domingo, 5 de mayo de 2019

EL COLOR DEL DINERO. SOJWARE, LA INDUSTRIA DEL NUEVO MILENIO?


Es la combinación de camiones de soja y de bits para ampliar exportaciones. Un estudio marca la limitada vinculación del software con las actividades productivas.
Silvia Naishtat

Al calor de la montaña rusa que se vive con el tipo de cambio y puestos a analizar cómo se pueden fabricar dólares, en el CECE ( Centro de Estudios para el Cambio Estructural) acuñaron el término Sojware. Es la combinación de camiones de soja y de bits, para poner en marcha las exportaciones. Los respetados economistas Adrián Ramos y Andrés López estudiaron la industria del software, ahora que el Congreso, con apoyo de todos los bloques, pese al año electoral; transformará en ley un marco estable de reglas de juego para la economía del conocimiento.

Claro que esa anhelada combinación de soja y de bits es más profunda. Escriben Ramos y López: “Argentina todavía está lejos de aprovechar las oportunidades de generar plataformas con proyección internacional de proveedores de servicios conocimiento-intensivos en cadenas basadas en recursos naturales. Lo han hecho Australia, Canadá, Noruega y Chile los intenta imitar. Esto vale no sólo para el área agrícola-ganadera, sino también en minería y petróleo”. Decididamente, hay oportunidades de innovación y sin embargo las vinculaciones del software con el resto de la economía local son limitadas y se concentran en el abastecimiento de gestión y servicios relativamente rutinarios.

El software cuenta desde 2004 con un régimen de estímulos fiscales que ahora se amplía y que en 2018 tuvo un costo fiscal de $ 1.050 millones. Parece nimio si se considera su notable desempeño al contabilizar 5.000 empresas, emplear cerca de 100 mil personas en blanco y generar exportaciones por US$ 2.000 millones. El conjunto de la industria del conocimiento araña los US$ 6.000 millones.

En el trabajo de Ramos y López se enumera la disponibilidad de capital humano calificado, el atractivo del país para que varias multinacionales comenzaran a desarrollar localmente y exportar servicios informáticos, las capacidades empresariales domésticas que hicieron posible no solo la emergencia de varios “unicornios” sino también de un buen número de firmas medianas competitivas. “Esto permitió el aprovechamiento de las oportunidades en el mercado internacional que creció a US$ 381 mil millones”.

Por cierto, la actividad está muy concentrada en pocos distritos, la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. De acuerdo a los autores, el 64% del personal de este sector tiene formación universitaria pero 40% no ha finalizado sus estudios. La tasa del rotación llega a 27% y la de desvinculación al 25%. “Son cifras elevadas en comparación con el resto de la economía, que se explican, entre otros factores, por la fuerte competencia por recursos humanos”. Eso sí, la facturación promedio por empleado de las empresas de software se ubicó en torno a los US$ 40 mil en 2017, mucho más elevada que en otros rubros. El grueso de las exportaciones tienen como destino EE.UU, “por la presencia de diversas multinacionales de ese origen y por el huso horario similar y las mayores afinidades culturales con Argentina en comparación con competidores como India”.

-¿Cómo les impacta la devaluación?
-Negativamente, reduciendo ventas, alargando las cadenas de pago y generando volatilidad y caída de los proyectos. En cuanto a la oportunidad que la devaluación brinda para exportar, las estrategias para ingresar a los mercados son de largo plazo, y no pueden basarse en conductas oportunistas, sino en base a conseguir una inserción que no sea monocliente ni monoservicio. Pero hay otras firmas exportadoras de servicios menos sofisticados. El commodity de la actividad es la línea de código, donde la hora de programación se cotiza entre US$ 18 y US$ 33, pudiendo llegar a US$ 60 si son desarrollos más complejos. En ese contexto, la devaluación se traduce en mayor competitividad vía reducción de salarios en dólares.

sábado, 4 de mayo de 2019

NUESTRO FUTURO SE JUEGA EN LA ESCUELA


Por: Alieto Aldo Guadagni. 4 de mayo de 2019 
La educación está jugando un papel importante en este siglo, caracterizado por la globalización impulsada por los avances científicos y tecnológicos; la fortaleza económica de una sociedad depende cada vez más de su capital humano. La población es la depositaria de ese capital, que es decisivo para impulsar el progreso y mejorar las condiciones de vida, en especial, de los más humildes. El nivel de conocimientos acumulados en la mente de los habitantes de un país es la garantía de su avance. Estuvo en lo cierto The Economist cuando, haciendo referencia al nivel educativo, afirmó en 2014 que: "La fortaleza de una sociedad depende principalmente de lo que está en la cabeza de las personas. Por esta razón Japón y Alemania pudieron recuperarse rápidamente a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que sus ciudades estaban reducidas a cenizas".

Este siglo es el siglo del conocimiento y de la racionalidad científica y tecnológica. En suma, del saber que contribuye a acelerar el cambio de las condiciones económicas, sociales y políticas; el mundo está cambiando día tras día con la prontitud de los saberes nuevos. Las naciones ya han dejado atrás una época en la que la producción de bienes y la acumulación de capital estaba basada en los recursos naturales, y hemos ingresado a otra era, en la que el conocimiento, la creatividad y la capacidad de innovar alcanzan valores insospechados, convirtiéndose así en el nuevo capital de las personas, empresas y naciones. El valor económico del denominado capital "humano" es hoy nada menos que cuatro veces mayor al capital físico, según las evidencias presentadas por el Banco Mundial. Durante gran parte del siglo XX nuestro país se contaba entre las naciones con mayor desarrollo de su sistema educativo, pero estamos perdiendo el tren educativo del siglo XXI, no solo cuando vemos lo que está ocurriendo en las naciones desarrolladas, sino también en América Latina.

El faraónico proyecto de la Ciudad Universitaria que quedó a medio construir
Nuestro Himno Nacional fue claro cuando proclamó la vocación por construir una nueva nación sobre los cimientos de la "noble igualdad". Esto exige prestar atención a nuestro sistema escolar, que hoy enfrenta dos problemas: bajo nivel de conocimientos de los alumnos y grandes diferencias entre escuelas privadas y escuelas estatales, vinculadas a las diferencias en los niveles socioeconómicos de las familias. El ultimo Operativo Aprender 2018 nos permitió observar las diferencias educativas vigentes en nuestro país, que dependen de tres factores: la provincia donde reside el alumno, el nivel socioeconómico de las familias y el tipo de escuela.

Mientras el nivel de conocimientos de los niños y adolescentes dependa del dinero que tengan sus padres nos alejaremos cada vez más de un país no solo con justicia social, sino también con un crecimiento económico sostenido. Un buen sistema escolar asegura altos niveles de conocimientos a sus alumnos, pero además apunta a eliminar las desigualdades en los niveles de conocimientos de los alumnos que dependen del nivel socioeconómico de sus familias. La pobreza y la indigencia se concentran en quienes tienen una escasa escolarización; según el Barómetro Social de la UCA la pobreza afectaba a alrededor de la mitad de quienes no habían concluido la secundaria, pero esta proporción descendía entre quienes habían completado la escuela secundaria,

Nuestra escuela no está quebrando el círculo negativo de la reproducción intergeneracional de la pobreza, ya que el nivel de conocimientos de los alumnos depende esencialmente del nivel socioeconómico de sus padres. Abatir la pobreza y la exclusión social requiere una educación que haga más equitativa la distribución del capital humano. Tenía razón Confucio cuando decía: "Donde hay buena educación no hay distinción de clases".

La mayoría de nuestros pobres son "excluidos", ya que han sido expulsados de la fuerza laboral, no tienen un empleo productivo y difícilmente lo tengan aunque la demanda laboral crezca. Nuestros pobres hoy son "excluidos", ya que en muchos casos son familias enteras que por más de una generación han estado excluidas del nuevo y difícil mundo del trabajo. Cuando la pobreza es coyuntural, sí se puede encontrar soluciones de corto plazo con planes sociales, pero cuando la pobreza es estructural, como la que padecemos, son necesarias otras líneas de acción que apunten directamente a la raíz del flagelo de la pobreza con exclusión social. Por ejemplo, la escuela secundaria debe ser no solo inclusiva, sino también de una calidad que no dependa del nivel socioeconómico de las familias. Existe una desigualdad en la graduación secundaria entre las escuelas estatales y privadas. De cada 100 niños que ingresaron a primer grado en una escuela privada en 2005, se registraron casi 70 graduados secundarios en 2016, pero esta proporción colapsa a apenas 32 por ciento en las escuelas estatales.

Como expresa Norberto Bobbio: "Lo igualitario parte de la convicción de que la mayor parte de las desigualdades son sociales y por lo tanto eliminables". Nuestros adultos que hoy son pobres y excluidos no terminaron ayer la escuela secundaria, pero debemos lograr que mañana sus hijos se gradúen en escuelas secundarias de buen nivel educativo. Sin inclusión educativa no podremos abatir una pobreza que hoy es laboralmente excluyente. Sin una buena escuela para todos la justicia social no existe, pero habrá que comenzar por lo más simple y elemental: cumplir íntegramente el calendario escolar y no dejar la escuela sin docentes en las aulas.
Alieto Aldo Guadagni
Miembro de la Academia Nacional de Educación. Director del CEA (Universidad de Belgrano)

sábado, 13 de abril de 2019

ARGENTINA FUE RECONOCIDA COMO EL PAÍS CON MAYOR TALENTO EN TECNOLOGÍA A NIVEL GLOBAL

El informe fue elaborado por Coursera, la mayor plataforma de educación digital. 

La Argentina fue reconocida como el país con mayor talento en tecnología a nivel global, según un estudio elaborado por la plataforma de educación digital Coursera. 
El informe Global Skills Index, que se realiza desde 2012 y evalúa la actividad y el desempeño de los usuarios de 60 países en el sistema de cursos de formación y capacitación universitaria, toma como referencia el desempeño en industrias dentro de las categoríasNegocios, Tecnología y Ciencia de Datos.

En Tecnología, la Argentina obtuvo el primer puesto, seguida por cuatro potencias europeas en el rubro: República Checa, Austria, España y Polonia.

"Argentina ocupa el primer lugar en Tecnología tanto en la región como en el mundo. Impulsado por un desempeño especialmente fuerte en Ingeniería de Software y Sistemas Operativos, supera a todos sus vecinos por un amplio margen", señala el estudio internacional. Y agrega: "Esto refleja la fuerte comunidad tecnológica y el conocimiento del gobierno en tecnología, así como su ambicioso objetivo de ser el centro de la Cuarta Revolución de la Industria".

En los otros rubros, el país también obtuvo buenos puntajes. En Negocios quedó en el 25° puesto, mientras que se posicionó en el 22° lugar en Ciencia de Datos. Los líderes en estas áreas fueron Finlandia e Israel, respectivamente.

"Este informe llega en un momento crítico, ya que la Cuarta Revolución Industrial de la automatización y la inteligencia artificial están transformando el mundo del trabajo. Con la tecnología avanzando más rápido de lo que los seres humanos pueden adaptarse, las habilidades necesarias para realizar la mayoría de los trabajos están evolucionando rápidamente, un verdadero desafío para las carreras, las empresas y los países que son impulsados por ellos", señaló Jeff Maggioncalda, CEO de Coursera.

miércoles, 3 de abril de 2019

BIOHACKERS: BIOLOGÍA DE GARAJE PARA MEJORAR AL SER HUMANO


POR GENÉTICA MÉDICA · PUBLICADO EL 11 DE OCTUBRE DE 2018 ·

Desde hace ya un tiempo, el concepto de biohacking está aumentando en popularidad debido a una serie de noticias sobre el tema que han tenido un gran impacto como por  ejemplo la muerte del biohacker Aaron Traywick, fundador y CEO de la empresa Ascendance Biomedical. El pasado año, en octubre, Traywick causó polémica en los medios al inyectarse en público un tratamiento génico experimental que había desarrollado su empresa, con el fin de demostrar su seguridad.

El biohacking es una tendencia científica que nace a partir de un movimiento cultural conocido como transhumanismo. Los adeptos al movimiento transhumanista buscan la transformación y mejora del ser humano mediante el uso de diferentes tecnologías que sumen nuevas capacidades a las que ya posee por sí mismo. Con este movimiento como referente, al igual que un informático puede hackear un sistema electrónico para añadirle funciones para las cuales no está expresamente diseñado, los biohackers modifican el propio cuerpo humano para otorgar diferentes capacidades al organismo. Esta idea fue la que pretendía llevar a cabo hace unos años el activista biohacker Josiah Zayner cuando se inyectó un preparado con la herramienta CRISPR para editar su genoma y mejorar su musculatura.

En la corriente científica del biohacking se fusionan dos pensamientos: el transhumanismo y la “biología de garaje”. De esta forma, los biohackers apoyan la accesibilidad de los materiales científicos y la modificación biológica del ser humano y de su entorno.

Si bien es cierto que una de las herramientas que utilizan los biohackers para modificar el cuerpo humano es la ingeniería genética, también se considera biohacker a todo aquel que modifica su cuerpo con diferentes dispositivos electrónicos. Un ejemplo de este segundo tipo de biohacking son los transhumanistas como Lepht, biohacker británica que ha implantado en su cuerpo más de 50 dispositivos subdérmicos.

El biohacking no solo es un concepto transhumanista. Otro pensamiento que se fusiona en esta corriente científica es el de la accesibilidad a la ciencia. Se considera biohacker a toda persona que intenta ofrecer a ciudadanos ajenos a las instituciones científicas instrumentos y métodos para modificarse tanto a sí mismos como a su entorno. Como ejemplo de este tipo de biohackers encontramos a investigadores como Daniel Grajales, Álvaro Jansá y el resto de fundadores de la empresa DIYBIO, el primer grupo de biohacking en España. En una reciente entrevista, Alvaro Jansà y Daniel Grajales definían el biohacking como “sacar la ciencia de los grandes centros de investigación de la Big Pharma, llevarla al garaje y empezar a pensar en nuevas maneras de usarla”. Al igual que el resto de adeptos del movimiento pro-biohacking, el fallecido Traywick también pensaba que la tecnología debe estar al alcance de todos. Y ese es el lema de Ascendance Biomedical: “Hacemos tecnologías biomédicas disponibles para todos”, al igual que el de muchas otras compañías, como la empresa estadounidense The Odin. Esta última empresa ofrece la capacidad de obtener kits de ingeniería genética preparados para utilizarlos en casa.

Actualmente, el biohacking causa cierta controversia en todo el mundo, aunque no tanto por su aspecto transhumanista como por su apoyo a la accesibilidad de los materiales y métodos científicos. Por un lado, encontramos entre los defensores del biohacking a las empresas norteamericanas Ascendance Biomedical, de la cual fue CEO el fallecido Aaron Traywick, o The Odin, fundada por el biohacker Josiah Zayner. Por otro lado, contrarios al biohacking encontramos a muchos otros científicos.

Entre las compañías defensoras de este movimiento científico, Ascendance Biomedical facilita al comprador la participación en los ensayos clínicos de diferentes tratamientos médicos o estéticos basados en la ingeniería genética. Dos ejemplos notorios son su investigación en el tratamiento contra el VIH/SIDA o su terapia para optimizar el metabolismo y la actividad muscular. En el segundo caso, The Odin da acceso a sus clientes a un conjunto de herramientas diversas para modificar genéticamente diferentes organismos, como por ejemplo primers de DNA, plásmidos o CRISPR personalizado.

Un punto a favor respecto al biohacking que defienden estas empresas es que, pese a tener las herramientas necesarias, aquellos que no tienen ningún conocimiento teórico ni procedimental de las técnicas de laboratorio, son incapaces de realizar correctamente sus proyectos. Para comprobar esta realidad, John Cohen, uno de los reporteros de la revista Science, decidió realizar un experimento: seguir las instrucciones de un investigador postdoctoral para modificar un plásmido mediante la técnica CRISPR-Cas9. El resultado de Cohen fue un fracaso, mientras que el experimento control realizado por su instructor funcionó perfectamente. El problema fue que Cohen, al no tener la experiencia y conocimientos necesarios, no fue capaz de realizar correctamente la técnica. Este experimento podría apoyar la idea del biohacking de proporcionar los materiales a todo el mundo, ya que únicamente aquellos que realmente conozcan las técnicas y las hayan llevado a cabo serán capaces de finalizar sus proyectos de forma correcta. Como el mismo Cohen afirma: “He aprendido que no cualquier idiota puede realizar el CRISPR: se necesita, como mínimo, habilidades básicas de laboratorio”.

Contrarios a estos argumentos, muchos científicos apuestan por que la ciencia se mantenga en manos de aquellas entidades conocedores de los cuidados y precauciones necesarios para la correcta realización de una investigación. Por ejemplo, Lluís Montoliu, doctor en Biología e investigador científico del CSIC  y del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Raras, nos hablaba del biohacking como “una moda que genera un terrible ruido mediático”. Según Montoliu, “Es necesario usar el sentido común. Esto no son técnicas que uno pueda hacer en el garaje. Hay que hacerlas con una responsabilidad. Se ha de intentar adaptar la legislación para que la utilización de estas tecnologías esté reglada y todo el mundo sepa a qué atenerse”.

Los dos puntos de vista se unifican en casos específicos como los de Dana Lewis o John Costik. En estos casos, los “biohackers” han conseguido desarrollar en sus propias casas tecnologías que han ayudado a mejorar la calidad de vida de muchos pacientes. John Costik, un ingeniero de software neoyorkino, ha desarrollado un método para monitorizar la glucosa en sangre de su hijo enfermo de diabetes tipo 1. Desde que diagnosticaron a su hijo Evan a los cuatro años, la vida de Costik y su pareja era “una pesadilla estando despiertos”. Su preocupación disminuyó cuando se puso a la venta el sensor continuo de glucosa Dexcom G4, un sensor subdérmico capaz de monitorizar cada 5 minutos en un dispositivo la glucosa en sangre del pequeño Evan. Aun así, esta tecnología tenía sus limitaciones en cuanto a la supervisión cuando el niño no estaba en casa, así que Costik desarrolló una forma de poder monitorizar la glucosa en sangre de Evan desde su teléfono. De esta forma, la pareja era capaz de saber el nivel de glucosa en sangre de su hijo a kilómetros de distancia. No contento con esto, consiguió que su móvil notificase los momentos en los que Evan tenía poca glucosa en sangre y ofreció el código utilizado al resto de usuarios de Dexcom G4.

Uno de estos usuarios, Dana Lewis, tuvo una idea fruto de ser despertada repetidas veces en la noche por las notificaciones en su teléfono: conectar la aplicación desarrollada por Costik a su bomba de insulina para que funcionase automáticamente en respuesta a los niveles de glucosa en sangre, como un páncreas. Lewis, junto a su marido, Scott Leibrand consiguieron crear una bomba que, conectada al dispositivo Dexcom G4 y a un ordenador portátil, determinaba la cantidad de insulina necesaria para regular los niveles de glucosa en sangre y la bombeaba al torrente sanguíneo. Casos como estos han favorecido que el biohacking se haya desarrollado exponencialmente en los últimos años, pese a que esta corriente científica ya existía a finales de los noventa.

En resumen, es obvio que el movimiento del biohacking es capaz de abrir las puertas a una cantidad impresionante de nuevos tratamientos experimentales, pero de este movimiento al “libre albedrío científico” hay solo un paso y tanto quienes están a favor como aquellos en contra son conscientes de ello. De hecho, algunos de los que más activamente defendieron el biohacking ya lo consideran un error, como ha sucedido con el fundador de la empresa “The Odin”, Josiah Zayner. Meses después de su “debut” como biohacker y tras observar la repercusión que sus acciones tuvieron sobre el público, confesó que se arrepentía. “Alguien se va a hacer daño”- declaró Zayner en una de sus entrevistas, admitiendo que es preciso tener conocimientos y control sanitario para aplicar este tipo de técnicas de bioingeniería en humanos.

Es necesaria, por tanto, cierta reflexión sobre cuál es el límite para la modificación del cuerpo humano. Es igualmente precisa la generación de una legislación que minimice los daños que puedan causar este tipo de prácticas.

martes, 26 de marzo de 2019

VIII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA: LAS REDES SOCIALES Y EL LENGUAJE


Extracción del artículo "El español, en una era de máxima tensión".
Revista La Nación. 23 de marzo de 2019.

La popularidad de las nuevas tecnologías, como el masivo uso de los teléfonos inteligentes, nos obliga a relacionarnos con las palabras. Las redes sociales intervienen en todos los ámbitos de nuestra vida, incluida la lengua. El uso del lenguaje escrito se multiplicó y encontró en las redes una aspiración declarada a imitar la oralidad. "Es verdad que muchas palabras se han abreviado, minimizado o reemplazado por emoticones, pero si la inteligibilidad funciona, no me parece grave -opina Gonzalo Celorio, flamante director de la Academia Mexicana de la Lengua-. Lo preocupante es la pobreza, la futilidad, la insulsez de la expresión en las redes sociales. Aun así, no creo que la escritura formal sufra un deterioro, porque la buena redacción y la ortografía siguen teniendo un enorme prestigio o, mejor dicho, la comisión de faltas gramaticales u ortográficas genera un desprestigio inmediato en la vida pública. Aun así, existe el peligro en algunas sociedades, y sobre todo en la juventud, de que la buena escritura sea considerada un signo clasista aristocratizante, anacrónico y elitista, al que se debe combatir".

La lengua es un ente vivo y, en este sentido, el académico de la RAE Juan Gil afirma: "Si la lengua no evoluciona, es que está muerta". Ante la preocupación del uso de imágenes y símbolos, él no cree que estemos ante una nueva escritura capaz de expandirse más allá de las redes sociales. "La escritura europea durante la Edad Media utilizó muchas más abreviaturas e inventó signos de puntuación nuevos (el latín no tenía comas ni signos de interrogación ni exclamación: ellos fueron los emoticones medievales). Las diferentes lenguas, la latina y las romances, no sufrieron por tal motivo quebranto alguno".

El mismo ejemplo adopta Luis García Montero al destacar que los amanuenses (escribientes en la Edad Media) se adaptaban a la escasez del pergamino y escribían con abreviaturas. "Si uno ve las cartas oficiales de los siglos XI, XII, que manejaban en la administración de la corona española en Hispanoamérica, van encontrar que están llenas de abreviaturas -ejemplifica Concepción María del Pilar Company Company, lingüista, filóloga, investigadora y académica mexicana-. De hecho, hay diccionarios de abreviaturas para poder entenderlas. No estamos ante algo nuevo: es un mecanismo usual de los hablantes abreviar ante la rapidez y la necesidad que requiere el texto".

En los años 50, el francés André Martinet acuñó el término economía lingüística. "De esta manera designa uno de los principales mecanismos de la evolución en lingüística -analiza la escritora, profesora y licenciada en Letras Modernas Perla Suez-. Abreviar, acortar o simplificar claramente está entre nosotros desde antes de Twitter. Necesitamos nuevos usos del lenguaje para los nuevos medios. Los soportes cambian y los usos también; detenernos a pensar que son errores, negarlos o pretender encorsetarlos es perder el tiempo". Carme Riera, escritora y miembro académico de la RAE, deja constancia de su preocupación: "Escribimos de manera telegráfica, tendemos a abreviar y es posible que, si seguimos así, tengamos que enfrentarnos a cambios ortográficos importantes. La conjunción 'que' puede que en el futuro sea sustituida por 'K'", advierte.

"Cuando la 'p' en la palabra septiembre formaba parte de la norma, la grafía setiembre era errónea y ahora está en el Diccionario de la Real Academia -ilustra Elena Pérez, decana de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba-. Quiero decir, con este breve ejemplo aislado, que las lenguas están en constante mutación y que no todos los cambios deben catalogarse como erróneos. Prefiero hablar de nuevos usos a los que el idioma debe adaptarse, ya que los nuevos soportes habilitan y nos demandan otros usos".
Que escribamos y nos comuniquemos mucho más siempre es positivo. "Sin embargo, parece que cada vez que surge una nueva tecnología hay un movimiento sísmico que considera que todo lo anterior era mejor, una especie de nostalgia anestesiada -observa el poeta, ensayista y crítico literario español Luis García Montero-. 

Hay que reconocer las posibilidades de comunicación, expresión y libertad que dan las redes sociales, pero no por ello olvidarnos de sus peligros. Peligros que son más cívicos que gramaticales u ortográficos. Son 'poderes salvajes', en el sentido de ingobernables, que pueden extender infundios, falsos planteamientos y fomentar subjetividades antidemocráticas. Por otra parte, no podemos olvidar que se han convertido en un ágora moderna donde se congregan los ciudadanos, los que cometen faltas de ortografía y los que no; los que invitan a reflexionar o a compartir, y los que llaman a la división. Las redes sociales parecen el resultado de una sociedad que estaba reivindicando el derecho a hablar, pero que a veces se ha olvidado del deber de escuchar con respeto".

domingo, 24 de marzo de 2019

CLAVES PARA COMENZAR A ENTENDER EL ALGORITMO SECRETO DE NETFLIX

La plataforma de streaming abrió las puertas de sus oficinas durante dos días para dar a conocer cómo trabaja. Infobae estuvo presente en Los Ángeles en un evento anual con los equipos que trabajan en la compañía
Por Julieta Schulkin. 24 de marzo de 2019

(Los Ángeles – enviada especial) Cada año, Netflix organiza un encuentro en sus oficinas para dar a conocer novedades y curiosidades respecto de sus producciones y forma de trabajar. La plataforma de streaming muestra su “cocina” y es un momento para aprovechar, teniendo en cuenta que la compañía es bastante reservada en cuanto a números y procesos.
En su quinta edición, "Netflix Labs Day 2019″ se realizó por primera vez en Los Ángeles, California, donde trabajan 2.900 personas. Las ediciones anteriores se realizaron en Los Gatos, Silicon Valley, donde se ubican sus oficinas centrales.

Este año, cerca de las colinas de Hollywood, en el icónico Sunset Bronson Studios (donde estaba el estudio original de Warner Brothers), la compañía abrió sus puertas a periodistas de todo el mundo durante dos días.

Jornadas colmadas de charlas sobre tecnología, diseño, sonido y doblaje, entre otras, fueron acompañadas de algunas experiencias para comprender sus procesos de trabajo. También hubo una visita a sus estudios de animación (su gran desafío), donde trabajan más de 200 personas. 

La compañía apuesta a los contenidos originales como uno de sus principales diferenciales. La palabra "storytelling" (básicamente, la forma de contar sus historias) atraviesa todo el encuentro, por encima de "algoritmo", aquel que conoce lo que los usuarios quieren y recomienda contenidos.

¿Un algoritmo realmente secreto?
En un panel denominado "El futuro del entretenimiento", desde la compañía aseguraron que los datos que recopilan de los usuarios no son lo más importante al momento de crear nuevas historias.

De forma inversa, pensando en números, la poca audiencia que puede tener un contenido es la causante de su desaparición en la plataforma, asegura a Infobae Greg Peters, gerente global de producto. Sin embargo, los usuarios hablamos del algoritmo de Netflix, lo criticamos, también lo alabamos. ¿Cómo entenderlo?

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"No hay nada complicado en el algoritmo de Netflix. Es realmente una colaboración entre las personas que ven Netflix, nuestros usuarios, y nosotros, tratando de hacer más fácil el camino para que alguien encuentre el contenido correcto en el momento indicado",  recogemos ese dato, no nos interesa tu género tampoco, ni dónde vives", señala a Infobae Todd Yellin, vicepresidente de producto.

Continúa: "No hacemos excepciones superficiales, es decir, no nos interesa tu edad. Lo que realmente nos importa es si te gustan las películas de acción con sangre, realmente violentas, o si te gustan las películas románticas, o si te gustan los documentales de ciencia".

"Si te gustan, nosotros recogemos esta señal. Y encontramos quiénes más en el mundo, no solo en la Argentina, están mirando contenidos similares a los que tú disfrutas. Lo que ellos miren, tú lo podrás descubrir también. Y luego, lo ponemos delante de tí, en las recomendaciones, para que te sea fácil encontrar algo genial para mirar", culmina.

Sin embargo, la parte más compleja de los algoritmos y la inteligencia artificial hoy, es el sesgo. El "alimento" principal del algoritmo (en este caso, nuestros gustos) puede crear burbujas, como las de Facebook. De forma manual y algorítmica, las personas crean sus propias "tribus de pensamiento", cerrándose a nuevas posibilidades.

Yellin dice que la plataforma está atenta a lo que quiere el usuario y evita este tipo de error. Brinda el ejemplo de un usuario nuevo que mira por primera vez una comedia romántica. "El error sería que al día siguiente el usuario vea solo comedias románticas como recomendaciones", señala.

Pero qué pasa, según plantea, si al día siguiente la persona mira un contenido de terror. Entonces, por ejemplo, ¿dejaría de ofrecerle documentales? Yellin explica que la idea es ofrerle a la persona, una o dos filas de recomendaciones de contenidos románticos y otra de terror. Pero el sistema seguirá explorando con el usuario. Entonces el algoritmo también le recomendará documentales o thrillers.  "Nosotros siempre usamos señales de nuestros usuarios pero también exploramos y les mostramos contenidos que no hayan visto", concluye.

Queda claro que la plataforma no funciona solo por un proceso automático que se vincula a un algoritmo.  La fuerza humana para llegar a las recomendaciones es clave también. Participan desde ingenieros y programadores hasta lingüistas y antropólogos.

Se realiza un trabajo realmente artesanal que convive todos los días con el algoritmo. Es complejo comprenderlo por completo, y es, precisamente, esta sinergia la que convierte al algoritmo de Netflix en secreto.

"Nuestras etiquetas le dan contexto al algoritmo"
El "alimento" del algoritmo es una mezcla de las elecciones de sus usuarios con el trabajo humano y artesanal de muchas decenas de personas. Por ejemplo, los escritores de las sinopsis y los taggers, es decir, los etiquetadores de contenido, trabajan en equipo junto a personas que eligen las imágenes que vemos en las recomendaciones (varían según los gustos de cada usuario). 

En una sesión cerrada sobre escritores y taggers a la que accedió Infobae, desde la compañía explicaron cómo trabajan. Mostraron una escena de la serie "Stranger things" y los participantes del encuentro debían etiquetarla con distintas opciones brindadas.

"Miedo", "supernatural", "adolescencia" fueron algunas de las etiquetas en común. Pero, nuevamente, ¿cómo evitar el sesgo que podría existir de parte de los más de 30 escritores y más de 50 taggers?.

"No podemos ser redundantes. Básicamente hacemos constantemente lo que llamamos calibraciones, para ver si un tagger etiqueta algo de la misma manera que otro tagger", explica a Infobae Mike Hasting, director de equipo creativo editorial (y aclara no tener relación familiar con Reed Hastings, el CEO y fundador de la compañía).

Continúa: "A veces tenemos dos taggers que miran lo mismo, para detectar si básicamente obtienen el mismo resultado. Y si algo parece, ya sabes, subjetivo, le decimos al tagger ´hey sabes, creemos que estás agregando demasiada opinión a esto´".

Hastings dice que el etiquetado de contenidos es un proceso de Q&A, es decir, de preguntas y respuestas. "Tratamos de dejar el sesgo afuera, en términos de cómo interactúan los taggers con el algoritmo. Nuestras etiquetas le dan contexto al algoritmo", finaliza.

Más de los procesos
Las charlas y experiencias del encuentro "Netflix Labs" se completaron, por ejemplo, con sesiones de doblaje en vivo, en donde la compañía expuso cómo trabaja el software que utiliza para doblar. En el mundo hay 371 millones de personas que hablan inglés nativo y solo el 5%, usa Netflix.

El inglés es un idioma más para la plataforma que tiene una visión más global de su negocio. En una sesión denominada "El arte del doblaje", mostraron en vivo el doblaje de una escena de la serie "La casa de las flores". En otras sesiones, mostraron la mezcla de sonido de la película "Roma" y hablaron del software que emplean para gestionar todos los recursos vinculados a sus producciones originales.

viernes, 22 de marzo de 2019

CASI CIENCIA FICCIÓN. CIENTÍFICOS CREAN UN METAL LÍQUIDO QUE SE COMPORTA COMO EL DE TERMINATOR


El material, esperan, podrá ser utilizado para fabricar robots biomiméticos.
En Terminator, el metal líquido del T-1000 tenía características únicas.
20/03/2019 - 20:07  Clarín.com  Tecnología

Un grupo de científicos chinos logró crear un metal que se comporta de forma similar al del T-1000, el temible robot asesino interpretado por Robert Patrick en Terminator.

El material, por supuesto, está lejos de tener la compleja maquinaria que requiere un robot como el de la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger, pero puede ser manipulado con imanes y utilizarse para completar circuitos. Sus desarrolladores, incluso, apuestan a que algún día puedan crearse robots similares a los organismos vivos.

La Sociedad Americana de Química publicó un video sobre el metal en acción, además de un artículo titulado Magnetic Liquid Metals Manipulated in the Three-Dimensional Free Space (Metales Líquidos Magnéticos Manipulados en el Espacio Tridimensional). El proyecto fue llevado adelante por científicos de la Universidad de Beihang en China.

Los investigadores añadieron partículas de hierro a una gota de galio, indio y aleación de estaño sumergida en ácido clorhídrico, indica el informe. "Una capa de óxido de galio se formó en la superficie de la gota, lo que redujo la tensión superficial del metal líquido", detalla el texto, añadiendo que esto es lo que le permite estirarse y moverse sin romperse.

"El material estirado verticalmente puede moverse horizontalmente con medio cuerpo en la solución y la otra mitad en el aire, lo que se asemeja a la naturaleza de un anfibio que camina erguido", explica el estudio.

Por sus atractivas propiedades, este material presenta una plataforma "fundamental y prometedora" para que los metales líquidos desarrollen aún más la actuación multifuncional en el espacio libre y, finalmente, conduzcan "a los robots blandos inteligentes y biomiméticos reconfigurables dinámicamente en el futuro".

CNET

martes, 19 de marzo de 2019

LA ESCUELA ARGENTINA, ANTE EL DESAFÍO DE ENSEÑAR EN UN MUNDO NUEVO


LA NACIÓN. 17 de marzo de 2019 

La aceleración tecnológica, que se expande cada vez sobre más campos, desafía el día a día de las escuelas. Esta afirmación se repite casi de memoria desde hace años, pero hoy debería resultar una preocupación urgente. La transformación tecnológica, que ha traído aparejado un verdadero cambio cultural, exige más al sistema educativo argentino, que está urgido de cambios pero además presenta -señalan los expertos- falencias en aspectos esenciales. En ese escenario están envueltos los maestros, los alumnos, las autoridades educativas del Gobierno y los gremios. Ellos son los protagonistas centrales de una película que, sin embargo, atañe a la sociedad entera.

La ecuación es compleja. El peso de la tecnología en la creación de nuevas condiciones para la vida social y el trabajo debe ser asimilado por el sistema educativo argentino, el de los magros resultados en saberes básicos en el nivel primario y secundario. En medio de esa carencia en el aprendizaje de instrumentos indispensables que permitan incorporar eficazmente las oportunidades del avance tecnológico, aparecen las iniciativas de actualización de programas y los proyectos de capacitación digital. Los especialistas subrayan que esta búsqueda de actualización incluye buenas ideas, pero con aplicación dispar y en un sistema pedagógico que necesita, en verdad, cambios de fondo.

¿Cuáles son los requisitos para una auténtica renovación de las escuelas argentinas? Se los encuentra en el aprendizaje primordial. "Nuestro sistema educativo está atravesando una situación muy compleja -subraya Guillermina Tiramonti, investigadora principal de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)-. Ha logrado universalizar el nivel primario y mejorar la matriculación del secundario; sin embargo, todas las pruebas muestran que tiene dificultades importantes para proveer al conjunto de los alumnos los instrumentos básicos de la cultura, como son la lectura, la compresión de textos y las matemáticas en mayor grado. Sin estos instrumentos básicos, los alumnos no podrán avanzar en el desarrollo de las habilidades que requiere un mundo digitalizado y en permanente reconfiguración a través de la tecnología".

Uaa base fundamental
Comprender textos y tener una buena performance en la resolución de operaciones matemáticas parecen objetivos poco ambiciosos, pero son presupuestos ineludibles para desarrollar otras capacidades. Así lo plantea Guillermo Jaim Etcheverry, exrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y miembro de la Academia Nacional de Educación: "Resulta fundamental que la escuela se haga cargo de proporcionar a los niños y jóvenes las herramientas básicas que les permitan intentar comprender el mundo y a sí mismos. Una persona que entiende lo que lee, que tiene capacidad de abstracción y que es capaz de orientarse en tiempo y espacio histórico está en condiciones de encarar el aprendizaje de cualquier tecnología. Si esas habilidades no se adquieren en la escuela, y con el método y la exigencia apropiados, es muy difícil que se incorporen en otros ámbitos".

Esos saberes fundamentales son "la base de la nueva formación para el futuro", plantea la especialista en innovación educativa Inés Aguerrondo. "No son datos sueltos, ni memoria exclusivamente, sino comprensiones globales, capacidades de pensamiento lógico y tecnológico, y competencias interpersonales, como ser capaz de producir con otros, saber liderar, delimitar, diagnosticar y resolver problemas complejos que supongan conocimientos, no de una disciplina, sino de varias. Y es importante dar prioridad a los conocimientos 'duros' por sobre los humanistas", argumenta.

Para Juan Llach es de "enorme importancia" alimentar estas bases para encarar los aprendizajes tecnológicos. "Los chicos y jóvenes de hoy, a partir del manejo frecuente del celular, tienen una gran capacidad para asimilar las nuevas tecnologías. Esta capacidad se potenciará tanto más cuanto más sólidas sean sus capacidades en lectura y expresión oral y escrita, razonamiento lógico-matemático y segunda lengua. Y también se potenciarán con habilidades socioemocionales, como la confianza en sí mismos, la proactividad, la relación con los demás, la capacidad de hacer planes y cumplirlos", razona Llach, sociólogo y economista, y que fue ministro de Educación.

Los resultados de las pruebas Aprender ponen estos problemas básicos sobre el tapete. En la edición 2017, el 68% de los alumnos de sexto grado estaba en un nivel "básico" o "por debajo del básico" en Matemática, y el 37% tenía "bajo rendimiento" en Lengua. La edición 2018 se tomó en octubre del año pasado y los resultados estaban a punto de ser divulgados al cierre de esta nota.

Todos coinciden en que la educación argentina debe actualizarse. Hacerlo en el contexto descripto resulta difícil y las dificultades se suman. "Además de esta ineficiencia básica de las escuelas, el sistema es antiguo y está anclado en una concepción del conocimiento y una metodología de aprendizaje fuertemente arraigadas en el desarrollo de las disciplinas y en la transmisión de contenidos -apunta Tiramonti-. El sistema no son solo los docentes, directivos e inspectores, sino también especialistas y muchos funcionarios. La utilización de nuevas tecnologías en el aula requiere modificaciones en la propuesta pedagógica. Si esto no cambia, la computadora se transforma en un estorbo en el aula. El alumno debe pasar a ser actor activo, un investigador, capaz de organizar el trabajo para indagar un problema, buscar soluciones, programar, articular conceptos y, sobre todo, reflexionar sobre lo que descubre y aprende".

En la Argentina, como en el mundo, la educación atrasa, dice Aguerrondo, que ubica al país en el último pelotón, el de las naciones que "no pueden mirar para adelante y todo lo que hacen es llorar las glorias pasadas y pretender, como única alternativa, volver para atrás". Las culpas son repartidas: "Los políticos tienen poca visión, tienen miedo al lío que siempre se arma cuando un país quiere cambiar la educación; los académicos son 'progres', miran más lo que puede pasar con el empleo docente que lo que está pasando con los chicos, que pagan el pato porque no aprenden nada; a los empresarios y a la clase dirigente les pasa por delante el tema sin ver que en el mundo de la innovación tecnológica el conocimiento es un bien de cambio, no un lujo; la sociedad ni se entera, no exige nada y busca el facilismo; los sindicatos creen que todavía estamos en la época del Estado de Bienestar y lucran personalmente con eso".

Capacitación e incertidumbre
Sin embargo, Aguerrondo advierte que el factor nuevas tecnologías, que es de suma importancia, no es lo que resuelve el problema de la educación argentina: "Si bien hoy no podemos pensar en educación sin dispositivos digitales, las nuevas tecnologías en esta educación no arreglan nada. Es importante incluir todo lo nuevo, pero lo que no sirve es el modelo de base".

Llach incorpora un punto, el de la incertidumbre por ese futuro para el que hay que educar. "Soy escéptico respecto de capacitar para los trabajos del futuro, lisa y llanamente porque nadie sabe cuáles serán. Más aún porque, todavía, la distancia entre las escuelas y el mundo del trabajo es demasiado grande. Se está muy lejos de cumplir con una de las tres finalidades de la enseñanza media, que es habilitar para el trabajo. La primera y gran tarea pendiente es acercar las escuelas, sobre todo las secundarias, al mundo del trabajo, empezando por las zonas más necesitadas", afirma.

La vorágine tecnológica apura la necesidad de activar programas de innovación. Hay que advertir, sin embargo, que proyecto educativo y proyecto de país van de la mano. Iniciativas hay varias, organizadas desde el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación. En esa lista se cuenta, según informaron a la nacion desde la cartera que conduce Alejandro Finocchiaro, por ejemplo, Aprender Conectados, un plan de alfabetización digital para toda la educación obligatoria por el que el ministerio envía aulas digitales móviles para aprender robótica y programación. Las provincias se encargan de la aplicación. El Plan Nacional Aprender Matemática es otra iniciativa. Busca mejorar el aprendizaje de esa asignatura ofreciendo a los docentes distintas formas de trabajo en el aula con los contenidos que resultan más problemáticos, según lo relevado por las pruebas Aprender. Otros planes son Secundaria Federal 2030 y el Programa de Formación Continua para la Educación Técnica Profesional.

En la provincia de Buenos Aires, la jurisdicción que más dificultades tiene en relación con el conflicto entre el gobierno y los gremios docentes, también destacaron a este diario algunas propuestas, como un plan de robótica que buscan implementar en 4000 escuelas primarias y que incluye la entrega de 350 mil kits y capacitación docente. En la ciudad de Buenos Aires, en tanto, hace unos días se inauguró en la villa 31 el Polo Educativo María Elena Walsh, una escuela de tres pisos con foco en las nuevas tecnologías.

Al analizar las iniciativas de innovación y la capacitación docente, emergen disparidades y tareas inconclusas. "Deberíamos garantizar la capacitación de los maestros en la enseñanza de los aspectos básicos de la formación, que es en donde hoy se registran preocupantes falencias. Hay esfuerzos auspiciosos en ese sentido, pero aún queda mucho por hacer", opina Jaim Etcheverry.

Llach señala un obstáculo: "Desde 2007 hay una resolución del Consejo Federal (la 24/07) que obliga a incorporar las nuevas tecnologías a los currículos formativos de docentes. En la gestión actual veo una mayor vocación por promover esta capacitación y el Instituto Nacional de Formación Docente tiene interesantes propuestas. Pero su ejecución está en buena medida en manos de las jurisdicciones y allí, lamentablemente, la calidad es muy dispar".

A lo largo del país
Si bien la disparidad con que se desarrollan las iniciativas innovadoras en distintos puntos del territorio es una realidad, hay puntos destacables. "Muchas jurisdicciones han iniciado experiencias de cambio en el nivel medio. Desde la nación, Secundaria 2030 ha impulsado muchos cambios en ese nivel, aunque hay experiencias que vienen de antes. Podemos nombrar la reforma de Río Negro; las escuelas Planea, en Tucumán; las escuelas Proa, en Córdoba; el plan Volver a la Escuela, de Santa Fe; las hay también en provincia de Buenos Aires, en San Luis y otras jurisdicciones. Se trabaja con capacitación situada para los docentes, mucha intuición y el método de ensayo y error", sostiene Tiramonti.

Aguerrondo también marca que "es muy variado" el escenario de la innovación a lo largo del país. Destaca que hay escuelas que buscan esa actualización y otras que no. "No depende de si son estatales o privadas, aunque en esto las privadas buscan más actualización, entre otras cosas porque eso vende. Muchas escuelas tienen en cuenta lo que hoy se necesita, no tanto centradas en el tema del cambio del mercado de trabajo sino en relación con lo que significa pertenecer a esta nueva sociedad. Los programas educativos no son malos, pero lo nuevo que está escrito, en general no se hace. En el aula se sigue con lo viejo", puntualiza.

Llach coincide en que varía mucho cómo se vuelcan en la práctica esos programas de actualización. "Varía mucho por jurisdicciones, por organización institucional y por nivel económico-social -dice Llach, miembro de la Academia Nacional de Educación-. Es mayor la adaptación a las nuevas tecnologías en las provincias con más recursos (Córdoba, Mendoza, Santa Fe y ciudad de Buenos Aires), o con educación mejor gestionada (Río Negro, Jujuy). Pesa decirlo, pero veo a las escuelas de gestión privada más adaptables al cambio. En las zonas más necesitadas, la innovación tecnológica enfrenta más dificultades. Afortunadamente, hay bastantes excepciones. Sobresale el caso de las trece Escuelas Proa, en doce localidades de Córdoba, que otorgan el título en Informática con formación especializada en desarrollo de software".

Docentes preparados
La capacitación docente es una de las claves. Para Tiramonti, hoy la capacitación "es muy heterogénea en cuanto al tipo y calidad de las instituciones que la imparten, que en general son instituciones conservadoras y resistentes a cambiar".

Aguerrondo lo sintetiza así: "Las actualizaciones de los currículos de primaria y secundaria no impactan en los profesorados (no se cambian de manera sincronizada), y los profesorados dan un título que sirve así como está, sin que tenga que revalidarse, a lo largo de los 30 o 40 años de servicio en el aula. Un agravante es que, cuando no se consigue en una escuela un profesor con título, se nombra a alguien que tenga título supletorio, un egresado del secundario o profesor de otra cosa. Por nuestra legislación laboral, esa persona es 'docente' solo porque puso el pie en el aula. Es decir que le corren todos los derechos del cargo, o sea la estabilidad".

Las exigencias de un mundo crecientemente tecnologizado sobre la educación implican desafíos en todos los países del globo. La Argentina tiene, sin embargo, varios condimentos particulares que atender, como marcan los especialistas. Y suma a las deficiencias del sistema una conflictividad permanente entre gobiernos y gremios docentes. El ciclo lectivo de este año arrancó con paros y la certeza de que ya no se cumplirán los 180 días de clases obligatorios. Todo forma parte del complejo marco en el que debe desarrollarse la innovación en las aulas.

Por: Javier Fuego Simondet

domingo, 17 de marzo de 2019

POR QUÉ LA INNOVACIÓN SE MUDA DE SILICON VALLEY


Muchas startups van en busca de nuevas geografías, lo que hace pensar que podría declinar su primacía como centro de tecnología.

2 de septiembre de 2018, LONDRES.- "Como Florencia en el Renacimiento". Esa es una descripción común de cómo es vivir en Silicon Valley. La capital de la tecnología de los Estados Unidos tiene una influencia desproporcionada en la economía, las bolsas y la cultura a nivel mundial. Esta pequeña porción de tierras que va de San José hasta San Francisco es sede de tres de las cinco compañías más valiosas del mundo. Gigantes como Apple, Facebook, Google y Netflix tienen a Silicon Valley como su lugar de nacimiento y su sede, al igual que empresas que abren nuevos rumbos, como Airbnb, Tesla y Uber. El Área de la Bahía tiene la decimonovena economía del mundo, por encima de Suiza y Arabia Saudita.

Silicon Valley no es solo un lugar. También es una idea. Desde que Bill Hewlett y David Packard se instalaron en un garaje hace casi 80 años, ha sido un sinónimo de innovación e ingenio. Ha estado en el centro de varios ciclos de destrucción y regeneración schumpeterianos, en chips de silicio, computadores personales, software y servicios de internet. Algunos de sus inventos han sido absurdos: teteras conectadas a internet o una app que le vendía monedas a la gente para usar en lavaderos de ropa automatizados. Pero otros fueron éxitos mundiales: los microprocesadores en chips, las bases de datos y los celulares, todos tienen linajes que arrancan en Silicon Valley.

Su combinación de conocimiento experto en ingeniería, redes de negocios prósperas, cuantiosos fondos de capitales, universidades fuertes y una cultura a favor del riesgo han hecho que Silicon Valley sea imposible de clonar, pese a los muchos intentos de hacerlo. Sin embargo, hay señales de que su influencia está llegando a su pico. Si eso fuera solo un síntoma de una mucha mayor innovación en otra latitud, sería motivo de felicidad. La verdad es menos feliz.

Ya hay evidencia de que algo está cambiando. El año pasado fueron más los estadounidenses que dejaron el condado de San Francisco que los que arribaron. Según una reciente encuesta, 46% de los entrevistados dijo que piensa dejar el Área de la Bahía en los próximos años, comparado con el 34% en 2016. Tantas startups se están ramificando a nuevas locaciones que la tendencia tiene un nombre: "Off Silicon Valleying" ("irse al off Silicon Valley"). Peter Thiel, quizás el capitalista de riesgo de más alto perfil del lugar, se cuenta entre quienes se van. Los que se quedan tienen perspectivas más amplias: en 2013 los inversores de Silicon Valley pusieron la mitad de su dinero en startups fuera del Área de la Bahía; ahora la cifra es más cercana a dos tercios.

Los motivos de este cambio son múltiples, pero uno muy importante es lo caro de la zona. El costo de vida se cuenta entre los más elevados del mundo. Un fundador calcula que las startups jóvenes pagan al menos cuatro veces más por operar en el Área de la Bahía que en la mayoría de las demás ciudades estadounidenses. Las nuevas tecnologías, desde la computación cuántica hasta la biología sintética, ofrecen márgenes más bajos que los servicios de internet, lo que hace más importante para las startups en estos campos emergentes cuidar su dinero. Todo esto sin considerar los aspectos más negativos de la vida allí: tráfico, jeringas descartadas y desigualdad de ingresos.

Como resultado de ello otras ciudades están alcanzando relativa importancia. La Kauffman Foundation, un grupo sin fines de lucro que sigue los registros de la iniciativa empresaria, ahora rankea el área de Miami-Fort Lauderdale como la primera en cuanto a actividad de startups en los Estados Unidos, basado en la densidad de nuevas firmas y emprendedores. Thiel se está mudando a Los Ángeles, que tiene un ambiente tecnológico vibrante. Phoenix y Pittsburgh se han convertido en centros para el desarrollo de vehículos autónomos; Nueva York para startups de medios; Londres para fintech; Shenzhen para hardware. Ninguno de estos lugares se equipara por sí solo a Silicon Valley, pero entre todos apuntan a un mundo en el que la innovación está más repartida.

Si las grandes ideas pueden surgir en más lugares, eso es bienvenido. Hay algunos motivos para pensar que el campo de juego para la innovación se está haciendo más parejo. El capital está más disponible para las nuevas ideas en todas partes: los inversores en tecnología cada vez más pasan el cedazo en busca de ideas brillantes por todo el mundo, no sólo California. Hay menos motivos que nunca para que una sola región sea el epicentro de la tecnología. Gracias a las herramientas que las propias firmas de Silicon Valley han producido, desde los celulares inteligentes, pasando por las videollamadas, hasta las apps de mensajería, los equipos pueden trabajar en forma efectiva desde distintas oficinas y lugares. Una distribución más pareja de la riqueza puede ser un resultado de ello, una mayor diversidad de pensamientos, otro. Silicon Valley hace muchas cosas llamativamente bien, pero se acerca peligrosamente a ser una monocultura de hombres blancos nerds. Compañías fundadas por mujeres recibieron sólo el 2% de los fondos repartidos por los capitalistas de riesgo el año pasado.

El problema es que el campo de juego más extendido para la innovación también se está nivelando hacia abajo. Un factor es el dominio de los gigantes de la tecnología. Startups, en particular las que operan en el negocio de internet para consumidores, cada vez tienen más dificultades para atraer capitales a la sombra de Alphabet, Apple o Facebook. En 2017 la cantidad de rondas de financiación iniciales en los Estados Unidos fue un 22% menor que en 2012. Alphabet y Facebook remuneran a sus empleados tan generosamente que a las startups les puede resultar muy difícil atraer talento (el salario medio de Facebook es de US$240.000).

Cuando las probabilidades de éxito de un emprendimiento son poco seguras y el premio no es tan diferente del que se obtiene con un puesto estable en uno de los gigantes, el dinamismo se resiente, y no sólo en Silicon Valley. La historia es similar en China, donde Alibaba, Baidu y Tencent son responsables por cerca de la mitad de las inversiones de capital de riesgo locales, lo que da a los gigantes gran incidencia en cuanto al futuro de potenciales rivales.

La segunda manera en que la innovación se está nivelando hacia abajo es por políticas cada vez más antagónicas en Occidente. El creciente sentimiento en contra de los inmigrantes y los regímenes más duros en materia de visa, del tipo impuesto por el presidente Donald Trump, tienen efectos sobre el conjunto de la economía: empresarios extranjeros crean alrededor del 25% de las nuevas compañías en los Estados Unidos. Silicon Valley floreció inicialmente en gran medida gracias a la generosidad estatal. Pero el gasto en las universidades públicas en los Estados Unidos y Europa cayó desde la crisis financiera de 2008. La financiación para la investigación es inadecuada -el gasto de Estados Unidos en investigación y desarrollo fue un 0,6% del PBI en 2015, un tercio de lo que era en 1964- y va en el sentido equivocado.

Si la declinación relativa de Silicon Valley estuviera anunciando el auge de una red global de centros de tecnología rivales, habría que celebrarlo. Desgraciadamente, el pico que ha alcanzado Silicon Valley más bien parece un alerta de que la innovación en todas partes se vuelve más difícil.

Traducción de Gabriel Zadunaisky. Por: The Economist

sábado, 16 de marzo de 2019

TRAGEDIA DE NUEVA ZELANDA: LAS REDES SOCIALES OTRA VEZ EN EL OJO DEL HURACÁN


16 de marzo de 2019  NUEVA YORK.- Las redes sociales, entre ellas Facebook, quedaron nuevamente bajo la lupa después de que el extremista Brenton Tarrant atacara dos mezquitas de Nueva Zelanda y transmitiera sus asesinatos en vivo por internet.

Mientras que Twitter y YouTube dijeron haber actuado de inmediato para retirar ese contenido de sus plataformas, los usuarios informaron que el video seguía ampliamente disponible muchas horas después de haber sido subido a la cuenta del atacante. Al video, que muestra la visión en primera persona de la matanza de Christchurch, podía accederse fácilmente durante y después del ataque, al igual que el manifiesto de odio de Tarrant, publicado en las redes.

Facebook, YouTube y otras redes sociales tienen problemas para limpiar los contenidos ofensivos de sus plataformas, que generan miles de millones de dólares en ganancias por publicidad. En Estados Unidos, esas redes son criticadas por difundir información política tergiversada, y Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, ya ha tenido que dar explicaciones ante el Congreso norteamericano.

En agosto, durante un campeonato del videojuego Madden 19 en la localidad de Jacksonville, Florida, se produjo un tiroteo que fue capturado en vivo. Y unos meses antes, Logan Paul, estrella en YouTube, posteó el clip de un hombre muerto colgado de un árbol en Japón, lo que impulso a Google, dueña de YouTube, a eliminar el canal de Paul de su programa de sitios preferenciales para publicidad.

Instantes antes de que el presunto atacante en Nueva Zelanda abriera fuego, el hombre incitó a los espectadores a suscribirse al popular canal de YouTube llamado PewDiePie, sitio que ya en el pasado recibió críticas por publicar imágenes ofensivas. En respuesta, YouTube dijo estar trabajando "atentamente para retirar cualquier imagen violenta".

Facebook, por su lado, actuó velozmente para contener los daños. "La policía nos alertó de un video poco después de que comenzara la transmisión en vivo, y rápidamente eliminamos tanto las cuentas de Facebook e Instagram del atacante, como el video", dijo la compañía. "También estamos borrando cualquier manifestación de apoyo o elogios hacia el crimen y el atacante".

Mia Garlick, directivo de Facebook en Nueva Zelanda, dijo: "Seguiremos trabajando de manera directa con la policía local a medida que avance la investigación".

Esta semana, las críticas a Facebook llegaron a su punto más álgido de los últimos ocho meses en la red social de la competencia, Twitter, mientras la empresa creada por Zuckerberg trata de frenar la sangría mundial de usuarios y enfrenta los resultados de una investigación judicial.

El tiroteo en Nueva Zelanda muestra cómo los servicios que ofrecen las plataformas pueden ser usados por grupos extremistas, advirtió Lucinda Creighton, asesora principal del Proyecto contra el Extremismo. Tarrant transmitió los ataques a través de una aplicación para celulares llamada LIVE4, que permite a los usuarios transmitir directamente a Facebook desde cámaras personales, según el desarrollador de la aplicación.

LA NACIÓN. Traducción de Jaime Arrambide. Por: Michael Tighe y Reed Stevenson