición en gallego de la enciclopedia libre, como Anaïs Nin, Alfonsina Storni o Pilar Millán Astray. María Sefidari, vicepresidenta de la Fundación Wikimedia y voluntaria desde 2006, terminó su maratón exhausta. Ella escribió o tradujo artículos de mujeres notables como la bioquímica australiana Rita Harradence o la antropóloga donostiarra Begoña Aretxaga. Aún no sabe si repetirá. “Fue duro”, recuerda. “Pero hay que aprovechar este recurso, único en Internet, para luchar contra los sesgos y, sobre todo en el caso de las mujeres, contra las inhibiciones internas que nos llevan a preguntarnos: ‘¿Quién soy yo para escribir sobre determinado tema?”.

Todos los martes. De 18.30 a 20.30. El grupo de trabajo Cuarto Propio se reúne en uno de los laboratorios del centro cultural Medialab-Prado, en Madrid. ¿Su misión? “Queremos que haya más referentes femeninos en Wikipedia. Porque faltan”, explica Carmen Galdón Corbella, fundadora de esa iniciativa que nació en 2015. Su núcleo duro está formado por ocho miembros —el colectivo está abierto a hombres y, de hecho, desde hace tres meses el profesor de lengua y literatura Jesús Eloy Pérez Alonso acude (casi) todos los martes: está cubriendo lagunas en la categoría de autoras de novela juvenil—. “Aquí realizamos una lectura colaborativa de todos nuestros artículos. Nos celebramos y aplaudimos cuando publicamos”, relata Mónica Fernández. Cuarto Propio ha creado las biografías de la matemática María Pazos y la fotógrafa Paula Anta, y ha retocado la de Amparo Barayón para que sus méritos —fue pianista y activista— figurasen antes que el oficio de sus progenitores o su matrimonio con el escritor Ramón J. Sender. Una vez acumulen más experiencia de edición, confiesan, aspiran a remangarse con entradas más peliagudas como patriarcado, feminismo o violencia machista que, en su opinión, no reciben el tratamiento debido en la enciclopedia. 

“Pensamos mucho los artículos de mujeres que escribimos para que estén impecables y no puedan decirnos que no son interesantes o enciclopédicamente relevantes. Editar es relativamente sencillo, pero luego te topas con la trastienda humana y los juegos de poder, que también los hay: esta enciclopedia es un reflejo de la sociedad”, asegura Galdón Corbella. “Wikipedia engancha porque te permite ver tu contribución colectiva. Es emocionante y empoderante saber que puedes escribir la historia”. O, al menos, reescribirla.

lunes, 4 de marzo de 2019

LA CÁPSULA DRAGON DE SPACE X SE ACOPLÓ CON ÉXITO A LA ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL


Es un paso clave en los planes de la NASA de volver a llevar astronautas al espacio. Los detalles. Un proyecto de Elon Musk
03/03/2019 - 15:29  Clarín.com  

"¡Acoplamiento confirmado! Después de 18 órbitas de la tierra desde su lanzamiento, la nave espacial Crew Dragon se unió con éxito a la Estación Espacial Internacional", confirmó este domingo la NASA. Se trata de una misión de prueba de la empresa Space X -del multimillonario Elon Musk-, con el que la agencia estadounidense planea volver a llevar este año astronautas al espacio.

El acoplamiento de la cápsula, que tiene 8 metros de largo y llevaba un maniquí a bordo, fue a las 7.51 (hora de la Argentina), confirmaron los astronautas de la estación. Un poco más de dos horas más tarde, los tres miembros de la tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS), la estadounidense Anne McClain, el canadiense David Saint-Jacques y el ruso Oleg Kononenko, abrieron la escotilla de la cápsula y, por primera vez, entraron en la cápsula en el espacio.

En su interior encontraron al maniquí, Ripley, instalado en un asiento, y a un pequeño peluche con forma de planeta azul, que SpaceX introdujo con humor en la cápsula para que sirviera de "indicador de ingravidez super 'high tech'". "Bienvenidos a la nueva era de los vuelos espaciales", declaró McClain, desde el interior de Crew Dragon.

"Felicidades a todos por este logro histórico que nos acerca al día en que podremos hacer volar a astronautas estadounidenses en cohetes estadounidenses", declaró el jefe de la NASA, Jim Bridenstine. La cápsula se había acercado en varias etapas a la estación, sincronizando su velocidad y trayectoria.

En la imagen, el contacto parecía producirse muy lentamente, pero lo cierto es que la ISS y la cápsula avanzaban paralelas a más de 27.000 km/h en órbita alrededor de la Tierra, a unos 400 kilómetros de altura de la superficie de nuestro planeta. La llegada tardó aproximadamente 27 horas desde el lanzamiento de la cápsula en un cohete Falcon 9 de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Dragon se separará de la estación el próximo viernes para volver a la Tierra y caer en una plataforma en el Atlántico, frenada por cuatro paracaídas.

La misión es un ensayo general, sin humanos, de la primera misión tripulada de Dragon, que se lanzará este año. Si todo sale según lo previsto, en abril la SpaceX llevará a cabo un nuevo test de vuelo para probar un sistema de emergencia y, meses más tarde, probablemente en julio, transportará por primera vez a dos astronautas de la NASA a la estación espacial, donde permanecerán dos semanas.

El objetivo de la prueba realizada este fin de semana es verificar que el vehículo sea confiable y seguro, para permitir a la NASA reanudar los vuelos tripulados desde suelo estadounidense. Desde el final del programa de transbordadores espaciales en 2011 tras 30 años de servicio, sólo los rusos transportan personas en viajes de ida y vuelta a la ISS.

SpaceX ha realizado este viaje una docena de veces desde 2012, pero llevando solo suministros para reabastecer la estación. Transportar humanos allí requiere asientos, un aire respirable en una cabina presurizada, una temperatura regulada para los pasajeros y, por supuesto, sistemas de emergencia. La NASA se dispone así por primera vez a confiar a compañías privadas el transporte de sus astronautas. Boeing también ganó un contrato y está desarrollando su propia cápsula, Starliner, que será probada en unos meses.

La agencia espacial estadounidense ya no es propietaria de naves ni cohetes y compra un servicio por un precio fijo: 2.600 millones de dólares por seis viajes tripulados de ida y vuelta en el caso de SpaceX, según un contrato firmado en 2014, al que se suman los contratos de desarrollo de las naves por 600 millones.

Este cambio de modelo se inició durante el primer mandato del presidente Barack Obama, a partir de 2010. Pero debido a los retrasos en el desarrollo, se ha concretado bajo la presidencia de su sucesor, Donald Trump. El momento en el que cohete SpaceX Falcon 9 despegaba, este sábado, para llevar a la cápsula a la Estación Espacial Internacional. (Reuters)

"Hemos logrado que la Nasa vibre otra vez. Gran operación y éxito. íFelicitaciones a SpaceX y todos!", tuiteó el mandatario republicano el sábado después del lanzamiento de la cápsula. "Estamos liderando en el espacio de nuevo", se jactó en su cuenta de Twitter el vicepresidente Mike Pence. La NASA tiene como instrucción oficial desde 2017 volver a la Luna. Para ello ha recibido un buen financiamiento del Congreso y tiene un presupuesto de 21.500 millones de dólares en 2019.

Elon Musk, el magnate que creó SpaceX en 2002, parece más interesado en una exploración más lejana del Sistema Solar. El sábado volvió a exponer su sueño: "Deberíamos tener una base en la Luna, una base humana permanentemente ocupada en la Luna. Y enviar gente a Marte y construir una ciudad en Marte". Musk firmó con un cliente, el multimillonario japonés Yusaku Maezawa, para un viaje alrededor de la Luna no antes de 2023, a bordo de un cohete que está en construcción, mucho más poderoso que el utilizado para la misión Dragon.
Fuente: AFP y Télam

jueves, 28 de febrero de 2019

EL 5G LLEGÓ AL CAMP NOU, EN BARCELONA

Es el primer gran estadio de Europa en recibir este tipo de conectividad. 
El 5G llegó al Camp Nou. Así, pasó a ser el primer estadio de fútbol de Europa en contar con este tipo de conectividad. El anuncio se hizo hoy en el Congreso Mundial de Móviles (MWC) en Barcelona. Se trata de un proyecto conjunto de Telefónica y el FC Barcelona que contó con la colaboración del GSMA y Mobile World Capital Barcelona. Todo esto es parte de la iniciativa 5G Barcelona, que busca convertir a la ciudad en un hub tecnológico, según remarcaron en la conferencia que se hizo en el MWC.

En el marco de esta iniciativa se pudieron colocar cámaras 360 inalámbricas en diferentes puntos del estadio para que el usuario pueda ver los partidos desde donde quiera, utilizando ganas de realidad virtual. La idea es generar nuevos desarrollos que permitan al usuario tener experiencias más inmersivas.

El despliegue de infraestructura dotó al Camp Nou de una cobertura permanente 5G en las gradas y en el terreno de juego. Para este desarrollo se empleó la banda comercial de Telefónica y una red estándar 3GPP de Ericsson. Es decir que ya se preparó el terreno para lograr el 5G dedicado o interno, es decir para que haya esta velocidad en los desarrollos que se hagan dentro del estadio.

En el MWC se retransmitieron imágenes en directo (por medio de cámaras conectadas por 5G) desde el Camp Nou, así como contenidos exclusivos de un entrenamiento del FC Barcelona en la Ciutat Esportiva Joan Gamper. También se realizó un tour virtual en el estadio.

Para la transmisión de experiencias deportivas a través de drones, cámaras 360 o cualquier otro dispositivo es fundamental lograr una buena conexión. En este contexto, el 5G se vuelve una prioridad, tal como se viene puntualizando a lo largo de todo este congreso MWC.

La tecnología 5G permite subir, con mayor facilidad, videos de entre 30 Mbps y hasta 200 Mbps para las calidades de 360 grados en 4k. A su vez, un servidor de streaming ubicado en el borde de la red móvil (Edge Computing) más cercana a los usuarios permite que varios espectadores con gafas 360 puedan tener una experiencia inmersiva y sin cortes.

"Gracias al acuerdo entre el FC Barcelona y GSMA, con la participación de Telefónica, hemos puesto el Camp Nou como un laboratorio de innovación a disposición de la tecnología más avanzada en telefonía móvil, el 5G" dijo el presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu.

Por su parte, Emilio Gayo, presidente de Telefónica España dijo: "Asistir en directo a un partido de fútbol de primer nivel mundial es un privilegio que no todos pueden disfrutar, y este proyecto nos permite soñar con ofrecer a todos nuestros clientes la posibilidad de vivir en primera línea eventos deportivos de esta magnitud".
INFOBAE

sábado, 23 de febrero de 2019

JIM YONG KIM: LOS EMPRENDEDORES DE HOY SERÁN LOS EMPLEADORES DEL FUTURO


El presidente del Banco Mundial participó de una charla con jóvenes estudiantes y emprendedores en el Polo Científico del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Sus impresiones de los futuros trabajos que vendrán
Por Víctor Ingrassia 18 de agosto de 2017

El presidente del Banco Mundial, el coreano Jim Yong Kim habló a un amplio auditorio, en su mayoría estudiantes secundiarios y jóvenes emprendedores, acerca de cómo será el futuro laboral y las oportunidades de desarrollo que tendrán las próximas generaciones.
En una charla en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), perteneciente al Ministerio de Ciencia y Tecnología, Kim dejó a todos los presentes en la sala con la boca abierta al afirmar que "la inteligencia artificial va a eliminar entre 50% y 65% de todos los trabajos existentes en los países en vías de desarrollo como la Argentina", pero enseguida tranquilizó al asegurar que "los cambios tecnológicos también traerán nuevas oportunidades de empleo".

El presidente del Banco Mundial habló a jóvenes estudiantes y emprendedores
"La inteligencia artificial va a eliminar entre 50% y 65% de todos los trabajos existentes en los países en vías de desarrollo, incluyendo la Argentina", indicó el presidente del Banco Mundial, durante su participación en el panel Invirtiendo en los empleos del futuro.
Nuevos trabajos dinámicos

Y agregó: "Esta dinámica vibrante va a generar nuevos trabajos porque nuestra tarea no es tratar de preservar los empleos antiguos, sino crear nuevos que van a necesitar nuevas capacidades. Entonces, vivimos un período de grandes preocupaciones, pero también de grandes oportunidades".

Kim les dijo a los jóvenes emprendores y estudiantes que los trabajos nuevos estarán relacionados con la tecnología y la innovación, en la "próxima carrera para ser competitivos en el futuro".

"Silicon Valley es un gran ejemplo de la creación de un ecosistema empresarial que ha permitido y permite mayor actividad inversora", apuntó y enseguida destacó los esfuerzos que realiza el Banco Mundial actualmente para "construir un ecosistema de innovación y tecnología para crear empleos en la Argentina. Los emprendedores serán los empleadores del futuro".

"Hay mucha capacidad industrial en la Argentina. Falta acceso a capitales y más inversión. La innovación jugará un importante rol en el escenario económico mundial", agregó.
Pero pidió mayor esfuerzo a los gobiernos para que vuelquen al desarrollo de una educación de mayor calidad, capaz de fomentar el pensamiento crítico y la solución de problemas. "Los países deben preparar a su población para el futuro del trabajo, aquellos que no estén listos quedarán excluidos", advirtió.

viernes, 22 de febrero de 2019

QUIÉNES SON LOS QUE IMPULSAN LA CONQUISTA DEL ESPACIO


Artemis es una base lunar formada por cinco domos que dan servicio a una pequeña industria pesada y al turismo espacial. Pasarla bien en la luna es caro, y a muchos jóvenes no les alcanza el dinero para subsistir. Los apartamentos son tan pequeños como cajas, se comparten instalaciones de aseo comunales y se comen unos snacks de algas muy baratos. La pobreza ha persuadido a muchos de armar una comisión criminal: un sabotaje en la superficie lunar. La luna se ha convertido en un campo de batalla para el crimen organizado que persigue una nueva tecnología que podría revolucionar todo el sistema de comunicación de la Tierra.

Esta es la trama de Artemis, la segunda novela de Andy Weir, escritor del bestseller The Martian, que esta vez nos lleva a la luna a espiar a posibles poblaciones futuras y sus conflictos. Mientras la ciencia ficción sigue encontrando en el espacio un lugar fértil para emplazar sus historias, una nueva ola de empresas, científicos e inversionistas predice sociedades interplanetarias y construye un presente prometedor para las próximas tres décadas de exploración y conquista espacial en la que las bases de habitantes permanentes en la luna, subsidiarias de empresas en estaciones espaciales privadas, miles de constelaciones de satélites brindando servicios permanentes o hasta el turismo a Marte salen del terreno de la ficción para ser ciencia.

A mediados de la década del 90, el fin de la Guerra Fría había desinflado a las principales agencias espaciales. Así como la NASA logró poner hombres en la luna, la ex URSS logró los mayores récords de permanencias humanas en el espacio a bordo de sus estaciones espaciales. Pero con el cambio de política contaban con mucho menos presupuesto y por ello debieron abrirse hacia la colaboración con iniciativas privadas. "Las actuales agencias espaciales siempre tendrán su participación en la actividad espacial por más que existan las empresas privadas, ya que por un lado las primeras tienen la experiencia y las segundas tienen recursos para afrontar una nueva actividad espacial en la cual prima la optimización de recursos con los cohetes reutilizables, por ejemplo, ya que los costos corren por su cuenta, en la jerga científica se dice que las compañías privadas están subidas a hombros de gigantes (las agencias espaciales) ya que utilizan su experiencia y la mejoran", describe Diego Córdova, investigador de historia espacial y vuelos tripulados, periodista y autor del libro Huellas en la luna, que se publicará en abril próximo, a días de que se cumplan los 50 años del programa lunar Apolo 11.

Más que competencia de naciones contra empresas, existen hoy cientos de programas en colaboración entre ambos mundos. La rigurosidad, detalle y planificación a largo plazo de las agencias nacionales se mezcla con la agilidad, la no adversión al fracaso y la ambición de actores privados, generando un escenario de alta ebullición. Por ejemplo, este año Estados Unidos volverá a contar con sus propias naves tripuladas para enviar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS), algo que no podía hacer desde 2011, cuando la flota de transbordadores de la NASA (integrada por el Discovery, el Atlantis y el Endeavour) fue retirada del servicio activo y sus astronautas, hasta el día de hoy, vuelan a bordo de las naves rusas Soyuz. Ahora volverán al espacio de la mano de SpaceX, con su nave Dragon (la cual ya realizó vuelos no tripulados llevando suministros a la Estación Espacial Internacional) y de Boeing con su nave CST-100 Starliner. "También, para 2024 las principales agencias espaciales (NASA de EE.UU., JAXA de Japón, ESA de Europa, CSA de Canadá y Roskosmos de Rusia) están planificando una nueva estación espacial llamada Deep Space Gateway, que orbitará en torno a la luna, será más pequeña que la actual en órbita terrestre, pero por primera vez un complejo orbital tripulado estará fuera de la órbita terrestre, lo cual será un pequeño paso en la exploración de nuevas tecnologías para los futuros vuelos interplanetarios", describe Córdova.

La nueva liga espacial
En el mundillo aeroespacial se los conoce como los protagonistas del Newspace, son una coalición de magnates que están corriendo los límites de lo posible en términos de innovación con visiones de trascendencia terrestre. Su esfuerzo colectivo genera una competencia que actúa como un catalizador para el progreso. Un poco por ego, poder y también altruismo, hay un trío de alto perfil que viene conquistando nuevos hitos cada semana, generando una infraestructura y una visión que los trascenderá.
Fue la inspiración para crear al personaje de Tony Starke en Ironman, Elon Musk, el empresario nacido en Sudáfrica comenzó SpaceX en 2002 con US$ 100 millones procedentes de su previa fortuna en PayPal, de la cual fue uno de los fundadores. También, creó Solar City, The Boring Comany, entre otras. La compañía ya ha lanzado casi 70 cohetes y ha obtenido contratos con la NASA, la Fuerza Aérea de EE.UU. y las principales agencias espaciales para colocar satélites en órbita y ayudar a reabastecer a la Estación Espacial Internacional y pronto llevar también tripulaciones allí. Tuvo lanzamientos fallidos, con explosiones y pérdidas multimillonarias, pero también lanzó un auto Tesla (también fundada por Musk) al espacio como parte de su proyecto del cohete Falcon Heavy. Musk, amante de los anuncios grandilocuentes, planea enviar a la gente al espacio en vuelos comerciales. El año pasado, anunció el primer "turista en la luna" de SpaceX, que será el millonario japonés Yusaku Maezawa. Pero un objetivo final es enviar vuelos tripulados a Marte y eventualmente colonizar el planeta rojo.

Tuitero verborrágico, Musk suele soltar primicias y chicanas en 240 caracteres. El 11 de enero último mostró en Twitter el prototipo de su cohete Starship, hasta ese entonces conocido como BFR, con la que espera de podamos viajar a Marte. La foto es tan increíble que lo llevó a aclarar: "Esta es una imagen real, no una representación". La nave Starship Hooper tiene ocho metros de diámetro, como lo será el futuro cohete, pero es más corto que su versión orbital que se espera para junio. Sus primeros vuelos de prueba suborbitales, que alcanzarán varias decenas de kilómetros en el aire antes de volver a aterrizar en la Tierra, podrían llegar en marzo o en abril. Esa versión se combinará con un potente cohete conocido como Super Heavy. SpaceX ha dicho que el dúo, algún día, podría transportar personas de ciudad a ciudad en la Tierra en muy poco tiempo, así como propulsar a los pasajeros alrededor de la Luna, a la superficie lunar, e incluso a Marte y viceversa. Musk cree que de tener éxito le estará dando a la raza humana la mejor oportunidad de supervivencia en el futuro.

Alguien que conoce bien a Elon Musk es el astronauta Garret Reisman, que por siete años fue el Jefe de Operaciones Espaciales en SpaceX, hasta mayo último. Previamente había sido astronauta en la NASA y hoy continúa como consejero senior de la empresa de Musk y entrena alumnos desde la Universidad de California del Sur. "Como astronauta de la NASA, pude volar en el transbordador espacial y en la estación espacial internacional. Al realizar tres caminatas espaciales, tuve la oportunidad de ver nuestro frágil planeta en su totalidad. En SpaceX fui parte de la nueva vanguardia y ayudé a liderar esta empresa dinámica y altamente innovadora hacia un nuevo futuro comercial en el vuelo espacial humano", le explica a LA NACION revista Reisman, que no duda en que será SpaceX la que llegue primero a la luna y Marte. "Creo que estamos al comienzo de una nueva era dorada de la exploración espacial. Uno de los aspectos más visibles será el turismo espacial y la otra característica definitoria será que los humanos abandonen la órbita terrestre baja por primera vez desde principios de los años setenta", dice.

El multimillonario inglés Sir Richard Branson ha estado persiguiendo el turismo de vuelos espaciales desde 2004 con Virgin Galactic, cuando logró el primer vuelo suborbital superando los 100 kilómetros con un piloto comercial. Cuenta ya con 600 personas preinscriptas dispuestas a pagar un ticket de 250.000 dólares para hacer turismo por el espacio. En diciembre pasado, luego de un vuelo exitoso con su nave Unity, que llegó a una latitud de 83 kilómetros, cerca de la cuarta capa de la atmósfera (los vuelos comerciales vuelan a 12 kilómetros, aproximadamente) declaró que él mismo lo tomará este año para luego abrir la experiencia a los turistas que quieran transformarse en astronautas, al menos por un rato. Todavía lucha con el fantasma de inseguridad que dejó un intento fallido en 2014, que se cobró la vida de un copiloto.

Como si ser el hombre más rico del planeta y el fundador de la empresa más importante no lo tuviera ocupado, Jeff Bezos también se subió a la conquista de las estrellas. Una compañía menos publicitada que Amazon que tiene el rey del comercio electrónico es Blue Origin, que busca sobresalir en la industria espacial con transporte a Marte, satélites orbitales y vuelos espaciales humanos. Bezos, distinto de Musk, prefiere dar pasos firmes, pero sin grandes anuncios. Desde 2016, ha vendido US$ 1000 millones de sus acciones de Amazon cada año para poder mantener la empresa en activo. Su objetivo, como el de SpaceX, es reducir el costo de los viajes espaciales produciendo cohetes reutilizables. En el pasado, los cohetes se descartaban después de un solo lanzamiento. También está preparando el envío de turistas espaciales en un vuelo suborbital, con boletos que podrían costar unos US$ 300.000 por persona. Bezos tiene ambiciones de formar una sociedad con la NASA para probar la posibilidad de asentamientos humanos permanentes en la Luna.

Otro jugador de peso en la empresa Boeing, que junto con SpaceX trabaja en naves que puedan llevar tripulaciones a la ISS muy pronto. La astronauta Kavya Manyapu es parte del equipo de desarrollo de la nave espacial Starliner y los trajes espaciales para ir a Marte. Consultada por el ambiente de ultracompetitividad y el estrés que una industria así genera, Manyapu asegura que no es un problema. "La carrera por la conquista del espacio para mí es mucho más que exploración espacial, significa evolución humana. Mi sueño es poder ir al espacio y me estoy formando como astronauta para lograrlo. Aunque es una industria ultracompetitiva, es una comunidad muy reducida y para nosotros es un sueño hecho realidad estar trabajando aquí, por lo que, si bien existe el estrés, todo lo que hay que lograr es por el bien general y esa trascendencia es lo que me motiva a trabajar", explica a LA NACION revista desde la base de Boeing en California.

De acá en más
Todos estos avances colosales se explican también con el desarrollo tecnológico logrado en los últimos años en muchas direcciones como la obtención de nuevos materiales compuestos y miniaturización de la electrónica y que estén al alcance de un gran sector de la sociedad. "Sin duda observaremos grandes (en cuanto al número) constelaciones de satélites muy pequeños, los cuales trabajarán en conjunto a fin de observar nuestro planeta. De esta manera tendremos información precisa y en tiempo real para encontrar soluciones a problemas medioambientales, de logística, comunicaciones, desarrollo urbano y actividad agropecuaria, entre otras", describe Diego Bagú. Otra industria que florece además de las empresas de cohetes lanzadores es la satelital, que cuenta con un jugador argentino de peso.

La nueva lucha por la conquista del espacio ya no es entre superpotencias, sino entre megamillonarios, como Elon Musk y Jeff Bezos. Sueños y delirios camino a las estrellas La nueva lucha por la conquista del espacio ya no es entre superpotencias, sino entre megamillonarios, como Elon Musk y Jeff Bezos. Sueños y delirios camino a las estrellas
La compañía argentina de microsatélites Satellogic, dedicada a la analítica geoespacial, firmó un acuerdo de servicios para lanzamientos múltiples con China Great Wall Industry Corporation (CGWIC). Llevará al espacio 90 microsatélites de la empresa desde su base en Taiyuán. El primer lanzamiento -planificado para el último cuatrimestre del año en un cohete Long March 6 (LM-6)-, pondrá 13 nuevos dispositivos en órbita. 

La flota formará una constelación para la observación de la Tierra que tendrá la capacidad de proporcionar semanalmente imágenes de un metro de resolución de todo el planeta, reduciendo drásticamente el costo de los servicios de análisis geoespacial de alta frecuencia. Así opina Emiliano Kargieman, fundador de Satellogic, sobre el presente exploratorio: "Estamos pasando un momento de transformación importante en lo que son las cadenas de valor de la industria aeroespacial y redefiniendo donde se invierte más en investigación y desarrollo. Los últimos 12 años han cambiado el juego. No solo las ya líderes como SpaceX, también pequeñas como Satellogic y otras tantas que estamos trabajando en una generación de satélites más baratos, pequeños, livianos y formar constelaciones para dar servicios de observación de la Tierra y también comunicaciones", dice.

Las constelaciones de microsatélites tienen un sinfín de usos y permiten mirar a la Tierra en tiempo real desde el espacio. Por ejemplo, comunicaciones para internet de alta velocidad, análisis de señales, servicios para la industria del agro y el petróleo. "Hasta hace muy poco, esto era una locura; ahora hay decenas de empresas que nacen para ocupar todas las posibilidades que se abren con el geoanálisis de orbita baja".

El nuevo escenario es prometedor y eso hace que nadie quiera quedarse afuera. Son muchos los países más allá de los EE.UU. que se anotan en la conquista del espacio. Por ejemplo, el Sheikh Mohammed bin Rashid al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos. Su imperio se basa en la riqueza del petróleo y Maktoum quiere diversificar el PBI de su país, y el sector de ciencia y tecnología es una prioridad. El proyecto, conocido como Mars 2117, incorpora muchas de las tecnologías de investigación y conceptuales más importantes del mundo. Una inversión de US$ 380 millones en Virgin Galactic le otorga una participación del 38 por ciento de la compañía de exploración espacial. El mandatario declaró recientemente en el diario LA Times que la primera misión a Marte será "enviar una sonda meteorológica no tripulada llamada Hope a Marte a tiempo para celebrar el 50 aniversario de la nación, en 2021".

Mientras la exploración privada avanza, también muchos países anuncian la creación de sus agencias espaciales de cara a un futuro humano interplanetario, como Australia, que anunció planes para lanzar su agencia espacial, como también varios países de Africa como Africa del Sur, Nigeria, Kenia y Etiopía. Del ámbito privado, la startup japonesa Momo lanzó su primer cohete comercial construido por Interstellar Technologies. India prepara su primer cohete comercial mientras que en 2017 logró enviar 104 satélites a la vez en un solo cohete. ¿Y China? "Su aparición tardía como potencia espacial capaz de enviar naves tripuladas contrasta con los pasos agigantados que da, ya que fue capaz de colocar pequeñas estaciones espaciales tripuladas y este año dio un gran avance logístico y tecnológico al hacer alunizar, por primera vez en la historia, una nave no tripulada en la cara oculta de la luna, con vehículo rodado incluido. El programa chino pertenece íntegramente a su esfera militar y eso hace que dicho programa sea de interés estratégico para su nación, más allá de la exploración espacial y resultados logrados. Fuera del ámbito privado, hizo su aparición la India, la cual cuenta con su propia agencia espacial y sigue adelante en el desarrollo de su propia nave tripulada, llamada Gaganyaan, con la firme promesa de realizar su primer vuelo en 2022.

Bagú, del Planetario de La Plata, opina que China ha mantenido una política coherente e ininterrumpida en cuanto a su programa espacial. "Y lo significativo es que ha logrado importantísimos resultados a lo largo de muy pocos años. Pero, además, ha colocado ya dos estaciones espaciales en órbita terrestre y ha alunizado en dos oportunidades, sin duda alguna, en pocos años veremos flamear la bandera del país oriental en la superficie selenita", explica.

La nueva exploración espacial se abocará también en la utilización de recursos del espacio, la posibilidad de producir combustible para cohetes en alguno de los asteroides y de reutilizar el agua que se está encontrando, también en montar más infraestrucutura en órbita baja para observación y nuevos servicios de comunicaciones. "Vamos a ver las primeras estaciones privadas, no ya no solo de gobiernos, sino también de empresas para desarrollar, por ejemplo, drogas que en microgravedad tiene algunas ventajas y fibras para comunicaciones, eventualmente también se usarán para turismo espacial", describe Kargieman. En una segunda etapa, un avance en minería de asteroides, ricos en minerales y difíciles de encontrar en la Tierra, además de generación de energia solar (en el espacio tienen 10 veces mejor eficiencia y lugares sin sombra, para recolectar energia de manera eficiente).

También es esperable que los costos de lanzamientos en las próximas décadas bajen mucho y todo esto impulse más y más inversiones. ¿Podrán los chicos nacidos este año gozar de las facilidades interplanetarias? "Al menos un porcentaje de los chicos que nazcan hoy van a tener la posibilidad de pasar una temporada de trabajo en la luna o marte, y, por ejemplo, poder hacer investigación en el espacio. Mi hija Asia tiene 2 años y uno de mis objetivos personales es llevarla a conocer la luna en unos 20 años, y me lo tomo muy en serio", cierra.

Los desafíos de asentar comunidades en la luna y Marte no son solo tecnológicos, quizás los más débiles eslabones en la cadena de exploración están ligados a investigar cómo serán las consecuencias de la vida y permanencia a largo plazo y la posibilidad (o no) de que generaciones de seres humanos puedan nacer allí. Aunque hay cautela a la hora de marcar fechas para los próximos hitos, la luna será la primera en la próxima década, o dos, y luego Marte. Luego de todas esas conquistas, seguro llegará la hora para otra nueva era de expansión espacial."Somos generaciones privilegiadas. Aquellas que verán el regreso del hombre a la luna y del primer y tan ansiado viaje a Marte. Estamos viviendo ese antes y después en la conquista del espacio. Y ahora sí, será para establecernos para siempre y convertirnos en una especie interplanetaria", cierra Bagú.
Por: Martina Rua

TERMINATOR, AVATAR, BATTLE ANGEL: JAMES CAMERON, UN CINEASTA EN EL FUTURO


Con el estreno internacional de Battle Angel y nuevos Avatar y Terminator en camino, el director canadiense se reconfirma como el gurú de la evolución tecnológica en Hollywood. Al mismo tiempo, se muestra preocupado: "Habitamos un mundo en el que todos hemos entregado nuestra privacidad"Con el estreno internacional de Battle Angel y nuevos Avatar y Terminator en camino, el director canadiense se reconfirma como el gurú de la evolución tecnológica en Hollywood. Al mismo tiempo, se muestra preocupado: "Habitamos un mundo en el que todos hemos entregado nuestra privacidad" Fuente: AFP
Primero, nos hipnotizaron con el morphing. Recordemos: un efecto digital que convertía - meta-morfo-seaba- unas cosas en otras, con una fluidez que hoy no parecerá tal, pero que en su momento, a principios de los 90, nos hipnotizó en un único golpe a los sentidos. Esto pasaba en el clip de Black or White, de Michael Jackson, lo habíamos visto venir en el gusano alienígena de agua de El abismo, y nos abriría definitivamente la cabeza en 1991 en Terminator 2, donde T1000, el cíborg de mercurio líquido, podía tomar, literalmente, la forma que quisiera.
Antes del T2 había sido el primer Terminator, el humanoide que vino a buscarnos del futuro, para que el presente dejara el pasado atrás. Y el hombre delante de tanto porvenir -de los terminator y también de El abismo- era siempre el mismo: James Cameron. Y, desde que con estas películas destrozó todo parámetro de lo que podía hacerse técnicamente en el cine, ya nunca pudo volver atrás: cada película es más grande, más fuerte, más moderna -al menos, en su superficie gráfica- que la anterior. Después del apocalipsis de las computadoras que planteó con T2, solo podía filmar una a lo James Bond de proporciones nucleares - Mentiras verdaderas y esa imborrable escena en la que un hongo atómico sirve de fondo al beso entre los protagonistas-; luego, el destrozo y hundimiento de la embarcación más ambiciosa y presuntamente inhundible de la historia - Titanic -, y a continuación ya un universo entero, enteramente nuevo, de seres reales y vidas digitales interactuando, una suerte de western ecoalegórico en civilizaciones lejanas re-narrado a través de lo más avant garde de la realidad virtual - Avatar -, que al igual que su antecesora, solo podía estar destinada a convertirse en la película más taquillera de la historia del cine.
En Avatar, llevó al extremo los universos virtuales; la continuación tendrá captura de movimiento bajo el agua, algo inédito En Avatar, llevó al extremo los universos virtuales; la continuación tendrá captura de movimiento bajo el agua, algo inédito Fuente: AFP
Ahora, después de una década de anuncios y postergaciones, finalmente llegó a los cines Battle Angel: La última guerrera (originalmente, Alita: Battle Angel), que Cameron no dirige, pero que concibió, diseñó y coescribió a lo largo de muchos años y puso en manos de otro director para poder sumergirse por completo en la continuaciones de Avatar. Es otro escalón hacia el futuro: su protagonista es una suerte de cyborg que alberga el alma, la mente y la memoria de un verdadero ser humano, y el mundo postapocalíptico en el que transcurre es uno de conflictiva convivencia, de diversidad, pero en pie de guerra, de diferencias, de opresión, de resistencia. En otras palabras, algunos de los temas que siempre obsesionaron a Cameron.

Un armagedón orwelliano
Terminator cumple 35 años este 2019 y ya es lo que cualquier espectador joven hubiera considerado una película "vieja", pero si bien puede haber pasado un poco de moda en la superficie, su brutal vigencia narrativa y la larga influencia que ha tenido en la ciencia ficción parecen indicar una modernidad imbatible de espíritu. Finalmente, la operación que cruza buena parte del cine de Cameron es evidente: son películas cada vez más ubicadas a la vanguardia tecnológica, que hacen de la tecnología y de nuestras ideas de humanidad, progreso y futuro su centro. Debajo de la capa digital y del mercurio líquido, hay un cineasta clásico.
" Terminator, que fue la primera película que hice que puedo considerar enteramente mía -dijo en una entrevista reciente-, usa técnicas que hoy cayeron en desuso. Ya no se filma en fílmico, los efectos visuales son todos hechos por computadoras, ya no se emplean miniaturas, ni stop-motion, ni pinturas para simular fondos. Sin embargo, aunque la tecnología haya cambiado, los elementos básicos del trabajo siguen siendo los de siempre: aún se trata de contar una historia. De yuxtaponer imágenes, de crear una sensación con la combinación de imágenes y música. Solo cambian los detalles técnicos".
A los 64 años, Cameron ha retomado su saga más exitosa, Avatar, con entre dos y cuatro films a estrenarse en los próximos ocho años, y también recuperó el control de su creación más perdurable, con una trilogía planeada de Terminators que ignorará y descartará deliberadamente todo lo que ocurrió con la serie después de su propia Terminator 2: El juicio final. ¿De qué van a tratar estas nuevas T? ¿De guerras entre robots y personas? Sí, por encima de todo, de algo que va más allá, y a la vez de lo mismo de lo que trataba el film original de 1984: de La Humanidad y el abismo al que se dirige. "Creo que el mundo en el que vivimos hoy está cada vez mas definido por nuestra co-evolución junto a nuestra tecnología. Mientras que la tecnología y la innovación proponen una vasta promesa para nuestra supervivencia, también representan una enorme amenaza. La inteligencia artificial, las nuevas descomunales armas robóticas y la consiguiente carrera por ver quién llega ahí primero. Mientras tanto, habitamos un mundo totalmente cableado en el que todos hemos entregado nuestra privacidad, porque todos andamos por ahí con un smartphone, que es esencialmente un gato con una campanita -un sensor móvil que puede ser monitoreado a la distancia-. Nos encontramos, tal vez sin advertirlo, en la cúspide de un armagedón orwelliano de proporciones impensadas. Así que al pensar en las nuevas Terminators me dije: ey, hagamos una película sobre eso."

Mascaritas digitales
Hubo un tiempo, después de Titanic y antes de Avatar, en el que Cameron se dedicó a explorar las posibilidades de filmar en el agua, dentro del agua, y en el más oscuro fondo del océano; en digital, en alta definición, en 3D. Y fue él mismo quien descendió en pequeñas navecitas y minisubmarinos a explorar profundidades a las que el hombre no había llegado jamás y lo narró todo en una serie de documentales en IMAX. Hoy es también miembro del consejo de asesores de la NASA y como tal un promotor activo del viaje tripulado a Marte. Por un momento pareció que, al hombre que había agigantado su cine hasta lo imposible, ya no le quedaba nada por hacer en la pantalla sin aburrirse, y que por eso se abocó a estos experimentos que no tendrían la difusión masiva de sus películas más exitosas.´
Pero mientras exploraba el mundo real, siguió poniendo sus fichas en otros mundos que están en este: los universos virtuales. Especialmente, en la técnica de la captura de movimiento, que les permite a los actores convertidos en figuras digitales previsualizarse en el momento mismo en que actúan, en la piel de, por ejemplo, un guerrero azul de Avatar. Esta es la misma tecnología con la que se crearon el hiperrealista Gollum de El señor de los anillos o los nuevos monos parlantes y humanizados de El planeta de los simios, pero Cameron la lleva un poco más allá y sus nuevas inmersiones en Avatar contarán, por ejemplo, con la primera escena de captura de movimiento realizada bajo el agua de la historia del cine. ¿Se trata de un mero desafío técnico porque sí? Para Cameron, es algo más: es su potencial, su proyección; implica correr las fronteras de lo que la técnica permite narrar: "Queremos -dijo- mostrarte cosas que no solo nunca viste, sino que ni siquiera llegaste a imaginar".
Hace tres años, cuando se encontró con que las nuevas Avatar se iban a devorar todo su tiempo, Cameron le entregó el proyecto de Battle Angel a Robert Rodriguez, para que el director mexicano, low-tech y low budget, de películas como El mariachi, Mini espías y Planet Terror -que filma siempre rápido, por poca plata y con mucha libertad- le diera vida a un nuevo paso en el camino evolutivo de su cine.
Basada en un manga del autor japonés Yukito Kishiro, publicado por primera vez en 1990, Battle Angel transcurre en el siglo XXVI, 300 años después del Apocalipsis que sumió a la humanidad en una suerte de retrofuturo, es decir, una desprolija combinación del estado de la biotecnología, la robótica y la inteligencia artificial alcanzado hacia el XXIII, y las menos sofisticadas y mucho más primitivas condiciones de supervivencia a las que debió retroceder después del desastre. A ese mundo despierta la protagonista (la actriz canadiense de familia cubano-norteamericana Rosa Salazar, cuya actuación se registra a través del sistema de captura de movimiento), sin saber dónde está, sin memoria de nada, cuando la encuentra un científico, el ciberdoctor Ido (Christoph Waltz) quien, intuyendo que dentro de la estructura cibernética de la chica laten un alma y un pasado absolutamente humanos y sensibles, se encarga de traerla de nuevo a la vida. Hay por supuesto ecos de clásicos modernos como Blade Runner y de la propia Terminator en tanto uno de los temas principales es, inevitablemente, entre tanta "imitación de vida", la pregunta acerca de qué es lo que nos hace humanos y nos distingue de una vida creada o sostenida artificialmente.
Alita se inscribe también en una tradición de heroínas bravas de las cuales dos de las más perdurables -Sarah Connor en Terminator, y Ripley en Aliens: el regreso, de 1986- pertenecen al cine de Cameron. En todos estos sentidos, Rodriguez se propuso, dejando a un lado todo ego autoral, hacer una película de James Cameron, casi como la hubiera hecho él mismo. Cameron siguió de cerca todo el proceso, hasta el diseño del personaje protagónico, que llama la atención por un detalle que el propio padre original de la criatura decidió pronunciar: sus enormes ojos de animé. La combinación entre el diseño fotorrealista, que busca integrar a la protagonista en un entorno material, y ese rasgo que claramente pertenece a una convención del dibujo animado de lo más artificial, sumen al relato en lo que se suele llamar the uncanny zone: un territorio sobrenatural en el que algo nos perturba y nos descoloca, porque nos acerca demasiado a la realidad y, a la vez, nos aleja de ella con violencia. ¿Es real Alita? Sí y no. Y por eso mismo, Battle Angel puede leerse también como un paso más hacia el presente/futuro del relato, en el que la lógica narrativa de las superproducciones de cine busca cada vez más imitar a la de los videojuegos, que en los últimos años le han quitado buena parte del lucrativo mercado de la cultura popular.

Dentro de mil años
En cada entrevista que da -no son muchas- le preguntan más por cómo va a ser el cine en las próximas décadas que por lo que él nos va a ofrecer para que veamos. Y más allá de algunas predicciones concretas y relativamente modestas, como la posibilidad de un 3D de alta definición que no requiera fr anteojos y entornos virtuales más inmersivos, se muestra como un optimista conservador. "Si tengo que adivinar -dice-, creo que el futuro del cine se va a parecer mucho al cine que conocemos hoy. Tal vez sea una falla en mi imaginación, pero creo que solo existen unas pocas maneras en las que se puede mejorar lo que conocemos hasta ahora en términos de la experiencia colectiva en la sala de cine. En una época en la que tenemos tanto contenido disponible de manera instantánea, y esta habilidad para hacer y ver varias cosas a la vez, creo que la sala de cine se convierte en una especie de templo sagrado en el que uno puede estacionar su mente, dejar de lidiar con todos estos múltiples factores externos y simplemente absorber una línea narrativa para dejarnos llevar a algún lado. No creo que eso vaya a cambiar, tal vez estoy demasiado convencido por aquello que tanto me gusta, pero no encuentro por ahora evidencia en contrario. No ha habido otro momento en la humanidad en el que hayamos estado más distraídos, conectados y desconectados, y el cine no se fue a ningún lado".
Y se atreve a más: "He escuchado predicciones acerca de la muerte del cine desde por lo menos la época en que yo entré en esta industria, hace casi 40 años. Pero la gente aún quiere la experiencia colectiva, esa sensación de participar juntos de un film, así que yo creo que va a seguir habiendo salas de cine dentro de mil años".
Por: Mariano Kairuz